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Agencia de Noticias UPB – Medellín. En las grandes plazas jurídicas donde se configuran las reglas del comercio global, la interpretación del derecho exige criterio, visión periférica y la capacidad de responder a los retos de un mercado interconectado. Con esa premisa, una delegación de 15 personas de la UPB (entre directivos, docentes y diez estudiantes), hizo presencia en la capital francesa para medir el pulso de la educación legal global directamente desde los escenarios de mayor prestigio en Europa.

Liderada por el decano de la escuela, Jaime Alberto Arrubla Paucar, y el director de la facultad de Derecho, Hernán Vélez Vélez, esta misión estratégica responde de forma directa a la planeación institucional. Al respecto, el decano Arrubla destacó la trascendencia de que la academia traspase las fronteras:

Es una gran oportunidad que nuestros estudiantes y un grupo de profesores hayan podido acudir a la Cámara de Comercio Internacional (ICC) en su arbitraje de conflictos internacionales a una sesión de trabajo, pues esto se alinea con nuestra estrategia de internacionalización y además con una realidad, y es que el arbitraje de inversión, el gran conflicto internacional, se encuentra con sede en París y nuestros estudiantes deben tener acceso a esa información, a esa formación y a esa gran oportunidad de ver el mundo desde allí”.

Asimismo, el decano enfatizó que este tipo de experiencias impacta directamente en la excelencia académica de la institución, siendo una respuesta a la estrategia de la Universidad de que, en un mundo global, los abogados y politólogos bolivarianos puedan tener una formación también global que los ponga en una perspectiva de conocimiento y de práctica internacional para el futuro de la profesión.

Más allá de una agenda protocolaria, la misión arrojó resultados históricos en términos de cooperación académica. Uno de los hitos más significativos fue la visita y reactivación del convenio de movilidad con la Université Paris-Panthéon-Assas, logrando un acuerdo preliminar para habilitar cupos de intercambio directo que beneficiarán a cuatro estudiantes de la UPB en Francia, además de establecer un enlace clave con la Asociación Assas Colombie para brindar apoyo estudiantil en su proceso de inserción en Europa. Por otro lado, las directivas gestionaron conversaciones de carácter prospectivo con SciencesPo – París, abriendo las puertas al desarrollo de clases conjuntas en materias de Derecho Internacional Privado y Derecho Comercial Internacional.

Por su parte, el núcleo técnico de la agenda se concentró en la sede de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), donde los estudiantes completaron el ICC Dispute Resolution Programme. A través de esta formación intensiva, la delegación se especializó en arbitraje comercial, gestión procesal y planeación contractual bajo estándares globales.

Gracias al destacado desempeño institucional, se iniciaron conversaciones estratégicas para que la UPB se convierta en el puente académico de ICC Education en Colombia y Latinoamérica. Esta experiencia en la capital francesa se complementó con visitas exclusivas a firmas legales que lideran el mercado transnacional: Latham & Watkins LLP, Hogan Lovells, Squire Patton Boggs y Wordstone, escenarios donde los futuros abogados recibieron mentorías de carrera de la mano de referentes globales de la profesión.

La visión jurídica de las estudiantes

La verdadera riqueza de esta inmersión radica en cómo transforma la perspectiva profesional de las estudiantes de décimo semestre que integraron la delegación, quienes conectaron lo aprendido con sus líneas de profundización jurídica.

Valentina Tobón Ramírez, quien vincula su formación en la Propiedad Intelectual con los mecanismos alternativos de resolución de disputas, compartió su experiencia tras la jornada en París:

“Estar allí fue una experiencia que transformó por completo mi manera de entender el arbitraje. Muchas veces estudiamos las normas y los reglamentos desde las aulas, pero conocer de cerca las instituciones y a las personas que participan en la construcción de esas reglas me permitió comprender el impacto real que tienen en la resolución de conflictos a nivel internacional”.

Directivas, docentes y estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UPB durante su visita institucional a la Université Paris-Panthéon-Assas en París, Francia.

Además, con respecto a la aplicación práctica de esta inmersión, Tobón añadió:

Comprender el funcionamiento de los Tribunales Arbitrales y de los Árbitros de Emergencia me permite analizar estrategias procesales con una visión más práctica y anticipar soluciones frente a situaciones urgentes. Estas herramientas serán muy valiosas en mi desarrollo profesional, particularmente en áreas con una alta interacción internacional, donde el arbitraje tiene un papel cada vez más relevante”.

Por su parte, Ángela María Lucero, orientada hacia el Derecho Corporativo y las disputas comerciales, resaltó el reto y el valor práctico del programa:

Significó un reto, un cambio y el salir de mi zona de confort. Aprender y escuchar de personas especializadas en resolución de disputas fue sumamente enriquecedor; escucharlas debatir académicamente en un idioma diferente a mi lengua materna representó un gran aprendizaje, tanto por el contenido de las exposiciones como por la inmersión en el inglés jurídico”.

Asimismo, respecto a su proyección laboral, Lucero complementó:

Quiero que mi carrera se enfoque en la internacionalización, no aprender solo el derecho de Colombia, sino ir un poco más allá y profundizar en cómo se mueve la profesión a nivel global. Me gustaría profundizar en el arbitraje debido a que es uno de los mecanismos más usados para lograr resolver disputas por medio de la economía procesal”.

Con el regreso de la delegación al EcoCampus en Medellín, la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas se prepara para iniciar la fase de réplica de estos conocimientos en las aulas. La misión París 2026 demuestra que la UPB no solo estudia el orden jurídico transnacional, sino que se posiciona de manera activa en las conversaciones de la educación jurídica global, consolidando un proceso de aprendizaje compartido que impactará directamente en la formación de las futuras generaciones de abogados bolivarianos.

Por: Samuel Alexis Colorado Cardenas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Desde Jamaica hasta Indonesia, pasando por Turquía, Ghana y Filipinas, docentes de la Universidad Pontificia Bolivariana han llegado a más de 30 países enseñando español y promoviendo la cultura colombiana en escenarios diplomáticos internacionales. Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en Indonesia, donde un grupo de estudiantes interpretó en español la canción Pueblito Viejo, lo que pone de manifiesto el impacto cultural que deja el programa más allá de la enseñanza y el aprendizaje de una lengua.

El proyecto, encabezado por el Centro de Lenguas de la UPB, en alianza con la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC) y promovido y apoyado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, busca fortalecer relaciones diplomáticas con naciones del sur global y no hispanohablantes del Caribe y América Latina mediante la enseñanza del español a cuerpos diplomáticos, funcionarios gubernamentales y actores estratégicos internacionales.

Desde 2014, la UPB se ha consolidado como la universidad con mayor presencia en el programa gracias a su experiencia y fortalezas académicas y administrativas. La participación en este programa no se da por designación directa, sino por medio de un proceso de licitación pública a nivel nacional en el que participan universidades de todo el país.

Jorge Enrique Estupiñán Ordoñez, docente del Centro de Lenguas de la UPB, dependencia que se encarga del programa, indicó que lo que destaca a la universidad por sobre otras en el proceso de licitación es el reconocimiento internacional y la producción de contenidos propios, pues en sus propias palabras, por un lado: “Somos un centro de lenguas acreditado por el Instituto Cervantes, nuestro programa de español es un programa que suena en el mundo con una acreditación hasta 2036”, y por otro: “Los materiales, tenemos la serie en español Al Vuelo, que es una serie de libros producidos y editados en la UPB y también hemos desarrollado aulas virtuales, exigencias para poder participar”.

El proyecto, como tal, se desarrolla en un periodo de cuatro meses (de agosto a diciembre) y combina la enseñanza del español con formación cultural sobre Colombia. Además de las clases, los estudiantes extranjeros conocen elementos como la música, la historia y la identidad nacional de nuestro país, como parte de una estrategia de diplomacia cultural.

El programa se llama Proyecto para la Difusión de la Cultura y la Historia de Colombia a través de la Enseñanza del Español. Ese proyecto nace desde la Presidencia de la República (…) el objetivo es que Colombia, como acto de buena voluntad, ofrezca formación en español a cuerpos diplomáticos, para que tengamos una comunicación en nuestra lengua, que la gente aprenda español para que, más adelante, toda la relación diplomática se haga en español, no siempre en inglés o en otras lenguas”.

Actualmente, la universidad se prepara para una nueva edición del programa y se encuentra en proceso de licitación que, de ser nuevamente exitoso, como últimamente es costumbre, iniciaría sus clases en agosto de 2026.

El sello UPB en este programa se fundamenta en la enseñanza del español con un fuerte matiz colombiano. Tanto los materiales como las plataformas y la metodología misma —todas ellas desarrolladas por la universidad— incorporan referencias culturales propias del país y conciben a los docentes como embajadores no solo de la institución, sino también del país en un contexto internacional.

Por: Juan José Marín Torres – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. En época de mundial, el fútbol no solo se juega: se siente, se discute y se revive en cada conversación. Pero más allá de la cancha, también hay historias que ayudan a entender este deporte desde ángulos: la memoria, la política, la pasión o incluso lo absurdo.

Por eso, te recomendamos algunos libros que te invitan a ver el fútbol con otros ojos.

El fútbol a sol y sombra – Eduardo Galeano

Portada del libro "El fútbol a sol y sombra" de Eduardo Galeano

Más que un libro, es una forma de rendir homenaje al deporte más universal. A través de cápsulas breves, con anécdotas, recuerdos y muchas consideraciones llenas de humor y de ironía, Galeano cuestiona su transformación en industria. Recorriendo momentos icónicos del deporte y reflexionando sobre cómo el espectáculo ha ido cambiando la esencia del juego.

Fiebre en las gradas – Nick Hornby

Este relato autobiográfico explora la tumultuosa relación entre un hincha y su equipo, el Arsenal londinense, durante más de veinte temporadas. Más que fútbol, habla de identidad, rituales y emociones. Horby cuenta cómo el calendario deportivo moldea la vida personal, dejando huecos por el devenir de su equipo, convirtiendo cada partido en un acontecimiento vital y cada derrota en una crisis emocional. Es la declaración de devoción y lealtad a un juego, a un club y, sobre todo, a la comunidad de sufridos seguidores que forman su verdadera esencia, en lo que consiste verdaderamente ser hincha de un equipo.

Portada del libro "Fiebre en las gradas" de Nick Hornby

Colombia vs Colombia: 50 años de fútbol profesional y violencia política – José Cipriano Ramos Valencia

Portada del libro "Colombia vs Colombia: 50 años de fútbol profesional y violencia política" de José Cipriano Ramos Valencia

Este libro conecta dos pasiones y conflictos profundamente arraigados en el país: fútbol y política. A través de distintos episodios, muestra cómo el balompié ha sido testigo desde la llegada de jugadores extranjeros hasta cuando la televisión convirtió a la sociedad en fanática de este deporte. En otras palabras, de las tensiones, pasiones y pesadillas, pero también de cómo es capaz de lograr superar las diferencias partidistas uniendo regiones y llamando a la concordia a un país que nació con la violencia, generando identidad.

90 campeonatos de liga y algo más – José Jaime Pérez Pineda

Este libro recorre la historia del fútbol profesional colombiano desde sus primeras ligas hasta las competiciones actuales. Más allá de los resultados, pone foco en los equipos, sus procesos, sus títulos, logros, sus penurias y tristezas, mostrando las dos caras que tiene este deporte. Entre estadísticas, datos, tablas, anécdotas, imágenes y otros aspectos, construye una radiografía del balompié nacional que evidencia que el fútbol no solo se celebra, también se sufre.

Portada del libro "90 campeonatos de liga y algo más" de José Jaime Pérez Pineda

Bestiario del balón: el lado B del fútbol colombiano – Nicolás Samper, Federico Arango y Andrés Garavito

Portada del libro "Bestiario del balón: el lado B del fútbol colombiano" de Nicolás Samper, Federico Arango y Andrés Garavito

Lejos de los relatos épicos y oficiales, este libro recopila las historias más curiosas del fútbol colombiano. Personajes olvidados, situaciones absurdas y anécdotas poco conocidas construyen una narrativa que escapa de lo tradicional del deporte. Explora el lado menos conocido y más pintoresco del fútbol, contando desde lo surrealista y mitos urbanos.

Serie Fútbol y Letras – Editorial UPB

Esta colección, que además es bilingüe, reúne distintos libros de microrrelatos que abordan el fútbol desde la literatura breve para conocer que este deporte comparte alegrias, derrotas, infancia e identidad. Títulos como Fútbol, vida, trampa y milagros, de Reinaldo Spitaletta; El fútbol, esa metáfora, de Juan Carlos Rodas Montoya, proponen una mirada que va del juego a su significado simbólico. A esto se suma La vida en un balón, también de Rodas, que conecta el deporte con la experiencia cotidiana, y los ganadores del concurso ¿Cuál es tu cuento con el fútbol? del 2021, titulado Más allá de un penalti, una recopilación que demuestra que el fútbol puede narrarse en pequeñas historias.

Por: Samuel Lopera Betancur – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. La inteligencia artificial ya no es más un tema que atañe solo a científicos o desarrolladores tecnológicos y se ha convertido en una preocupación educativa, ética y humana. El Papa León XIV abordó el impacto de estas tecnologías en ámbitos como el trabajo, la democracia, las relaciones humanas y la educación, insistiendo en que el progreso tecnológico no puede construirse a costa de la dignidad humana.

En el texto, el pontífice advirtió sobre el riesgo de concebir al ser humano desde una lógica puramente técnica y productiva, donde la eficiencia y la automatización culminen por desplazar aspectos fundamentales de la esencia humana, como la vulnerabilidad, el pensamiento crítico o la capacidad de hacer sociedad con otros.

Al respecto, Beatriz Campillo, perteneciente al Grupo de Investigación en Ética y Bioética de la UPB, explicó que la crítica central de la encíclica no es hacia la tecnología en sí misma, sino hacia una visión que pretende “optimizar” al ser humano como si fuera una máquina:

“La humanidad no es una especie de error a corregir. El hecho de que tengamos límites, que sintamos dolor o que podamos equivocarnos es justamente lo que nos hace profundamente humanos”, apuntó.

Uno de los temas más relevantes de la encíclica es el impacto de la inteligencia artificial en los procesos educativos. Beatriz advierte que uno de los temas que más preocupan en la actualidad es ver cómo muchos estudiantes utilizan herramientas de IA únicamente para resolver tareas de manera inmediata, sin desarrollar habilidades de análisis o pensamiento crítico:

“Hoy el problema es cómo hacer para que un muchacho comprenda que primero necesita desarrollar su inteligencia humana para poder utilizar mejor la inteligencia artificial”, afirmó.

Precisamente, la encíclica llama la atención sobre la cultura de las “respuestas rápidas” y la ausencia de neutralidad de los algoritmos, situación que no solo debilita el pensamiento crítico, sino también la capacidad de cuestionar la información recibida o de hacer un proceso de curación de lo que las nuevas tecnologías arrojan en la inmediatez.

En ese sentido, la investigadora considera que el principal reto de la educación no es prohibir el uso de la IA, sino enseñar a interactuar críticamente con ella: “La educación tiene que formar juicio crítico. Que el estudiante pueda decirle ‘no’ a lo que le está sugiriendo la inteligencia artificial cuando identifique errores, sesgos o limitaciones”, explicó.

Otro de los puntos abordados en la encíclica es la creciente dependencia de las tecnologías digitales en las relaciones humanas. El texto menciona el riesgo de reemplazar vínculos reales por interacciones con sistemas artificiales capaces de imitar sentimientos como la empatía o situaciones como la compañía.

Sobre ello, Beatriz considera que el auge de estas herramientas también refleja una sociedad cada vez más aislada y saturada, pues: “La respuesta más común hoy, cuando alguien quiere encontrarse con otro ser humano, es ‘no tengo tiempo’. Entonces, las inteligencias artificiales terminan dando una sensación de compañía que muestra también una necesidad enorme de vínculos y comunidad”.

No obstante, y a pesar de las advertencias, tanto la encíclica como la docente reconocen el potencial positivo de la inteligencia artificial en campos como la investigación, la medicina o el desarrollo tecnológico. Sin embargo, coinciden en que el desafío radica en hacer uso de dichas herramientas sin perder la autonomía humana.

La reflexión propuesta por el papa León XIV cierra con un llamado a pensar el desarrollo tecnológico desde la ética y el bien común. Para Beatriz, esto implica que disciplinas como la filosofía, la teología y las humanidades seguirán siendo fundamentales en medio de la revolución digital, pues, por ejemplo: “La filosofía hace las grandes preguntas: qué significa ser humano, qué es la libertad, qué es la responsabilidad. Y hoy esas preguntas son más necesarias que nunca”, concluyó.

Por: Juan José Marín Torres – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias – UPB Medellín. Durante décadas, muchas ciudades crecieron dándole la espalda a sus ríos. En Girardota, municipio antioqueño al norte del Valle de Aburrá, una investigación de las facultades de Derecho y Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana propone cambiar esa lógica mientras ayuda a entender la dimensión de uno de los megaproyectos de infraestructura más ambiciosos para esa zona: el Tren del Río.

El proyecto, titulado “Movilidad, derecho y territorio: análisis jurídico del tren de cercanías en Girardota frente a los usos de suelo y la protección ambiental”, es liderado por el investigador Holmedo Peláez Grisales, coordinador del Semillero en Sujetos de Especial Protección y Gobierno y la coinvestigadora Sandra Milena Salazar Martínez. La investigación analiza cómo la futura estación del tren podría transformar el territorio, el uso del suelo, la movilidad y la relación ambiental del municipio con el río Medellín. Pero su propósito va más allá de producir conocimiento académico: fomenta la participación activa de la ciudadanía en decisiones que impactarán su vida durante las próximas décadas.

“La academia es un actor que intenta mediar, conversar y promover ese interés público, protegerlo”, expresa Peláez. Para el investigador, la construcción del Tren del Río no puede limitarse a criterios técnicos o financieros. “El Estado debe entender que debe trabajar bajo una metodología donde todos participen en las decisiones”, agrega.

Pese a que el ejercicio universitario tiene una duración inicial de un año, forma parte de un proceso más amplio que acompañará los siete años previstos para la ejecución de la obra civil. En este momento, el énfasis está puesto en fortalecer las capacidades comunitarias y abrir espacios de diálogo entre habitantes, líderes sociales, autoridades y academia.

La investigación busca que la comunidad participe activamente en las decisiones sobre la ubicación e impacto de la futura estación del Tren del Río en Girardota.
La investigación busca que la comunidad participe activamente en las decisiones sobre la ubicación e impacto de la futura estación del Tren del Río en Girardota.
El proyecto promueve una nueva mirada del río Medellín: no como “trastienda” urbana, sino como un sujeto de derechos integrado al territorio.
El proyecto promueve una nueva mirada del río Medellín: no como “trastienda” urbana, sino como un sujeto de derechos integrado al territorio.

Tres visiones sobre una misma estación

Uno de los principales puntos del proyecto gira alrededor de la ubicación de la futura estación. Allí convergen puntos de vista distintos entre la Promotora del Ferrocarril de Antioquia, la Alcaldía de Girardota y las comunidades. En este sentido, el investigador invita a tener en cuenta las voces de los girardoteños: “los habitantes del municipio necesitan que la estación se corra un poco hacia adentro (…) porque son ellos quienes conocen el territorio, saben hacia dónde debe crecer Girardota”.

Para comprender estas visiones, el proyecto reúne a estudiantes de Derecho y de Arquitectura en un trabajo interdisciplinario. Los primeros estudian las normas jurídicas y recopilan las preocupaciones, expectativas y necesidades de la comunidad; por su parte, los segundos convierten esa información en maquetas, mapas y escenarios comparativos construidos desde la arquitectura.

Desde el curso Taller de proyectos 7 – Movilidad Integrada, de la Facultad de Arquitectura, dirigido por la docente Sandra Salazar, el aporte de los estudiantes ha sido clave para reconocer las visiones de la Promotora y del Municipio. “Se busca desde la academia aportar una visión integral sobre la mejor ubicación para la construcción de la estación del Tren del Río en Girardota”, afirma Salazar Martínez.

El estudio contempla tres posibles escenarios territoriales: la propuesta de la Promotora, la visión defendida por las instituciones estatales y una alternativa relacionada con la antigua estación ferroviaria. La intención es que la comunidad cuente con herramientas claras para participar en los debates sobre el Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT).

Estudiantes del Semillero en Sujetos de Especial Protección y Gobierno trabajan junto a líderes sociales para convertir las necesidades del territorio en propuestas técnicas y jurídicas.
Estudiantes del Semillero en Sujetos de Especial Protección y Gobierno trabajan junto a líderes sociales para convertir las necesidades del territorio en propuestas técnicas y jurídicas.
La investigación convertirá las percepciones de la comunidad en insumos para los debates del Plan de Ordenamiento Territorial de Girardota.
La investigación convertirá las percepciones de la comunidad en insumos para los debates del Plan de Ordenamiento Territorial de Girardota.

En este proceso, los presidentes de las Juntas de Acción Comunal, líderes, lideresas y representantes del Comité Territorial de Participación de Girardota se han convertido en actores clave. El proyecto busca conformar un “Grupo de aliados en territorio” que mantenga una veeduría ciudadana autónoma, incluso después de finalizada la investigación universitaria.

“Queremos estructurar un grupo focal de aliados en territorio con quien el proyecto de UPB siga trabajando y conversando”, explica el profesor Peláez Grisales.

Dibujar el territorio soñado
Uno de los momentos más significativos del proyecto ocurrió recientemente, durante un taller socio jurídico realizado en Girardota. Allí, mediante ejercicios de cocreación y cartografía social, líderes y lideresas sociales, representantes del Comité Territorial de Participación (CTP) y habitantes del municipio imaginaron cómo sueñan la futura estación del Tren del Río.

“Este es un punto clave del proyecto, lograr desde la academia reconocer el saber de las comunidades sobre sus necesidades, expectativas y propuestas para la construcción de la mejor opción de la futura estación del Tren del Río en Girardota”, resalta Peláez Grisales.

El encuentro motivó conversaciones sobre movilidad, medioambiente, seguridad y la calidad de vida de los girardoteños. “La actividad me pareció sumamente enriquecedora porque estábamos velando por tener esa conexión con la comunidad, saber qué es lo que piensan los habitantes del municipio”, relata Kendry Vanesa Castañeda Vega, estudiante de Derecho e integrante del Semillero. “Saber bien cómo se siente la gente, qué es lo que esperan, cómo se visualizan y cómo sueñan a futuro esa estación del tren”, añade.

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Soraya Cardona Sánchez, también integrante del Semillero, reflexiona: “Si bien esto es un proyecto de infraestructura muy grande que trae movilidad, progreso y todo lo demás, detrás de esa construcción también hay una comunidad preocupada por sus propios intereses y necesidades”.

“¿En dónde se construye?, ¿por qué se construye?, ¿para qué?, ¿qué pasa con el tiempo y qué ocurre con las casas en las que se supone que se va a construir la estación?”, se cuestiona la estudiante.

El río, sujeto de derechos

Esta iniciativa también propone transformar la manera de entender el territorio y su relación con el río Medellín. Es decir, se plantea abandonar la visión del río como un espacio ajeno a la ciudad para reconocerlo como un ente vivo dentro del ecosistema urbano.

“Las ciudades se construyen a espaldas de los ríos… eso tiene que cambiar porque los ríos hacen parte del ser. Hay que verlos de una manera distinta, bajo otra cosmovisión de que los ríos sienten y también tienen una voz”, reflexiona Holmedo Peláez Grisales.

Esa mirada también atraviesa las conversaciones comunitarias. “Nos soñamos la estación en un sector de mucha recreación, cultura y paisajismo”, manifiesta la lideresa social Dioselina Betancur Restrepo. Ella resalta, además, el valor de haber participado directamente en el taller socio jurídico para idear propuestas. “El hecho de que tengamos tan buena participación, que nos hayan permitido ‘meter la mano’ en los papeles para decir qué queremos y hacia dónde queremos seguir trabajando es maravilloso”.

Las discusiones también han permitido reconocer preocupaciones sociales relacionadas con posibles desplazamientos y transformaciones en la vida cotidiana de algunas comunidades. Víctor Manuel Castro, secretario de Infraestructura de Girardota, explica que algunos habitantes del sector conocido como La Estación sienten incertidumbre frente a los cambios que traerá el proyecto ferroviario.

“Ellos manifiestan que, si bien representa un beneficio para toda la comunidad, en parte, se van a sentir desplazados porque va a cambiar su dinámica de vida”, señala. Sin embargo, insiste en la importancia de construir soluciones participativas. “Es bueno escuchar estas voces y buscar espacios donde ellos se sientan reubicados, escuchados”.

La iniciativa hace parte de los 18 proyectos de semilleros aprobados y financiados con recursos UPB.
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Como parte del ejercicio, los investigadores también están desarrollando un kit de herramientas para el trabajo comunitario. El recurso incluirá normas, preguntas orientadoras, maquetas y herramientas de consenso para que otras comunidades o municipios puedan fortalecer sus propios procesos de participación ciudadana alrededor de este megaproyecto.

Para conocer más sobre el Tren del Río, haga clic aquí.

Texto e imágenes: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.

Agencia de noticias – UPB Medellín. Hay prendas que cuentan historias antes de que el balón ruede. Las camisetas del Mundial 2026 son un testimonio de que el diseño deportivo ya no trata solo de cubrir un cuerpo para competir, sino de vestir una identidad, una cultura y un tiempo. Así lo explica Juan David Mira, docente de la Facultad de Diseño de Vestuario de la UPB, quien analiza las tendencias que marcan las equipaciones de este torneo.

Tres ejemplos que definen una era

Para el docente, tres propuestas sintetizan lo mejor del diseño en este Mundial. La primera es la camiseta de Japón, diseñada por Adidas, que él describe como “un ejemplo perfecto de innovación conceptual”: gráficos que evocan texturas paramétricas de diseño generativo, pero anclados en la herencia visual de la cultura japonesa. “Logra un equilibrio impecable entre la tradición gráfica ejecutada con estética de vanguardia y tecnología”, afirma.

El segundo referente es las equipaciones africanas de Puma, que han integrado patrones orgánicos de la cultura local para lograr “una diferenciación cromática y una textura de la prenda” que, según Juan, no se siente como un disfraz cultural, sino como una armadura moderna. “La identidad fluye con energía y movimiento, para mostrar esa identidad viva”, explica, usando la metáfora de que el campo de fútbol es, en cierta forma, un campo de batalla donde cada selección llega a representar algo más que un país.

El tercer caso es el de Nike, con diseños como los de Francia e Inglaterra, que apuesta por una “moldería muy purista, unas líneas sofisticadas, casi de sastrería deportiva”. Aquí el protagonismo no está en los gráficos, sino en los materiales: texturas cinéticas de hilos de alta absorción que hablan, según el docente, de “la ciencia de los materiales y de esa innovación que quieren proponer las marcas”.

Más allá de la prenda de rendimiento

Para el profesor, lo que estas camisetas revelan es que el diseño deportivo ha superado la frontera de la mera prenda de rendimiento —esa lógica que dominaba los años noventa y los inicios del 2000— para convertirse en una pieza hiperfuncional que mezcla funcionalidad, sostenibilidad y narrativa cultural. “Estamos en la era del performance inclusivo y sostenible”, resume.

Imagen hecha con IA
Imagen hecha con IA

Desde la tecnología, el enfoque ya no se limita a la ligereza o la gestión térmica. Conceptos como el body mapping, los paneles de ventilación y la densidad de tejidos siguen siendo relevantes, pero hoy las marcas también buscan diferenciarse desde el patronaje. “Ahora todas las camisetas vienen con una ergonomía dinámica muy importante, algunas tienen costuras termoselladas desplazadas en zonas de fricción, o sisas continuas que permiten la máxima elongación del jugador sin que la prenda se desplace”, detalla el docente.

Un mismo chasis, mil almas distintas

Cuando se le pregunta si existe una línea estética dominante, Juan David habla de una tensión interesante: “Hay homogeneidad tecnológica estructural, pero también hay una diversidad gráfica, y ahí es donde recae la gran diferencia”. Las grandes marcas comparten un arquetipo técnico —moldes base, cortes láser, paneles reactivos al sudor— diseñado para optimizar la producción industrial y el rendimiento en la cancha. Pero cada selección lo convierte en algo propio.

Esa diferenciación, explica, ocurre en la microtextura y en la tecnología de impresión. Las marcas han dejado de estampar para texturizar: tramas de artesanías locales, degradados que evocan fenómenos naturales del país de origen, escudos con efectos lenticulares o texturas 3D que rompen con la planitud de la base técnica. “Básicamente, lo que hace es que cada selección le permite mantener su alma bajo ese mismo chasis de ingeniería”, concluye.

En un torneo donde 48 naciones comparten el mismo escenario, las camisetas son mucho más que uniformes: son la primera declaración de identidad antes de que suene el pitazo inicial. Y detrás de cada costura, de cada trama y de cada degradado, hay una disciplina que en la UPB se estudia con la misma profundidad con la que se lleva a la cancha.

Por: Daniela Lora y Juan Sebastián Quintero. Agencia de Noiticas UPB.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Lynda Sánchez, estudiante del programa Trabajo Social de la UPB, partió hacia Grecia para realizar sus prácticas profesionales. No ha sido un camino sencillo y ha encontrado diferentes desafíos, pero su perseverancia le ha permitido aplicar todos sus conocimientos en la InterEuropean Human Aid Association. Sumado a lo anterior, la estudiante afirmó que luego de encontrar su campo de prácticas surgió otro obstáculo, ya que en Colombia no hay embajada de Grecia, por lo que tuvo que viajar a Perú para aplicar a una visa de voluntariado.

Lynda mencionó que siempre tuvo en mente el hacer sus prácticas fuera del país. Sin embargo, el proceso para encontrar escenario fue difícil e inició en febrero de 2025. Ella contó: “En total, realicé aproximadamente seis entrevistas y envié más de 20 formularios. No obstante, al ser latinoamericana, los requisitos legales exigidos por la embajada griega representaban una barrera, ya que no todas las organizaciones estaban dispuestas a asumir compromisos laborales con empleados de nuestra región”

Lynda Sánchez
Lynda Sánchez

En la actualidad, Lynda se encuentra en Thessaloniki, pero tuvo la opción de pertenecer a otra organización en una ciudad diferente en este país europeo. Sobre esto, ella aseguró que optó por la InterEuropean Human Aid Association (IHA) porque es una organización independiente, con proyectos diversos y una propuesta de trabajo que le generó confianza.

Ya en el territorio y desempeñando sus labores, Lynda siente que tomó una buena decisión al realizar sus prácticas en el exterior, puesto que las experiencias vividas la han enriquecido como profesional. “Al inicio llegué con ciertos prejuicios relacionados con las diferencias culturales y las posibles barreras en un entorno profesional europeo. Sin embargo, la realidad fue distinta: he encontrado un espacio respetuoso, cercano y profesional”. Además, agregó: “Actualmente, soy líder del espacio seguro para niños (CFS – Children Friendly Space). La comunicación es abierta y hay mucho respeto entre los miembros del equipo, tanto antiguos como nuevos. Esto me ha permitido proponer ideas y contribuir activamente al fortalecimiento de las habilidades de los niños”.

Por su parte, Silvia Castañeda, directora de la Facultad de Trabajo Social y asesora de prácticas profesionales de la estudiante, afirmó: “El primer desafío son las barreras internas que nos ponemos como seres humanos. Estar en la universidad te abre la posibilidad de tener un pensamiento global y entender problemas y dinámicas sociales. Una vez los estudiantes comprenden que sí es posible tener un proceso de prácticas internacionales, es importante que se proyecten y tengan un plan de acción muy claro”.Introduzca el segundo bloque del párrafo aquí

La historia de Lynda Sánchez muestra cómo el deseo de ayudar puede ir más allá de los límites geográficos y convertirse en un medio auténtico para provocar cambios sociales. Su labor en Grecia no solo enriquece su desarrollo profesional, sino que también beneficia directamente a las comunidades con las que trabaja, especialmente a niños y familias en condiciones de riesgo.

A través de su dedicación, empatía y adaptabilidad, demuestra que el Trabajo Social se extiende más allá del aula y se manifiesta en acciones concretas que producen transformaciones importantes. Su relato también ilustra el impacto de una educación que prepara a los estudiantes para abordar desafíos globales y contribuir, desde su saber, a la creación de una sociedad más equitativa y solidaria.

Por: Juan Sebastían Quintero Auza y María Camila Henao – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Evaristo Arango Arcila, quien en 1975 asumió el cargo de decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad Pontificia Bolivariana, es considerado uno de los pioneros en la consolidación del programa de Ingeniería Eléctrica y deja un legado que permanece vivo en la historia, no solo de la UPB, sino también de Medellín y de Colombia.

Inició su labor como profesor de Máquinas Eléctricas en la década de 1960, convirtiéndose en un pilar para la formación de generaciones de ingenieros electricistas de la Universidad. Desde este rol contribuyó a la creación y consolidación del Laboratorio de Máquinas Eléctricas de la UPB, reconocido como uno de los más importantes del país en su campo y uno de los más representativos por su impacto en la formación de profesionales.

Gracias a estos avances, muchos de sus estudiantes participaron posteriormente en el fortalecimiento de Empresas Públicas de Medellín (EPM), Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), ISAGEN y otras organizaciones que han sido determinantes para el desarrollo del sector eléctrico colombiano. Por ello, el aporte de Evaristo Arango Arcila debe entenderse desde su papel como formador de talento técnico y humano para las instituciones que lideraron la expansión y modernización energética del país.

Evaristo posando en un cuadro

En 1963, bajo el liderazgo del entonces decano Alberto Piedrahíta, Evaristo Arango desempeñó un papel fundamental en la construcción de las bases académicas del programa de Ingeniería Electrónica. Entre sus principales responsabilidades estuvo el análisis de modelos de formación en universidades nacionales e internacionales, cuyos aportes resultaron decisivos para estructurar una propuesta académica innovadora, ética y visionaria.

En 1975, Evaristo Arango Arcila asumió la decanatura de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica. Bajo su decanatura se graduaría la primera cohorte de ingenieros electrónicos, logro después de un proceso que había comenzado hace casi una década atrás. Así, quien había contribuido a sembrar esta nueva disciplina acompañó también su maduración institucional y la entrega al país de sus primeros egresados.

Su legado contribuyó significativamente al fortalecimiento de la Ingeniería Eléctrica, especialmente en los campos de las máquinas eléctricas, los laboratorios especializados y la formación aplicada. Asimismo, participó en la apertura y consolidación de nuevas disciplinas tecnológicas que marcarían el futuro de la Universidad y del país. Su trabajo ayudó a tender un puente entre la infraestructura eléctrica que hizo posible la modernización energética de Colombia y las tecnologías electrónicas y digitales que definirían las décadas posteriores.

Evaristo Arango se retiró de la Universidad para vincularse al proyecto liderado por el exdecano Alberto Piedrahíta. Su salida de la institución no significó un alejamiento de ella. Por el contrario, mantuvo una relación cercana con la UPB, actuando como consejero, interlocutor permanente y observador atento de su desarrollo institucional. Siempre mostró interés por los retos de la Universidad y por el crecimiento de las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales que continuaron fortaleciendo el legado construido por quienes contribuyeron a sus cimientos.

Evaristo sentado hablando

Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Adriana Urrego, coordinadora de producto e-learning en UPB Virtual y diseñadora gráfica, y Ana María Jiménez, diseñadora de experiencias en UPB Académico y comunicadora social, se graduaron de la maestría en comunicación digital con una pregunta: ¿Cómo aprende un estudiante sordo-señante si su contacto con el idioma español ha sido mínimo? Es por lo anterior que surgió el proyecto EnSeñasAndo – La experiencia comunicativa y accesible digital: una guía para el diseño inclusivo en ambientes virtuales de aprendizaje para estudiantes sordo-señantes bilingües en UPB.

Adriana Urrego y Ana María Jiménez
Adriana Urrego y Ana María Jiménez

Vimos la necesidad de atender la accesibilidad digital para los ambientes virtuales de la universidad en UPB Virtual, pero no solo desde la norma, sino desde la experiencia del estudiante”, explicó Urrego, agregando además que “se evidenció que había muchos vacíos; no teníamos muy claro cómo atender a los estudiantes sordo-señantes”.

En primera instancia, las investigadoras consideraron que el problema era técnico y podía resolverse con subtítulos en los videos y ayudas visuales en las clases. Sin embargo, la perspectiva cambió luego de conocer las experiencias de estudiantes con discapacidad auditiva, lo que llevó a un análisis más profundo. “Al empezar esas conversaciones nos dimos cuenta de que también había un factor humano transversal a todo ese proceso”, señaló Jiménez. “Empezamos a preguntarnos por esa experiencia comunicativa más allá de los elementos técnicos.”

En este punto se hace necesario mencionar que la lengua de señas colombiana (LSC) es la lengua materna de los estudiantes sordo-señantes; el español escrito es la segunda. “Puedes hacer una maestría virtual en inglés siendo un nivel B1 y la maestría estar en C1. Sí, puedes entenderla, pero tendrás que esforzarte más, buscar recursos adicionales para poder comprender lo que se presenta en el proceso formativo”, comparó Urrego haciendo una similitud con otros procesos académicos.

Guía para el diseño inclusivo en ambientes virtuales de aprendizaje
Guía para el diseño inclusivo en ambientes virtuales de aprendizaje

De acuerdo con las magísteres, se hicieron diferentes entrevistas a estudiantes sordos, docentes, personal administrativo, intérpretes de lengua de señas y entidades como el Instituto Nacional para Sordos (INSOR). También se realizó observación no estructurada de ambientes virtuales de aprendizaje y revisión documental de marcos normativos internacionales como las pautas WCAG.

Luego de aplicar la investigación fue posible revelar las barreras encontradas, además de reconocer los problemas de accesibilidad; las plataformas sincrónicas como Teams o Webex no soportan la visualización simultánea del docente y del intérprete —dos elementos indispensables para el estudiante sordo—. Para agregar, los contenidos están centrados en el español técnico sin acompañamiento en LSC; y los canales de atención administrativa tampoco están adaptados.

El producto final del trabajo es una guía para el diseño inclusivo en ambientes virtuales de aprendizaje que integra los principios del Diseño Universal de Aprendizaje (DUA), la perspectiva bilingüe-bicultural, la normativa vigente y la participación de la comunidad sorda.

Para el diseño y ejecución de los contenidos, ellas proponen la inclusión de subtítulos precisos y sincronizados, glosarios visuales bilingües en LSC, videos introductorios en lengua de señas colombiana y rutas de navegación dentro de la plataforma también en LSC. Además, recomiendan que desde la universidad se haga una caracterización anticipada de los estudiantes mediante entrevistas de ingreso —más allá de un formulario—; la cocreación de políticas con la propia comunidad sorda, la formación básica en LSC para el personal universitario y evaluaciones continuadas.

El trabajo no terminó en el estante de una biblioteca. Urrego y Jiménez presentaron sus resultados en el Observatorio de Inclusión coordinado por el docente Daniel Avendaño, del posgrado de Educación, ante estudiantes de pregrado enfocados en la línea de inclusión. Desde la operación de UPB Virtual, el proceso ya empezó a traducir videos de contenido y del entorno de navegación a LSC.

La idea es que nuestro enfoque no sea ver esto desde la discapacidad, sino desde la comunidad sorda: con todas las características culturales que ellos tienen como personas”, concluyó Urrego.

Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. En el año 2009, Sergio Velásquez, egresado de la UPB, emprendió su primer viaje como estudiante de ingeniería aeronáutica en la competencia internacional Design Build and Fly (DBF). A la edad de 22 años, cuando descubría el mundo aeroespacial, encontró una pasión que dejaría un sello en su vida profesional y personal: pilotear aviones tripulados y no tripulados.

Representar la UPB en una competencia internacional no fue algo netamente institucional, fue un proyecto personal que durante un año de trabajo en equipo pudo desarrollar junto con sus compañeros y el docente a cargo, Juan Pablo Alvarado. Tenían una meta y objetivo claro, sabían que no solo estaban representando la universidad, sino rambién a un país y a una región, ya que era la primera vez que un país latinoamericano participaba en una competencia de aviación internacional. Sergio menciona que:

Fue una experiencia bacana, salir y representar la universidad y el país fue muy bacano, entender eso es algo importante porque me marcó mucho, tanto así que todavía lo aplico hoy en día. Yo me dedico a la competencia de aviones, una de las cosas que más hago en la vida es competir con aeromodelismo.

En el año 2022, por casualidad de la vida, mientras Sergio se encontraba entrenando su deporte de aeromodelismo, coincidió con los estudiantes del grupo del DBF (Design Build & Fly), que se estaban preparando para la competencia de dicho año. Allí pudo compartir un momento de práctica con ellos, ayudándoles es aspectos técnicos de la aeronave y apoyándolos en el tema de piloteo. Luego de dicho encuentro, el docente Juan Pablo Alvarado lo contactó y conversaron sobre la competencia y, coincidencialmente, Sergio tenía un viaje de trabajo a Estados Unidos, así que ajustaron fechas y así fue como conjuntamente Sergio volvió a volar y representar la UPB en la competencia internacional del DBF.

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“Para mí esto es un tema pasional, a mí esta vaina me encanta. Volar aeromodelos es lo que más me gusta en la vida, inclusive es lo que más me gusta hacer, más que trabajar. Prefiero estar volando estos aviones, que aviones grandes comerciales. Es lo que me gusta realmente”, afirma Sergio.

La tecnología ha avanzado y ha incluido nuevos retos, nuevas reglas y misiones enfocadas en cumplir retos que ponen a prueba la preparación, pasión e interés de los participantes en dejar en alto su universidad. Las nuevas formas de diseñar aeronaves han permitido que los estudiantes sumerjan su visión en un campo más computacional, hacer piezas en 3D, etc. Esto no solo los acerca a explorar un campo más amplio, sino que les permite conocer la pasión que los motiva a adquirir más conocimiento y buscar herramientas para resolver problemáticas que se interponen.

Hace 17 años Sergio se convirtió en egresado de la UPB y con orgullo sigue inmerso en la carrera que lo formó como profesional y como persona compartiendo su conocimiento con las nuevas generaciones y nuevos ingenieros aeronáuticos. Sergio comentó que:

“Han sido 17 años de evolución en este cuento y es muy bacano tener ese respaldo tecnológico y ver que la universidad ya tiene este laboratorio. En esa época, hace 17 años, el laboratorio era mi casa o en la casa de otro y se trabajaba como con las uñas, pero hoy en día ya la universidad cuenta con laboratorio y los recursos no son infinitos, pero lo hay, y es muy gratificante ver a la universidad tan involucrada”.

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La pasión y el amor por lo que haces permite explorar y conocer lugares que se ven lejanos a la realidad social en la que una persona se encuentra, para Sergio volar una aeronave es una convicción que lo ha llevado a países y experiencias inolvidables. Actualmente sigue en contacto con la universidad y con docentes como Juan Pablo Alvarado, apoyándose como un equipo que se fortalece cada vez más.

Por: Roger Andrés Luna Hernández. Agencia de Noticias UPB

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