Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. La emoción y el trabajo en equipo volvieron a resonar con fuerza en el Coliseo del Polideportivo Sur de Envigado, escenario que presenció una nueva conquista para nuestra institución. Las talentosas Natalia Oliveros, Sofía Marín y Stephanie Sánchez se consagraron campeonas del Volleyball Fest, firmando una actuación memorable que dejó en evidencia el alto nivel de preparación y el carácter competitivo de nuestras deportistas.
El camino hacia la gloria no fue sencillo, pero el equipo supo gestionar los momentos de mayor presión.
Sentimos una felicidad inmensa porque el partido estuvo apretado, pero todas supimos superar los desafíos del torneo”, relata Stephanie Sánchez, integrante del equipo..
Según la deportista, la clave del éxito radicó en la evolución constante: “Empezamos de menos a más y fuimos ganando confianza en cada partido hasta llegar a la final”

En las instancias definitivas, la tensión aumentó y los nervios hicieron su aparición en la cancha. Lejos de ser un obstáculo, esta situación fortaleció lazos. Stephanie destaca que el apoyo mutuo, la calma y los consejos oportunos fueron determinantes: “Cuando alguna se frustraba o tenía miedo, la otra estaba para hablar, hacerla sentir mejor y liberar el estrés”
Este rendimiento es el reflejo de una rutina exigente. Lejos de entrenar únicamente por una competencia específica, las jugadoras mantienen una constancia diaria para elevar su nivel, equilibrando con disciplina sus deberes académicos mediante una óptima gestión del tiempo en sus espacios libres previos a las prácticas.
Dejar el nombre de la institución en lo más alto del podio genera una satisfacción profunda. Para Stephanie, este título representa “algo de lo que nos sentimos orgullosas, que demuestra que el colegio tiene excelentes jugadoras en los diferentes deportes, y en este caso, del voleibol”.
Con el trofeo en casa, la mirada ya está puesta en el futuro. Lejos de conformarse, el equipo tiene clara su meta: seguir esforzándose y trabajando duro para que los próximos torneos sigan trayendo victorias. Una premisa que Stephanie resume con convicción: “Las cosas no llegan de la vida de un momento a otro; hay que tener constancia y trabajar duro, porque ningún deporte es fácil y, si te propones algo con todas tus fuerzas, jamás será imposible”.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. A través de iniciativas de alto nivel, estudiantes de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas se encuentran liderando análisis jurídicos de la mano del Instituto Max Planck de Alemania y el Observatorio Cypram, abordando discusiones clave como los derechos de autor, el uso de memes y los retos de la era digital.
Esta articulación entre la docencia y la práctica de alto nivel responde a una dirección clara dentro de la institución. Según la Affiliated Research Fellow (Investigadora Asociada), María Alejandra Echavarría, esta dinámica se alinea de forma directa con la apuesta estratégica de la Rectoría por la formación investigativa y la internacionalización:
Involucrar a los estudiantes de pregrado en proyectos internacionales responde a esta estrategia institucional y les permite enfrentarse a retos de primer nivel, así como desarrollar competencias fundamentales para el ejercicio de su profesión. La respuesta ha sido extraordinaria; han estado siempre motivados, realizando aportes significativos al posicionamiento internacional de la Universidad en propiedad intelectual”, resalta la docente.
Más allá de la teoría en el aula, la vinculación a estas iniciativas les exige a los estudiantes asumir roles activos como auxiliares de investigación y analistas jurisprudenciales. En estos escenarios, el equipo no solo aborda metodologías avanzadas y estudio comparado con otras legislaciones, sino que también analiza cómo el Derecho responde a fenómenos contemporáneos de la cultura digital y la propiedad intelectual en un entorno hiperconectado. Esta dinámica permite que los futuros abogados desarrollen un pensamiento crítico frente a las transformaciones normativas locales y globales.
En esa línea, la experiencia de participación se ha diversificado en frentes estratégicos. Para estudiantes de la UPB como Nicoll Mariana Gómez Uribe e Isabella Dávila Caballero, sumergirse en proyectos de esta magnitud ha representado un hito en su camino universitario.

Uno de los aspectos que más valoro es la confianza que la profesora María Alejandra depositó en nosotros desde el inicio. A pesar de los retos que implicaba investigar sobre otras jurisdicciones y analizar derecho comparado en otros idiomas, sentir que nuestras opiniones eran escuchadas nos permitió asumir el desafío con seguridad”
destaca Nicoll Gómez, quien analizó la figura de los transformative uses (usos de transformación) para entender cómo dialogan las leyes en distintas culturas jurídicas
Por su parte, Isabella Dávila resalta cómo esta experiencia internacional le enseñó que la investigación exige rigor y atención minuciosa al detalle
“Compartir espacios académicos con investigadores de la UPB y del Instituto Max Planck ha sido una oportunidad excepcional para conocer metodologías de alto nivel. Comprender la doctrina del fair use en Estados Unidos y compararla con los debates en Colombia nos demuestra que la investigación no solo fortalece el conocimiento, sino que contribuye a desarrollar un ejercicio del Derecho más innovado
De igual forma, el trabajo de investigación y divulgación realizado a través del Observatorio Cypram por estudiantes como Chelsea y Juan David ha fortalecido competencias clave para la vida profesional, demostrando que el análisis jurídico y el estudio comparado son herramientas vivas al servicio de las dinámicas actuales del mundo real.

Frente a un panorama donde la inteligencia artificial y la cultura digital transforman constantemente la sociedad, la academia reitera la importancia de formar líderes preparados
Estas actividades de investigación enfrentan a los estudiantes con retos reales a los cuales debe responder el Derecho. Como futuros abogados, deben liderar estas discusiones”.
Esta línea de investigación en propiedad intelectual, que cuenta con más de una década de trayectoria en la UPB, mantendrá sus puertas abiertas para que más estudiantes de pregrado continúen vinculándose a proyectos internacionales y transformando el ejercicio del Derecho desde las aulas.
Por: Samuel Alexis Colorado Cardenas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La manera de comunicarse, proyectar una imagen profesional y relacionarse con los demás puede abrir puertas o cerrar oportunidades. En un entorno laboral donde las competencias técnicas ya no son el único factor diferenciador, las habilidades humanas se han convertido en un elemento clave para generar confianza, fortalecer equipos y representar a las organizaciones.
Con el propósito de responder a estas nuevas dinámicas, la Universidad Pontificia Bolivariana, a través de Formación Continua, ofrece el Curso Etiqueta y Protocolo Empresarial, un programa presencial que brinda herramientas para desenvolverse con seguridad en diferentes escenarios profesionales y fortalecer la cultura organizacional desde las interacciones cotidianas.
Para Adriana Lucía Arbeláez Tamayo, licenciada en Lenguas Modernas de la UPB y docente del programa, la etiqueta empresarial es mucho más que un conjunto de reglas de comportamiento. Se trata de una competencia que facilita el relacionamiento en contextos corporativos, institucionales y académicos, al tiempo que fortalece la comunicación y la convivencia dentro de las organizaciones.

“La etiqueta empresarial reúne normas, costumbres y prácticas que ayudan a las personas a desenvolverse con mayor seguridad en cualquier entorno profesional”, explica.
Desde la primera sesión, los participantes analizan casos reales, participan en conversatorios, desarrollan ejercicios prácticos y trasladan los conceptos a situaciones que hacen parte de su realidad laboral.
“Siempre llevamos la teoría a la práctica. Analizamos experiencias reales y generamos espacios donde los estudiantes pueden aplicar lo aprendido tanto en el aula como en otros escenarios”, afirma la docente.
Los asistentes profundizan en aspectos como las primeras impresiones, los saludos y las presentaciones, los códigos de vestuario, la etiqueta telefónica, la netiqueta y la imagen personal, competencias que hoy influyen en la manera como las personas construyen relaciones profesionales.
La transformación digital también ha cambiado la forma de interactuar dentro de las organizaciones. Por eso, el Curso dedica un espacio especial al uso responsable de las herramientas digitales y a la comunicación en entornos virtuales.
“La forma en que escribimos, hablamos e interactuamos en medios digitales también comunica quiénes somos. La netiqueta permite fortalecer la imagen profesional y construir relaciones basadas en el respeto”, destaca Arbeláez Tamayo.
Para Jerónimo Gómez Palacio, profesional de la Cámara de Comercio de Medellín, el Curso representó una oportunidad para fortalecer competencias que hoy aplica en su ejercicio profesional.
“Esperaba aprender normas de comportamiento, pero encontré una formación mucho más integral.
Comprendí que la etiqueta también está relacionada con la comunicación, la empatía y la manera en que generamos confianza con los demás”, comenta.
Ese aprendizaje ha transformado su manera de participar en reuniones institucionales y eventos empresariales.

“Ahora me siento más seguro al interactuar con diferentes públicos y presto mayor atención a esos pequeños detalles que fortalecen las relaciones profesionales. Son habilidades que aplico todos los días, tanto en el trabajo como en mi vida personal”, asegura.
La docente enfatiza que el programa está dirigido a profesionales de cualquier disciplina, pues desarrolla competencias transversales que responden a las exigencias actuales del mercado laboral.
“Más que transmitir conocimientos, buscamos fortalecer habilidades del ser que permitan adaptarse a los cambios, potenciar la imagen profesional y aportar al fortalecimiento de la cultura organizacional”, concluye.
En un contexto donde cada interacción comunica y cada detalle cuenta, la etiqueta empresarial deja de entenderse como un protocolo reservado para ocasiones especiales y se consolida como una herramienta para construir confianza, proyectar profesionalismo y fortalecer las relaciones dentro de las organizaciones.
Por: LIz Dey Monsalve – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Aprender un nuevo idioma para las personas mayores va mucho más allá de incorporar palabras o conocer otra cultura. Hoy, la neurociencia respalda que esta práctica fortalece la memoria, estimula la creación de nuevas conexiones neuronales y contribuye a un envejecimiento activo.
Con esta premisa, la Universidad Pontificia Bolivariana realizó un encuentro junto con el Centro de Lenguas y el Laboratorio de Neurociencias y del Comportamiento Humano llamado: “Mentes que aprenden, vidas que se transforman”, para entidades especializadas en la atención y el acompañamiento de personas mayores, y reflexionar sobre el aprendizaje de una segunda lengua como una herramienta que favorece el bienestar cognitivo y la calidad de vida.

Uno de los principales propósitos de la jornada fue derribar la creencia de que el cerebro pierde la capacidad de aprender con el paso de los años. Para Mariana Gómez, coordinadora del Laboratorio de Neurociencias y del Comportamiento Humano de la UPB, aunque el envejecimiento modifica la velocidad con la que se procesa la información, el cerebro conserva su capacidad de reorganizarse y adaptarse a nuevos aprendizajes.
“Aprender un nuevo idioma favorece procesos de neuroplasticidad y permite crear reservas cognitivas que ayudan a enfrentar de una manera más eficaz el deterioro asociado al envejecimiento”, explicó la especialista, quien comparó estas reservas con una caja de herramientas que fortalece al cerebro para responder a los cambios propios de la edad.
Durante su intervención, Gómez explicó que aprender una lengua activa redes relacionadas con la memoria, la atención, el lenguaje, las emociones y la interacción social. Además, señaló que la práctica constante fortalece las conexiones neuronales y favorece procesos como la neurogénesis en el hipocampo, región cerebral encargada de consolidar y recuperar los recuerdos.

La experta también destacó que el aprendizaje adquiere un mayor impacto cuando ocurre en entornos enriquecidos que promueven la exploración, la interacción con otras personas y las experiencias significativas. En ese contexto, estudiar un idioma deja de ser únicamente un objetivo académico para convertirse en un ejercicio que estimula la autonomía, fortalece las relaciones sociales y mantiene activa la mente.
Para Luisa Fernanda Mesa Silva, jefe del Centro de Lenguas de la UPB, otro de los desafíos consiste en transformar la percepción que existe sobre el aprendizaje de las personas mayores.
“Todavía persiste el mito de que hay una edad límite para aprender un idioma, pero eso no es cierto. Aprender siempre es posible y representa una oportunidad para descubrir otras culturas, fortalecer la confianza y mantenerse activo desde lo intelectual y lo social”, afirmó.
Luisa destacó que esta apuesta busca demostrar que el conocimiento no tiene fecha de vencimiento y que cada nuevo aprendizaje puede convertirse en una experiencia de bienestar.
Con esta apuesta, la Universidad busca demostrar que nunca es tarde para aprender y que el conocimiento continúa siendo una herramienta para transformar vidas. A través de experiencias como Fun & Learn, English Lifestyle Experience e inmersiones internacionales, el Centro de Lenguas ofrece escenarios diseñados para que las personas mayores aprendan inglés en contextos dinámicos, fortalezcan su confianza, interactúen con nuevas culturas y vivan el idioma desde experiencias significativas.
Más que enseñar una segunda lengua, la UPB promueve una forma diferente de entender el envejecimiento: una etapa en la que la curiosidad permanece vigente, el aprendizaje continúa generando nuevas oportunidades y el cerebro demuestra que siempre es posible construir nuevos caminos para seguir descubriendo el mundo.
Por: Liz Dey Monsalve – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Haz realidad tu proyecto profesional con las opciones de financiación de la UPB. Conoce las diferentes alternativas que la Universidad pone a tu disposición para facilitar el acceso, la matrícula y la permanencia en tu formación académica. En la UPB trabajamos para que los desafíos económicos no sean un obstáculo en el camino hacia tus metas.

A través de diversos programas de crédito se ofrece la posibilidad de financiación, lo que permite tener varias alternativas que se ajusten a las necesidades específicas de cada estudiante.
Hay opciones a corto plazo como, UPB Contigo, Cooperativa Universitaria Bolivariana y alternativas a largo plazo o mixtas como Fondo Futuro Educación Estrella, Fondo Creer UPB – Lumni, ICETEX, entre otras alternativas financieras como Comfama. Además, hay distintas becas, fondos y créditos condonables como Sapiencia.
Mediante estas múltiples posibilidades de financiación muchos estudiantes han logrado iniciar, permanecer y culminar en la educación superior. Según Juliana Mazo, beneficiaria de Fondo Futuro y estudiante de la UPB: “este apoyo me ha permitido permanecer en la Universidad, ya que logré estudiar en una institución de alto nivel y me ha favorecido para enfocarme más en mi proyecto personal, ya que me motiva a seguir trabajando y luchando por mi carrera”.
Por otra parte, Miguel Ángel López, beneficiario de Fondo Futuro y estudiante de la UPB comento qué:
Esta ayuda, sinceramente, ha sido probablemente lo mejor que me ha pasado, Fondo Futuro me ayudó a poder estudiar, porque los intereses de otras alternativas son mucho más altos y este beneficio se presentó como la alternativa más viable y con la que puedo estudiar sin cortarme las alas para después de que me gradúe.
Tatiana Sánchez, coordinadora de la Unidad de Apoyo Financiero y Facturación de la UPB, mencionó que ha sido testigo de cómo una oportunidad de financiación puede transformar la vida de un estudiante y de toda su familia. Por eso el compromiso es seguir eliminando las barreras económicas para que cada vez más personas puedan acceder y permanecer en la educación superior.
Hoy la UPB se consolida como la universidad con la oferta más amplia de alternativas de financiación para estudiantes nuevos y antiguos, reafirmando que su propósito es que ningún sueño de formación se detenga por falta de recursos. La UPB te invita a depositar tu confianza en un equipo dispuesto a acompañarte para hacer realidad tu proyecto de vida.
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Por: Salomé Correa – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La creatividad, el emprendimiento y la proyección profesional de los egresados del programa de Diseño de Vestuario de la Universidad Pontificia Bolivariana fueron protagonistas en Colombiamoda 2026 con la Pasarela UPB: Diseño + Talento, una edición conmemorativa que celebró los 25 años del programa y reunió a 25 marcas consolidadas creadas por graduados de la Institución.
La pasarela tuvo lugar en Plaza Mayor Medellín, en el marco de Colombiamoda 2026, donde 25 egresados presentaron una propuesta inspirada en las bodas de plata del programa de Diseño de Vestuario.Cada diseñador exhibió una cápsula de tres diseños que reinterpretó este concepto desde la identidad y el lenguaje creativo de su marca.
Más que una muestra de moda, el evento evidenció el recorrido profesional de quienes, tras formarse en la UPB, hoy hacen parte del ecosistema creativo y empresarial del país. La diversidad de propuestas incluyó marcas de vestuario, joyería y accesorios, reflejando la amplitud de campos en los que los egresados han logrado consolidar sus proyectos.

Para Ana María Sossa, directora del programa de Diseño de Vestuario de la UPB, esta edición tuvo un significado especial porque reconoció el impacto que han tenido los egresados dentro y fuera de la Universidad.
“Más que una pasarela, Diseño + Talento 2026 es una edición muy especial; es la oportunidad para celebrar los 25 años de la Facultad de Vestuario y los 90 años de la UPB. Una experiencia única que reúne más de 25 talentos de los egresados de la Universidad”, afirmó.
El regreso a la pasarela también representó un momento de gratitud para quienes iniciaron su formación en las aulas de la Universidad y hoy lideran marcas reconocidas en la industria de la moda.
Helen Juliana Morán, egresada de la UPB, destacó que la formación recibida fue determinante en su crecimiento profesional y personal.
“Principalmente le debo un agradecimiento a mi universidad por haber forjado bases muy importantes, tanto personalmente como profesionalmente. También agradezco el apoyo que me han dado porque han hecho de este proyecto mi proyecto de vida; han hecho también algo suyo y un sueño que hoy se está cumpliendo”, expresó.

Para Jacobo Durango, egresado de la UPB, hacer parte de esta edición conmemorativa significó volver a la Universidad desde una nueva perspectiva: la de un profesional que ha consolidado su carrera.
Me siento supremamente orgulloso, igual que todos los demás egresados, porque es una oportunidad muy bella para mostrar el trabajo de uno fuera de la universidad y que ya nos reconozcan como los profesionales que somos. Es muy hermoso estar acá de nuevo”, señaló.
Aunque los protagonistas de esta versión fueron los egresados, la experiencia también inspiró a quienes actualmente cursan el programa. Así lo consideró Michel Vera, quien resaltó el valor que tienen estos espacios para la formación de los futuros diseñadores.

“La experiencia de los estudiantes al participar en este tipo de escenarios es súper gratificante porque nos permite acercarnos a la industria y nos prepara para el siguiente paso: estar presentes en las pasarelas”, comentó.
Con el lema “25 marcas, 25 historias, 25 años de Diseño de Vestuario”, la Pasarela UPB: Diseño + Talento se consolidó como un homenaje al legado construido durante un cuarto de siglo y como una vitrina para evidenciar cómo la formación académica, el talento y el emprendimiento han impulsado a generaciones de diseñadores que hoy fortalecen la industria de la moda colombiana.
25 años, investigando realidades, creando mundos:
Por: Daniela Lora Osorio – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Durante dos años, docentes e investigadores de la Universidad Pontificia Bolivariana han venido desarrollando un proceso de investigación que integra el análisis científico con el trabajo directo en el territorio para comprender cómo el cambio climático transforma el paisaje y la vida cotidiana en Necoclí. A través de la revisión documental, el trabajo de campo y el diálogo con las comunidades, el proyecto permitió identificar fenómenos como la erosión costera, el aumento de la temperatura y las transformaciones en los usos del suelo, construyendo conocimiento desde una perspectiva participativa.
Al respecto, Danny Jean Paul Mejía, docente de la Escuela de Educación y Pedagogía, comentó lo siguiente:
Para nosotros en Medellín, el cambio de temperatura se ha hecho una transición a través de los años para llegar a este calor. Sin embargo, en la región y sobre todo en la parte donde nosotros estuvimos y donde trabajamos en Necoclí, no solamente se nota la temperatura, sino que se nota también en esa erosión que se va dando en la tierra y en las playas”.
Para consolidar este trabajo, la UPB articuló esfuerzos con aliados estratégicos de la región como Mariápolis, centro cultural y de encuentro comunitario, y la Asociación de Mujeres La Marimonda. Estos espacios han facilitado el acercamiento con habitantes del territorio, quienes compartieron sus experiencias sobre los cambios ambientales que han observado durante décadas. El intercambio de saberes permitió contrastar la evidencia científica con la memoria colectiva y comprender cómo el avance del mar, la pérdida de playas y la transformación de los ecosistemas han impactado directamente las dinámicas sociales y culturales del municipio.
“Nosotros (UPB) les propusimos a ellos que fueran nuestros actores en región y que nos permitieran visitarlos para poder preguntarles cosas específicas, no solo del cambio climático únicamente, sino también de los cambios generales que han tenido en su naturaleza y del paisaje y demás, con lo que de una u otra manera nuestros compañeros de Arquitectura y Diseño solventan el conocimiento práctico y nosotros estamos pensando desde la Facultad de Educación, como en la versión pedagógica y didáctica para poder enseñarles a estas personas en la región cómo mitigar, solventar, estudiar estos cambios climáticos para mejorar en el tiempo o para al menos estar como conscientes de eso que está sucediendo”, apuntó Jean Paul.
Como resultado de este proceso se realizaron talleres con niños, mujeres y líderes comunitarios, donde el arte y la educación se convirtieron en herramientas para generar reflexiones sobre el cuidado del territorio. La información recopilada se materializó en una exposición artística y una cartilla pedagógica diseñada para promover la sensibilización y la enseñanza sobre el cambio climático y sus posibles mitigaciones. Estos materiales fueron construidos para que la comunidad pudiera apropiarse de ellos y utilizarlos de manera autónoma en sus propios procesos educativos.
Para Jean Paul, uno de los principales logros fue demostrar que las transformaciones ambientales no son hechos aislados, sino procesos que pueden comprenderse y enfrentarse mediante la educación y la participación comunitaria. En ese sentido, la cartilla entregada a los habitantes de Necoclí busca convertirse en una herramienta permanente para fortalecer el conocimiento local y fomentar acciones de cuidado del entorno desde las nuevas generaciones y los diferentes actores sociales del territorio.
Nosotros dentro de los talleres que hicimos en esta en región, nos propusimos generar un ejercicio pedagógico que los diferentes actores de esta región pudieran asumir como propio, porque una de las cosas que nosotros les dijimos desde el principio y que reiteramos en estas visitas es que esto no es propiedad solamente de la UPB, sino que ellos pueden utilizarlo como bien convengan para poder hacer como un aprendizaje y una enseñanza de esos aspectos que suscitan el cambio climático, pero también sobre la mitigación de los mismos”.
Con iniciativas como “Necoclí está caliente”, la UPB reafirma su compromiso con una investigación que va más allá de las aulas y genera impacto en las comunidades. Además de producir conocimiento sobre los desafíos ambientales del país, este proyecto fortalece el vínculo entre la academia y el territorio, promoviendo procesos de formación, apropiación social del conocimiento y construcción colectiva de soluciones frente al cambio climático.
Por: Juan José Marín Torres. Agencia de Noticias UPB.
Agencia de noticias – UPB Medellín. Frente a desafíos sociales cada vez más complejos, las alianzas entre organizaciones cobran aún más relevancia para generar transformaciones sostenibles en la sociedad. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “promover las alianzas permite fortalecer capacidades, compartir conocimientos y movilizar recursos en favor del desarrollo sostenible”, tal como lo enmarca el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 de la Agenda 2030.
En este contexto, el trabajo colaborativo se consolida como una herramienta para ampliar el alcance de las iniciativas sociales y responder de manera más efectiva a las necesidades de las comunidades. “Construir una mejor sociedad es, necesariamente, una tarea compartida. Cada alianza representa la posibilidad de llegar más lejos, generar un impacto más profundo y demostrar que el trabajo conjunto es el camino para transformar realidades”, opinó Claudia Elena Gómez Rodríguez, directora ejecutiva de la Fundación UPB.
Bajo esta premisa la Fundación UPB ha consolidado alianzas estratégicas que fortalecen su misión de transformar vidas, a través de la educación, la salud y la innovación social. Una de ellas es la establecida con la Fundación Sofía Pérez de Soto, cuya contribución anual ha permitido el fortalecimiento del programa Milagros de Vida, mediante el cual se brinda acompañamiento integral a las familias de bebés que nacen en condición de salud vulnerable, apoyándolas durante todo su proceso.

“Gracias al apoyo de la Fundación Sofía Pérez de Soto, este compromiso se ha convertido en una realidad para las familias del programa, quienes han recibido acompañamiento integral a través de espacios de orientación y escucha, capacitaciones para el cuidado del recién nacido en casa y apoyos complementarios como subsidios de alimentación, transporte, elementos para el cuidado del bebé y acceso a hogares de paso para las familias que provienen de otras regiones”, comentó Claudia Gómez.
Cada uno de estos aportes permiten sumar capacidades, conocimientos y recursos para ampliar el alcance de los programas y responder de manera más pertinente a las necesidades de las comunidades.
Este enfoque de cooperación para ampliar el impacto, también se refleja en otras alianzas impulsadas por la Fundación UPB, como es el caso del trabajo conjunto con la Fundación Fraternidad Medellín, que ha permitido fortalecer iniciativas orientadas a la salud, la educación y la seguridad alimentaria, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones acompañadas.
Asimismo, la articulación con United Way Colombia ha impulsado procesos de investigación educativa y formación docente, promoviendo el intercambio de conocimientos y el desarrollo de estrategias que contribuyen a fortalecer la calidad educativa y generar un mayor impacto en los territorios.
Las alianzas estratégicas fortalecen la capacidad de generar valor social, ampliar oportunidades y contribuir de manera más efectiva al bienestar y al desarrollo de la sociedad”, concluyó la directora de la Fundación UPB.
Más allá de las cifras, cada proyecto, alianza y trabajo conjunto, son el reflejo de una historia que nos recuerda que el impacto va mucho más allá de una ayuda material o económica, significa acompañar, dar tranquilidad y devolver esperanza a quienes más lo necesitan.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. ¿El conocimiento por sí solo es suficiente para que un estudiante obtenga mejores resultados en las pruebas de Estado? ¿Qué otros factores pueden influir? Estas preguntas motivaron la investigación “Análisis comparativo del desempeño de estudiantes en las competencias genéricas de las pruebas Saber Pro durante 2020-2021 a partir de métodos estadísticos”, desarrollada por la Universidad Pontificia Bolivariana, seccional Palmira, para comprender qué variables inciden en el rendimiento de los estudiantes y aportar evidencias que fortalezcan la calidad de la formación universitaria.
El estudio, liderado por los investigadores Jéssica Marín Ospina y Bryan Fernando Salcedo Moncada, vinculados al Grupo de Investigación en Pedagogía y Desarrollo Humano y Estudios sobre Organizaciones, respectivamente, analizó la información de una muestra aleatoria de 131 estudiantes de los programas de Administración de Empresas, Derecho, Ingeniería Industrial, Psicología y Publicidad, quienes participaron al menos en un 80 % de las actividades del programa Reto al Saber, estrategia formativa creada por la UPB para fortalecer las competencias genéricas evaluadas en este examen: razonamiento cuantitativo, lectura crítica, inglés y competencias ciudadanas.
“Estudiamos tres tipos de características: las variables socioeconómicas (edad, género, ingreso familiar, estrato socioeconómico, educación de los padres), las características de la educación secundaria (resultados en las Pruebas Saber 11, origen de la institución educativa, tipo de diploma de bachillerato) y las características de la educación superior (origen, acreditación del programa y de la institución de educación superior)”, explica Jéssica Marín Ospina.
Para evaluar la asociación entre el rendimiento en las pruebas Saber Pro y las variables de interés: motivación, participación en cursos de preparación, desempeño académico, acreditación del programa, entre otras, el equipo realizó análisis bivariados mediante la prueba de independencia chi-cuadrado (X2), de Pearson. En palabras de Bryan Salcedo Moncada: “cada variable independiente fue contrastada de forma individual con la variable de rendimiento, con el fin de determinar la existencia de una asociación estadísticamente significativa”.
El promedio general obtenido por los estudiantes analizados fue de 146,87 puntos, en una escala de 0 a 300, teniendo en cuenta una media nacional de 150.


Entre las variables analizadas, también se incluyó la motivación de los estudiantes antes de presentar el examen. “Utilizamos una escala de 1 a 5 para saber si el estudiante estaba muy motivado, poco motivado o no motivado para la prueba. Se hizo con todos los alumnos por medio de entrevistas y, después de obtener la información, pudimos comparar el desempeño con ese nivel de motivación y obtener el soporte estadístico mediante las pruebas estadísticas”, explica Salcedo.
Además, el investigador Salcedo Moncada destaca que la motivación se asocia a beneficios tangibles: “Un estudiante puede estar más motivado cuando sabe que si le va a ir bien en las pruebas Saber Pro, va a tener exoneración de derechos de grado, exoneración de evaluaciones en sus cursos o descuentos en posgrados más adelante”.
El estudio confirmó que la participación en el programa institucional Reto al Saber marca la diferencia. Los datos revelan que, de 43 estudiantes que no participaron en el curso preparatorio, el 51 % tuvo rendimientos inferiores y solo el 14 % logró un nivel alto. En contraste, de los 78 jóvenes que sí participaron, la cifra de excelencia subió al 24,4 %. No obstante, un 23 % de quienes se matricularon en los cursos preparatorios mantuvo un rendimiento bajo, lo que indica que esta formación aumenta las probabilidades de éxito, pero no lo garantiza por sí sola.
Este estudio tuvo repercusión a nivel institucional porque sirvió como antecedente para proponer la obligatoriedad de los cursos de Reto al Saber para todos los estudiantes.
Hallazgos
El ejercicio encontró que los universitarios provenientes de zonas urbanas lograron mejores resultados que aquellos de áreas rurales. De igual forma, los jóvenes identificados como víctimas del conflicto armado superaron el promedio de quienes no tienen esa condición. En cuestión de género, las mujeres obtuvieron 147,39, superando ligeramente a los hombres con un puntaje de 145,79.
Además, se evidenció que los puntajes más altos no se concentraron en estudiantes con mayores recursos económicos, sino entre aquellos que habitan en hogares con ingresos medios, entre tres y cuatro salarios mínimos.
El origen escolar también fue determinante: quienes se graduaron de colegios privados mostraron un rendimiento superior (150,05), frente a los egresados de instituciones oficiales (145,54).
Para saber más sobre el programa Reto al Saber haga clic aquí.
Por: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Imágenes: cortesía, Jéssica Marín Ospina y Bryan Salcedo Moncada.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Alcaldía de Medellín, en articulación con diez instituciones de educación superior, entre ellas la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), presentó la Agenda de Investigaciones en Salud Mental, Política Pública de Salud Mental y Adicciones Medellín 2025, una hoja de ruta que orientará la generación de conocimiento y la toma de decisiones en salud mental durante el periodo 2024-2027.
El documento identifica las principales problemáticas que afectan a la ciudad, prioriza los vacíos de investigación y propone fortalecer el trabajo conjunto entre la academia, las instituciones públicas y las organizaciones sociales para desarrollar soluciones sostenibles basadas en evidencia científica.
La agenda fue construida a partir del trabajo colaborativo entre instituciones de educación superior y entidades públicas, que analizaron las investigaciones desarrolladas en los últimos años para identificar las principales necesidades de conocimiento en salud mental. El resultado es una hoja de ruta que busca orientar nuevos proyectos de investigación hacia problemáticas con mayor impacto para la ciudad.
Más allá de responder a trastornos específicos, la agenda propone comprender la salud mental desde una perspectiva integral, considerando factores como las relaciones familiares, la violencia, el consumo de sustancias psicoactivas y las condiciones de vida que influyen en el bienestar de las personas.
Para David Andrés Montoya Arenas, director de la Facultad de Psicología de la UPB e investigador senior de Minciencias, participar en esta agenda también representa una historia personal. Su interés por la investigación comenzó durante su etapa escolar en la UPB y se fortaleció al crecer en una Medellín marcada por el conflicto y la violencia de las décadas de los ochenta y noventa, una realidad que despertó su interés por comprender cómo el entorno influye en las personas. “Desde el colegio aprendí a mirar críticamente el contexto y a preguntarme qué estaba pasando en nuestra ciudad y por qué éramos tan propensos a la violencia”. Esa inquietud se convirtió en el eje de su trayectoria académica. Hoy sus investigaciones buscan comprender cómo las experiencias de vulnerabilidad durante la infancia inciden en la manera en que las personas construyen sus relaciones y afrontan la vida. Las experiencias de la infancia tienen un impacto en la manera como nos relacionamos con el otro y, sobre todo, en cómo se configura nuestra mente”.

La construcción de conocimiento en salud mental enfrenta importantes desafíos de financiación. En Colombia, buena parte de la investigación depende del esfuerzo de las universidades y de la capacidad para establecer alianzas con entidades públicas, organizaciones sociales y cooperantes.
“El investigador no solo genera conocimiento, también debe convertirse en un gestor social capaz de construir relaciones y buscar oportunidades de financiación”, mencionó el director.
La agenda identificó vacíos de conocimiento sobre problemáticas emergentes, especialmente el incremento del consumo de vapeadores entre niños, adolescentes y jóvenes.
Hoy vemos un incremento del vapeo, especialmente en niños, adolescentes y jóvenes, pero aún existen vacíos sobre sus efectos en la salud física y mental”. Como respuesta, la UPB desarrolla investigaciones con estudiantes de pregrado y participa en un trabajo articulado con la Secretaría de Salud de Medellín para generar evidencia que contribuya a futuras estrategias de prevención.
Además del consumo de vapeadores, se identificaron otras prioridades como la violencia intrafamiliar, el consumo de sustancias psicoactivas, las barreras de acceso a los servicios de salud mental, el estigma hacia las personas con trastornos mentales y la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y promoción del bienestar. Estas temáticas orientarán futuras investigaciones y servirán como insumo para la formulación de políticas públicas en Medellín.
Para Montoya, el reto es convertir los resultados científicos en acciones que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía. Ese propósito exige un trabajo interdisciplinario entre psicólogos, médicos, trabajadores sociales, sociólogos, antropólogos y abogados, con el fin de construir soluciones sostenibles para Medellín.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB