Agencia de Noticia UPB- Medellín. Con más de 25 años de trayectoria en la Universidad Pontificia Bolivariana, la profesora Lina Maria Cano Vasquez asume el reto de liderar la Escuela de Educación y Pedagogía con una mirada puesta en la innovación educativa, el fortalecimiento académico y el trabajo en equipo.
Su recorrido inició como docente en el colegio de la Universidad, en el área de tecnología e informática en primaria, luego pasó a ser profesora de tiempo completo de la Escuela, desde donde ha acompañado procesos de formación en pregrado y postgrado, investigación y extensión relacionados con el uso y apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación, la educación STEM, la gestión de proyectos y la innovación educativa.
Ha sido investigadora del Grupo Educación en Ambientes Virtuales y Educación, actualmente Educaciones, Lenguajes y Ambientes de Aprendizaje. Además, ha liderado la unidad de extensión y transferencia de la Escuela, coordinado procesos de investigación y participado en estrategias institucionales como FOCO TIC.

Entre sus prioridades como decana, destaca alinear la Escuela con la estrategia institucional de los próximos diez años, fortalecer la oferta académica en pregrado y posgrado, impulsar la innovación en los procesos de aprendizaje y promover el relacionamiento con diversos sectores.
Me motiva el sentido de pertenencia que tengo por la Universidad, el compromiso con esta comunidad académica que he habitado por más de dos décadas y la posibilidad de aportar desde mi conocimiento y experiencia”, expresó la decana.
Para ella, la mayor fortaleza de la Escuela es su equipo de trabajo, profesores con amplia experiencia en formación e investigación. Entre los retos identifica el ritmo acelerado de los cambios tecnológicos y sociales, sin embargo, confía en la capacidad institucional para responder de manera oportuna.
La mediación tecnológica no es una opción es una realidad. Es fundamental parra los procesos formativos en la presencialidad y la virtualidad”, aseguró al referirse a la importancia de integrar la innovación educativa en los aprendizajes.
Finalmente, envió un mensaje a la comunidad académica, expresó su compromiso con un liderazgo cercano y colaborativo:
“Toda mi disposición está puesta al servicio de acompañar, responder y trabajar de manera colaborativa. Sigo siendo profe, compañera de mis colegas y mi apuesta es construir juntos”.
Por: Veronica Vanesa Giraldo Marin – Agencia de Noticias UPB- Medellín
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Más allá de una acción solidaria, el voluntariado es un acto de empatía y amor que conecta personas con propósitos, tejiendo redes de esperanza y brindando la posibilidad de contribuir al bienestar común y transformar realidades.
En el caso de las organizaciones sociales, esta labor es un recurso que permite fortalecer programas, ampliar su alcance y contribuir a la sostenibilidad de iniciativas que impactan directamente en la vida de las comunidades. En la Fundación UPB, esta red de corazones solidarios se refleja en proyectos como la creación de muñecos hechos a mano, donde un grupo de mujeres de los municipios de Medellín y El Retiro unieron su talento y generosidad para apoyar causas sociales.

“Esta iniciativa nace del deseo de aprovechar nuestro tiempo libre al servicio de fundaciones que apoyan hermosas causas sociales. Por eso reuní a un grupo de mujeres antioqueñas y juntas elaboramos muñecos hechos a mano, que luego son donados a estas instituciones para la venta y, con lo recaudado amplíen su alcance”, expresó una voluntaria de esta iniciativa.
Este grupo de mujeres elaboran muñecos hechos en un 80 % a mano, cuidando cada detalle desde la elección de las telas y los botones hasta el bordado del rostro y el diseño del pelo. Cada pieza, que puede tardar hasta una semana en completarse, se entrega en donación a la Fundación UPB, quienes con su venta apoyan a las familias del programa Milagros de Vida, convirtiéndose, así, en un gesto de amor tejido con hilos de esperanza y solidaridad.
Dichos voluntariados ponen el talento al servicio de quienes más lo necesitan, recordándo que cuando las personas se unen para ayudar, el resultado siempre es un acto de amor. Esta entrega solidaria también se vive a través de entidades como la Fundación Incolmotos Yamaha, quienes han hecho del voluntariado corporativo una forma de contribuir al milagro de la vida. Sus colaboradores no solo donan artículos esenciales para los bebés del programa, sino que también participan en la celebración navideña, compartiendo sonrisas, abrazos y momentos de unión con las familias.
“En la Fundación Incolmotos Yamaha, el voluntariado corporativo es una manifestación auténtica de nuestra cultura organizacional y un pilar clave en nuestra estrategia de sostenibilidad. Más que una iniciativa aislada, representa nuestro compromiso con el desarrollo social y el fortalecimiento de los lazos con las comunidades, promoviendo relaciones de confianza y cooperación que trascienden el ámbito empresarial”, comentó Maricela Jiménez, líder del voluntariado corporativo milagros de vida en la Fundación Incolmotos Yamaha.
Sin duda, el voluntariado en cualquiera de sus formas, trasciende lo estructural: es un acto de empatía que conecta personas con un propósito común. Es entregar tiempo, energía y habilidades con la convicción de que cada gesto cuenta. Es construir redes de solidaridad para conectar personas que creen en el poder de transformar realidades.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
Agencias de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana y la Arquidiócesis de Medellín ofrecieron el Encuentro de Católicos y Vida Pública, una jornada que reunió a académicos, líderes sociales y representantes de la Iglesia para reflexionar sobre la esperanza, la reconciliación y el compromiso ciudadano desde la fe.
El evento se desarrolló bajo el marco del Programa Construcción de Paz, una iniciativa de la UPB que busca aportar soluciones a problemáticas sociales como la violencia, la falta de confianza, la ausencia de procesos de memoria colectiva y los desafíos de la convivencia pacífica.
El padre Diego Marulanda Díaz, rector general de la UPB, ofreció unas palabras de bienvenida, destacando la importancia de pensar juntos el futuro del país. Luego, el padre Julio Jairo Ceballos Sepúlveda, delegado arzobispal para la cultura, invitó a reconocer en la fe una fuerza transformadora para la sociedad.
Entre los conferencistas se destacó Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y gran canciller de la UPB, con su conferencia “¿Qué antropología para nuestro tiempo?”. También intervino el historiador Enrique Serrano, con su ponencia “Colombia, una nación que se construye / Una historia para el aprendizaje de la esperanza”.
María Claudia Tarazona: “Más allá del dolor hay esperanza”

La politóloga María Claudia Tarazona Aguirre compartió su historia de vida en la conferencia “Más allá del dolor hay esperanza. La familia en el futuro de Colombia”, un relato que conmovió por su mirada sobre el duelo y la capacidad de transformar el sufrimiento en propósito. Su testimonio recordó que el amor, la fe y la resiliencia familiar son pilares esenciales para la reconstrucción del tejido social.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la intervención de la líder social Pastora Mira García, con su testimonio “El perdón que conmovió al Papa”. Desde su experiencia en contextos de violencia, Pastora habló del perdón como un acto de libertad y esperanza, capaz de transformar el dolor en un camino de reconciliación. Su voz, nacida de la pérdida y la fe, invitó a creer en la posibilidad de sanar colectivamente.


El Dr. Andrés Aguirre Martínez, exdirector del Hospital Pablo Tobón Uribe, ofreció una reflexión sobre la “Ética de la fragilidad y de la compasión”, mientras que Irene Gaviria Correa, exdirectora del periódico El Mundo, cerró el encuentro con la conferencia “Qué sociedad, para cuál tiempo. Los católicos y su compromiso social”.
La jornada se consolidó como un espacio de encuentro y pensamiento, donde la UPB reafirmó su compromiso con el diálogo, la memoria, la reconciliación y la esperanza como pilares del bien común.
Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de noticias UPB – Medellín. Diego Arboleda, conocido como Godie, es egresado de la Facultad de Diseño Gráfico. En diferentes ciudades colombianas hay una gran cantidad de sus obras, las cuales se caracterizan por el vigor simbólico de sus personajes, su estilo innovador y la fusión entre el surrealismo y el realismo.

Su llegada al muralismo, cuenta, fue casi accidental.
Empecé a tatuarme el brazo y mi amigo tatuador me propuso canjear el tatuaje por un mural en su estudio porque le gustaban mis ilustraciones. Lo hice, lo subí a redes y pronto empezaron a llamarme para intervenir espacios. Fue una bola de nieve”.
Desde entonces, Diego ha desarrollado un lenguaje visual propio donde los animales, los objetos y las escenas fantásticas se combinan para hablar de valores humanos y crear universos simbólicos. “Me gusta hibridar y yuxtaponer elementos para contar historias metafóricas. Personifico animales, doy nuevos significados a objetos y descontextualizo elementos para abrir lecturas no literales”, explica.
Cada mural parte de una historia. En proyectos comerciales o comunitarios, realiza entrevistas, investiga el entorno y busca conexiones entre el lugar, las personas y su propio imaginario. “De ahí surgen los personajes y las metáforas que articulan la obra”, comenta.
Uno de los momentos más significativos de su carrera ocurrió en 2020, cuando fue invitado a intervenir un hotel en Panamá.
Hasta entonces trabajaba solo con marcadores de punta ancha, pero allá no encontré y tuve que pasarme al pincel. Ese cambio me desbloqueó otro nivel: el trazo se volvió más orgánico y descubrí nuevas formas de trabajar. Fue un antes y un después en mi práctica”.


A los estudiantes y jóvenes artistas que quieren dedicarse al muralismo, Diego les deja tres consejos esenciales:
“Primero, encuentren su voz y estilo a través de la experimentación. Segundo, láncense al gran formato, aunque dé miedo: el pulso llega en la práctica.
Y tercero, nunca dejen de aprender. Si les falta perspectiva o figura humana, estudien, vean tutoriales, tomen cursos y apliquen de inmediato. No esperen el momento perfecto: se aprende en la marcha, como en la vida”.
Por: Xiomara Marín Montoya – Agencia de noticias UPB – Medellín
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El talento, la imaginación y el amor por la lectura se unieron en una nueva edición del Concurso de Bibliotecas de los Colegios Privados de Medellín, organizado por GRUBE (Grupo de bibliotecas escolares y públicas de Medellín y el Área Metropolitana), donde los estudiantes del Colegio de la UPB fueron protagonistas con sus ideas y creaciones. En esta edición, los estudiantes alcanzaron cinco reconocimientos destacados, demostrando que la creatividad florece cuando la lectura se vive con pasión: Juliana Tamayo, Daniel Ariza, Tomás Vargas Muñoz y Samuel Zapata fueron premiados en el concurso de separadores, mientras que Mariana Amaya se llevó un reconocimiento en el concurso de booktrailers.
Estos logros fueron posibles gracias al compromiso de las bibliotecas del Colegio de la UPB y al acompañamiento de la docente Érika Castillo, quien desde sus clases abrió espacios para que los estudiantes exploraran sus ideas, interpretaran las lecturas y plasmaran su creatividad a través del arte y la tecnología. Este trabajo conjunto refleja la importancia de fomentar en las aulas la lectura como un camino hacia la imaginación y el pensamiento crítico.
Para Samuel Zapata, ganador en la categoría de separadores, el proceso fue más que un concurso. “Al principio no imaginé ganarlo, pero me entusiasmé al poder ser creativo con un libro tan representativo como El Principito. Descubrí su trasfondo y me di cuenta de que el personaje podía ser una especie de llave que deja mensajes en cada planeta. Mi dibujo surgió de ese análisis y de jugar con esos símbolos”, contó.
Más allá del resultado, Samuel destacó la experiencia de enfrentarse a un reto colectivo: “Lo que más me impactó fue saber que el concurso era a nivel Medellín, no solo de mi grupo o del Colegio. Me sentí muy feliz por lo que logré y porque mi trabajo fue visto por tantas personas”.
Por su parte, Mariana Amaya, ganadora en la categoría de booktrailers, encontró en su proyecto una oportunidad para unir arte, literatura y reflexión. “Participar en este concurso me permitió poner a prueba lo que me apasiona y entender lo importante que es compartir lo que uno crea. ¿De qué sirve hacer videos si nadie los ve?”, expresó. Inspirada en la obra El Código Da Vinci, Mariana quiso explorar los límites entre la fe, la ciencia y la duda:
Esta obra me mostró otra cara de la moneda, una mezcla entre enigma y realidad que me fascinó. Crear el video fue una experiencia maravillosa, no solo por el reconocimiento, sino por ver cómo las personas se conectaron con lo que hice con esfuerzo y amor”.
Además, reconoció con gratitud el acompañamiento institucional: “La Biblioteca del Colegio me apoyó mucho y me animó a participar. Me sentí muy acompañada y satisfecha con todo el proceso”.


Durante el evento también se entregó el Reconocimiento al Lector, una distinción especial a quienes se destacaron por su dedicación y amor por los libros. En Marinilla, los estudiantes reconocidos fueron Sofía Arboleda García, Amalia Montoya Montoya, Jhulia Farre Llano, Mariángel Mejía Marín, Miguel Ángel Gómez Salazar y Manuela Herrera Múnera; mientras que en Medellín fueron homenajeados Pascal Arrieta Baigorria, Lorenzo Pili Salazar, Anthony Peláez Parra, Cristian David Trujillo Ocampo, Johan Felipe Espinosa Graciano y Joaquín Aguirre Jaramillo.
Estos reconocimientos no solo celebran el talento individual de los estudiantes, sino también el compromiso del Colegio de la UPB con la promoción de la lectura, la creatividad y la formación integral.
Los participantes coinciden en que estos espacios son más que competencias, son oportunidades para crecer, descubrir talentos y atreverse a mostrar lo que se lleva dentro.
En palabras de Mariana, “dicen que solo se vive una vez, falso. Morimos una vez, pero vivimos todos los días. Estos concursos son oportunidades para crecer. Arriesgarse a vivir la experiencia vale el 100% la pena, porque la meta no es ganar, sino aprender”.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana, mediante el líder de UPB Territorios, Julián Aguirre Vélez, es participante de la cuarta cohorte de la Tejeduría Territorial, una plataforma que busca reconstruir la confianza, en condiciones de horizontalidad, entre representantes de sectores tradicionalmente distantes: empresas, líderes territoriales, organizaciones sociales y la academia.
“Yo veo esto como la posibilidad de una relación de doble vía. Por un lado, la posibilidad de aprender de esos grupos de interés que son tan diversos y tan diferentes en cada territorio. Y, por otro, desde lo personal, que yo pueda contribuir con mis experiencias, mis conocimientos, mis expectativas”, resalta Julián Aguirre Vélez.
La cuarta cohorte: nuevos territorios, nuevos retos
La edición actual se enfoca en tres lugares: el corregimiento de San Cristóbal (Medellín), primer territorio rural del programa, y los municipios de Envigado, en el sur del Valle de Aburrá, y Bello, que ha sido escenario de trabajo en cohortes previas.
En cada uno de estos tres territorios, veinte participantes de los sectores ya mencionados iniciarán un proceso de conversación para construir relaciones con sus habitantes, redes de colaboración y cocrear iniciativas que respondan a las realidades particulares de cada contexto.
La cuarta cohorte de la Tejeduría comenzó en septiembre de 2025 y finalizará en marzo de 2026.
¿Qué es la Tejeduría Territorial?
“La Tejeduría Territorial es una plataforma de construcción de confianza. Invitamos a 60 participantes de diferentes sectores para que hagan parte de una metodología de encuentro, reconocimiento, conversación horizontal y acción colectiva. Nuestro objetivo es cerrar las brechas y fracturas que tiene esta sociedad”, explica Santiago Londoño Uribe, coordinador del programa.
Esta iniciativa nació en 2021 como una tesis de maestría en Estudios Urbanos y Ambientales de la Universidad EAFIT y se transformó en un proyecto de ciudad con el apoyo de Proantioquia y otras instituciones educativas aliadas, entre ellas la UPB.

De acuerdo con Julián Aguirre Vélez, cuando la investigación se hace en sentido estricto, comienza con una etapa que consiste en conocer cuáles son las necesidades, oportunidades, fortalezas, habilidades que puede tener el foco o el objeto de estudio. En el caso de la Tejeduría, manifiesta el representante de la UPB, se trata de “una investigación que tiene una etapa exploratoria, y en esa primera fase, se puede conocer un territorio, se pueden generar relaciones con esos grupos de interés y, dado que esta ya es la cuarta cohorte, la Tejeduría ha venido madurando, aunque sigue evolucionando en un proceso metodológico que también es bastante interesante de conocer”.
El líder de UPB Territorios explica la manera en que su formación como ingeniero ambiental puede enriquecer esta iniciativa: “esta profesión tiene una mirada de planificación y ordenamiento del territorio que siempre considera los grupos poblacionales que están allí y su relación con los recursos naturales, los cuales también son reconocidos como actores.”
De ahí la importancia de involucrar actores como el clima, las quebradas, los ríos y los cerros, “que no tienen voz, aunque se hacen sentir. La gente culturalmente los va apropiando. De hecho, la naturaleza llegó antes que los nosotros y no la podemos crear”, apunta el académico.
“Si lo vemos en términos de las tres cohortes anteriores, creo que, a partir de la cuarta, ya se empieza a lograr un ejercicio de apropiación social entre los actores que estamos siendo invitados, las comunidades que han hecho parte de esto e incluso de los territorios mismos”, resalta Julián Aguirre Vélez.
El papel de UPB en las cohortes anteriores
El coordinador del programa, Santiago Londoño Uribe, destaca que la Universidad Pontificia Bolivariana “ha sido un participante desde las primeras cohortes”, con profesores de diferentes escuelas (Arquitectura y Diseño, Ciencias Sociales, Derecho, Ingenierías y miembros de la Unidad de Apropiación Social del Conocimiento. “Ellos nos han acompañado en diferentes territorios, aportando desde su experiencia… Junto con otras siete universidades públicas y privadas, la UPB ha construido la Tejeduría Territorial en los diferentes espacios y esperamos que nos sigan acompañando”.


Para Jazmín Sugey Santa Álvarez, investigadora y representante de la UPB en la tercera cohorte de la Tejeduría (2024), “este es un espacio donde se empieza a pensar y hablar sobre los problemas; un espacio muy recomendado para los profesores y toda la comunidad universitaria”.
“En el caso de la UPB, con la tercera cohorte de la Tejeduría, nos enfocamos en la Comuna 10 (La Candelaria) y logramos articular acciones con el Banco de la República, Asopartes, ONG locales y la Cátedra de Periodismo de la Universidad. Lo más importante es recorrer el territorio, reconocerlo y conocer la gente que allí habita o que por allí transita”, añade Jazmín Sugey Santa Álvarez.
La investigadora explica que, con miras a darle continuidad en el largo plazo a este ejercicio, se creó un Grupo de Impulso. Se trata de un colectivo formado por algunas de las 180 personas que han participado en las tres cohortes previas. Este grupo está contribuyendo con sus aportes a la creación de una Comunidad Tejeduría, que busca ser un espacio para todos los que se han involucrado en esta iniciativa.
“En ese grupo se coordinan encuentros para hablar de engagement: qué nos une, qué nos fortalecería, qué diálogos son posibles ahora y a futuro, y qué implica construir confianza”, manifiesta la docente.
La Tejeduría en UPB se acompaña desde el Foco Estratégico Multicampus de Humanización y Cultura y desde la Unidad de ASC.
Una plataforma con resultados medibles
Los indicadores del programa muestran su impacto: durante las tres cohortes anteriores se han beneficiado más de 10 mil personas a través de “puntadas” (acciones sencillas) y más de 10 mil habitantes impactados por “acciones malla” -iniciativas más estructuradas y sostenibles-.

Estas acciones incluyen desde laboratorios sociales en Guayabal hasta campañas audiovisuales en La Candelaria, estrategias de comunicación en Bello y proyectos para transformar narrativas juveniles en Manrique. La confianza, según los indicadores recopilados por el equipo de comunicaciones de la Tejeduría, se incrementó significativamente entre los participantes, pasando del 79% al 97% de percepción positiva.
La Tejeduría Territorial es más que un proyecto puntual: es una práctica sostenida en el tiempo mediante el diálogo y reconocimiento mutuo. Para la UPB, participar en esta plataforma significa extender la academia al territorio y, al mismo tiempo, traer el territorio a la academia.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Fotos:
- Imágenes de trabajo en campo: cortesía, Rubyselen Ortiz Sánchez
- Retrato de Julián Aguirre: Federico Hoyos Gutiérrez.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La ciencia hace parte de la construcción del todo: de lo visible y tangible, pero también de aquello que desde la percepción humana resulta imposible de observar a simple vista. Bajo esta premisa hacer ciencia implica darle sentido a lo inexplicable para responder a las preguntas que, por décadas, han inquietado a la humanidad.
Este año, el Premio Nobel de Física 2025 fue otorgado a John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis por el descubrimiento de la tunelización mecánica cuántica macroscópica en un circuito eléctrico y la respectiva cuantización de la energía.
La física cuántica estudia el comportamiento de la materia y la energía a escalas atómicas y subatómicas. Aunque suene a un concepto propio de laboratorio, tiene una enorme relevancia en la vida cotidiana. Teléfonos celulares, computadoras, láseres, sistemas GPS o dispositivos médicos como la resonancia magnética, entre otros, son ejemplos de tecnologías donde la física cuántica está presente.

En palabras de Freddy Rafel Pérez, docente del Centro de Ciencia Básica de la Universidad Pontificia Bolivariana: “Las personas viven gracias a la mecánica cuántica, ya que los procesos a nivel celular ocurren entre átomos y moléculas, y su explicación solo es posible desde la mecánica cuántica. Sin ella, no podríamos entender cómo un átomo se une con otro para formar la molécula más simple”. Un recordatorio de que, detrás de cada hallazgo científico, hay un paso más hacia la comprensión del todo.
Desde hace 40 años, los investigadores John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis comenzaron a experimentar con un circuito electrónico construido con superconductores, materiales capaces de conducir corriente sin resistencia eléctrica, es decir, sin oposición al paso de la corriente.
Los galardonados lograron demostrar efectos mecánicos cuánticos en un circuito eléctrico (chip) con dimensiones tan grandes que puede sostenerse en la palma de la mano.
En palabras más sencillas, el sistema estaba “atrapado” sin voltaje, pero gracias a un fenómeno cuántico, el efecto túnel, logra escapar de ese estado. Ese salto se hace visible con la aparición de un voltaje, una señal clara de que el sistema cambió de estado. En su experimento demostraron que el sistema se comporta exactamente como predice la mecánica cuántica: no intercambia energía de forma continua, sino en porciones discretas que se conocen como cuantos. Es decir, solo puede absorber o emitir cantidades definidas de energía, lo que demuestra que está cuantizado.
Este avance, que ya forma parte de la historia de la ciencia, representa un paso clave en el desarrollo de nuevas tecnologías. Freddy Pérez explica esta investigación como una oportunidad para dar paso a la invención de nuevas técnicas, “abrió la posibilidad de construir computadoras cuánticas basadas en la superconductividad. Mientras los computadores clásicos operan con bits, que solo pueden tener valores de 0 o 1, la computación cuántica utiliza cúbits, que pueden representar simultáneamente cualquier valor entre 0 y 1”, comentó.
El progreso de proyectos orientados a la física cuántica implica una transformación profunda en la forma en que hoy entendemos la tecnología, y con ello, la posibilidad de responder a nuevas preguntas planteadas por la ciencia. Este descubrimiento brinda oportunidades inéditas de creación y experimentación para la próxima generación de tecnología cuántica.
Todo avance científico y tecnológico que permita a su vez, progresos en temas como la metrología cuántica, la computación cuántica, el sensado cuántico, la encriptación cuántica o el internet cuántico, se convierte en un desarrollo de gran impacto”, afirmó Pérez.
El descubrimiento de la tunelización mecánica cuántica macroscópica no solo resuelve preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la materia, sino que plantea nuevos desafíos para la ciencia y la ingeniería del futuro. Un hallazgo que promete redefinir los límites de la computación, la comunicación y la medición en el siglo XXI.
Por: Catherin Ramírez López – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencias de Noticias UPB – Medellín. Fondo Futuro abrió su nueva convocatoria para jóvenes interesados en cursar un pregrado en la universidad y que requieran una alternativa de financiación flexible. Se trata de un modelo en el que se paga el 30 % del valor de la matrícula durante el semestre y el 70 % restante se difiere hasta después de la graduación, sin intereses durante el tiempo de estudio y con un plazo de hasta 1.5 veces la duración del programa.

La plataforma de inscripción ya está disponible en este enlace y permite diligenciar el formulario, adjuntar los documentos y recibir acompañamiento durante el proceso a través de Credyty. Para postularse, se debe ingresar el documento de identidad y la orden de matrícula, y completar un formato virtual que requiere menos de 10 minutos.
Gracias a Fondo Futuro estoy haciendo mi sueño realidad. Esta iniciativa impulsa a los jóvenes a estudiar al ofrecer créditos flexibles y con bajas tasas de interés, lo que nos permite no solo formarnos profesionalmente, sino también cumplir el sueño de ayudar a que otros jóvenes accedan a la educación”, comentó Miguel Ángel López Cardona, estudiante de Ciencias Políticas de la UPB.
El Fondo, conformado por una alianza entre la Universidad EAFIT, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), la Universidad EIA, la Universidad de Medellín y la Universidad CES, presenta como novedad en esta segunda convocatoria la posibilidad de que estudiantes que ya cursan un pregrado en alguna de las cinco universidades aliadas también puedan postularse.
Para José Manuel Restrepo Abondano, rector de la Universidad EIA, la nueva convocatoria demuestra que el Fondo Futuro sigue cumpliendo con su propósito esencial de derribar las barreras económicas que limitan el acceso al conocimiento. En sus palabras, “el Fondo está hecho para estudiantes con alto potencial académico que merecen estar en la universidad, pero no cuentan con los recursos suficientes”.
Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, resalta esa visión que inspiró la creación del Fondo de convertir el mérito y el esfuerzo en oportunidades. En ese sentido, compartió un mensaje con quienes tienen el sueño de estudiar un pregrado:
Si eres un aspirante a la universidad y te estás haciendo la pregunta de cómo acceder al sistema educativo, te invito a que tengas presente la alternativa de Fondo Futuro, un sistema de crédito a largo plazo que busca abrirles a los jóvenes las puertas de la educación y del futuro”.
La Rectora también reiteró que en esta segunda fase la intención es contribuir a enfrentar el reto de la deserción asociada a dificultades financieras.

Y es que además del acceso, la iniciativa busca acompañar la permanencia y brindar tranquilidad a las familias. Así lo considera Claudia Helena Arenas Pajón, rectora de la Universidad CES: “Sabemos que muchos sueños se enfrentan a barreras económicas, y por eso seguimos creyendo en este modelo solidario y sostenible, que abre caminos de acceso y permanencia en la educación superior”.
En su opinión, el Fondo reafirma la capacidad de las universidades de actuar unidas por un mismo propósito.
Una oportunidad para impulsar proyectos de vida
El padre Diego Alonso Marulanda Díaz, rector de la Universidad Pontificia Bolivariana, complementa esta visión al señalar que el Fondo no solo financia matrículas, sino que impulsa proyectos de vida.
“Es una oportunidad para que los jóvenes entiendan que, de la mano del Fondo Futuro, pueden desarrollar todo su potencial y contribuir al desarrollo del país”, afirma. En sus palabras se refleja la convicción de que la educación sigue siendo el camino más poderoso para transformar realidades.
Ese impacto del que habla el rector de UPB ya se evidencia en los resultados de la primera edición del programa, en la que se recibieron 653 solicitudes, de las cuales 273 se completaron y 97 fueron aprobadas. El 79 % de los beneficiarios pertenece a estratos 1, 2, 3 y 4, y más de la mitad reside en Medellín. Los pregrados con mayor número de postulaciones fueron Derecho, Negocios Internacionales, Medicina, Mercadeo y varias ingenierías, reflejando la diversidad de intereses y vocaciones de los jóvenes que buscan construir su futuro desde la educación.

Por fin tuve la oportunidad de estudiar Diseño Gráfico, gracias a Fondo Futuro, una iniciativa que brinda a los estudiantes la posibilidad de cursar una carrera y financiarla de manera fácil, segura y flexible”, expresó Felipe Correal Posada, estudiante de Diseño Gráfico de la UPB.
El sentido de transformación también lo destaca Néstor Raúl Posada Arboleda, rector de la Universidad de Medellín, quien considera que el Fondo Futuro “ha cambiado la vida de decenas de jóvenes que sueñan con una educación de calidad, pero enfrentaban barreras económicas”. Para el directivo, la alianza entre universidades permite que los estudiantes se concentren en su formación, respaldados por un sistema de apoyo que combina rigor académico y compromiso social.
De esta manera, Fondo Futuro por la Educación quiere seguir consolidándose como una acción conjunta por el talento, la equidad y el desarrollo del país. En su segunda edición, reafirma que cuando las universidades se unen por el bien común, las oportunidades se convierten en realidades que transforman vidas.
Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticia UPB- Medellín. Ruth Escamilla Monroy, jefa de Lengua y Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco (México) y David Izazaga Márquez, jefe de Publicaciones, visitaron la Universidad Pontificia Bolivariana en el marco de la 19ª Fiesta del Libro y la Cultura. La delegación fue recibida por el Vicerrector académico, Juan Francisco Vasquez Carvajal y por el director del programa de Literatura, Segundo Arsenio Anacona, con quienes dialogaron sobre posibles vínculos de cooperación académica y cultural.

Durante el encuentro, también conocieron el trabajo del semillero Aquenarre, guiados por el profesor Danny Jean Paul Mejía. Allí se acercaron a las dinámicas de formación en lectura, oralidad y escritura que caracterizan al grupo, así como a su impacto en comunidades de Medellín. La conversación permitió explorar caminos de colaboración con talleres literarios de Jalisco y la posibilidad de realizar estancias de escritores en programas de la UPB, lo que abriría oportunidades de intercambio académico y de circulación de obras entre ambos territorios.
Sobre este encuentro, Salomé Rendón Rodríguez, integrante del semillero, expresó:
Una de las razones por las que la señora Ruth Escamilla, jefa de Lengua y Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco, México, visitó Medellín durante la celebración de la 19° Fiesta del Libro y la Cultura, fue para observar las prácticas de promoción de lectura, escritura y oralidad que el semillero de investigación en literatura Aquenarre ha instaurado y lleva practicando los 12 años que lleva vivo.
Esto supone para la universidad y, por supuesto también para el Aquenarre, instaurar lazos internacionales con países tan importantes como México, para continuar fortaleciendo estas prácticas e instaurar nuevas. El compromiso para todos nosotros ahora es fortalecer estas relaciones y sostenerlas en el tiempo.”

En la reunión se resaltaron las similitudes culturales entre Antioquia y Jalisco, como la riqueza de las lenguas originarias, el impulso a la oralidad y la vocación compartida por el fomento de la lectura y la escritura. Estos puntos en común abren la posibilidad de proyectos conjuntos que fortalezcan la creación y la memoria cultural en ambos territorios.
La visita, acompañada por el comité organizador de la Fiesta del Libro, fue valorada por Escamilla como un espacio de hospitalidad y apertura. “La lengua, la literatura y los libros son puentes de conexión entre Colombia y México, entre Medellín y Jalisco”, expresó la funcionaria, quien agradeció el apoyo recibido y reiteró la voluntad de fortalecer el intercambio cultural.
Por: Veronica Vanesa Giraldo Marin – Agencia de Noticias UPB- Medellín
Agencia de Noticias – UPB Medellín. En la Universidad Pontificia Bolivariana se puso en marcha una experiencia de ciencia participativa: 18 personas se convirtieron en coinvestigadores para validar la efectividad de dos sistemas de fertilizante, con presencia de un hidrogel, desarrollado en la institución. Durante diez semanas, cada participante cuidará plantas en su hogar para observar y registrar variables que permitan conocer el desempeño de estas tecnologías en escenarios reales.
Esta iniciativa, que se ejecuta en el marco del proyecto Valorización de subproductos agropecuarios para la obtención de productos agroindustriales, y es liderada por la investigadora Piedad Gañán Rojo, es uno de los cuatro proyectos que componen el Programa de Bioeconomía.
Explica el investigador Jorge Andrés Velásquez Cock, director del Programa, que el objetivo del proyecto es aprovechar residuos generados en diferentes sectores agrícolas -especialmente de la industria sericícola- para transformarlos en soluciones útiles como recubrimientos y fertilizantes que fortalezcan el crecimiento de las plantas.
Ciencia que involucra
“Ustedes son fundamentales, porque serán coinvestigadores del proyecto”, resaltó Gañán Rojo, al dirigirse a los voluntarios del experimento, durante la entrega de las plantas.
Cada persona recibió un kit con tres matas de la misma especie (rábano, hierbabuena o ají dulce), tres palitos medidores para registrar la altura y otro, para monitorear la humedad del suelo. El diseño del ejercicio contempla tres condiciones: una planta de control (sin fertilizantes), otra que contiene gránulos de fertilizante convencional, recubiertas con hidrogel, y una tercera, que contiene hidrogel en polvo.

Con estas herramientas, además de una bitácora de observación, podrán documentar semana a semana la evolución de sus cultivos y aportar datos valiosos para el equipo investigador de la UPB. Durante la entrega de las plantas, hubo un espacio liderado por el ingeniero agrónomo Francisco Román, quien capacitó a los participantes sobre los cuidados básicos como el riego y la iluminación.
Las plantas, formadas en un 95% por carbono, hidrógeno y oxígeno, serán el medio a través del cual se compruebe si el hidrogel tiene el potencial de convertirse en un insumo promisorio para una agricultura más sostenible.
¿En qué etapa de desarrollo está la tecnología?
El hidrogel, solución tecnológica desarrollada en la UPB, ya superó las pruebas de laboratorio y alcanzó el nivel 4 en la escala de maduración tecnológica (TRL 4). Con el ejercicio de ciencia participativa, se quiere dar el siguiente paso: alcanzar el TRL 5, que implica validar el producto en condiciones reales.

“Cuando se está haciendo un desarrollo tecnológico, todo parte de una idea. Entonces se generan unas escalas para poder ir valorizando cómo va creciendo en maduración esa tecnología. Es decir, cómo se va acercando esa idea a un producto comercial. Ahí nace la escala de maduración tecnológica, que conocemos como TRL, que va de uno a nueve”, explica Lina María Escobar Valencia, analista comercial de Transferencia de la Vicerrectoría de Investigación.
El propósito de este ejercicio es determinar la viabilidad del hidrogel para su producción e incluso comercialización, mediante el incremento del nivel de TRL.
Escobar Valencia explica que el TRL 4, nivel actual de la solución tecnológica, se cataloga así porque “es una tecnología que ha sido probada y validada en un entorno de laboratorio… Lo que queríamos era que esta investigación no se quedara ahí, sino que se trasladara a un entorno real” como el balcón de la casa, donde existen muchas variables que no se pueden controlar, por ejemplo el clima, la dirección de la luz, el horario y la frecuencia de riego (ambos dependen de cada persona), entre otros factores.
“Cualquier desarrollo que se encuentra entre los niveles cuatro y seis de la escala TRL, significa que está en una etapa exploratoria. Cuando pasamos a siete, es posible buscar la comercialización del producto”, explica Lina María Escobar.


Trabajo articulado
Más allá del avance tecnológico, esta experiencia liderada por Piedad Gañán Rojo ejemplifica la puesta en práctica de la apropiación social del conocimiento: la ciencia que sale del laboratorio para adentrarse en los hogares de las personas, generando vínculos entre la investigación, la educación y la vida cotidiana.
“Todo lo que se deriva de la investigación (las capacidades científicas, los conocimientos y los desarrollos tecnológicos), son insumos que, al final, llegan al proceso de transferencia, es decir, a lo que nosotros llamamos “movilización”. En ese camino también se articulan la divulgación científica y la apropiación social del conocimiento”, puntualiza Lina Escobar.
Si desea conocer más sobre el hidrogel desarrollado en la UPB, haga clic aquí.
Este proyecto se ejecuta en el marco del programa Desarrollo de estrategias basadas en bioeconomía para el fortalecimiento de cadenas productivas agropecuarias de la Amazonía, el occidente y el caribe colombiano, código 106000, financiado con recursos del Patrimonio Autónomo del Fondo Francisco José de Caldas, contrato 112721-443-2023, en el marco de la convocatoria 936 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia.
Por: Federico Hoyos Gutiérrez, Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.
Imágenes: Sara Isabel Grisales Mario.