Agencia de Noticias UPB – Medellín. Cada cuatro años el fútbol vuelve a paralizar al mundo. Las camisetas, los himnos y las grandes figuras despiertan emociones colectivas, pero también alimentan los sueños de miles de niños y jóvenes que imaginan algún día disputar un Mundial.
En medio de esa pasión global, la Universidad Pontificia Bolivariana le apuesta a la formación futbolística como una herramienta de crecimiento integral. El deporte se convierte en una oportunidad para desarrollar capacidades, fortalecer principios y acompañar proyectos de vida desde edades tempranas.

Para la UPB, el fútbol trasciende el aprendizaje técnico y táctico. Desde la oferta de Formación Continua, el programa SER UPB busca transformar el deporte en un espacio de formación enfocado en el desarrollo humano, emocional y competitivo.
Sebastián García Mayo, analista líder de Extensión de la UPB, explica que uno de los principales objetivos del programa consiste en acompañar el crecimiento personal de los participantes a través del deporte y no únicamente formar futuros deportistas.
El modelo formativo SER UPB integra componentes técnicos, físicos, mentales y estratégicos que permiten fortalecer diferentes capacidades en cada participante. Según García, esta metodología busca generar impactos positivos en el desarrollo personal y deportivo de los participantes.
“Transformamos el ser a través del deporte”, afirma.
En medio del ambiente que genera el Mundial, el interés de las familias por este tipo de espacios deportivos aumenta significativamente. Sin embargo, para la universidad, el impacto del fútbol va mucho más allá de una temporada mundialista.
“El fútbol es un fenómeno social. Los niños ven a sus referentes, siguen partidos, consumen contenido en redes sociales y encuentran allí una motivación constante para acercarse al deporte”, explica García.
Más allá del rendimiento deportivo, el Programa busca construir entornos seguros y experiencias formativas capaces de fortalecer valores como la responsabilidad, la disciplina, el liderazgo y el trabajo en equipo.
Esta apuesta formativa también se refleja dentro de la cancha. Desde esta perspectiva, los entrenadores cumplen un papel fundamental en la construcción de hábitos, valores y procesos de aprendizaje.
Así lo explica Daniel Velásquez Cartagena, entrenador y docente de la UPB. Para él, cada sesión de entrenamiento está pensada para fortalecer tanto las capacidades físicas como el crecimiento personal de los participantes.
Según Velásquez, la metodología de trabajo se adapta a las necesidades y capacidades de cada participante.

El proceso incluye el fortalecimiento físico, técnico y táctico, entendiendo que cada alumno vive el deporte de manera diferente y requiere un acompañamiento acorde con sus necesidades.
Además del componente deportivo, el entrenador destaca la importancia de formar valores que los estudiantes puedan trasladar a su vida cotidiana, como la responsabilidad, el respeto y la tolerancia a la frustración.

Para el entrenador Daniel Velásquez, el Mundial también influye significativamente en la motivación de los participantes, quienes encuentran en las grandes figuras del fútbol referentes que alimentan sus sueños y aspiraciones.
“La fiebre mundialista les genera felicidad, admiración y la ilusión de pensar que algún día ellos también pueden estar ahí”.
La ilusión mundialista también se refleja en los niños que hacen parte del Programa. Jacobo Caleño Vergara, de 9 años, quien hace parte de la Academia de Fútbol de la UPB, asegura que el fútbol se ha convertido en una de sus mayores motivaciones desde que comenzó a practicarlo a los cinco años, inspirado por su hermano mayor.

Dentro de los entrenamientos, disfruta compartir con sus amigos, aprender nuevas técnicas y fortalecer sus habilidades en la cancha. Además, reconoce que el acompañamiento de sus entrenadores y su familia ha sido fundamental en su proceso deportivo.
Admirador de Cristiano Ronaldo y Ronaldinho, Jacobo sueña con convertirse algún día en futbolista profesional y disputar un Mundial representando a su país, mientras continúa entrenando y aprendiendo de sus compañeros en las canchas de la UPB.
En medio de la pasión que despierta el Mundial, programas como SER UPB demuestran que el fútbol también puede convertirse en una herramienta de formación, disciplina y transformación social. Más allá de los resultados y las competencias, cada entrenamiento representa una oportunidad para que niños y jóvenes construyan sueños, fortalezcan su carácter y encuentren en el deporte un camino para crecer.
Por: Liz Dey Monsalve Pulgarín – Agencia de Noticias UPB
Agencia de noticias – UPB Medellín. Hay historias que comienzan con incertidumbre, pero que poco a poco se transforman en esperanza. Momentos donde la ciencia, el compromiso y la empatía se unen para luchar por historias de vida, como la de César Camilo Eguis Tete.
César Camilo nació en la Clínica Universitaria Bolivariana a sus 36 semanas + 2 días de gestión, el 28 de junio de 2025. Desde sus primeros días enfrentó complicaciones de salud como una hemorragia cerebral tipo III, convulsiones e hidrocefalia, lo que hizo necesario someterlo a diversos procedimientos médicos y dos intervenciones quirúrgicas.
“Mi bebé fue intervenido el 9 de julio de 2025 mediante un lavado intraventricular para tratar la hemorragia. Luego nos comunicaron que necesitaba otra cirugía, pero el líquido cefalorraquídeo estaba sucio, por lo que optaron por colocar un Reservorio Ommaya, como alternativa para poder drenar el líquido el 26 de julio”, recordó Iveth Tete, mamá de César.
El reservorio Ommaya es un dispositivo que se implanta en el cerebro y permite acceder al líquido cefalorraquídeo para su drenaje o la administración de medicamentos, evitando procedimientos repetitivos. Para Cesar Camilo, esto representó una gran mejoría y significó que estaba listo para su tercera cirugía.
“El 2 de agosto el equipo médico nos informó que al día siguiente se realizaría el procedimiento, pero, al momento de la valoración, el neurocirujano evidenció que su fontanela ya no presentaba acumulación de líquido”, comentó la mamá de Cesar.
A partir de ese momento el proceso de este bebé continuó con controles y seguimientos constantes. Aunque persistían algunas dudas y temores, los avances en su estado de salud eran favorables. Tras nuevas valoraciones médicas, el equipo confirmó una noticia que cambiaría el rumbo de su historia: la hidrocefalia había desaparecido y su neurodesarrollo avanzaba de manera satisfactoria.
Para Iveth, la recuperación de su hijo fue una combinación perfecta entre la ciencia, la fe y la esperanza: “Hoy agradecemos infinitamente a Dios por la salud de nuestro bebé, por ese milagro maravilloso que nos permitió ver en él”, expresó con gratitud.
La historia de esta familia también es el reflejo del trabajo articulado entre el equipo médico, el personal asistencial y el acompañamiento humano brindado durante todo el proceso: “Estando en la Clínica Bolivariana tuvimos una excelente atención. Además, contamos con el apoyo de la Fundación UPB, que nos acompañó y sigue estando presente”, recordó Cesar Eguis, padre de César Camilo.

Este testimonio nos recuerda que cada vida es un milagro que merece ser acompañado y que cuando la fe de las familias se une con el compromiso humano de los equipos de salud, la fragilidad se transforma en fortaleza.
Programas como Milagros de Vida de la Fundación UPB demuestran que trabajando unidos es posible que estos bebés tengan un futuro lleno de amor y sueños por cumplir.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. A pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, las selecciones clasificadas ultiman detalles antes de partir a la cita orbital. No obstante, este evento no solo ha servido para catapultar las carreras de los jugadores más destacados, también le ha brindado visibilidad a muchas marcas que aumentaron su influencia en los consumidores de sus propias industrias.
Uno de los aspectos que más llama la atención de los aficionados previo al inicio de la competencia, es el lanzamiento de las camisetas e indumentaria de las selecciones participantes. Es aquí donde es evidente el predominio de marcas que tienen cierta hegemonía en el ámbito deportivo, como pueden ser Adidas y Nike.
Sin embargo, resulta curioso ver como una selección que en el último tiempo ha participado continuamente en este torneo, y que tiene entre sus filas a jugadores de talla internacional, no esté asociada con un sponsor de talla mundial; tal es el caso de Ecuador con Marathon Sports. Sobre esto, Juan Felipe Mejía, profesor del programa de Publicidad y Marketing Digital de la UPB, mencionó: “El hecho de no ser tan reconocida como otras marcas le puede generar mucha visibilidad. Para el caso de Ecuador puede generar recordación y fomentar una asociación positiva a partir del orgullo nacional. Su proyección internacional dependerá de los planes que tengan y de las estrategias de marketing que implementen para llevar la marca a otros países”.
Otro aspecto que, para el caso de este mundial será novedad, es la inclusión de YouTube como una plataforma autorizada para la transmisión de algunos partidos, sumado a la distribución de material del archivo histórico FIFA totalmente gratis en esta página. Lo anterior, puede ir en contraparte con las transmisiones tradicionales, con canales que utilizan su pauta publicitaria para generar ingresos. Jaime Alberto Orozco, profesor de la Facultad de Publicidad y Marketing Digital de la UPB, afirmó: “Es interesante la inclusión de esta plataforma, porque permite más amplitud de la audiencia y cierta democratización para acceder a este contenido. Con respecto a la pauta publicitaria, considero que se podrían lograr estrategias publicitarias más concretas, más segmentadas y mejor dirigidas a los públicos de interés de cada marca”.

Un hecho muy particular que no pasó desapercibido durante una conferencia de prensa en la Eurocopa de 2021, fue el gesto de rechazo de Cristiano Ronaldo a una botella de Coca Cola, incitando a reemplazar su consumo por agua. El impacto fue inmediato para la marca, resultando en pérdidas económicas a gran escala. Al pensar sobre un suceso similar durante la copa del mundo y sus implicaciones para el patrocinador afectado, el profesor Juan Felipe hizo hincapié en que hay que reconocer que los jugadores como el ya mencionado también son marcas, por lo tanto, cuidan su imagen y con qué los asocian. Sin embargo, los patrocinadores no solo están presentes durante los partidos, también zonas de prensa y otros espacios, lo que puede representar un riesgo al encontrar diferencias con el estilo de vida de algunos jugadores.
Sin duda es un riesgo que figuras tan relevantes tomen posturas tan fuertes con algunas marcas. No obstante, también podríamos preguntarnos qué tanta pertinencia hay que marcas que no tienen relación directa con el deporte tengan presencia en el fútbol. Marcas tales como bebidas energizantes o comidas ultra procesadas”, añadió Mejía.
Otro de los temas más hablados tiene relación con los horarios de los partidos y el cómo puede llegar a afectar a diferentes selecciones. Desde el punto de vista publicitario, este es un factor que no se puede descartar, ya que la audiencia puede variar en comparación con los mundiales pasados. El profesor Jaime aseguró que “el tema de los horarios es un inconveniente que nunca se va a resolver. Quizás se les brinda más prioridad a las transmisiones siguiendo el huso horario de Greenwich, porque genera una especie de equilibrio entre Asia y América”.
Las quejas con respecto a los horarios no son especialmente de los medios, pero sí de lo jugadores. En ocasiones los partidos se programan en horas con condiciones climáticas extremas, pero responde a una necesidad de tener una mayor cobertura, primando a veces el sentido económico”, aseguró Orozco.
El balón rodará el 11 de junio al norte del continente americano. Los jugadores cumplirán su sueño de hacer parte del evento deportivo más importante del año, pero los patrocinadores jugarán su torneo aparte garantizando su presencia y buscando que los aficionados recuerden y sigan cada vez más su marca.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB. Medellín. Estudiantes de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana realizaron la jornada Vota Fest, un evento diseñado para impulsar la pedagogía electoral y fortalecer la participación política de la ciudadanía.

Según Jerónimo Trujillo, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas:
La intención del Vota Fest fue invitar a todos los jóvenes y a la comunidad académica, a que conocieran quiénes son los candidatos, por qué es importante votar, por qué es importante conocer sobre pedagogía electoral, y más en este momento donde podemos elegir como jóvenes quiénes serán los próximos dirigentes de nuestro país”.
La iniciativa surgió ante la necesidad de concientizar a la población sobre la importancia de la pedagogía electoral, lo que incluyó la ejecución correcta del voto, la formación en el reconocimiento de propuestas electorales de calidad y las formas de acceder a información sobre temas de interés público, tales como el funcionamiento de los órganos estatales y el proceso de designación de los cargos de elección popular.
Durante el Vota Fest, los asistentes participaron en cinco estaciones:
- Foros y conversatorios: en el corazón del bulevar, se realizaron charlas con invitados especiales sobre temas como participación ciudadana, los criterios de selección y la importancia del voto. Se contó con un panel de expertos invitados.
- Museo de propuestas y candidatos: una galería visual y didáctica diseñada para enseñar la estructura de las propuestas, incluyendo los criterios de identificación de un plan de gobierno bien formulado y la forma en la que se encontraron los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia.
- Experiencia y simulación de voto con la Registraduría: la Registraduría Nacional del Estado Civil tuvo un estand en el cual la comunidad experimentó el proceso de votación, realizando una simulación con urnas reales y tarjetones para experimentar la marcación.


Para Tomás Chaverra, estudiante de Licenciatura en Español e Inglés, participar en el Vota Fest le ayudó a orientarse sobre cómo hacer parte de la democracia, cómo realizar su voto de manera correcta y también aprendió algunas leyes y normas que les rigen a los candidatos.
Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. En el marco de la conmemoración de sus 90 años, la Universidad Pontificia Bolivariana presenta la Amnistía 90 años, una iniciativa que brinda a quienes no culminaron su formación académica la posibilidad de retomar y finalizar sus estudios de pregrado o posgrado.
Esta iniciativa surge como una inversión en la educación con un enfoque humano, reconociendo que detrás de cada experiencia académica inconclusa hay circunstancias personales, laborales y sociales que, en su momento, impidieron alcanzar la meta profesional. Hoy, la Universidad reafirma su compromiso con estos caminos formativos, proporcionando una opción tangible para retomar el camino y convertir esas metas en logros.
Sabemos que culminar un proceso académico se convierte muchas veces en una deuda de vida. Por eso, desde la Universidad queremos acompañar integralmente a quienes desean regresar, entendiendo que cada caso tiene particularidades y merece un acompañamiento personalizado para que puedan terminar exitosamente ese sueño profesional”, expresó Claudia Andrea Vélez Ramírez, coordinadora de Egresados.
La amnistía está orientada a alumnos de pregrado y posgrado que no están activos en la institución pero que han logrado un progreso considerable en su formación. Así, podrán aplicar aquellos que hayan completado una gran parte de su plan de estudios, o incluso, aquellos que ya finalizaron todas sus materias, pero tienen algunos requisitos pendientes como el trabajo de grado, prácticas profesionales o certificaciones adicionales.

Más que un trámite administrativo, esta propuesta simboliza una oportunidad de reconciliación con el propio proyecto de vida. Retomar los estudios no solo conlleva obtener un diploma, sino también finalizar un ciclo, recuperar la fe en las propias habilidades y abrirse a nuevas oportunidades.
Un aspecto fundamental de esta estrategia es el apoyo académico que recibirán los estudiantes que decidan acogerse a la amnistía. Cada programa especificará rutas claras para facilitar la finalización del proceso, que pueden incluir cursos de actualización, reconocimiento de experiencias laborales o validación de competencias adquiridas con el tiempo. Así, la Universidad intenta ajustarse a la realidad actual de sus egresados, reconociendo que su aprendizaje continúa fuera del aula.
Del mismo modo, quienes reanuden su proceso deberán cumplir con los requisitos actuales establecidos por la institución y contarán con un plazo determinado para alcanzar su titulación. Este enfoque garantiza no solo flexibilidad, sino también la rigurosidad académica que distingue a la Universidad Pontificia Bolivariana.
La Amnistía 90 años también actúa como un homenaje a la historia de la Universidad, entendiendo que su efecto no se limita a quienes completaron su formación en el tiempo estipulado, sino que abarca a todos los que formaron parte de su comunidad y que aún tienen un lazo pendiente con ella.
En un contexto donde la educación sigue siendo un factor fundamental para el desarrollo social, iniciativas como esta adquieren una gran relevancia. Permitir que más profesionales terminen su formación no solo cambia sus vidas, sino que también refuerza el tejido social, brindando talento cualificado a varios sectores del país.
Esta convocatoria es, en esencia, una invitación a regresar. A retomar los sueños que quedaron en suspenso, a cerrar capítulos pendientes y a escribir nuevos comienzos desde la experiencia y la madurez que el tiempo proporciona. Debido a que siempre hay tiempo para concluir lo que se inició, y porque cada relato tiene derecho a ser finalizado.
Por: Maria Camila Henao Cañas. Agencias de Noticias UPB. Medellín
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Freddy Orlando Santamaría Velasco estudió Filosofía en la UPB. Al terminar su pregrado culminó el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesis sobre filosofía del lenguaje. Después amplió sus estudios en Friburgo, Roma y, más adelante, en Sídney y Melbourne. Desde 2015 ha sido docente, investigador y directivo de la UPB, donde también realizó su segundo doctorado en Filosofía.
A pesar de esa trayectoria, decidió volver al aula como estudiante y recientemente se graduó de la Maestría en Psicología Social de la UPB con una tesis sobre discurso y emociones políticas.
Es autor de artículos de alto impacto y libros académicos. Hace parte de la Sociedad Colombiana de Filosofía, la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso y escribe columnas para El Espectador, La Silla Vacía y Le Monde Diplomatique.
Una pregunta que la filosofía no alcanzaba a responder
Sus investigaciones siempre giraron alrededor del lenguaje y la pragmática social, a la luz de la obra de Wittgenstein. Desde allí ha abordado las prácticas políticas, la filosofía de la acción y el análisis del discurso. Sin embargo, con el tiempo encontró que el discurso por sí solo no explicaba esas prácticas.

El docente manifiesta: “El discurso político ayuda a dirimir conflictos, a comprender las estructuras políticas y sus dinámicas, pero no basta con ello, se necesita el componente emocional que aborda con experticia la psicología”.
Esa inquietud lo llevó a la psicología política, un campo que, para él, “es importantísimo a la hora de entender los debates actuales, permite trabajar las emociones, los liderazgos políticos, la adhesión de grupo, la desafección política y la conformación de partidos”.
Además, la Maestría en Psicología Social le permitió explorar ese campo con herramientas cuantitativas que visibilizan, por ejemplo, las emociones en los discursos de los líderes. “Me adentré en un área tan particular como la psicología misma. Pude entender teorías diversas de la conducta humana y sus roles sociales no solo desde lo político, sino también desde el entorno familiar y las aspiraciones y demandas de las personas en sus prácticas sociales”, afirmó.
De regreso al aula
Volver a un salón de clase como estudiante fue una experiencia en la que tuvo que entregar tareas, hacer trabajos en grupo con estudiantes más jóvenes que él, cumplir horarios y aprender de profesores que, en muchos casos, también eran sus colegas y amigos de la Universidad.
Esto me llevó a un ejercicio de aprendizaje y, a la vez, de humildad, de reconocer que mi rol era también de estudiante permanente. Tenemos roles en la universidad: unas veces eres directivo, investigador, luego profesor. Y hay que dejar todo eso para sentarse a aprender de nuevo qué nos enseña la vida”, expresó.
Para el docente Santamaría, ese aprendizaje va más allá del aula. “Regresar a ser aprendiz es uno de los ejercicios más importantes que debería hacer todo académico a lo largo de su trayectoria. Sentir que siempre se está aprendiendo, aunque se tenga una experticia o se maneje una disciplina, le permitirá enriquecer su visión de mundo”.
Y cierra citando a Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.
Por: Melissa Ocampo López – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. En el campus de la universidad surgen constantemente proyectos, ideas y emprendimientos que nacen de experiencias personales. A partir de una necesidad concreta, nació Foodcash, una plataforma tecnológica creada por Luis Seoanes, estudiante de Ingeniería en Ciencia de Datos, y Pedro Gómez, estudiante de Ingeniería de Sistemas e Informática. Este desarrollo busca ofrecer soluciones tanto para las familias como para las cafeterías escolares.

Durante la juventud de Luis, uno de los creadores de la empresa emergente, experimentó problemas de salud derivados de sus hábitos alimenticios con bajo valor nutricional, desde entonces, empezó a reflexionar sobre la importancia de generar herramientas que permitan a los padres tener un mayor control sobre lo que consumen sus hijos.
Foodcash funciona a través de una plataforma web en la que interactúan dos actores principales: los padres de familia y los administradores de cafeterías escolares. Por un lado, los padres pueden monitorear los gastos de sus hijos y supervisar su alimentación; por otro, los dueños de cafeterías cuentan con herramientas como sistemas de punto de venta y paneles de analítica que les permiten gestionar mejor sus negocios.
Ir a un colegio y que nos digan que no, o que ni siquiera escuchen la idea, ha sido de los mayores desafíos”, señaló Luis.
Por otro lado, Pedro contó que el apoyo recibido por la universidad y el Centro de Desarrollo Empresarial ha sido clave para potencializar el proyecto que están realizando, gracias a su participación en eventos como StartCo.
Fue una satisfacción muy grande porque es una prueba de que nuestro emprendimiento tiene validación más allá de la prueba piloto”, afirmó Pedro.
Con una mirada al futuro, el equipo proyecta expandirse a 10 colegios en Medellín antes de finalizar el año y alcanzar más de 50 instituciones en el mediano plazo.
Más allá de lo económico, los creadores destacan el impacto social como su principal motor. Su objetivo es contribuir al bienestar de millones de estudiantes, mejorando su alimentación y fortaleciendo la relación entre padres, colegios y cafeterías.

Lo que más nos motiva es la oportunidad de impactar en la salud de los estudiantes y en la experiencia de los padres de familia”, concluyeron.
Por: Alba Martínez. Agencia de Noticias UPB. Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana abrió un nuevo pregrado: la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, programa que pretende formar profesionales capaces de transformar el contexto social en escenarios escolarizados y no escolarizados.
Esta iniciativa académica apuesta por la virtualidad para facilitar el acceso a la educación superior sin importar la ubicación geográfica de los aspirantes. A través de la pedagogía asumida como saber interdisciplinario se brinda una formación en competencias comunicativas y tecnológicas, que permite a los estudiantes aprender metodologías tradicionales y emergentes, en la investigación social y educativa.
El plan de estudios está diseñado con el objetivo de acercar al estudiante paulatinamente a los conceptos base de la literatura y la lengua castellana, mediante metodologías activas que promueven la comprensión rigurosa de los saberes y la formación pedagógica para su enseñanza.
Según Sonia Graciano Jaramillo, coordinadora del pregrado:
El punto de partida para el diseño del programa surgió de las problemáticas del entorno respecto a la docencia y, en particular, en el área de literatura y lengua castellana. Se destacan aspectos basados en los retos actuales, como el acceso, la relación entre investigación y pedagogía y el campo de desempeño, fundamentales para la formación de la ciudadanía”.
Adicionalmente, para los Normalistas Superiores, la licenciatura homologa hasta el 49 % de los créditos totales de la carrera, esto significa una disminución importante en la duración y costo del programa. (Se reconocen hasta el 49 % para Normalistas Superiores del territorio Nacional, hasta 11 créditos para participantes de las experiencias formativas con UPB Academy y 10 % de descuento en la matrícula para egresados de Colegios Arquidiocesanos y Colegios adscritos a la Confederación Nacional Católica de Educación).

Las fechas de inscripción al programa estarán abiertas hasta la primera semana de julio, para más información haz clic aquí .
Por: Salomé Correa y Luis José Cuenca – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. En Colombia, la transición energética empieza a tomar forma desde los residuos industriales. A partir de ellos, un grupo de investigadores desarrolla el proyecto “Viabilización de la producción nacional de materiales y metodologías para el transporte, almacenamiento y uso de hidrógeno blanco”, una iniciativa de 18 meses que busca transformar residuos metálicos en materiales capaces de almacenar energía limpia, sentando las bases de soluciones sostenibles para el país.
La apuesta no solo responde a un desafío técnico, sino a una visión más amplia de soberanía energética, en la que Colombia aproveche sus propios recursos y capacidades científicas.
El proyecto es ejecutado por la Universidad de Medellín, la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad de Antioquia, con financiación de Minciencias, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la participación del World Energy Council (WEC). Esta articulación permite conectar la investigación de laboratorio con su aplicación real en la sociedad.
La Universidad de Medellín lidera la dirección científica del proyecto. Su equipo avanza en el diseño de un reactor modular -clave para almacenar y liberar hidrógeno- y realiza la evaluación ambiental y social de la iniciativa.
Por su parte, la Universidad Pontificia Bolivariana se encarga de diseñar y optimizar las aleaciones metálicas tipo AB, obtenidas a partir de residuos industriales. Asimismo, en articulación con la Universidad de Medellín, ejecuta los procesos de simulación y modelación computacional para analizar los mecanismos de reacción asociados y contribuir al diseño del reactor.


Las aleaciones tipo AB son mezclas controladas de metales, en este caso hierro y titanio (TiFe), las cuales tienen la capacidad de absorber hidrógeno en estado sólido, de ahí la importancia de estudiarlas, para facilitar el almacenamiento del hidrógeno, cuya molécula se representa químicamente como H2.
La Universidad de Antioquia asume el reto de conectar la ciencia con la sociedad. Lo hace a través de una estrategia de apropiación social del conocimiento que acerque los avances técnicos en narrativas comprensibles para distintos públicos.
Este proyecto cuenta con la participación de tres investigadores UPB: Alejandro Zuleta Gil, Wilber Silva López y César Nieto Londoño, quienes trabajan en el diseño del material (aleación), la simulación de los mecanismos de reacción y en el apoyo al diseño del reactor, respectivamente.
Esta sinergia refleja un principio transversal a toda la investigación. Como explica el líder del proyecto, Esteban Correa Bedoya, de la Universidad de Medellín: “Hay que desarrollar tecnologías pensando en el medioambiente y en las comunidades”.

El reto: almacenar una energía difícil
El investigador de la UPB, Alejandro Zuleta Gil, explica que el hidrógeno blanco está presente de forma natural en el subsuelo, lo que significa una oportunidad energética con baja huella ambiental. No obstante, su almacenamiento ha sido históricamente complejo. Cuando este se encuentra en estado gaseoso, requiere altas presiones o bajas temperaturas para su almacenamiento, lo que implica riesgos y altos costos.
Frente a este desafío, el proyecto propone una alternativa novedosa: almacenar el hidrógeno en estado sólido mediante aleaciones metálicas. Esta solución no solo mejora la seguridad, sino que también simplifica su transporte y uso.
Zuleta Gil sostiene que “tenemos una alianza con dos empresas de la ciudad: Doblamos, que nos suministra materiales metálicos sobrantes”, los cuales sirven como fuente primaria de hierro para la aleación. “La otra es Industrias Médicas SamPedro, quienes aportan residuos de viruta de titanio”, material que tradicionalmente se considera difícil de vender como chatarra o procesar, debido a las temperaturas extremas requeridas para su fundición.
El paso a paso del proyecto
Todo inicia con la recolección y preparación de estos residuos metálicos provenientes de industrias locales, como hierro y titanio. Estos materiales, que antes representaban un problema de disposición, se convierten en el punto de partida.
En los laboratorios de Materiales de UPB, los metales se transforman en nuevas aleaciones tipo AB -compuestas por hierro y titanio- capaces de absorber y liberar hidrógeno. Son, en esencia, el alma de la tecnología.
Luego, estas aleaciones se procesan hasta convertirse en partículas finas. Son sometidas a diversas pruebas para evaluar su capacidad de almacenamiento, estabilidad y eficiencia. Este proceso permite identificar los materiales más adecuados.
Con el material ya listo, los investigadores avanzan en el diseño de un reactor modular. Este dispositivo permitirá almacenar y liberar el hidrógeno de manera controlada y segura, y su estructura adaptable facilita su escalamiento según la demanda.


Posteriormente, se evalúan distintas configuraciones del reactor para optimizar su rendimiento. Cada ajuste acerca la tecnología a su implementación en escenarios reales. El ejercicio también incorpora una evaluación ambiental mediante tecnologías de ciclo de vida, asegurando que todo el proceso sea coherente con los principios de sostenibilidad.
Finalmente, el análisis incluye una dimensión social y territorial, reconociendo el papel de las comunidades en la transición energética. “Una transición energética responsable es aquella que desarrolla los procesos, las tecnologías, pensando en mitigar los gases de efecto invernadero, así como mitigar el impacto en las comunidades donde sean utilizadas”, insiste Esteban Correa Bedoya.
“Ya tenemos algunos prototipos de materiales que estamos desarrollando para almacenar H2 en estado sólido. Próximamente tendremos unos reactores en etapa de simulación en software especializado”, manifestó el investigador principal. Una vez validado el experimento, se procederá a la evaluación del impacto social.
Este proyecto contribuye a la reducción de emisiones mediante el uso de una fuente de energía limpia, impulsa la creación de una industria nacional basada en materiales locales y en la reutilización de residuos.
Socializar la ciencia
Más allá de los laboratorios, esta investigación está desarrollando una estrategia transmedia para acercar los avances a la ciudadanía. A través de contenidos digitales, cursos, narrativas interactivas y talleres presenciales, se busca propiciar la comprensión e interés en el asunto.

El propósito es desmontar percepciones erróneas y construir confianza en torno a esta tecnología. En palabras de Correa Bedoya: “Alrededor del hidrógeno hay muchos mitos… entonces nos propusimos tratar de romper esas barreras, para que la gente vea esto como una tecnología cercana y no algo tan allá, tan abstracto”.
El valor estratégico de esta propuesta es la evidencia de que la nación cuenta con las capacidades necesarias para innovar en este campo. Como concluye Correa Bedoya: “Demostrarle al país que tenemos el conocimiento, las capacidades científicas y tecnológicas para desarrollar tecnología… y desarrollarla localmente.”
Texto e imágenes: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Con motivo del encuentro de semilleros de la Universidad Pontificia Bolivariana, fue presentada la exposición de un proyecto innovador que busca mitigar el impacto ambiental de la industria maderera mediante el desarrollo de una tinta sostenible. Además, este proyecto académico pretende apoyar a las economías locales, dado que uno de sus compuestos principales es el almidón de papa, elemento producido en esta región.
El proyecto, liderado por Juliana Valencia, estudiante del programa de Diseño Industrial de la UPB, tuvo como objetivo principal generar un material compuesto sostenible y biodegradable a partir del aserrín y un aglutinante natural, en este caso el almidón de papa. La investigación se centró en el mejoramiento de propiedades para crear una morfología en impresión 3D que ha permitido desarrollar piezas estéticas para interiores como lámparas, jarrones y elementos decorativos multifuncionales.
La idea surgió aproximadamente hace 2 años, a partir del auge por las impresiones 3D y buscando una alternativa sostenible con elementos biodegradables. Según mencionó Juliana, “en ese tiempo estaba de moda la impresión 3D con cemento como elemento principal, pero nosotros queríamos darle otro enfoque. Empezamos a hacer una investigación muy exhaustiva, a mirar las fórmulas y, a partir de esas bases, comenzamos a sacar los elementos que consideramos principales para desarrollar nuestro material. Ahí realizamos los primeros experimentos”.
Al principio era como ir a ciegas, porque nosotros no teníamos clara la formulación, y como era algo nuevo, no había datos específicos. Nosotros tomamos las variables que, en este caso eran todos esos materiales, y empezamos a cambiar la formulación. Comenzamos por agregar y quitar elementos hasta que obtuvimos un material con la consistencia que estábamos buscando”, afirmó la estudiante al referirse a los resultados de los primeros ensayos.

Uno de los aspectos que más llama la atención al tratarse de piezas biodegradables es la duración de ellas, sobre este tema, Juliana contó que depende del ambiente en donde se ubique el elemento creado, asegurando que en la oficina donde está la impresora no hay humedad ni cambios fuertes de temperatura; por lo tanto, la durabilidad de las piezas aumenta considerablemente, entre tres o cuatro años.
Por su parte, Alejandro Zuleta, docente de la Facultad de Diseño Industrial de la UPB, contó cómo ha sido su acompañamiento en este proyecto, mencionando que el mismo surgió en el curso de Forma y Sostenibilidad, vinculándose posteriormente al semillero de investigación Morfolab:
La idea principal era la de trabajar con materiales biobasados. Surgió la inquietud de revisar qué se estaba haciendo en el campo de la impresión 3D, pero en otros ámbitos, y en este caso específicamente, con ese tipo de pastas o de materiales biobasados, que difiere bastante de la impresión que se utiliza convencionalmente con los polímeros”.
Dado a lo innovador del proyecto, se consultó sobre la posibilidad de comercializar las piezas, dando a conocer el producto en sectores diferentes al académico, a lo que Alejandro aclaró que, por el momento, el proyecto está centrado para ser trabajado desde el contexto investigativo, y no involucra la comercialización de sus impresiones. No obstante, sí es posible identificar ese potencial desde que haya un flujo de trabajo con una fuente que brinde las materias primas continuamente.
Zuleta agregó que si bien las piezas creadas tendrán un uso para interiores, su función sería decorativa. No obstante, desde el punto de vista arquitectónico y de diseño, se puede pensar en la creación de elementos que no requieran mucho trabajo o mucha demanda con el contacto con el medio ambiente y la humedad.

Al preguntar sobre posibles modificaciones en busca de innovar en este proyecto, el profesor Alejandro aseguró: “Cuando miramos lo que se está haciendo en el mundo, encontramos que hay trabajos muy similares, pero que tienen un vacío importante y es en el control de la forma. Y es por eso por lo que lograr definir metodologías de trabajo que permitan modificar las condiciones de impresión en relación con la forma es mucho mejor. Yo pienso que la innovación va más en el trabajo de la morfología, el análisis de la forma, la experimentación misma de ellas y la optimización de las condiciones para que esas formas sean estables”.
Este proyecto reafirma el compromiso de la Universidad con la sostenibilidad e innovación, logrando que sus estudiantes potencien sus habilidades académicas e investigativas, a la vez que contribuyen al medio ambiente con soluciones creativas.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza y Salomé Correa Correa – Agencia de Noticias UPB