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Agencias de Noticias Upb- Medellin La Delegación Arzobispal para la Educación de la Arquidiócesis de Medellín, en alianza con la Universidad Pontificia Bolivariana y el Centro de Innovación del Maestro (MOVA), realizó la quinta versión del Seminario Reflexivo bajo la temática “Educación Religiosa y Humanismo Digital: Desafíos de la Inteligencia Artificial en la Formación Integral”.

El encuentro reunió a docentes de la UPB con el propósito de reflexionar sobre cómo las nuevas tecnologías transforman el quehacer educativo y los retos éticos que esto implica.

El evento contó con la participación de Johman Esneider Carvajal Godoy, decano de la Escuela de Teología, Filosofía y Humanidades de la UPB, quien destacó la importancia de abrir espacios de diálogo académico frente a los cambios que trae la era digital. Así mismo,

Cristian David Hernández Henao, asesor para la educación de la Arquidiócesis, señaló que este espacio “invita a los maestros a adquirir herramientas y elementos necesarios para el desarrollo de su práctica”

Al tiempo que enfatizó en la necesidad de comprender la inteligencia artificial no solo como un recurso pedagógico, sino también como un desafío ético que exige responsabilidad en su uso.

Para algunos docentes, este tipo de espacios no solo fortalecen la dimensión académica, sino que también permiten reflexionar sobre la misión pastoral que implica la educación. “Este seminario nos invita a transformar nuestra labor en las aulas, convirtiendo la comunidad educativa en un centro de formación integral, donde las herramientas digitales sean un medio y no un fin”, expresó Luis Alberto Castrilón, coordinador académico del evento.

Durante la jornada, se destacó que la educación religiosa debe promover la interculturalidad y el diálogo entre creencias, como una forma de inclusión y reconocimiento de la diversidad.

En este sentido, los expositores subrayaron que el papel del docente es insustituible en la formación integral de los estudiantes y que, más allá de los avances tecnológicos, la vocación del maestro sigue siendo el eje de la experiencia educativa.

Con este seminario, la Arquidiócesis de Medellín y la UPB reafirman su compromiso con la formación de educadores capaces de afrontar los cambios que impone la era digital, resaltando que la inteligencia artificial debe ser entendida como una herramienta que potencie la enseñanza, sin reemplazar la dimensión humana que caracteriza al acto educativo.

Por: Veronica Giraldo- Agencias de noticias UPB- Medellín

Agencia de noticias – Colegio de la UPB. Para 2026, el Colegio de la UPB inaugurará las nuevas instalaciones de su Preescolar. Más que una infraestructura física, es un ecosistema pedagógico vivo, diseñado para convertirse en un tercer maestro, el cual está sustentado en un modelo educativo que promueve la indagación, el asombro y el desarrollo de habilidades socioemocionales de sus estudiantes.

Con este nuevo espacio se busca formar niños curiosos, con pensamiento científico, tecnológico y lógico. Además, educa ciudadanos globales: estudiantes que aprenden inglés como llave de oportunidades y fortalecen competencias que les permiten interactuar en distintos contextos.

Para el rector del Colegio, Juan Gonzalo Arboleda Arboleda, la nueva infraestructura es una arquitectura moderna para el aprendizaje, lo cual demuestra la responsabilidad que tiene el Colegio para dar respuesta a lo que hoy el mundo necesita en cuanto a la formación de los nuevos talentos. “Es un espacio educativo de acuerdo con las necesidades de los niños y sus familias”, subrayó.

PREESCOLAR

La infraestructura tendrá en su corazón un jardín central abierto al cielo, que actúa como centro de vida y de aprendizaje. A su alrededor, habrá pequeñas casas con bibliotecas, zonas de juego, cocinas, rincones de arte y espacios de descanso, con el fin de fomentar la exploración multisensorial y la creatividad.

Inspirado en el enfoque Reggio Emilia (pedagogía participativa) y respaldado por evidencias de la neurociencia, se reconoce que los ambientes bien diseñados son claves para facilitar el aprendizaje, estimular la autonomía, promover conexiones humanas significativas y garantizar el bienestar emocional.

Por su parte, la coordinadora de Preescolar y Primaria de la institución, Clara Ochoa, señala que esta es una oportunidad para que los docentes continúen innovando en cuanto a metodologías de enseñanza y que utilicen nuevos recursos que ayudarán a la calidad educativa.

En definitiva, los estudiantes de Jardín y Transición contarán con un ambiente que favorezca su aprendizaje activo y la interacción con sus pares. Será su casa común, donde el espacio educa, inspira y abraza.

El Colegio ya tiene abiertas las inscripciones para las familias que deseen ser parte de este nuevo capítulo. Ingresar al Preescolar marca el inicio de un camino educativo para toda la vida, ya que el acompañamiento se extiende desde la primera infancia hasta la educación superior.

Agencia de Noticias del Colegio de la UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Frente a los desafíos urgentes que plantea la crisis ambiental en América Latina, la Escuela de Economía, Administración y Negocios de la Universidad Pontificia Bolivariana lideró un espacio de reflexión y propuestas en el V Congreso Latinoamericano de Teoría Social, realizado en Bogotá.

Este congreso fue escenario académico que reunió investigadores y académicos para reflexionar sobre los problemas contemporáneos desde las ciencias sociales y las humanidades.

En su quinta edición, desarrollada bajo el eje temático Antropoceno, Capitaloceno, Tecnoceno. Perspectivas teóricas y metodológicas ante la crisis socio-ambiental contemporánea, los docentes Paula Roldán y Jhon Fredy Escobar participaron como ponentes y se desempeñaron como directores de la Mesa 33, titulada Crisis ambiental: visiones interdisciplinarias frente a los desafíos socio-territoriales, un espacio que convocó a investigadores, líderes comunitarios y representantes institucionales para debatir sobre los impactos y retos que se enfrentan ante la degradación ecológica y proponer un diálogo reflexivo sobre los diferentes fenómenos ambientales actuales, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la contaminación, la expansión urbana y la degradación de ecosistemas.

V Congreso Latinoamericano de Teoría Social

La mesa buscó articular conocimientos científicos, ancestrales y comunitarios con estrategias como la adaptación basada en ecosistemas, la infraestructura verde y la gobernanza participativa, para enfrentar los retos socioambientales con una perspectiva crítica y transformadora, especialmente dentro del contexto latinoamericano. Así lo explicó Jhon Fredy Escobar, coordinador del programa de Gestión del Emprendimiento e Innovación de la UPB.

En total, los académicos participaron en cuatro ponencias. Paula Roldán lideró temáticas relacionadas con la financiación del cambio climático, analizando mecanismos para movilizar los recursos hacia iniciativas pertinentes y adaptables.

Por su parte, Jhon Fredy expuso temas centrados en la regeneratividad en la planificación territorial climáticamente inteligente, resaltando la importancia de agrupar diferentes criterios con la gestión del desarrollo y el ordenamiento territorial. Este debate no solo generó un intercambio académico, sino que también propuso diversas soluciones generales y permitió el fortalecimiento de una red de trabajo que conecta universidades, comunidades y organizaciones sociales que diseñan y generan reflexiones adaptadas a las realidades locales.

La participación de Paula Roldán y Jhon Fredy Escobar como ponentes y coordinadores de una de las mesas refleja el compromiso de la institución con las discusiones actuales sobre justicia ambiental, transformación territorial y el desarrollo de estrategias desde las ciencias sociales, aportando, así, propuestas integrales para comprender y abordar los conflictos socioambientales a nivel global.

Por: Paulina Martínez Toro – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana continúa consolidando su papel como embajadora académica y cultural de Colombia en el mundo. A través del Proyecto ELE 2025, la institución será la encargada de ejecutar, junto con la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC-Colombia), un programa de enseñanza del español y de difusión de la cultura y la historia del país en 13 naciones estratégicas.

En el marco de esta iniciativa, el Centro de Lenguas de la UPB enviará a 14 docentes para enseñar español a diplomáticos, funcionarios y personal estratégico de los gobiernos de países como Sudáfrica, Ghana, Kenia, Egipto, Turquía, Azerbaiyán, Tailandia, Filipinas, Indonesia, Malasia, Mongolia, Curazao, Jamaica y Brasil, entre otros.

El rol de la UPB trasciende el aspecto académico, pues, como lo expresó Luisa Fernanda Mesa Silva, jefe del Centro de Lenguas de la UPB, la Universidad “se rige como un aliado estratégico de la diplomacia colombiana en un ejercicio de relacionamiento internacional, enmarcado en una iniciativa gubernamental de cooperación Sur-Sur, que busca intercambiar recursos, conocimientos y experiencias”.

Además de la enseñanza, la participación de la academia fortalece la imagen positiva de Colombia en el exterior.

Con nuestros docentes como embajadores institucionales y de país, trabajamos por mostrar al mundo las cosas buenas que tiene Colombia, eliminando poco a poco la estigmatización y los prejuicios que han empañado la visión internacional sobre nuestra nación”, señaló Mesa Silva.

UPB renueva su compromiso internacional con la enseñanza del español y la difusión de la cultura colombiana

La experiencia de la UPB en este tipo de programas la respalda: con más de 20 años de trayectoria en la enseñanza del español para extranjeros, la universidad ha desarrollado materiales didácticos propios como la serie “Español al vuelo”, ha formado docentes mediante el Diplomado en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (DE-ELE) y participa activamente en redes académicas internacionales como SICELE, EnRedELE y REDEAL. Asimismo, es el único centro en Medellín acreditado por el Instituto Cervantes.

Con esta nueva adjudicación, que se suma a ocho participaciones previas en proyectos similares, la UPB reafirma su liderazgo como referente nacional en la enseñanza del español como lengua extranjera y como puente cultural entre Colombia y el mundo.

Por: Verónica Giraldo Marín- Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Con el objetivo de repensar los desafíos educativos desde las regiones, el Encuentro Nacional de Vicerrectorías y Direcciones Académicas de ASCUN 2025 se unió a la Escuela de Verano Saberes UPB, en un espacio que convocó a académicos de todo el país. El tema central giró en torno a los “Retos de la educación en los territorios con enfoque regenerativo”, donde se resaltó la importancia de pasar de la sostenibilidad a la regeneración como modelo de transformación educativa.

Durante el panel se planteó que la regeneración no solo implica conservar, sino también mejorar los ecosistemas sociales, políticos, familiares y económicos con una visión hacia las futuras generaciones. Esta perspectiva entiende la regeneración como un proceso de aprendizaje desde los territorios, sus comunidades y los saberes ancestrales, integrando la práctica real como eje de construcción del conocimiento.

La conversación destacó la importancia de los docentes como verdaderos agentes de cambio. Durante la charla, se subrayó que los maestros no solo se limitan a enseñar teoría, sino que también deben combinar la práctica con la experiencia de la comunidad para enfrentar un mundo que se vuelve cada vez más complicado. Se recordó que, en el ámbito de las ciencias sociales, la sociedad misma actúa como un laboratorio, lo que resalta la necesidad de fortalecer la formación de los educadores para conectar el conocimiento académico con la vida diaria de las comunidades.

Educación con enfoque regenerativo

Sobre la agenda académica, Laura Patricia Villamizar Carrillo, vicerrectora académica de la Universidad de Pamplona, aseguró que su motivación para participar radicó en la posibilidad de “identificar temas que resulten aplicables en la institución y permitan fortalecer la gestión académica con pertinencia territorial”.

Generar sinergias entre universidades, lo que representa tanto retos como oportunidades para enriquecer la labor académica y responder a las necesidades de los territorios”, cometó Laura Villamizar.

En esa misma línea, Mauricio Antonio Cortés Gallego, vicerrector académico general de la Universidad Santo Tomás, afirmó que sus expectativas frente al encuentro están puestas en el aprendizaje compartido: “este evento motiva a repensar la educación con pertinencia, rigor y calidad, pero siempre en diálogo con la realidad de las comunidades”.

Educación con enfoque regenerativo

Para él, la posibilidad de intercambiar experiencias con otras instituciones representa un insumo clave para fortalecer las dinámicas de su universidad.

El debate también hizo énfasis en el riesgo de reducir la regeneratividad únicamente a lo ambiental, como ocurrió con el concepto de sostenibilidad. En este sentido, se insistió en cuidar el lenguaje, promover experiencias de aprendizaje profundas y reconocer la heterogeneidad de los territorios. La educación regenerativa, se afirmó, debe ser flexible, intergeneracional y ética, integrando a estudiantes, docentes y comunidades en la construcción de conocimiento.

La jornada concluyó con un llamado a las universidades para mantener la calidad y pertinencia de sus programas, pero siempre con apertura a los saberes locales y a la realidad de los territorios. En la voz de los participantes, el enfoque regenerativo se plantea como una ruta necesaria para formar ciudadanos capaces de transformar su entorno y garantizar un futuro sostenible y justo para las próximas generaciones.

Por: Verónica Giraldo Marín – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de noticias – Colegio de la UPB. En los pasillos del Colegio de la UPB la música se convierte en un lenguaje que une y que permite decir lo que a veces las palabras no logran expresar. Allí, algunos estudiantes han encontrado en la voz y en los instrumentos una manera de compartir con la comunidad educativa lo que sienten y lo que sueñan.

En estos espacios se escucha el acordeón de Isabella Pérez, que evoca ritmos cargados de memoria y cercanía. Su interpretación se mezcla con la voz de Matías Gaviria, quien ha hecho del canto un medio para darle vida a cada melodía. A su lado, Emilio Restrepo que encuentra en el piano un espacio para crear y soñar, mostrando cómo la música se convierte en un trabajo colectivo y especial.

Isabella Pérez en el acordeón
Isabella Pérez en el acordeón

Es el caso de Isabella Pérez, la música es una compañía constante: le ayuda a relajarse, a concentrarse y también a alegrarse cuando está triste. Su instrumento lo describe como un promotor de alegría y sentimiento, además de ser muy interesante, porque dependiendo de cómo lo toque o a que canción acompañe, puede expresar una gran variedad de emociones.

Isabella recuerda con cariño la canción Relicario de besos, una de sus melodías favoritas, porque le transmite mucha energía y desde que la aprendió a tocar ha creado con ella recuerdos especiales. Aunque reconoce que lo más difícil de presentarse es controlar los nervios y mantener la disciplina en la práctica. También asegura que lo más bonito es sentir la emoción de que todo salió bien y poder compartirlo con los demás. Por eso, sueña con seguir aprendiendo, tocar mejor y, en un futuro, enseñar a otros lo que sabe.

A quienes aún sienten miedo de mostrar su talento Isabella les dice: “que se animen a cumplir sus sueños, que no tengan miedo de mostrar lo que saben, porque su talento es muy valioso y hará la diferencia”.

Emilio, por su parte, dice que compartir su talento significa hacer felices a otras personas, porque siente que la música puede levantar el ánimo hasta en los momentos más difíciles. Reconoce la exigencia que conlleva tocar piano, la concentración que se necesita, sobre todo al improvisar, y considera que ese reto es lo que le permite crecer como músico.

Emilio Restrepo en el piano
Emilio Restrepo en el piano

Recuerdo con mucho cariño mi primera presentación en la Inauguración de los Juegos Interclases, cuando me invadieron los nervios y estuve asustado, lo primero que recibí de mis compañeros y de Rodrigo Bolívar, nuestro director, fueron mensajes de apoyo de sus compañeros que me motivaron a seguir adelante con la presentación y con mi pasión”, dijo Emilio.

En cada ensayo y presentación estos chicos cruzan historias distintas que terminan encontrándose en la misma melodía. Lo que para unos comenzó como un pasatiempo y para otros como un sueño de infancia, hoy se convierte en un punto de encuentro donde la disciplina y la pasión le dan forma a la música.

Matías Gaviria y el canto
Matías Gaviria y el canto

Matías deja claro que la música es lo más importante en su vida y busca mejorar constantemente. Sueña con ser un artista reconocido, crear sus propias canciones y compartirlas con un público más amplio. Entre sus recuerdos está la canción La nave del olvido de José José, que escuchaba junto a su abuela y que se ha convertido en un himno personal que lo ha acompañado en varias presentaciones.

“Una experiencia que siempre cuento es que en ocasiones he olvidado la letra en medio de un show y, con toda la tranquilidad, he improvisado inventándome esa parte de la canción, siento que me ha permitido disfrutar aún más el escenario junto a mis compañeros”, comenta.

El Grupo Ensamble se ha convertido en un espacio donde los estudiantes no solo muestran su talento, sino que también se acompañan y motivan entre sí. Emilio asegura que compartir su música significa poder alegrar a quienes lo escuchan, Matías cuenta que ha ayudado a varios compañeros a perder el miedo de cantar y que siempre anima a quienes aún no se atreven a mostrar lo que saben hacer. Emilio aconseja a quienes guardan un talento oculto que no teman y que se den la oportunidad de intentarlo, porque en ese proceso también se descubren nuevas facetas de sí mismos.

Desde la dirección musical, Rodrigo Bolívar observa el crecimiento de los jóvenes con atención. Señala que lo sorprende la calidad con la que interpretan a tan corta edad y la responsabilidad con la que asumen cada ensayo y presentación. Deja claro que la disciplina, la constancia y la pasión son claves en la formación artística y que su labor consiste en acompañar el descubrimiento de talentos individuales dentro del grupo.

Rodrigo Bolivar, director Grupo Ensamble
Rodrigo Bolivar, director Grupo Ensamble

Para él, ver cómo la música se convierte en un lenguaje propio de los estudiantes es la confirmación de un proceso que no solo fortalece el ámbito artístico, sino también el carácter y los proyectos de vida.

En cada ensayo y presentación, la música en el Colegio de la UPB se convierte en un espacio para compartir, aprender y crecer en comunidad. Los talentos de los estudiantes encuentran allí un lugar para hacerse visibles y mostrar que el arte, cuando se cultiva colectivamente, abre caminos de expresión y encuentro.

Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB

Agencia de Noticias – UPB Medellín. ¿Sabía que solo entre el 10 y el 20% de los componentes del maíz se comercializan como productos principales? El porcentaje restante son subproductos que, pese a tener usos tradicionales como abonos y fertilizantes, gran parte se pierden, desechan, o no se les da un uso que genere valor agregado.

Frente a esta realidad, la Universidad Pontificia Bolivariana lidera una investigación para valorizar subproductos agroindustriales del maíz y transformar lo que hoy se desperdicia, mediante la extracción de componentes químicos, para la fabricación de insumos para alimentos y otros productos innovadores.

Este proyecto, llamado Fortalecimiento de la cadena productiva de cacao, maíz y camarón en Colombia, mediante el aprovechamiento de sus subproductos para la generación de prototipos alimentarios funcionales, que comenzó en 2024 y se extenderá hasta 2026, cuenta con un componente que se desarrolla en el municipio de Sibundoy, Putumayo, en el marco del Programa de Bioeconomía de la UPB.

Escuchar el territorio

La investigación tiene una dimensión interdisciplinaria: ingenieros químicos, agroindustriales y en nanotecnología, junto con trabajadores sociales y comunicadores sociales – periodistas trabajan de la mano con la comunidad de la Institución Educativa Rural Bilingüe Artesanal Kamëntsa, en el Valle de Sibundoy, al sur occidente del país.

Con respecto al componente científico del proyecto, el equipo investigador explora la producción de harinas con los subproductos, así como la extracción de biomoléculas presentes en los subproductos del maíz como nano-celulosa, almidón, quitina, quitosano y pectina, para usarlas en la fabricación de alimentos. Esto permitirá que los miembros de la comunidad indígena diversifiquen y fortalezcan sus propias cadenas productivas.

El equipo investigador UPB está conformado por ingenieros químicos, agroindustriales y en nanotecnología, junto con trabajadores sociales y comunicadores sociales – periodistas.
El equipo investigador UPB está conformado por ingenieros químicos, agroindustriales y en nanotecnología, junto con trabajadores sociales y comunicadores sociales – periodistas.
El Valle de Sibundoy está situado a 80 km de Mocoa, capital del Putumayo. Allí confluyen cuatro municipios: Colón, San Francisco, Santiago y Sibundoy.
El Valle de Sibundoy está situado a 80 km de Mocoa, capital del Putumayo. Allí confluyen cuatro municipios: Colón, San Francisco, Santiago y Sibundoy.

Sin embargo, el trabajo no se limita a lo técnico; cuenta con un fuerte componente de apropiación social del conocimiento. Esto significa que, además de trabajar en laboratorios, es base del ejercicio el diálogo constante y los consensos con la comunidad indígena Kamëntsa de Sibundoy.

Allí, estudiantes y profesores de la UPB acompañan procesos educativos en la escuela bilingüe, con el fin de promover la vocación científica en los niños y jóvenes de la institución, y construir conocimiento de manera conjunta con los saberes ancestrales. “Eso es posible gracias al apoyo que logramos con el esfuerzo constante de cuatro de nuestras estudiantes de Trabajo Social del programa que ofrece la UPB, en colaboración con el Instituto Misionero de Antropología -IMA- en el Putumayo”, cuenta la docente investigadora, Catalina Gómez Hoyos.

Estas profesionales apoyan constantemente en la escuela, actúan como enlace entre los profesores y los investigadores del proyecto, facilitando la interacción con la comunidad.

“En este proyecto sumamos capacidades desde distintas disciplinas, porque aquí no solo participan los profesores de alto nivel, sino también estudiantes en formación”, afirma Catalina Gómez Hoyos.

Aprender haciendo

Para Claudia Liliana Chindoy Chiqunque, estudiante de Trabajo Social de la UPB en Sibundoy, joven investigadora y miembro de la comunidad Kamëntsa, esta iniciativa significa un encuentro entre dos mundos: “Es una oportunidad maravillosa para unir lo científico con lo social y lo ancestral. Nos permite conectar nuestra sabiduría desde los territorios con la formación académica, generando un equilibrio entre lo cuantitativo y lo cualitativo”.

El maíz, o s̈buachán (en lengua Kamsá), es el eje central de esta integración. No solo es fuente de alimento, sino también símbolo espiritual y cultural para esta comunidad indígena.

Explica Chindoy que el maíz es una semilla de esperanza, porque necesita de la tierra para sostenerse y es un recordatorio para el ser humano de que primero está el territorio. “El proyecto busca fortalecer lo académico sin desconectarnos de lo que somos”.

Los estudiantes de la Institución Educativa Rural Bilingüe Artesanal Kamëntsá son participantes activos del proyecto de valorización de subproductos del maíz.
Los estudiantes de la Institución Educativa Rural Bilingüe Artesanal Kamëntsá son participantes activos del proyecto de valorización de subproductos del maíz.

Mediante talleres de cocreación, niños y jóvenes del colegio bilingüe, bajo la tutoría del profesor Karol Henry Mavisoy, en las asignaturas de Matemáticas, Química y Territorio, exploran nuevos usos para el s̈buachán: desde medir los azúcares presentes en las hojas de maíz con un refractómetro, hasta transformar la tusa en harina para preparar recetas como pancakes, y las hojas y el tallo en ingredientes para elaborar la chicha. “Nuestros niños tienen esa capacidad de asombro. Todo les parece innovador y, cuando participan en un experimento, sienten que el conocimiento también les pertenece”, añade Chindoy.

Una comunidad espiritual y académica

Uno de los mayores aprendizajes para el equipo investigador ha sido reconocer las diferencias culturales y temporales de la comunidad indígena Kamëntsa. “Ellos viven a un ritmo muy diferente al nuestro. Hay que respetar sus tiempos, y confiar en que los procesos fluyan”, reflexiona Catalina Gómez, quien asegura que esta experiencia la ha llevado a cuestionar su propia vida urbana.

Claudia Liliana Chindoy y la docente Viviana Marcela Alonso Marroquín, en el marco de la Escuela de Verano - Saberes UPB 2025.
Claudia Liliana Chindoy y la docente Viviana Marcela Alonso Marroquín, en el marco de la Escuela de Verano – Saberes UPB 2025.

La comunidad, describe, es “pujante, trabajadora, profundamente espiritual y muy académica”. Contrario a los estereotipos, no se trata de una población pasiva: “No es un grupo al que hay que ir a construirle cosas, sino con el que uno construye de la mano”. Entre los próximos pasos del proyecto están la sistematización de experiencias, la recolección de tradiciones orales mediante el arte y la poesía, y el sueño de consolidar una nueva generación de jóvenes científicos en el Valle de Sibundoy.

Para Claudia Chindoy, este proyecto anhela sembrar la idea de que el ser humano se bendice en la tierra cuando permite que la naturaleza le cuente cosas.

Para comprender mejor la importancia del maíz, lo invitamos a conocer este diario de viaje sobre el trabajo de campo en Sibundoy, Putumayo.

Este proyecto se ejecuta en el marco del programa Desarrollo de estrategias basadas en bioeconomía para el fortalecimiento de cadenas productivas agropecuarias de la Amazonía, el occidente y el caribe colombiano, código 106000, financiado con recursos del Patrimonio Autónomo del Fondo Francisco José de Caldas, contrato 112721-443-2023, en el marco de la convocatoria 936 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia.

Por: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.

Imágenes: Sara Isabel Grisales Mario y Claudia Patricia Gil Salcedo

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Durante la Escuela de Verano – Saberes UPB 2025, Carlos Castaño Uribe, PhD. en antropología americana y reconocido como el experto que dio a conocer la Serranía del Chiribiquete, recalcó la responsabilidad que conlleva para Colombia tener un sitio catalogado como Patrimonio Mixto de la Humanidad, y de cómo la tecnología ofrece nuevas oportunidades para la preservación; este reconocimiento no es solo un título, sino también un compromiso frente al mundo de conversar de uno de los lugares más sagrados y enigmáticos de la Amazonía.

De acuerdo con Carlos Castaño Uribe, el Chiribiquete es un espacio intangible que ofrece la memoria a través de la pintura, como una expresión de ritualidad, por la que hoy nos permitimos seguir las huellas de quienes fueron, para él, los primeros conquistadores de América. Mediante estas expresiones visuales que combinan símbolos, animales, figuras humanas y escenas de caza, se evidencia un pensamiento ancestral, íntimamente vinculado con la naturaleza, el cosmos y el territorio, que sigue en las paredes que relatan estas historias antiguas..

Carlos Castaño Uribe dicta conferencia en la UPB

“Este saber no es solo una herencia cultural, es, ante todo, el archivo y la memoria viva de una serie de estrategias que fueron llevadas a cabo, magistralmente diseñadas, dibujadas y aprendidas, además de codificadas a lo largo de los siglos”, explicó Carlos Castaño Uribe.

Los tepuyes son formaciones rocosas, exclusivos de Sudamérica, normalmente en forma de meseta, y pueden ir desde los 200 a los 3000 metros.

Castaño enfatizó en la importancia del reconocimiento de la ancestralidad y de saberes que van más allá de una formación geológica casual en el centro de la Amazonía colombiana. El jaguar como elemento central de la cosmovisión de los grupos indígenas que han custodiado los alrededores del Chiribiquete, la astrología, la tinta como imitación de la sagrada sangre, o la caza representada en diversas formas, son algunos de los elementos visibles en la pictografía rupestre que yace con vida en los tepuyes, también conocidos como “la maloka del jaguar”, haciendo de este un lugar singular y valioso.

Este sitio nos da unos atributos, símbolos, signos y patrones que se repiten de forma reiterada, demostrándonos que hay coherencia en su lenguaje simbólico que esconde un contexto cultural, generalmente, de carácter espiritual”, afirmó Carlos Castaño Uribe.

La tecnología al servicio de la preservación

En 2018, el Parque Nacional de Chiribiquete fue declarado Patrimonio Mundial Mixto (Natural y cultural) por la UNESCO, convirtiéndose en el sitio número 38 en todo el planeta en entrar esa lista. Para Carlos Castaño Uribe “tener un sitio de patrimonio mundial significa que tenemos una responsabilidad frente al mundo de cuidar y proteger ese lugar”, es por eso que hoy la tecnología aparece como una oportunidad real en la tarea de conservarlo.

Panel sobre el Chiribiquete en Escuela de Verano 2025

Carlos Reina, arqueólogo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), marcó como clave la alianza entre instituciones, academia y comunidad en el camino hacia la preservación. “Estamos articulados el ITM, la UPB y el INCAH. Hemos avanzado en la integración de Inteligencia Artificial y análisis de imágenes multiespectrales, lo que nos permite ver diferentes capas de información. Al integrar estos avances con la comunidad, podemos hacer un monitoreo constante de cuáles son las condiciones ambientales a las que están expuestas las pictografías y, adicionalmente, cuáles son los métodos de conservación que debemos adelantar”, declaró Reina.

El Chiribiquete no es solo una maravilla natural y cultural, es un testimonio de sabiduría ancestral. Su geografía sagrada, sus símbolos y sus murales seguirán recordando al mundo la relación inseparable entre la naturaleza, la cultura y la espiritualidad. Hoy el mensaje es claro: integrar la ciencia, la tecnología y la comunidad para así garantizar que este legado milenario permanezca vivo para las generaciones futuras.

Por: César Moreno Torres y Xiomara Marín Montoya – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. Carlos Moreno destacó en su ponencia la proximidad como conexión espiritual y emocional y no solo como la cercanía física, lo que genera cohesión social más fuerte y un entorno urbano mas humano y sostenible.

Carlos Moreno destaca la proximidad como factor clave para el urbanismo

“Nuestras ciudades necesitan un proceso de transformación con urgencia para que la proximidad corresponda a una manera de vivir en humanidad. Esto significa que las infraestructuras no deben considerarse simplemente como obras, sino como servicios que sirven a la comunidad, como espacios públicos, bibliotecas, mediatecas, centros culturales, parques, restaurantes o cafés, que permitan la interacción y el encuentro humano”, comentó Carlos Moreno.

Moreno también presentó durante la conferencia el concepto de “proxiliencia”, que vincula la proximidad con la resiliencia urbana, un aspecto clave para afrontar crisis como la pandemia. El Urbanista aclaró que las ciudades que fomentan la proximidad en diferentes aspectos tienen mayor capacidad para adaptarse y resistir a los retos actuales.

La ciudad de los 15 minutos es el modelo que defiende Carlos, ya que promueve la descentralización de los servicios fundamentales, permitiendo así que las personas accedan a lo escencial, ya sea caminando o en bicicleta, para lograr reducir la dependencia a el automóvil. Este modelo, además de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, busca ayudar con la sostenibilidad ambiental y la movilidad activa.

Frente a los problemas urbanos actuales como la gentrificación, el estrés urbano y la contaminación, Moreno destacó la importancia de crear espacios urbanos más cercanos y humanos. En este sentido, dijo a los jóvenes:

“El mensaje para los jóvenes urbanistas en Colombia es la importancia de no verticalizarse, de no detenerse en su especialidad, de tener horizontalidad, de interrelacionarse con otros dominios del saber más allá de la arquitectura: la sociología, la economía, la geografía, la matemática, son indispensables para construir una ciudad”.

Carlos Moreno destaca la proximidad como factor clave para el urbanismo

Al finalizar su ponencia, Carlos Moreno fue reconocido por la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Pontificia Bolovariana por su notable participación en el desarrollo urbano y su papel protagónico en el fomento de ciudades más sostenibles y humanas. Este reconocimiento resalta su dedicación a la construcción de espacios urbanos en los que fomentan la proximidad y el bienestar.

Por: Xiomara Marín Montoya – Agencia de noticias UPB – Medellín.

Agencias de Noticias UPB – Medellín. María José Martínez Maya es estudiante de Medicina y actualmente vive con entusiasmo el comienzo de su carrera profesional, compartiendo su felicidad en el campus. Estar en la Universidad representa para ella un logro profundamente significativo, fruto de su esfuerzo y determinación.

Se describe como hija, amiga, novia, estudiante, sobreviviente y soñadora, pero sobre todo como alguien que ha decidido transformar el dolor en propósito y los obstáculos en motor para crecer. Su historia está marcada por la lucha, pero también por el amor, el servicio y la convicción de dejar una huella en el corazón de los demás.

La medicina, la estética y la cosmetología son parte de sus pasiones. Cree firmemente que el bienestar integral empieza cuando una persona se siente bien por dentro y por fuera. Esa misma convicción la impulsa a ayudar, acompañar y empoderar a quienes atraviesan momentos difíciles, sumándose a campañas y proyectos que aportan esperanza.

“Sé que cuando una persona se siente bien por dentro y por fuera, puede transformar su vida”, asegura.

Entre sus recuerdos más significativos está una escena de la película Enredados, en la que Rapunzel pierde su cabello, símbolo aparente de su poder, para luego descubrir que su verdadera fuerza estaba dentro de ella. María José asocia ese momento con su propia experiencia: sintió que le arrebataban algo esencial, pero comprendió que su fortaleza no dependía de lo que había perdido, sino de lo que siempre había habitado en su interior.

Majo biblioteca

Antes de iniciar sus estudios en Medicina, era una joven llena de sueños que desconocía la fuerza que el cáncer sacaría a la luz. La enfermedad la obligó a madurar de golpe y a descubrir una versión de sí misma que no sabía que existía. “Hoy miro atrás y me abrazo, porque esa niña valiente que maduró con rapidez es quien me trajo hasta aquí”.

Su interés por el cuerpo humano, la piel y la belleza real nació en el colegio y la llevó a formarse como cosmetóloga. Sin embargo, el diagnóstico de cáncer cambió el rumbo de su vida. Lo que comenzó como un vacío profundo en el pecho se convirtió, tras la primera cita con el oncólogo, en una determinación inquebrantable.

“Lloré, sí. Me quebré, claro. Pero también decidí luchar con todo. Y aquí estoy, más viva que nunca”.

En ese proceso aprendió a soltar, a confiar y a aceptar su cuerpo incluso en los cambios más drásticos. Su familia, su pareja y sus amigos fueron su sostén más fuerte, recordándole quién era cuando las fuerzas parecían flaquear. “Fue duro ver a mi familia sufrir, pero también fue hermoso vernos más unidos que nunca. Lo más difícil fue encontrarme vulnerable y aun así descubrir que la vulnerabilidad también es una forma de poder”.

Majo familia

Para María José, estudiar Medicina no es solo una decisión académica, sino una forma de sanar y de transformar el dolor en vocación. Cada clase es un recordatorio del profundo deseo que tiene de servir, al tiempo que le permite sanar partes de sí misma.

En su proyección a futuro, se visualiza como una médica integral, apasionada por la salud, la estética y el bienestar. Sueña con brindar acompañamiento desde el alma, combinar ciencia, belleza y espiritualidad, y fundar su propia clínica mientras apoya proyectos sociales.

No solo sobreviví al cáncer, sino que volví a nacer espiritual, emocional y profesionalmente. No soy la misma de antes, pero soy mejor. Todo lo que viví me dio una nueva vida, y esta vez, una que elegí con todo el corazón”.

Hoy, María José camina por el campus con esperanza. Su historia no es solo de superación, sino de propósito. Es un testimonio vivo de que se puede transformar el dolor en luz, el miedo en vocación y la fragilidad en una forma poderosa de amar.

Por: Juliana Castro Mendez – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

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