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Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Red de Universidades Católicas de Colombia (RUCC) reafirma su liderazgo y compromiso con la educación superior al reelegir al padre Diego Marulanda Díaz, rector general de la Universidad Pontificia Bolivariana, como presidente para el período 2026–2027, junto al Dr. Cristian Camilo Gutiérrez Restrepo, vicepresidente.

La decisión, tomada durante la Junta Nacional de Rectores de la RUCC, reconoce el liderazgo, la visión y el trabajo articulador de ambos directivos en la consolidación de la red como un espacio de diálogo, colaboración y proyección nacional de la educación católica.

El encuentro contó con la celebración de una Eucaristía a cargo del padre Edilberto Estupiñán, director de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura, seguida de la instalación oficial y la reflexión conjunta sobre los desafíos actuales de las universidades católicas en Colombia.

Entre los temas estratégicos abordados se destacaron la Mesa de diálogo del Estado con la Iglesia Católica, el Pacto Global sobre Educación y Cultura, y los avances de los cinco nodos regionales. Además, se presentó una nueva propuesta de roles para los líderes de las mesas RUCC, orientada a fortalecer la articulación y el trabajo colaborativo entre las instituciones.

Esta junta nacional concluyó con la reafirmación del propósito común de seguir fortaleciendo la presencia, articulación e impacto de la RUCC, en coherencia con una educación católica que inspira esperanza y transformación social.

Diego Marulanda

Balance, capacidades y proyección de la RUCC

Durante el período 2024–2025, la RUCC consolidó su papel como plataforma nacional de articulación y acción conjunta entre las instituciones de inspiración católica del país. Este avance se reflejó en la definición e implementación de tres líneas estratégicas nacionales, la creación de su página web oficial y el fortalecimiento de una comunicación integrada que proyecta la identidad y el compromiso de una comunidad académica diversa, unida por el Evangelio y el bien común.

Actualmente, la RUCC agrupa 50 sedes universitarias en todo el territorio nacional, que representan una fuerza significativa en el sistema de educación superior:

A esta labor se suma una infraestructura académica y tecnológica robusta, con más de 1.200 laboratorios, talleres, centros de innovación y clínicas universitarias, y una red de 26 emisoras universitarias que promueven la cultura, la comunicación y la formación ciudadana.

Desde hace más de cinco décadas, las universidades católicas de Colombia han acompañado la formación de comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y raizales, consolidando una presencia activa e incluyente que fortalece la esperanza y el desarrollo en los territorios más diversos del país.

Estos números no son solo magnitudes: son el reflejo de una comunidad educativa viva que, inspirada en el Pacto Educativo Global propuesto por el Papa Francisco, trabaja cada día por una educación que evangeliza, humaniza e impulsa la transformación de los territorios.

Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias – Medellín. El reconocimiento, entregado por el concejal y egresado bolivariano del programa de Derecho y Ciencia Política, Santiago Perdomo, exalta la trayectoria académica de la Facultad de Ingeniería Agroindustrial, que desde su creación en 1994 ha sido semillero de más de 400 ingenieros agroindustriales comprometidos con la transformación productiva y sostenible del país.

Durante tres décadas, la Facultad de Ingeniería Agroindustrial de la UPB ha aportado al crecimiento del agro colombiano con conocimiento, innovación y compromiso. Ese esfuerzo fue reconocido por el Concejo de Medellín con la Orden al Mérito Juan del Corral en grado plata, una distinción que exalta la trayectoria y el impacto de quienes contribuyen al desarrollo de la ciudad.

Reconocimiento al merito juan del coral

Muchos de ellos se han destacado como emprendedores, investigadores y líderes que han impulsado la innovación y el desarrollo tecnológico del campo colombiano. Este homenaje se otorga en el marco de los 30 años de excelencia académica de la Facultad y de su contribución significativo al fortalecimiento del sector agroindustrial nacional.

Agroindustrial  UPB recibe la Orden al Mérito Juan del Corral en grado plata

Esto marca un hito en la historia de un programa que nació con apenas 80 estudiantes y hoy es referente nacional en innovación, emprendimiento e investigación aplicada al sector agroindustrial.

Agroindustrial UPB recibe la Orden al Mérito Juan del Corral en grado plata

“Recibir esta condecoración es una muestra del impacto que la Facultad ha tenido en la educación y el desarrollo del agro colombiano. Representa el trabajo de generaciones que han creído en la agroindustria como una apuesta de futuro”, destacó Juan Carlos Palacio, líder de la Red de Ingeniería Agroindustrial de Colombia y primer egresado del programa.

Desde su creación, la facultad se ha consolidado una comunidad académica y profesional comprometida con la investigación, la innovación y el emprendimiento, contribuyendo a la generación de valor agregado, la transformación de materias primas y la modernización de los procesos agroindustriales en el Colombia.

El director de la Facultad de Ingeniería Agroindustrial, Fabio Castrillón, expresó su alegría y gratitud por la Orden Juan del Corral en categoría plata, otorgada en reconocimiento a los 30 años de trayectoria de la facultad. Destacó que este homenaje es un tributo a todos quienes han contribuido a la consolidación del programa fundadores, estudiantes, egresados y docentes y una invitación a continuar construyendo país desde la agroindustria, con compromiso, innovación y sentido social.

Actualmente, la UPB lidera junto con otras universidades la Red de Ingeniería Agroindustrial de Colombia, una iniciativa que agrupa 28 programas académicos a nivel nacional y que busca fortalecer la formación, la investigación y la transferencia tecnológica en el sector. Esta red promueve la articulación constante entre la academia, la industria y los gremios productivos, generando espacios de encuentro donde se analizan las necesidades del país y las oportunidades de innovación en las cadenas agroalimentarias.

En mayo de este año, la red logró un hito significativo al reunir en un solo espacio a directores de programas, coordinadores académicos y 18 representantes de empresas y gremios nacionales, con el propósito de trazar una hoja de ruta hacia una agroindustria más sostenible, competitiva y conectada con los avances de la Cuarta Revolución Industrial.

Este trabajo colaborativo reafirma el compromiso de la UPB y sus aliados por impulsar la seguridad alimentaria, la investigación aplicada y la transformación tecnológica del agro colombiano, inspirando a nuevas generaciones de ingenieros a liderar el futuro del campo con innovación y sentido social.

Agro UPB recibe la Orden al Mérito Juan del Corral en grado plata

Por Katherin Manjarres Miranda – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana fue protagonista del 14° Simposio Internacional de Diseño Sostenible y la Exposición de Obras de Arte, Arquitectura y Diseño (AAD), organizado por la Institución Universitaria Pascual Bravo. En este encuentro académico y artístico, dos creaciones en donde la UPB jugó un papel preponderante, recibieron la distinción de “obras meritorias”, consolidando el compromiso institucional hacia futuros posibles, mediante el desarrollo sostenible.

El evento recibió 47 postulaciones de diferentes universidades e instituciones nacionales y del exterior. De estas, 17 obras fueron seleccionadas para ser expuestas en la Biblioteca del Pascual Bravo y, finalmente, tres fueron galardonadas como meritorias tras la evaluación de un comité académico, que combinó la valoración en sala con los resultados de la primera etapa de pares ciegos. Las creaciones reconocidas fueron: Ecos de Mar, desarrollada bajo la coordinación científica de la investigadora Paula Zapata Ramírez, y Encender la verdad, desarrollada con el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y la Universidad de Medellín.

Ecos de mar: océano y realidad virtual

Durante un conversatorio con Maribel Rodríguez Velásquez, coautora de Ecos de mar, manifestó que se trata de “una experiencia transmedia que hace parte de la Alianza Biofilia, liderada por el Parque Explora y a ella pertenecemos varias universidades a nivel nacional: la Universidad EAFIT, la Universidad de los Andes y la Universidad Pontificia Bolivariana, y otros institutos de ciencias”, manifestó.

Los investigadores UPB Miguel Arango, de la obra Encender la verdad y Maribel Rodríguez, de la experiencia Ecos de mar.
Los investigadores UPB Miguel Arango, de la obra Encender la verdad y Maribel Rodríguez, de la experiencia Ecos de mar.

La profesora destacó el componente colaborativo: “Fue un trabajo interdisciplinario entre Ingeniería en Diseño de Entretenimiento Digital, Diseño Gráfico, Estudios Literarios; tuvimos el apoyo de una bióloga marina como experta, la investigadora Paula Zapata Ramírez, que fue la asesora científica. Nuestro propósito fue divulgar sobre la diversidad marina de nuestro país. Nos enfocamos en el mar Caribe colombiano e hicimos un llamado para la importancia de su conocimiento y conservación”.

Rodríguez Velásquez explicó también el funcionamiento de la exposición: “Esta experiencia consiste de una realidad virtual que se compone de cuatro experiencias. Cada una hace parte de los diferentes niveles del mar: está el manglar, los arrecifes, la cordillera —que es de las zonas más profundas que tenemos en Colombia— y el crepúsculo, que es esa parte donde la luz solar ya no llega al mar.”

Ecos de mar es un recorrido mediante cuatro estaciones de realidad virtual que, además, incluye otros recursos narrativos como fanzines, murales narrativos folletos ilustrados y ambientación sonora inspirada en el ecosistema oceánico del Caribe.

Encender la verdad: diseñar para hacer memoria

Miguel Arango Marín, investigador de la Facultad de Diseño Industrial de la UPB y coautor de Encender la verdad, expresó que: “Nos alegra mucho, como equipo, sobre todo porque nos permite dar cuenta de que el diseño puede afrontar problemas y temáticas complejas, como la divulgación y la apropiación del informe de la Comisión de la Verdad”.

Esta creación artística incorpora variados dispositivos de visualización de datos, desde caballetes de madera que muestran hechos, datos verificables del conflicto armado y preguntas que interpelan al espectador, hasta fanzines y relatos de audio anónimos, que preservan la memoria de quienes han padecido la violencia en el país.

Encender la verdad parte de una idea: acercar a la ciudadanía al Informe Final de la Comisión de la Verdad, publicado en 2022, mediante escenarios de divulgación, apropiación y acción colectiva. La obra se desarrolló en tres etapas: investigación, conceptualización y conformación de la misma.

Encender la verdad, una exposición artística que busca preservar la memoria de las víctimas del conflicto armado en Colombia.
Encender la verdad, una exposición artística que busca preservar la memoria de las víctimas del conflicto armado en Colombia.
Tras el conversatorio, se inauguró la exposición de las obras artísticas en la Biblioteca de la Institución Universitaria Pascual Bravo.
Tras el conversatorio, se inauguró la exposición de las obras artísticas en la Biblioteca de la Institución Universitaria Pascual Bravo.

El docente explicó que se trata de un proceso en el que “se investiga creando y se crea investigando, donde hay construcción de conocimiento potente y apropiable por la sociedad en su conjunto, con el fin de fomentar el diálogo y fortalecer la democracia”.

Ecos de mar, una experiencia inmersiva que reconstruye, mediante realidad virtual, los ecosistemas mar Caribe colombiano.
Ecos de mar, una experiencia inmersiva que reconstruye, mediante realidad virtual, los ecosistemas mar Caribe colombiano.

Tras el conversatorio, se inauguró la exposición de las obras artísticas en la Sala Conversaciones Fundamentales, ubicada en el segundo piso de la Biblioteca del Pascual Bravo en Medellín, fue un espacio donde el público interactuó con los proyectos y dialogó con sus autores en un ambiente de intercambio de saberes.

Con estos reconocimientos, la UPB reafirma su liderazgo en la promoción de iniciativas innovadoras en las artes y el diseño, y celebra la creatividad y el compromiso de sus docentes investigadores en el fortalecimiento de la vocación investigativa.

Para conocer más detalles sobre Ecos de mar, haga clic acá.

Si desea conocer más acerca de la exposición Encender la verdad, haga clic aquí.

Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana fue escenario del taller regional Global Climate Impacts of Methane Seeps – CliMetS – Latin America Workshop, evento que convocó a más de cuarenta investigadores y representantes de instituciones científicas y gubernamentales de América Latina y Norteamérica.

El encuentro hizo parte del programa CliMetS, iniciativa internacional financiada por la Hong Kong University of Science and Technology, y avalada por la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Su objetivo es avanzar en el conocimiento sobre las filtraciones de metano (methane seeps, en inglés), un fenómeno marino coyuntural para comprender el cambio climático.

La investigadora Paula Zapata Ramírez, docente de la UPB, fue la anfitriona de este encuentro académico.
La investigadora Paula Zapata Ramírez, docente de la UPB, fue la anfitriona de este encuentro académico.

¿Qué son las filtraciones de metano?

De acuerdo con la investigadora Paula Zapata Ramírez, docente de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la UPB, las methane seeps son aquellas zonas del fondo marino desde donde escapan burbujas del gas metano, desde las capas profundas del subsuelo hacia el agua del océano. Imagine que la corteza del fondo marino tiene pequeñas grietas por donde se escapa ese gas, que se formó hace miles de años a partir de restos orgánicos (generalmente de microorganismos) que se fueron descomponiendo sin oxígeno.

Lo interesante de este proceso ocurre en esos puntos de escape. Allí, en las profundidades del mar, el metano sirve como alimento para ciertas especies (bacterias, organismos invertebrados como moluscos y crustáceos) que lo consumen para obtener energía. A este proceso, explica Zapata Ramírez, se le llama quimiosíntesis, porque es lo opuesto a la fotosíntesis; en vez de luz, absorben compuestos químicos para nutrirse.

La investigadora explica que estas fugas de metano también pueden encontrarse en algunas zonas no muy profundas del mar Caribe, por encima de los 200 metros en la plataforma continental del Caribe colombiano.

Además de su valor biológico, las filtraciones de este gas son importantes para el estudio del cambio climático, que está provocando desastres como sequías, inundaciones y huracanes, entre otros. El metano es un gas de efecto invernadero, con un poder de calentamiento 80 veces mayor que el dióxido de carbono, según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Por tal motivo, entender cuánta cantidad de ese gas logra salir del mar hacia la atmósfera ayuda a predecir mejor el calentamiento global.

En palabras de Zapata Ramírez, esas filtraciones albergan “comunidades que son muy importantes para la biodiversidad”. Sin embargo, advierte que su protección es, a menudo, insuficiente. En el caso específico de Colombia, a diferencia de ecosistemas más conocidos como los arrecifes de coral o los manglares, estas filtraciones “no están dentro de los objetivos de conservación de Colombia”.

Para la experta, más allá de su valor biológico, estas filtraciones también pueden convertirse en “una geoamenaza”, esto es, un riesgo geológico para la infraestructura humana, si no se mapean e identifican adecuadamente. La docente pone un ejemplo: en caso de planear proyectos de energía renovable como parques eólicos próximos a estas áreas de filtraciones, la posible perforación cerca de ellas podría poner en riesgo la infraestructura, ya que estas áreas liberan una gran concentración de gas con la posibilidad de producir una explosión.

De ahí que, el propósito central del taller fue “hacer una coordinación regional a nivel de América Latina” para unificar esfuerzos en la cartografía de estas filtraciones de metano y en la comprensión del impacto real de la liberación de este gas.

Este encuentro hace parte del programa CliMetS, una iniciativa liderada por la Hong Kong University of Science and Technology, en cabeza del profesor Pei-Yuan Qian, Ph.D. en Biología Marina.
Este encuentro hace parte del programa CliMetS, una iniciativa liderada por la Hong Kong University of Science and Technology, en cabeza del profesor Pei-Yuan Qian, Ph.D. en Biología Marina.
Otro de los ponentes invitados fue el Dr. Erik Cordes, profesor investigador de la Temple University.
Otro de los ponentes invitados fue el Dr. Erik Cordes, profesor investigador de la Temple University.

“Aún no sabemos qué tanto metano se libera de manera natural a la atmósfera en un escenario de cambio climático global”, resalta Paula Zapata Ramírez.

Metodología

El encuentro combinó sesiones plenarias, exposiciones científicas y discusiones en grupos de trabajo. En estos espacios se socializaron estrategias para consolidar una agenda regional de investigación, fortalecer las capacidades técnicas y promover la cooperación entre universidades, gobiernos e industrias.

De las discusiones surgieron varias recomendaciones que reflejan el compromiso de la comunidad científica con la protección de los ecosistemas marinos y la gestión responsable del metano.

Uno de los puntos centrales fue la necesidad de que los gobiernos incluyan las filtraciones de metano en sus políticas de biodiversidad y cambio climático, mediante la identificación de su distribución, el estudio de su biodiversidad y la creación de marcos normativos que reconozcan su valor ecológico.

Los ponentes consideraron fundamental aumentar la conciencia pública y política sobre la importancia de estos ecosistemas y desarrollar diálogos entre científicos, autoridades, industria y sociedad civil.

El evento contó con la participación de Lisa Levin, ecóloga marina profesora del Scripps Institution of Oceanography, de la Universidad de California (San Diego, EE.UU.).
El evento contó con la participación de Lisa Levin, ecóloga marina profesora del Scripps Institution of Oceanography, de la Universidad de California (San Diego, EE.UU.).
La Armada Nacional también estuvo presente, con la participación del Contralmirante Hermann Aicardo León Rincón.
La Armada Nacional también estuvo presente, con la participación del Contralmirante Hermann Aicardo León Rincón.

Durante el evento se insistió en la importancia de una planificación espacial marina basada en la evidencia científica, apoyada en cartografías detalladas y una articulación efectiva entre la sociedad, los científicos y los gobiernos.

También se planteó que las industrias petroleras y gasíferas podrían convertirse en aliadas estratégicas para la ciencia, aprovechando su capacidad técnica y de exploración para recopilar información sobre filtraciones, siempre y cuando exista un compromiso de responsabilidad ambiental supervisado por entidades gubernamentales y sociales.

Otro eje del debate giró en torno a la necesidad de compartir información crítica. Los participantes sugirieron regulaciones que promuevan la transparencia y la cooperación internacional, e inclusive la creación de sellos ecológicos que reconozcan públicamente a las empresas que compartan información sobre biodiversidad marina.

Finalmente, Zapata Ramírez destacó que estos ecosistemas presentan un doble potencial estratégico. Por un lado, el metano es considerado “un gas natural que va a apoyar la transición energética global”, mientras se avanza hacia fuentes completamente renovables. Por otro lado, las especies que habitan alrededor de esas filtraciones, con su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas, representan un gran interés para la biotecnología y la farmacéutica, y se abren puertas a nuevas líneas de investigación.

Los ponentes del taller destacaron la necesidad de estrategias de largo plazo y políticas de estado que aseguren la continuidad de investigaciones internacionales en torno a las filtraciones de metano.

Por: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones

Imágenes: Federico Hoyos Gutiérrez

Agencia de noticias UPB – Medellín. Diana Milena Casallas Colorado es filósofa, teóloga y desde ahora también magíster y doctora en Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana. En la ceremonia de grados, recibió cuatro títulos: Doctorado Canónico en Teología, Licenciatura Canónica en Teología, Doctorado en Teología y Maestría en Teología, un logro que resume años de dedicación, fe y constancia. Su mayor inspiración ha sido demostrar que en la Iglesia también existen mujeres formadas y comprometidas con el conocimiento.

¡Cuando mandan las mujeres, las cosas funcionan! Papa Francisco

Desde el inicio de su camino académico, Diana se propuso alcanzar las competencias necesarias para comprender y servir a la Iglesia desde sus fundamentos. “Me inspiró ayudar a la gente y demostrar que los sueños, aun en un mundo competitivo, sí se pueden cumplir”, expresó.

Apasionada por la educación ha entendido el camino de Dios a través del aprendizaje y la enseñanza, promoviendo una visión crítica desde la academia. Por eso en su rol como docente invita a sus estudiantes a descubrir un Dios cercano y presente en lo cotidiano: “Dios está más dentro de nosotros mismos de lo que creemos”, afirma.

El proceso para alcanzar estos cuatro títulos no fue sencillo. Diana enfrentó múltiples retos: ejercer como docente, ser madre de una bebé y sobrellevar las largas jornadas entre el trabajo, el estudio y la familia. Pese a ello, asegura que cada esfuerzo valió la pena.

Diana Casallas

Durante su trayectoria académica, expresa un agradecimiento especial al profesor Iván Darío Toro, de la Facultad de Teología, quien la acompañó con paciencia y amor a lo largo de este camino, y a la UPB, por abrir espacios donde las mujeres pueden formarse, enseñar y compartir la experiencia de Dios.

“Todos somos responsables de ser líderes en nuestras comunidades y con nosotros mismos, de tener una vida con sentido”, comenta Diana. Para ella, formarse ha sido un acto de revolución: una manera de darle identidad a su profesión y de inspirar a otros desde las leyes espirituales, llevándolas al plano cotidiano, donde la religión no pertenece solo a unos pocos, sino que atraviesa la vida de todos.

Cuando se le pregunta qué la inspira, responde desde una mirada universal: ayudar a los demás a través del conocimiento y de las acciones, mostrar a Dios desde las experiencias diarias y fomentar una educación crítica basada en la reflexión más que en certezas absolutas.

Su mensaje es una invitación a la autenticidad: “En la vida uno debe ser lo que es, ser abiertamente nosotros en todo para dejar huella”.

Con su ejemplo, Diana demuestra que la fe y el conocimiento no se oponen, sino que se complementan; que la educación es también un acto de amor, y que el liderazgo femenino en la Iglesia hace parte del que hacer de la vocación. Su historia inspira a creer que los sueños, cuando se viven con propósito, pueden convertirse en caminos que iluminan a otros.

Por: Catherin Ramírez López – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de noticias – UPB Medellín. Hablar de solidaridad es hablar de la familia y de la sociedad; es entender que representa un tejido invisible que une personas, fortalece comunidades y abre caminos de esperanza. Para Johan Ruíz, estudiante de Ingeniería Química, significa brindar oportunidades a jóvenes que tienen sueños por cumplir.

En quinto semestre Johan atravesó una situación económica difícil en su familia, que puso en riesgo su continuidad académica. “Debido a una situación familiar no teníamos los recursos suficientes para poder continuar con mi carrera. En ese momento la Fundación UPB me brindó su apoyo, lo que me permitió seguir con mis estudios”, comentó Johan.

Johan y familia

En todo este proceso su familia ha tenido un rol muy importante, ha sido su soporte, su apoyo en todo momento y su impulso para lograr sus metas. “El papel que ha jugado mi madre y mi abuela para mi formación tanto como persona e ingeniero ha sido fundamental, siempre me han brindado todo lo necesario”, expresó con emoción.

En la familia de Johan la solidaridad es un valor esencial, que se refleja en la decisión de retribuir para que más jóvenes como él puedan acceder a una educación de calidad. “Ahora que estoy culminando mi carrera y que la situación económica de mi familia mejoró, decidimos hacer una retribución a la Fundación por el apoyo que me brindaron, para que sigan dando la oportunidad de estudiar a más jóvenes”, mencionó Johan.

Este acto de solidaridad demuestra la gratitud de Johan y su familia, que en sus palabras, significa dar lo mejor de sí a través del servicio hacia los demás. Para la ONU la solidaridad es indispensable frente a los desafíos de la creciente desigualdad que afronta la sociedad, y para la Fundación UPB representa su compromiso con la educación como eje fundamental del desarrollo social.

Sin duda la solidaridad es la unión entre seres humanos y al mismo tiempo, un antídoto frente al aislamiento y la indiferencia. Así mismo, es el significado del apoyo, el amor, la empatía y el respeto por comprender que ayudar transforma realidades

Por: Karolyn González Salgado – Agencia de noticias UPB Medellín.

Agencias de Noticias UPB – Medellín. Cada año, se conmemora el Día Internacional de la Lengua de Señas, una fecha que busca visibilizar a la comunidad sorda y promover su inclusión. En el mundo, más de 70 millones de personas se comunican a través de esta lengua, que representa no solo un medio de comunicación, sino también una expresión de identidad y cultura.

Ser inclusivos implica conocer y comprender los contextos de las diversas comunidades que existen en el país y en el mundo.

Es importante derribar barreras, no solamente en el relacionamiento, sino también aquellas que existen en los imaginarios que tenemos sobre las personas con discapacidad. Pensar que no pueden hacer las cosas o que no nos entienden. Lo fundamental siempre será establecer una relación de respeto y, en ese sentido, permitirse preguntar con respeto es clave. No hay que hacer suposiciones, sino simplemente vincularnos con el otro”, expresó Santiago Álvarez, psicólogo y líder de la línea de inclusión de Bienestar UPB.

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La lengua de señas se caracteriza por ser viso-manual y, contrario a lo que muchos piensan, no es universal. Cada país tiene su propia lengua de señas. En Colombia, por ejemplo, existe la Lengua de Señas Colombiana (LSC), con gramática, estructura y vocabulario propios. Es un sistema lingüístico independiente, no una interpretación del español ni de otra lengua oral.

Aunque muchas personas sordas aprenden español, la lengua de señas es ágrafa (carece de forma escrita convencional), por lo que se recurre a recursos audiovisuales para su expresión. Aprender a señar es tan complejo como aprender cualquier otro idioma: requiere tiempo y dedicación, pero está al alcance de todos.

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Un mito frecuente es asociar la sordera con la mudez. Son condiciones distintas. Muchas personas sordas pueden hablar, aunque el proceso suele ser difícil al no poder escucharse a sí mismas. Esta habilidad, aunque admirable, no debe convertirse en una exigencia para adaptarse a las mayorías.

La vida cotidiana de la comunidad sorda está llena de desafíos invisibles para quienes escuchan. Acceder a la educación, encontrar empleo, recibir atención en salud o simplemente disfrutar de una película (la mayoría sin interpretación en señas) son retos constantes. Esto invita a reflexionar sobre cómo lo “normal” para algunos puede ser inaccesible para otros.

En el ámbito educativo, aunque en las últimas dos décadas ha habido avances, todavía existen grandes vacíos. Muchas instituciones no ofrecen una educación bilingüe-bicultural (español y lengua de señas), limitando así el acceso real al conocimiento.

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Anteriormente, el acceso de las personas sordas a la educación universitaria era nulo. Solo desde hace unos 20 años en Colombia se empezaron a abrir espacios en las universidades. Gracias a su proceso de incidencia, ya hay personas sordas profesionales y con maestría. Sin embargo, la mayoría solo logra empleo en áreas relacionadas con la educación para sordos. Esta ha sido una lucha constante para la comunidad”, explicó Lina Marcela Quiceno, docente del área de psicología social en la UPB.

En cuanto al sistema de salud, la situación también es compleja. Para recibir una atención óptima, muchas veces se requiere la presencia de un intérprete bilingüe, pero la mayoría de los hospitales no cuentan con este servicio. Además, se ha identificado que las personas sordas son más propensas a sufrir de depresión, y el acompañamiento psicológico pierde eficacia cuando su privacidad se ve comprometida por la presencia de un tercero que interpreta lo que piensan o sienten.

Muchas personas sordas no tienen acceso a servicios de Psicología o Psiquiatría por la falta de intérpretes. Y quienes logran acceder, muchas veces reciben un servicio deficiente debido a la tercerización de esta función”, añadió la docente, Lina Marcela Quiceno.

En los últimos años han habido avances importantes, gracias a la organización de la comunidad sorda. Existen entidades clave como la Federación Nacional de Sordos de Colombia (FENASCOL), con alta incidencia política y compromiso por garantizar derechos y servicios accesibles, así como el Instituto Nacional para Sordos (INSOR), una entidad pública que desarrolla políticas públicas desde el sector educativo para fomentar la inclusión.

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Desde Bienestar Institucional de la Universidad Pontificia Bolivariana, la línea de inclusión InclUPB lidera diversas estrategias para formar a la comunidad educativa en temas de diversidad. Una de estas es el Diplomado en Educación Inclusiva, Interculturalidad y Convivencia, que incluye un módulo específico sobre cultura sorda, dictado por un egresado sordo de la universidad, acompañado por un intérprete.

Además, en la Biblioteca Central funciona el taller Con Sentidos, dirigido a personas con condiciones auditivas y visuales. Allí se realizan lecturas en braille y se enseña la lengua de señas a quienes deseen aprender.

“Una de las acciones que se tienen hoy en la Universidad, que involucra no solo a las personas sordas, sino también a personas con discapacidad visual, son los encuentros en la Biblioteca. ‘Con Sentidos’ nació como un club de lectura en braille, y ha evolucionado de forma muy positiva, integrando también la lengua de señas como espacio de formación”, destacó Santiago Álvarez.

El mundo debería tener diferentes moldes, capaces de incluir a todas las personas con sus diversas formas de ser y comunicar. Más allá de la conmemoración de la lengua de señas, es una oportunidad para sensibilizar a la sociedad sobre las brechas que aún persisten y recordar que muchas necesidades de la comunidad sorda siguen sin ser plenamente reconocidas ni atendidas.

La invitación es construir un mundo más amable, justo e inclusivo. Aprender lengua de señas no es un privilegio, es un derecho que garantiza el acceso al conocimiento, la igualdad y la participación plena.

Por Estefanía Yepes Arenas – Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias UPB – Medellín. El programa de Licenciatura en Etnoeducación de la UPB constituye una herramienta para preservar la cultura, fortalecer el tejido social y formar agentes de cambio en los territorios. Por eso, jóvenes de distintos rincones del país han asumido el reto de formarse como maestros con una visión intercultural, convencidos de que sus comunidades necesitan líderes que comprendan sus contextos culturales y aborden necesidades específicas de su entorno.

Carmen Damancio, proveniente de la etnia Tikuna, es una mujer apasionada por sus raíces y por enseñar este mismo amor a sus estudiantes. “Yo decidí estudiar la licenciatura porque soy docente en mi comunidad y quiero que nuestros niños crezcan con sentido de pertenencia y orgullo por sus raíces, que salgan con pensamiento crítico y social. Este camino de formación no solo fortalece mi labor docente, sino que también nos enriquece al compartir y aprender de otras culturas”, afirmó Carmen.

Carmen estudiante de Licenciatura en Etnoeducación

Su formación es fruto de una alianza entre la Fundación UPB y la Fundación Aurelio Llano Posada, que con su programa Cien Maestros para la Ruralidad, permite llevar la formación más allá de las aulas, llegando a regiones remotas con jóvenes que están cambiando realidades desde sus territorios a través de la educación.

Daniel Mayorga Galeano, subdirector de educación rural de la Fundación Aurelio Llano Posada, expresó: “Me llena de mucha alegría y emoción ver el trayecto que han recorrido los estudiantes en su formación como licenciados. Es muy interesante ver cómo se mezclan diferentes culturas, diferentes visiones del mundo, personas que habitan diferentes territorios de Colombia y se unen para construir, para seguir enriqueciendo sus conocimientos y poder prestar un mejor servicio en términos de enseñanza y aprendizaje a la población rural del país”.

Jhon Jairon estudiante de Licenciatura en Etnoeducación

Además de Carmen, otros estudiantes comparten este mismo compromiso. John Jairo García asegura que este programa ha sido la oportunidad para hacer realidad un sueño que parecía lejano:

“Me siento muy feliz de pertenecer a esta iniciativa porque ha sido un motor en mi vida. A pesar de las dificultades económicas y de la distancia de casi 30 horas que debo recorrer desde mi territorio hasta Medellín, sigo adelante con la convicción de que la educación es el camino para transformar a mi comunidad”, comentó.

Con cada paso que dan en su proceso formativo los estudiantes reafirman que educar es creer en el presente y sembrar esperanza en el mañana. En este camino la enseñanza se transforma en un puente de amor y compromiso que los guía a fortalecer su identidad cultural y a servir con responsabilidad a sus comunidades.

Finalmente, Carmen expresó su gratitud hacia quienes hacen posible su sueño educativo: “Estoy muy agradecida con la Fundación UPB y la Fundación Aurelio Llano Posada por darme esta oportunidad. Esta formación me permite aprender más para regresar a mi territorio y enseñar con bases sólidas a mis niños”.

Gracias a la beca y al acompañamiento estos jóvenes pueden sostener su proceso académico y regresar a sus comunidades con más herramientas para transformar la realidad de sus territorios. El fortalecimiento en investigación, liderazgo social, educación multicultural, entre otros aspectos, se convierte en un aporte directo al desarrollo local y regional.

Por: Karolyn González Salgado – Agencia de noticias UPB Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. En el barrio Moravia, más exactamente en el colegio Fe y Alegría Luis Amigó se está trabajando, junto a la facultad de Comunicación Social y Periodismo de la UPB, en una iniciativa que busca fortalecer el tejido social de un barrio que, aunque en el pasado fue el botadero de basuras de la ciudad, hoy, gracias al trabajo de sus habitantes y líderes, es un ejemplo de resiliencia, trabajo en equipo y transformación urbana.

Moravia es un barrio de la ciudad de Medellín ubicado en la comuna 4, al nororiente de la ciudad. Años atrás, fue una zona duramente golpeada por la delincuencia, caracterizada por condiciones de pobreza extrema y vulnerabilidad social, también se convirtió en el refugio de personas desplazadas por la violencia, provenientes de distintas partes del país, que buscaban un futuro mejor.

A pesar del difícil contexto que han vivido, su arraigo por el territorio los ha llevado a convertirse en un ejemplo de superación, que hoy, a través del arte y la cultura, le apuestan a un futuro totalmente distinto al de la montaña de basura.

Facultad de comunicación social y periodismo trabaja en el barrio Moravia impulsando proyectos que beneficien la comunidad

“Es un modelo de educación participativa o educación comunitaria en el que la universidad establece el vínculo con el barrio para generar proyectos que le sirvan al barrio. Sin dejar de lado el currículum”, afirmó Álvaro Hoyos, director del Centro de Producción Audiovisual de la UPB.

La facultad de Comunicación Social y Periodismo se encuentra trabajando con estudiantes del grado décimo (10°) del colegio Fe y Alegría Luis Amigó, en proyectos de beneficio para el barrio con los recursos que tengan a la mano.

El objetivo principal de esta cooperación es que los estudiantes se conviertan en creadores de productos comunicativos con un enfoque social, abordando temas y situaciones propias del barrio con el fin de generar un impacto positivo en su entorno. También se busca propiciar que los estudiantes de la universidad se acerquen a diversos contextos y se conviertan en agentes de cambio desde su área de estudio.

Este proyecto está siendo liderado por los docentes de la facultad de Comunicación Social y Periodismo, Adriana Mora y Juan Fernando Muñoz, quienes, de la mano con otros docentes, están a cargo de asesorar y acompañar a los estudiantes en la construcción de los productos.

Proyectos de communicación comunitaria en Moravia

Lo más retador de un proyecto de aprendizaje en servicio solidario, es salir de la universidad; que profesores y estudiantes se vean obligados a salir de la universidad, conocer un territorio y acomodarse a las dinámicas de la comunidad”, afirmó Adriana Mora, docente y líder del proyecto.

Los temas a abordar incluyen aspectos culturales, ya que Moravia se ha convertido en una vitrina de arte y cultura en la ciudad, también desde el deporte, que ha sido motivo de reconciliación y desde lo ambiental con la huerta comunitaria, plasmando esos saberes en productos como podcast, documentales, reportajes.

Nosotros, como universidad, estamos casi que obligados a hacer un trabajo con la comunidad, porque entonces, si no es para eso, ¿para qué es la universidad?”, afirmó Hoyos.

Es un trabajo en conjunto con la comunidad de Moravia, donde las ideas comienzan a tomar forma y se desarrollan en torno a diversas temáticas, como el trabajo con las mujeres, la colaboración con el Centro Cultural de Moravia, la apropiación del territorio, el turismo y el activismo ambiental.

Esta colaboración ha sido muy productiva porque los muchachos del colegio se han acercado a los chicos universitarios, al principio les daba pena, pero se han ido familiarizando, han perdido el miedo y se han dado cuenta que los universitarios no son de otro mundo, les gusta estar con ellos, aprenden y van viendo que el camino de la universidad no está lejos y que hay nuevas oportunidades para la vida de ellos”, aseguró Beatriz Muñoz, docente del colegio Fe y alegría Luis Amigó.

Además, de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo también está participando la Facultad de Arquitectura, que junto con los estudiantes de grado 11° están desarrollando una maqueta del barrio para identificar y ubicar los diferentes lugares emblemáticos del sector.

Los resultados de este proyecto de comunicación comunitaria se expondrán en la UPB y en el colegio Fe y Alegría Luis Amigó, para que la comunidad conozca y se apropie de estos productos.

Por: Valentina Lindo Samudio – Agencia de Noticias UPB – Medellín

Agencias de Noticias UPB – Medellín. En el auditorio Guillermo Cano, de la Alcaldía de Medellín, se realizó la sexta edición de Los Invisibles del Patrimonio, un evento liderado por el Consejo de Patrimonio de Medellín, que rinde homenaje a hombres y mujeres que, desde su quehacer cotidiano, trabajan por preservar, difundir y mantener viva la memoria cultural de la ciudad.

La conservación siempre tiene que estar acompañada de la difusión, esto es importante porque es necesario que conozcamos y nos apropiemos de nuestra historia y nuestra identidad, el hecho de saber de dónde vinimos y que hemos heredado, nos hace sentir pertenecientes a algo y también tomar decisiones frente a situaciones, entonces es importante conservar el patrimonio porque de otra manera no se puede transmitir”, comentó Paola Vélez Arroyave, coordinadora de Gestión del Patrimonio de la UPB.

Paola en entrea de una estatuilla

Durante la ceremonia, realizada con el apoyo de la Secretaría de Cultura Ciudadana, se reconoció la labor de seis ciudadanos que, a través de sus oficios, conocimientos y compromiso, contribuyen a la salvaguardia del patrimonio cultural material e inmaterial de Medellín y Antioquia. Para la selección de los homenajeados se tuvieron en cuenta criterios como la trayectoria, el impacto de su trabajo en las comunidades, su vínculo con la ciudad y su papel como difusores del conocimiento patrimonial.

Los Invisibles del Patrimonio son aquellas personas que, sin buscar protagonismo, han dedicado su vida a mantener vivas las tradiciones, los saberes y las memorias que nos definen como ciudad”, destacó Juan Diego Torres Urrego, presidente del Consejo de Patrimonio de Medellín.

Imagen 2 de invisibles
Imagen 3 invisibles del patrimonio

Los homenajeados de esta versión fueron:

Luis Alirio Calle, periodista, narrador y caminante que, a través de sus historias, retrata el centro de Medellín como el rostro vivo del pasado y sus complejidades presentes.

Álvaro Sierra Jones, arquitecto que introdujo el concepto de restauración científica, un método que prioriza la historia material de los bienes patrimoniales.

Beatriz Elena Quezada Cuesta, lideresa comunitaria, etnocomunicadora y promotora de la cultura afrocolombiana, quien transforma las calles de su territorio en escenarios de alegría e identidad.

Nora Nelly Bedoya Guerra, campesina y lideresa que ha dedicado gran parte de su vida al cuidado de la tierra, la siembra y la conservación de la medicina natural para el bienestar de su comunidad.

Ramiro Fonnegra Gómez, biólogo y profesor universitario que ha compartido su conocimiento ancestral sobre la botánica y los saberes tradicionales de las comunidades.

José Guillermo Ánjel Rendón (Memo Ánjel), comunicador social, doctor en filosofía, escritor y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, reconocido por su capacidad para narrar y reflexionar sobre la memoria y el tiempo desde su lenguaje cercano y profundo.

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“Yo creo que todos hacemos algo (los profesores, los escritores, los pintores), porque nos nutrimos del patrimonio, yo tengo que partir desde la historia escrita, desde la arquitectura hecha, de los modelos sociales, de la geografía en donde estoy, y a partir de ahí yo anexo un poquito más. Lo más importante es compartir ese conocimiento con la juventud, porque ellos seguirán construyendo esa memoria. Comunicamos el patrimonio para crear humanidad, porque entre más humanos seamos, más seguros estamos”, expresó Memo Ánjel, profesor de la Escuela de Teología, Filosofía y Humanidades de UPB.

El evento contó con la participación del Subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio, Robinson Meneses Hoyos, así como de representantes de universidades, colectivos culturales, museos y entidades distritales que trabajan en la protección del patrimonio.

La Universidad Pontificia Bolivariana lleva un año teniendo una participación más activa en conjunto con el Consejo de Patrimonio de Medellín, en esta ocasión acompañó el evento en diferentes ámbitos como: las estatuillas entregadas fueron elaboradas por la Unidad de Laboratorios, gracias a Juan Carlos Bedoya, coordinador del Laboratorio de Procesos; Federico González López, docente de Ingeniería Química y estudiante de Historia, fue el maestro de ceremonias; y la Línea de Patrimonio Cultural y Artístico apoyó la posproducción audiovisual.

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“La Universidad es una institución que participa muy activamente y tiene muy buena representación ante el Consejo, pues no solamente estoy yo, sino que también está Ana Cristina Herrera, docente de Arquitectura y Representante por Grupos de Investigación. El Consejo ha visitado la Universidad y se ha sorprendido al ver en la biblioteca los planos, la Colecciones Bibliográficas, la Arqueológica y obras de arte. Para ellos fue grato encontrar esos patrimonios tan diversos y que son tan importantes no solo para la universidad, sino para la ciudad y el país”, agregó Paola Vélez, coordinadora de Gestión del Patrimonio de la UPB.

Tras la entrega de reconocimientos, los homenajeados participaron en un conversatorio moderado por la arquitecta Ana Cristina Herrera, en el que compartieron sus experiencias, reflexionaron sobre los retos de la gestión patrimonial y destacaron la importancia de transmitir los saberes a las nuevas generaciones.

Con esta edición, el Consejo de Patrimonio de Medellín completa 27 ciudadanos reconocidos desde 2018, reafirmando su compromiso con la promoción de la memoria colectiva y el fortalecimiento de la participación ciudadana en la gestión del patrimonio.

Por Estefanía Yepes Arenas – Agencia de Noticias UPB

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