Agencia de Noticias UPB- Medellín. 16 niños, entre seis y 12 años, recibieron gafas por primera vez en su vida, gracias al Proyecto Salud Visual, una iniciativa liderada por María del Mar Duque y Pablo Andrés Senior, con el apoyo del doctor Jorge Alberto Bahamón y los residentes de oftalmología de la Universidad Pontificia Bolivariana.

María del Mar Duque y Pablo Andrés Senior, impulsores del proyecto, detectaron durante sus prácticas que varios niños presentaban problemas visuales que afectaban su desempeño escolar y su calidad de vida. “Nos dimos cuenta de que algo tan básico como ver bien estaba limitando su aprendizaje”, explicó Pablo Senior.
Sin embargo, con el apoyo del Padre Simón Pedro, director de la fundación, y la comunicación con las pediatras de la institución, Sara Correa y Yenifer Franco, se organizó una primera jornada de tamizaje visual donde se evaluaron 84 niños y se identificaron 37 con posibles alteraciones.
El proyecto tomó fuerza al vincular al Doctor Jorge Alberto Bahamón Trujillo, coordinador de Posgrado en Oftalmología de la UPB, junto a las residentes Mariana Escobar y Laura Nataly Higuita; por lo que citaron a los 37 niños, asistieron 28 y 16 de ellos recibieron diagnóstico de necesidad de lentes.


La siguiente meta era conseguir los recursos, por lo que, a través de un video en redes sociales y cadenas de difusión, los gestores lograron recaudar dos millones de pesos. “La respuesta de la gente fue inmediata y generosa, el ver cómo se unían por los niños nos emocionó muchísimo”, comentó María del Mar. Lo más valioso de esto fue que los pequeños no solo recibieron las gafas, sino que también pudieron escoger las monturas de su preferencia, reforzando el sentido de pertenencia y autoestima.
La entrega fue un instante que ninguno de los impulsores podrá olvidar, entre los mismos niños decían “ahora sí veo bien”, otro añadió: “Las cosas se ven más grandes”, mientras una niña repetía sonriente: “Todo es más claro”. La emoción trascendió las gafas y gracias a nuevas donaciones permitieron entregar también apoyo alimentario a la fundación, ampliando el impacto social.
El proyecto Salud Visual demostró que un gesto sencillo como regalar gafas puede transformar vidas, ya que, para sus impulsores, la meta ahora es garantizar revisiones periódicas y extender el programa a más niños, como afirmó el doctor Bahamón, “cuidar la visión es proteger la infancia, y proteger la infancia es asegurar el futuro”.
Sofía Londoño Cardona – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana marca un hecho histórico al convertirse en la primera institución de Antioquia y el Eje Cafetero en lograr la acreditación ABET para sus programas de Ingeniería Química e Ingeniería Mecánica. Este reconocimiento internacional certifica la formación de ingenieros altamente competentes, capaces de enfrentar desafíos complejos y de impulsar procesos de diseño con eficacia e innovación. Un logro que eleva el estándar educativo de la región y fortalece su proyección en el ámbito global.

La organización ABET (Accreditation Board of Engineering and Technology), reconocida a nivel internacional, acredita programas universitarios en ciencias aplicadas, computación, ingeniería y tecnología. Su labor garantiza que estos cumplan con estándares de calidad globalmente aceptados, asegurando que los egresados estén preparados para responder a las demandas y retos del mercado laboral a nivel mundial. Este aval les permite, además, ejercer su profesión en otros países gracias a los acuerdos de reconocimiento mutuo vigentes.
Este tipo de acreditación, además de asegurar que los estudiantes cuenten con una sólida fundamentación técnica, también nos ha permitido desarrollar en ellos habilidades de comunicación y trabajo en equipo, así como una mayor conciencia sobre la seguridad en los procesos. A partir de la acreditación hemos fortalecido el trabajo en materia de seguridad, tanto en los laboratorios como en los procesos industriales”, afirmó Erika Arenas Castiblanco, coordinadora del programa de Ingeniería Química.
Este reconocimiento es posible gracias al trabajo de toda la comunidad académica, ya que fue un proceso de articulación con los distintos grupos de interés vinculados a ambos programas. Para lograr dicha acreditación, ambas facultades debieron realizar ajustes curriculares que facilitaran el cumplimiento de los objetivos educacionales, dando respuesta a la pregunta sobre lo que se espera que haga un egresado entre tres y cinco años después de su graduación.
Como empresario contar con profesionales certificados por ABET en los programas de Ingeniería Mecánica e Ingeniería Química nos garantiza que los ingenieros que contratemos poseen métodos sólidos de aprendizaje y de solución de problemas. Esto asegura que sus perfiles cumplen con estándares internacionales avalados por este proceso de acreditación”, afirmó Camilo Montoya, gerente general de Azimut Energía.

Los egresados deben tener habilidades guiadas a resolver problemas complejos, hallar soluciones que den respuesta a las dificultades en el diseño y estructuración de los proyectos, trabajar con ética, demostrar capacidad de desarrollar trabajos en equipo, saber comunicarse en un amplio rango de audiencia, además de medir el aprendizaje a través de las necesidades particulares de la vida, todo esto demostrando una alineación curricular.
“La UPB y ABET forman ingenieros que crean, resuelven y transforman la sociedad. Nosotros, los principales beneficiarios de esta oportunidad, tenemos la misión de adquirir todos los conocimientos disponibles en el ámbito internacional, para con ellos transformar esta sociedad que necesita ingenieros dispuestos a través del conocimiento a unir el mundo”, comentó Jerónimo Salazar Ortiz, estudiante de Ingeniería Mecánica de la UPB.
Los estudiantes que hacen parte de los programas deben estar en la capacidad de identificar peligros en el diseño, control y procesos industriales, además desde el aula, los docentes deben crear estrategias de aprendizaje que faciliten las prácticas donde el foco central está en la realización de la experiencia del diseño.
Ser egresado con acreditación ABET facilita las relaciones académicas y empresariales en otros países, pues demuestra que el profesional cuenta con las competencias claves para ofrecer soluciones a las necesidades globales de la industria, además de aportar una adaptación previa a los procesos de bioseguridad exigidos por las organizaciones.
“Como egresada de Ingeniería Química, me siento muy feliz de haber formado parte de esta Universidad por la calidad de la formación que recibimos. Al ingresar al mundo laboral, confirmamos el posicionamiento de la facultad y de la UPB, pues podemos contrastarnos con ingenieros de otras instituciones, incluso de otros países, y dialogar de tú a tú con total propiedad gracias a la solidez de nuestra preparación. La acreditación ABET es un logro que reafirma esta excelencia”, expresó Ángela María Vanegas Correa, directora de Investigación, Desarrollo e Innovación de Industrias Haceb S.A.
Este reconocimiento no solo valida la calidad académica de la UPB, ratifica su liderazgo en el área de ingenierías a nivel regional, y abre puertas para que sus estudiantes y egresados impacten positivamente en la industria y en la transformación social del país y el mundo, poniendo en escena ingenieros que piensan globalmente y actúan transformando realidades desde el conocimiento.
Por: Catherin Ramírez López – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Lo que comenzó como un ejercicio académico dentro de la Universidad Pontificia Bolivariana se convirtió en una empresa que hoy lidera la transformación de la gestión de residuos en Colombia. Andrés Alarcón se graduó en Diseño Industrial de la UPB, es el creador de EcoSmart, una iniciativa que une el diseño, la innovación tecnológica y un enfoque social para promover la sostenibilidad desde Medellín hacia el resto del mundo.
La trayectoria de EcoSmart está íntimamente relacionada con la UPB. Durante su formación en Diseño Industrial, Andrés se unió a un grupo de investigación en ergonomía y halló en el profesor Sergio Loaiza un apoyo valioso para sus primeras propuestas. Juntos comenzaron a crear recipientes para el reciclaje que no solo fueran útiles, sino también visualmente atractivos y estéticamente agradables.
En ese momento entendimos que la ciudad necesitaba mobiliario urbano que motivara a las personas a separar residuos. No bastaba con poner contenedores de colores; había que crear objetos dignos, bien diseñados y que se integraran a los espacios públicos”, recuerda Alarcón.
Con esa motivación, y acompañado inicialmente por otros docentes, nació EcoSmart. Lo que parecía un experimento universitario pronto se consolidó como una propuesta de negocio con impacto social y ambiental.
EcoSmart comenzó fabricando puntos ecológicos y mobiliario en acero inoxidable para instituciones públicas y privadas. Sin embargo, la inquietud por ir más allá lo llevó a integrar soluciones tecnológicas que respondieran a las nuevas dinámicas de la sostenibilidad.

Así nació Hilo Experts, una plataforma digital que organiza la trazabilidad de los residuos y conecta a recicladores, municipalidades y empresas de consumo masivo. “Todos queremos reciclar, pero muchas veces no sabemos cómo ni dónde hacerlo. Con Hilo quisimos organizar el proceso, crear puentes entre ciudadanos, recicladores y empresas, y aumentar las tasas de separación en la fuente”, explica.
El impacto fue inmediato: en los municipios donde se implementa la plataforma, el reciclaje aumentó hasta en un 80 %. Además, Hilo se transformó en un recurso para empresas como Coca-Cola, Postobón o Bestolid, que requieren validar ante el Gobierno Nacional sus métodos de manejo de desechos.
Para Andrés, la sostenibilidad está ligada al aspecto social. Por ello, EcoSmart ha colaborado estrechamente con recicladores, quienes son actores esenciales en la economía circular.
Ellos son la base del sistema, pero históricamente han trabajado en condiciones muy difíciles. Con nuestras herramientas buscamos empoderarlos, visibilizar su labor y mejorar sus condiciones de trabajo”, afirma.
Este proceso no ha estado exento de retos. Las dinámicas del sector y las tensiones entre empresas de aseo, organizaciones de recicladores y nuevas tecnologías han marcado el camino. Sin embargo, EcoSmart ha encontrado una forma de equilibrar: ayudar a los recicladores al mismo tiempo que promueve la modernización del sistema a través de la innovación y la trazabilidad.
El sector de productos sostenibles a nivel mundial está en aumento y se espera que continúe su crecimiento en los próximos diez años. Para EcoSmart, esta situación representa, al mismo tiempo, una oportunidad y un desafío.
Andrés menciona que estos productos suelen tener un costo más elevado, similar a lo que ocurre con los alimentos orgánicos o con los textiles de algodón ecológico, pero enfatiza la necesidad de optar por soluciones locales que generen menos impacto ambiental.La sostenibilidad no es una moda, es un estilo de vida. Los jóvenes deben apostarle a este camino porque el planeta lo necesita y porque cada vez habrá más tecnologías y materiales para innovar en este campo”, asegura.
Uno de los factores clave en el éxito de EcoSmart ha sido la cultura emprendedora de Antioquia y la capacidad de su equipo para innovar con rapidez. “En Medellín hay una exigencia muy fuerte por vivir bien, y eso ha impulsado nuestras soluciones. Esa disciplina en el diseño y la producción nos permitió competir con empresas nacionales e internacionales. Hoy sabemos que podemos dar la talla en ferias en Italia o Alemania”, afirma Alarcón.

Lo que empezó como un proyecto estudiantil se transformó en una empresa con proyección internacional, que ha pasado por etapas como EcoBox —máquinas de reciclaje instaladas en el Metro de Medellín y en Transmilenio— y que hoy combina diseño industrial, plataformas digitales y proyectos de transformación de materiales.
Más de una década después de haber fundado EcoSmart, Andrés no olvida sus raíces en la universidad. Por eso, insiste en que los estudiantes y egresados tienen un papel clave en la construcción de un futuro sostenible.
El planeta puede parecer vasto, pero lo estamos agotando. Invertir en sostenibilidad no es solo una opción lucrativa, sino también un deber moral hacia nuestra generación y las futuras.
De este modo, Andrés Alarcón evidencia que desde el ámbito educativo se pueden implementar conceptos que evolucionan para formar negocios con un impacto mundial. Su trayectoria con EcoSmart es actualmente un modelo para la UPB y una ilustración de cómo el diseño y la sostenibilidad pueden cambiar realidades.
Por: Xiomara Marín Montoya – Agencia de Noticias UPB
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El libro LEA (Lectura, Escritura y Aprendizaje) nació en las aulas de Primaria como respuesta a una necesidad concreta: acompañar a los niños en su proceso de lectoescritura con un material que integrara todas las dimensiones del aprendizaje.

Durante tres años, las profesoras Gloria Yepes, Leidy Álvarez y Nancy Gallego recopilaron experiencias de trabajo con grado primero y observaron que los libros disponibles en el mercado se concentraban únicamente en la comprensión lectora. Esta limitación llevó a diseñar una propuesta que incluyera la escritura, el desarrollo de la motricidad fina, el pensamiento lógico, la creatividad y el trabajo en equipo. “El proceso de lectoescritura siempre ha sido motivante, porque permite descubrir cómo cada niño, desde su contexto, llega a leer y escribir”, explica Leidy Álvarez.
LEA no solo reúne actividades de lectura y escritura; también plantea dinámicas de juego y acción que fortalecen la formación integral.
Para Gloria Yepes, una de sus creadoras, la clave fue ofrecer un recurso que estuviera realmente conectado con las etapas del aprendizaje: “La mayoría de libros suponían que todos los estudiantes ya leían, y eso no reflejaba la realidad del aula. Por eso nos propusimos construir un material integral, motivador y diversificado”.

El trabajo colectivo fue determinante para consolidar este proyecto. La experiencia editorial, la creatividad, el manejo tecnológico y el criterio pedagógico de cada una de las docentes se sumaron en un proceso que permitió dar forma al libro. Cada docente aportó desde sus fortalezas, logrando un resultado que refleja las prácticas y el modo en que se entiende la enseñanza de la lectura y la escritura.


La acogida de LEA ha sido significativa, pues se ha visto reflejada en que los directivos y compañeros reconocen el texto como un recurso coherente y claro, mientras que las familias acompañan el proceso con orgullo. Los niños, por su parte, viven con entusiasmo la sorpresa de descubrir que sus profesoras son autoras de un libro.
Una de las reacciones más bonitas es verlos emocionados al saber que las personas que les enseñan día a día en el aula escribieron el texto que usan en clase”, afirma Yepes.
Además, el libro fue distinguido en el evento Autores Bolivarianos de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde fue seleccionado como una de las obras más destacadas del año. Para sus autoras, el reconocimiento representó un impulso para seguir compartiendo sus experiencias pedagógicas. “No siempre se reconoce el valor de un texto escolar, pero creemos que es necesario dar existencia a lo que vivimos en el aula y mostrar cómo estas prácticas contribuyen a la formación integral de los estudiantes”, concluye Álvarez.
Más allá de ser un texto escolar, LEA se ha convertido en un puente entre la experiencia docente y el aprendizaje de los niños. Su protagonista, Isabela la mariposa viajera, acompaña a los estudiantes a lo largo de las páginas y, como premio por el buen desarrollo de las actividades, visita sus hogares para seguir fortaleciendo el vínculo entre escuela y familia.

Con Isabela como guía, el proceso de lectura y escritura deja de ser un simple ejercicio académico y se convierte en una travesía compartida. De esta manera, las autoras recuerdan que enseñar a leer y escribir es abrir caminos hacia el conocimiento, la imaginación y la vida en comunidad. Al transformar prácticas de aula en páginas impresas, muestran que la educación también se escribe, se vive y se comparte.
Este logro representa un orgullo para la comunidad educativa del Colegio de la UPB, ya que visibiliza el compromiso de sus maestros con la innovación pedagógica y el fortalecimiento de la cultura lectora.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de Noticias – UPB Medellín. ¿Qué pasaría si usted, en lugar de mirar a los habitantes de calle desde la distancia, pudiera escuchar sus historias y caminar a su lado? A partir de esa pregunta, la Universidad Pontificia Bolivariana y la Corporación Surgir emprendieron una investigación e intervención con el propósito de cambiar los imaginarios sociales hacia quienes viven en la calle y consumen drogas.
La iniciativa se llama ConVerGentes en la calle, y tiene el objetivo de demostrar que el arte, la comunicación, la ciencia y la experiencia vivida pueden unirse para reducir los prejuicios y abrir nuevas oportunidades de inclusión. Para disminuir la estigmatización, la literatura científica propone tres estrategias efectivas: la educación, el contacto y la movilización social.
Un espacio para adentrarse en el mundo del otro
El corazón del proyecto es una exposición artística creada con la participación de colectivos de habitantes de calle, todo creado y conceptualizado con la Corporación Surgir. A través de fotografías, murales, cartas, narrativas, fanzines y diferentes productos audiovisuales, los visitantes tienen la oportunidad de enfrentarse a relatos íntimos que rompen estereotipos y despiertan empatía hacia esta población.
La experiencia no se limita a observar obras de arte: antes de llegar a la exposición, ubicada en el Centro de Desarrollo Social La Candelaria, se comienza con un recorrido por el barrio Estación Villa, del Centro de Medellín (conocido como “El Bronx”), donde personas con experiencia de habitanza en calle ejercen como guías y comparten con los visitantes el proceso creativo del que han hecho parte.
Andrés Felipe Tirado Otálvaro, Ph.D. en Salud Pública, profesor de la Facultad de Enfermería e investigador principal del proyecto, explica que no se trata de una experiencia pasiva, sino un encuentro cercano, cara a cara con las historias y las capacidades de personas que viven una realidad que, muchas veces, permanece invisible.
Esta iniciativa, financiada por la Corporación Surgir, también cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona y la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) de esta misma ciudad.


Rigor científico para transformar
El rigor científico es parte fundamental de la iniciativa. Los visitantes de la exposición (profesionales de la salud y de las ciencias sociales, estudiantes y público general) responden a cuestionarios, antes y después de la experiencia, instrumentos validados internacionalmente por un equipo investigador, que permitirán medir cambios en sus percepciones.
La meta es disminuir en un 20 % las actitudes de estigma hacia los habitantes de calle consumidores de sustancias psicoactivas y construir una estrategia replicable en otras ciudades y escenarios, para hacer activismo, y fomentar prácticas que dignifiquen a esta población.

“Todos estigmatizamos. En el caso de los habitantes de calle que consumen drogas, el estigma no solo proviene de la población general, sino también de profesionales de la salud y las ciencias sociales, lo que limita su acceso a servicios y programas a los que tienen derecho. (…) buscamos datos empíricos que confirmen si las actividades de contacto ayudan a disminuir el estigma y a fortalecer estrategias de atención digna, de modo que estas personas sean tratadas como seres humanos cuando acuden a un centro de salud o asistencia social”, puntualiza el investigador.
Aquí los mismos habitantes de calle se convierten en protagonistas de la investigación. Son ellos quienes diseñan, producen y comunican sus mensajes, lo que constituye un ejemplo evidente de apropiación social del conocimiento.
La apuesta trasciende las cifras. Diferentes colectivos y personas en situación de calle, con el apoyo de la UPB y la Corporación Surgir, han diseñado productos audiovisuales y narrativas para impulsar sus propias campañas de activismo y sensibilización.
Un proyecto que anhela crecer
Entre los sueños de los líderes del proyecto está llevar la exposición a universidades y espacios públicos, e incluso, proponer un congreso sobre esta temática y realizar un documental. Bajo el liderazgo del investigador Tirado, se quiere sembrar la idea de que el conocimiento tiene que salir de la academia y las revistas de cuartil; debe ponerse los zapatos y circular en la calle, en los medios y en la voz de quienes necesitan ser dignificados.
Mediante esta propuesta, se abre una puerta al camino de la reconciliación, la reconciliación y la transformación social.
“Se estigmatiza más a una persona que consume drogas que a una persona con VIH/SIDA, con obesidad, un trastorno depresivo mayor, e incluso que a una persona con lepra”, manifiesta el investigador Felipe Tirado.
La exposición estará disponible hasta el 15 de octubre de 2025. Quienes deseen asistir pueden comunicarse con el investigador al correo electrónico felipe.tirado@upb.edu.co y gestionar su participación.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.
Imágenes: cortesía, Felipe Tirado Otálvaro.
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El Colegio de la UPB participó en el Festival Coros y Conjuntos 2025, un escenario que reunió a instituciones educativas del Valle de Aburrá en torno a la música y a las expresiones artísticas. Para los estudiantes fue una oportunidad de compartir su talento, mostrar el resultado de sus procesos formativos y vivir una experiencia de encuentro con la cultura.


Más de 15 estudiantes participaron del festival, demostrando talento y compromiso bajo la orientación del docente Rodrigo Bolívar.
Las premiaciones se recibieron en las siguientes categorías:
Concurso de improvisación Yamaha (YAM)
Mejor pianista – Martin Castaño
Mejor bajista – Tomás Salazar
Mejor vocal – Matías Gaviria
Reconocimientos Festival Coros y Conjuntos
2° puesto categoría solista
2° puesto categoría Instrumental
2° puesto categoría latino
3° puesto categoría variado
Más allá de lo técnico, su experiencia estuvo marcada por lo que representó su participación en el escenario frente a otros concursantes. “Yo me sentí diferente frente a los demás concursantes por el hecho de que yo era uno de los pocos hombres, prácticamente el único vocalista. También el género que escogí, las canciones que canté y la orquesta tan completa, sentí que eso me hizo original y diferente frente a los demás”, agregó Matías al reflexionar sobre su paso por el festival.
Este evento incluyó, además, la presentación del grupo Ensamble del Colegio de la UPB, que llevó al escenario un repertorio diverso y se proyectó como uno de los momentos destacados del encuentro. La participación de este grupo, junto con la de los solistas y coros, mostró el trabajo realizado en el ámbito musical y artístico dentro de la institución.
La presencia de los padres de familia resultó determinante, pues fortaleció la experiencia de los estudiantes en cada presentación y se convirtió en un soporte emocional en el proceso de formación, como es el caso de Xiomar García, madre de Matías Gaviria, quien compartió lo que significó el reconocimiento obtenido por su hijo.
El testimonio de la madre resalta el acompañamiento familiar que ha hecho parte de la formación musical de su hijo desde los primeros años y que le ha ayudado a fortalecer su seguridad frente a los ensayos y a las presentaciones que normalmente tiene.
Yo he estado en esta formación musical de Matías desde que le gusta cantar, desde los 5 años que lo practica en la UPB. Lo he vivido en carne propia porque soy la que realmente le ayuda en darle seguridad, en decirle cómo debe expresarse, lo acompaño en todos los ensayos y en todos sus eventos para darle seguridad”, recordó emocionada.


Rodrigo Bolivar, director del Grupo Ensamble, habló sobre lo feliz y orgulloso que se sintió al ver la participación tan agradable y sentida que tuvo su grupo en el festival, pues mencionó los grandes esfuerzos que se realizan a diario desde los ensayos hasta las presentaciones que hacen posible que poco a poco el Grupo Ensamble esté cada vez más posicionado en el mundo artístico y musical de la ciudad.
Con esta participación, el Colegio de la UPB, en su propósito de educar desde lo humano, promueve espacios en los que la música y el arte se integran como parte esencial de la formación de sus estudiantes, pues, a través de las expresiones creativas, la educación cobra sentido.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellin. La Biblioteca Central de la UPB fue escenario de la presentación del libro El terrorismo internacional en el siglo XXI, escrito por Luis Guillermo Patiño Aristizábal, exsecretario de Educación de Medellín, y Porfirio Cardona Restrepo, coordinador del Doctorado en Estudios Políticos y Jurídicos de la institución.
En el conversatorio también participaron Paula Andrea Pérez, profesora de la Universidad de Antioquia, y Gloria Estella Zapata Serna, profesora de la UPB, quienes junto a los autores discutieron las transformaciones que ha tenido el terrorismo en las últimas décadas.
Se resaltó cómo este fenómeno se ha complejizado, transitando de estructuras centralizadas hacia redes más difusas y globales, donde la ideología, el fanatismo religioso, la radicalización política y las nuevas tecnologías se convierten en instrumentos clave para su expansión.
Los asistentes pudieron conocer cómo, desde la perspectiva de los autores, el terrorismo no solo constituye una amenaza para la seguridad de los Estados, sino que también impacta de manera directa en la vida social y en los valores democráticos, generando dilemas en torno a las políticas públicas que buscan contenerlo. En ese sentido, la obra propone un análisis que supera la mirada reducida a la seguridad, invitando a entender el terrorismo como un fenómeno con múltiples dimensiones: políticas, jurídicas, sociales y culturales.

El libro, publicado por la Editorial UPB, en su colección Cuadernos de Ciencia Política, se constituye en un material de consulta fundamental para quienes investigan y estudian los fenómenos de la violencia política, el terrorismo y la seguridad internacional. Con un lenguaje académico, busca ofrecer herramientas conceptuales y analíticas que permitan comprender los orígenes, las mutaciones y los retos que impone el terrorismo en el siglo XXI.
Este libro dialoga con la realidad del país y de la región, pues últimamente han aparecido fenómenos de terrorismo más locales, pero que de alguna manera utilizan las mismas metodologías, estrategias y formas de producir terror y miedo en la población, así como el terrorismo Internacional”, mencionó Porfirio Cardona Restrepo.
La presentación de esta obra no solo se consolidó como un espacio de diálogo académico, sino también como una invitación a profundizar en la investigación y la reflexión crítica, necesarias para construir visiones más completas sobre los fenómenos de violencia que marcan la realidad global.
Por: Nataly Arroyo Ramos. Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellin. La Universidad Pontificia Bolivariana celebró los 75 años del Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Pío XII, un espacio académico y social que, desde su creación, ha marcado un camino en la defensa del acceso a la justicia para las comunidades más vulnerables. En el evento conmemorativo se entregó un reconocimiento especial por parte de la rectoría general, exaltando la trayectoria y el impacto del consultorio en la formación de generaciones de profesionales en Derecho.
A lo largo de estas siete décadas y media, el Consultorio Jurídico Pío XII ha acompañado miles de casos de personas y familias en situación de vulnerabilidad, consolidándose como un lugar donde los estudiantes de la Facultad de Derecho ponen en práctica sus conocimientos con sentido social, promoviendo soluciones pacíficas a los conflictos y contribuyendo a la construcción de una sociedad más equitativa.
El Consultorio Jurídico Pío XII no solo ha sido un espacio académico, sino un refugio de esperanza para miles de personas. Hoy, con orgullo y gratitud, renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo de la justicia un derecho para todos y no un privilegio para pocos”, comentó Gustavo A. Ortiz Cano, director del Consultorio Jurídico Pío XII, quien además resaltó el papel que este espacio ha tenido en la formación integral de los futuros abogados de la UPB.
El reconocimiento entregado en nombre del Rector General, padre Diego Marulanda Díaz, resalta también la importancia del Pío XII como escenario de aprendizaje significativo, en el que los estudiantes ejercen la escucha, la empatía y la aplicación de la ley con rigurosidad ética.
Con 75 años de historia, el Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Pío XII reafirma su misión de ser un puente entre la universidad y la sociedad, acercando la justicia a quienes más lo necesitan.
Este aniversario representa también la oportunidad de reflexionar sobre la trascendencia de una labor que ha permitido formar generaciones de juristas íntegros, sensibles y comprometidos con la transformación social. En este sentido, el Consultorio no solo honra su legado, sino que también proyecta un futuro en el que seguirá siendo referente de excelencia académica con responsabilidad social, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

Por: Nataly Arroyo Ramos – Agencia de Noticias UPB Medellín
Agencia de Noticias UPB – Medellin. La Competencia Nacional de Vehículos de Tracción Humana, organizada por la Asociación Colombiana de Ingenieros, reúne cada año a estudiantes de diferentes universidades del país para poner a prueba su ingenio en el diseño, construcción y desempeño de vehículos impulsados únicamente por la fuerza humana.

En este escenario, la Universidad Pontificia Bolivariana se prepara para participar con su equipo VTH Falcon, que este año llega con un nuevo modelo de vehículo, cuyo diseño incluye un chasis renovado y un trabajo conjunto con estudiantes de Diseño Industrial, lo que permitió darle una estética más marcada y simbólica. “Estamos intentando recrear el cuerpo del halcón en pleno vuelo”, explicó Felipe Ayala, líder del grupo y estudiante de Ingeniería Mecánica de la UPB.


La apuesta no solo responde a un reto competitivo, sino también a la reflexión sobre la movilidad sostenible. Este tipo de vehículos han sido adoptados en países europeos, donde compañías como DHL los utilizan para realizar repartos en zonas urbanas restringidas a vehículos grandes o de combustión.
Sin duda, la geografía de nuestra ciudad representa un reto, por eso debemos seguir investigando y desarrollando proyectos como el nuestro, que aporten soluciones de impacto y valor productivo”, añadió Ayala.
El proyecto tiene un carácter multidisciplinario, abierto a estudiantes de todas las carreras de la UPB, lo que lo convierte en un espacio de colaboración y aprendizaje colectivo. Un vehículo de tracción humana, generalmente de tres ruedas y con un sistema de transmisión tipo bicicleta, se utiliza tanto como medio de transporte y ocio, como en competencias nacionales, donde se pone a prueba la creatividad y habilidades de los ingenieros.

Por su parte, Samuel Durán, integrante del equipo, explicó uno de los procesos más innovadores en la fabricación: “Antes de soldar, hacemos un montaje en una matriz de madera donde ubicamos los tubos en la posición deseada. La idea con este nuevo modelo es que sea lo más ligero posible, reduciendo la cantidad de tubos para lograr mayor velocidad y maniobrabilidad”.
Finalmente, los estudiantes destacan que lo que buscan con esta experiencia es honrar el legado de generaciones anteriores, quienes sentaron las bases en el uso de materiales livianos y sistemas simples, lo que sigue marcando el camino hacia vehículos más eficientes y competitivos.
Por Katherin Manjarres Miranda – Agencia de Noticias UPB
Agencia de noticias UPB – Medellín. Con retoques con sal de mar: postales de Santa Cruz de Islote, es el trabajo por el cual Valeria Hernández Martínez, estudiante de Comunicación Social – Periodismo de la UPB e integrante del sistema de medios Contexto, recibió el reconocimiento en segundo lugar en la categoría Mejor trabajo periodístico universitario realizado por estudiantes, durante la más reciente edición del Premio de Periodismo Alcaldía de Medellín.

De otra parte, Joaquín Gómez Meneses, docente de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo de la UPB, fue reconocido por su trabajo realizado como director del programa Que pase el tren. La producción, que se emite los domingos a la 1 de la tarde por las dos frecuencias de la emisora cultural Radio Bolivariana, recibió el reconocimiento en el segundo lugar en la categoría Mejor trabajo sonoro (digital o análogo).
En la categoría Mejor trabajo periodístico universitario realizado por estudiantes, Cristian David Gutiérrez, graduado recientemente de Comunicación Social – Periodismo de la UPB, estuvo en la nómina de finalistas con el trabajo El dilema de comprar un libro en Colombia, que aborda el debate en torno al papel de los grandes distribuidores frente al de las librerías independientes en el mercado del libro en Colombia.
El Premio de Periodismo Alcaldía de Medellín llegó a su décimo sexta edición para reconocer, en nueve categorías, el trabajo periodístico de procesos y medios de comunicación alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos de la capital antioqueña, además de concesionarios radiales, medios corregimentales y universitarios.
Durante la ceremonia de reconocimiento, la secretaria de Comunicaciones, Carmen Herrera, destacó: “Fueron en total 63 postulaciones de 49 medios y estudiantes, nueve categorías premiadas, de verdad con unos trabajos de una calidad altísima que nos sorprende y nos alegra muchísimo”.
Sobre el reconocimiento al programa Que pase el tren, su realizador, Joaquín Gómez Meneses, señaló: “Hacer radio para tocar temas diversos y hacer memoria colectiva en torno al tren es una pasión que tengo, pero también es la forma de tener un laboratorio que me complementa y me reta como formador de comunicadores y periodistas”.
Un jurado calificador, compuesto por profesionales de medios regionales y nacionales, evaluó las propuestas. Más de 80 medios y 18 procesos conforman la Mesa Procesos y Medios de comunicación alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos de Medellín, que desde 2019 cuenta con una política pública para su fortalecimiento. Los medios universitarios y proyectos independientes como el del profesor Gómez Meneses son los de más reciente admisión al reconocimiento entregado por la Alcaldía de Medellín.
Por: Agencia de Noticias UPB Medellín.