María Victoria: un milagro que cambió la vida de su familia
Cada historia de vida comienza con un latido, pero algunas se escriben con más fuerza que otras. Así fue la llegada de María Victoria, una niña que, desde su nacimiento prematuro, enseñó a sus padres que la esperanza y el amor pueden vencer cualquier desafío.
Agencia de Noticias UPB. Medellín. El nacimiento de un hijo suele ser sinónimo de alegría, pero cuando ocurre antes de tiempo, también puede traer consigo miedo e incertidumbre. Para Yessica y Edinson este momento llegó con el nacimiento de su hija, María Victoria, una niña que desde sus primeros días de vida se convirtió en un símbolo de lucha para su familia.

María Victoria nació el 1 de abril del 2024, a sus 28 semanas + 3 días de gestación, luego de un embarazo complejo que su mamá enfrentó y que requirió un cerclaje. Su nacimiento prematuro la llevó a permanecer 44 días en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales de la Clínica Universitaria Bolivariana, un periodo que sus padres recuerdan como desafiante pero lleno de esperanza. Durante ese tiempo la visitaban cada día, la cangureaban y dejaban leche materna para su alimentación, fortaleciendo el vínculo afectivo y acompañándola en cada paso de su recuperación.
“El embarazo de mi esposa fue un poco complicado, debido a un cerclaje que le realizaron, pero, gracias a Dios y al personal médico hoy tenemos la oportunidad de tener a nuestra hija”, comentó Edinson Ramírez, papá de María Victoria.
En este proceso Yessica y Edinson no estuvieron solos, a su lado caminó el Programa Milagros de Vida de la Fundación UPB, con acompañamiento integral y capacitaciones que les permitieron enfrentar, con mayor seguridad, el cuidado de su hija en casa: aprendieron sobre lactancia materna, señales de alerta y a responder ante situaciones de emergencias, conocimientos que les brindaron tranquilidad y confianza en su proceso de ser padres.
“Nosotros definimos a Milagros de Vida en esperanza, porque fue esa luz en la situación que pasamos, siempre estuvo ese acompañamiento y nos daban la tranquilidad de ir a nuestro hogar, con la certeza de que nuestra hija quedaba en muy buenas manos”, recordó Edinson.

Para esta pareja que soñaba con formar una familia, su hija representa la alegría, el amor y la compañía que les hacía falta. “María Victoria ha sido felicidad para nuestro hogar y nos ha enseñado a escuchar, a distinguir muchas alarmas y a tener ese don de la sensibilidad”, expresaron con emoción.
Yessica, por su parte, describe la maternidad como una entrega constante.
Es entrega hacia ella, hacia mi esposo que también ha sido un complemento. Es paciencia, es aprender a identificar el llanto, el pañal, cómo alimentarla”, mencionó con gratitud.
Hoy María Victoria es una niña llena de vida y alegría. Su historia es testimonio de que la fe, el amor y el acompañamiento pueden transformar incluso los momentos más difíciles. Por eso, hoy sus padres envían un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares:
“Confíen, la esperanza está en Dios y en el programa Milagros de Vida. El resultado de ese acompañamiento es nuestra hija, que hoy gracias a Dios está viva y con nosotros, como testimonio de que los milagros existen.”
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB.