Agencia de Noticias UPB – Medellín. Detrás de cada programa académico hay profesionales comprometidos en brindar una educación de calidad que responda a los desafíos del mundo actual. La Escuela de Ingeniería de la UPB ha demostrado que sus programas forman personas capaces de transformar la sociedad con liderazgo, conocimiento y convicción.
Este año, el programa de Ingeniería Administrativa alcanzó uno de los objetivos más importantes de su trayectoria académica: obtener la Acreditación de Alta Calidad. Mediante la Resolución No. 016372 del 23 de junio de 2026, el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) otorgó este reconocimiento, resultado de un proceso de mejora continua, compromiso institucional y trabajo colectivo.

Más que un certificado, la Acreditación de Alta Calidad respalda el cumplimiento de los estándares exigidos para garantizar una formación de excelencia. Este reconocimiento reafirma la solidez del programa, la pertinencia de su propuesta académica y el compromiso permanente con la formación de profesionales capaces de responder a las necesidades del entorno. Asimismo, evidencia que cada proceso de evaluación y autoevaluación cumplió con los criterios establecidos por el Consejo Nacional de Acreditación.
Juan Alberto Ramírez Macías, director de facultad, expresa que:
Desde que empezamos a trabajarle a la acreditación, hemos demostrado que es un programa pertinente para la región y los egresados han demostrado que han tenido impacto positivo en la juventud que tiene el programa”.
El reconocimiento refleja el compromiso permanente de la UPB con la formación de profesionales íntegros y el fortalecimiento continuo de sus procesos académicos. Detrás de este mérito hay un trabajo colectivo en el que docentes, estudiantes, directivos, egresados y personal administrativo se esforzaron para alcanzar un objetivo común: consolidar un programa que responde a los más altos estándares de calidad.
El programa se destaca por ofrecer un pénsum integral, diseñado para formar profesionales capaces de ejercer un liderazgo estratégico, impulsar el crecimiento organizacional y brindar soluciones óptimas a los desafíos del sector empresarial e industrial. De manera permanente, el programa fortalece su propuesta académica mediante el análisis y la actualización de sus metodologías de enseñanza, con el propósito de potenciar sus competencias y habilidades.

Para los estudiantes y egresados este reconocimiento es una forma de incitarlos a seguir construyendo su proceso de formación y continuar su trayectoria profesional en la UPB. Más allá de formarse como grandes profesionales, obtener el sello de acreditación de alta calidad les favorece el acceso a experiencias internacionales mediante becas, pasantías e intercambios que les permitan seguir adquiriendo educación y conocimiento enfocado en sus intereses personales y profesionales.
Mantener el sello de acreditación implicar seguir trabajando fuertemente en actualizaciones de procesos formativos y responder a las necesidades y cambios del sector empresarial. El principal reto, es continuar formando estudiantes capaces de analizar, liderar y convertir las necesidades de la industria administrativa en oportunidades innovadoras y destacadas. Asimismo, los decentes continúan fortaleciendo sus habilidades para formar profesionales destacados.
Adriana Arango Londoño, coordinadora del programa de Ingeniería Administrativa, resalta que:
“A mí el proceso de acreditación a nivel profesional me deja grandes enseñanzas, porque es la primera vez que me enfrento a un proceso de tal magnitud y me permitió conocer mucho mejor el programa que hoy estoy administrando”.
A nivel profesional e institucional obtener el sello de alta calidad permite analizar más a profundidad aquellas falencias y ventajas que se tiene en los programas, dando la oportunidad de realizar mejoras que permitan una experiencia educativa mucho más compatible con los valores y objetivo de la universidad.
Adriana agrega que: “Fue difícil y desgastante, pero yo creo que hoy es la suma de todos los esfuerzos mancomunados de todo el equipo que se tiene en la universidad”.
Por: Roger Andrés Luna Hernández – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. El programa de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Pontificia Bolivariana obtuvo la renovación de la Acreditación de Alta Calidad por un periodo de 10 años, un reconocimiento otorgado por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) que respalda su compromiso con la excelencia académica y la mejora continua. Esta renovación refleja la capacidad del programa para mantener actualizado su proyecto educativo, respondiendo a los desafíos que enfrenta el país en materia de desarrollo tecnológico, sostenibilidad y transformación energética.

Durante la etapa de evaluación, el CNA destacó el fortalecimiento permanente del programa, evidenciado en la actualización de su plan de estudios y en la incorporación de temas estratégicos como la movilidad eléctrica, las redes inteligentes y la transición energética. Estos avances permiten formar ingenieros con una visión integral, preparados para responder a las necesidades actuales y futuras del sector eléctrico y de la sociedad.
Andrés Diez, docente interno e ingeniero eléctrico de la UPB, menciona que:
“El Ministerio ha hecho la revisión y nos ha dado 10 años más. Una década de confianza, y eso a mí me parece supremamente importante. El programa de ingeniería eléctrica ha tenido acreditaciones por periodos largos y eso demuestra el trabajo que se hace aquí”.

Los procesos de acreditación, tanto nacionales como internacionales, impulsan a las instituciones a revisar y fortalecer continuamente sus programas académicos. En Ingeniería Eléctrica, este compromiso se ha traducido en la actualización del plan de estudios, el fortalecimiento de la infraestructura y la implementación de estrategias orientadas a ofrecer una formación de alta calidad.
Durante muchos años la Escuela de Ingeniería ha buscado destacar sus programas académicos con el fin de formar estudiantes capaces de liderar proyectos, enfrentar desafíos y aportar de manera positiva a las necesidades del país. Asimismo, ser egresado del programa de ingeniería eléctrica permite ampliar oportunidades laborales y profesionales al ser un programa acreditado por alta calidad, de modo que genera confianza con empresas y entidades enfocadas en fortalecer sus áreas de trabajo. Andrés Diez resalta que:
En el caso de eléctrica sabemos que es un programa pilar de la ingeniería del país. Este responde a las necesidades de la industria del día a día y la industria necesita de la energía para poder operar. Asimismo, el programa no es un programa seguidor de lo que se está haciendo para adaptarse al mercado, sino que es creador, que define tendencias, logra impactar y modifica la realidad del país”.


En un mundo donde la industria busca ser más estable y tecnológicamente más dinámica, la ingeniería eléctrica busca entrelazar la tecnología con la calidad para seguir fortaleciendo un sector que mira hacia el futuro y sobre todo apuesta por un país más sostenible.
Por: Roger Andrés Luna Hernández – Agencia de Noticas UPB
Agencia de Noticias UPB — Medellín. Hay preguntas que nacen de mirar la pantalla del celular con más atención que de costumbre. Alejandro Uribe Correa, estudiante de octavo semestre de Comunicación Social – Periodismo de la UPB, lleva casi dos años buscando respuestas a una de ellas: ¿qué dice de nosotros la manera en que nos fotografiamos a nosotros mismos?
Esa pregunta, que podría parecer trivial en la era de los filtros y los reels, lo llevó a construir una investigación que hoy tiene nombre, capítulos y, sobre todo, un lugar en uno de los foros académicos más importantes del mundo dedicados a pensar la imagen: el XVII Congreso Internacional sobre la Imagen, organizado por la Red Internacional de Investigadores de la Imagen.
“El gusto nace por descubrir qué sentido tiene la imagen hoy”, explicó Uribe. “Es un interés particular por observar ese panorama superdigital que nos rodea y generar conocimiento a partir de él.”
La investigación de Alejandro se inscribe en el campo de los estudios visuales y tiene como eje teórico la posfotografía, un paradigma que analiza cómo producimos, consumimos e interpretamos las imágenes en la era digital. Su trabajo de grado, que presentará al final de este semestre, se articula en tres capítulos; el que expondrá en el congreso lleva por nombre La inscripción del yo en las imágenes fotográficas selfie.
El capítulo es, en esencia, un estudio de la autorrepresentación a través de tres figuras que él mismo eligió por la diversidad y la riqueza de sus producciones visuales: Kim Kardashian, Bad Bunny y Miquela, una influencer virtual que, como señala Uribe con precisión, no existe fuera de las redes sociales.
En los estudios visuales o culturales se puede ver omitida gran parte de estas manifestaciones culturales y populares, a favor de piezas quizás más artísticas para su análisis”, comentó. “Pero me interesa mucho investigar lo popular: cómo esas imágenes, que no son necesariamente artísticas, también revelan la manera en que habitamos la imagen hoy.”
Adriana Mora, docente de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo y coordinadora del Semillero de Investigación Audiovisual Óptico de la UPB, no esconde el orgullo. Lleva cuatro años acompañando el proceso de Alejandro, y cuando habla de su investigación, lo hace con la convicción de quien sabe que está ante un trabajo fuera de lo ordinario.
“Lo que más resalto de la investigación de Alejo es su capacidad para afrontarla desde la teoría pura y dura de la imagen”, afirmó Mora. “Ha profundizado en el campo más teórico con tanta responsabilidad y con un sistema tan claro que el nivel del trabajo responde más a un posgrado que a un pregrado.”
Para la docente, la participación de su estudiante en este escenario trasciende el logro individual y se convierte en un reconocimiento para el semillero, la facultad y la universidad. El congreso lo organiza la red internacional más importante dedicada a la imagen, a la que pertenecen los principales pensadores, investigadores y docentes del campo a nivel mundial.
“Que un estudiante de pregrado, con su trabajo de grado, sea considerado digno de presentarse en un congreso donde están todos los grandes teóricos de la imagen, es supremamente prestigioso”, dijo Mora. “Yo me siento muy orgullosa por el semillero, por la facultad, por la universidad y, obvio, por Alejandro.”
El proceso, describe la docente, ha sido tanto un camino de rigor intelectual como de crecimiento mutuo. Cuatro años de trabajo sostenido, de profundización y de confianza construida en ambas direcciones.
El reto, a muy corto plazo, es que pueda hacer su práctica en investigación en otro país”, explicó la docente. “Después vendrá que él pueda encontrar su lugar en el mundo.”
Alejandro comparte esa convicción y ya tiene clara la dirección que quiere darle a su carrera. Sueña con publicar los resultados de su investigación, encontrar una pasantía en el exterior que le permita seguir desarrollando su propuesta y, a largo plazo, consolidar un perfil académico dentro de los estudios visuales.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Cuando un consumidor recibe un producto defectuoso, enfrenta problemas con una garantía o no sabe cómo reclamar por la vulneración de sus derechos, el desconocimiento de las rutas legales suele convertirse en una barrera para acceder a la justicia. Esa necesidad motivó el proyecto de investigación Implementación de la línea de atención al consumidor en el Consultorio Jurídico de la UPB Bucaramanga.
La iniciativa, liderada por la investigadora Angélica María Reyes Sánchez, perteneciente al Grupo de Investigación en Ciencia Política y Derecho (CIPJURIS), surgió luego de que dos de sus estudiantes de Derecho -Maria del Mar Sánchez Ojeda y Juliana Arenas Aldana-, en su trabajo de grado, identificaran que muchas solicitudes relacionadas con temas de consumidores se atendían de forma dispersa entre otras líneas de atención, enfocadas en derecho civil y derecho público, lo cual dificultaba un acompañamiento especializado.
Con ese panorama comenzó un ejercicio basado en la metodología de investigación-acción participación (IAP), en el cual se revisó la normatividad vigente y se evaluaron las capacidades institucionales del Consultorio Jurídico, con el fin de poner en marcha la línea de atención al consumidor, que opera desde el 2024 y que en su momento fuera la primera línea de asistencia técnica y jurídica de este tipo en la región.
Para lograr el objetivo, la investigadora Reyes estableció contacto con la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para que la entidad ofreciera asesoría técnico-jurídica en la implementación del mecanismo.

Adicionalmente, cuenta la académica, “En el 2024, durante el proceso de investigación, la SIC escogió a la UPB Bucaramanga como sede para el desarrollo de algunas audiencias desde el campus universitario, entonces los estudiantes e investigadores pudimos ser observadores de esos procesos”. De esa manera, adquirieron diversas herramientas en torno a la protección y asesoría judicial de los consumidores, así como los canales más adecuados para defender sus derechos y poder aplicarlos en la vida real del Consultorio, mediante una ruta de atención independiente.
Una ruta especializada para orientar a los consumidores
El acompañamiento inicia con un proceso de triaje, explica Mabel Cecilia Delgado Lara, exdirectora del Consultorio Jurídico. Primero se realiza una entrevista en la que un monitor del Consultorio identifica la situación del usuario y verifica si cumple las condiciones para acceder al servicio. Posteriormente, el caso es asignado a un estudiante de Derecho, quien brinda el acompañamiento respectivo con la supervisión de dicho monitor y un asesor especializado.
Según la Ley 2113 de 2021, el Consultorio Jurídico está autorizado para ofrecer servicios de asesoría, representación judicial, acompañamiento jurídico y pedagogía en derecho a personas en condición de vulnerabilidad o pertenecientes a grupos de especial protección constitucional: comunidades indígenas, afrodescendientes, trabajadoras domésticas, desplazados, entre otros.
La mencionada línea orienta casos relacionados con garantías de productos, derecho de retractación, vulneración del derecho a la información y otras situaciones derivadas de las relaciones de consumo. Además de asesorar, acompañar y preparar reclamaciones y acciones jurídicas, en este campo también se promueven mecanismos de solución temprana de conflictos.
Según Jéfferson Colmenares, funcionario de la SIC, el acompañamiento del Consultorio permite que muchos conflictos encuentren una solución antes de llegar a un proceso sancionatorio: “Cuando las empresas se dan cuenta de que existen instituciones como esta, conformada por personas que tienen conocimiento y claridad sobre estos temas, es más favorable para ellos responder en los escenarios de reclamo directo, para evitar demandas y posibles sanciones”.
Durante el proceso de implementación, el mayor desafío fue la evangelización, es decir, generar conciencia sobre la importancia de esta área de atención. Por ello, además de la SIC, la UPB también unió esfuerzos con la Superintendencia Financiera, la Alcaldía de Piedecuesta y Fenalco Santander. Estas alianzas permitieron capacitar tanto a estudiantes como a empresarios y comunidades sobre los derechos y deberes que hacen parte de las relaciones de consumo.


Desde 2024, con la apertura del servicio, se han atendido 50 casos relacionados con derechos al consumidor, de los cuales 23 fueron archivados y 27 permanecen activos, en el primero año. En 2025, se acompañaron 20 asuntos relacionados con esta materia, representando el 2.01 % del total de situaciones atendidas en el Consultorio Jurídico. En lo corrido del 2026 se han acompañado 11 casos, de los cuales uno de ellos ha concluido con sentencia favorable al comprador.
La implementación de este servicio también fortalece el carácter social que caracterizan a la UPB: “El Consultorio Jurídico, además de ser un espacio académico para formar a los estudiantes, es un área a través de la cual las facultades de Derecho prestamos un servicio social a la comunidad. En este caso, los beneficiarios son los consumidores y usuarios”, afirmó Angélica Reyes.
Actualmente, Reyes Sánchez se encuentra desarrollando un nuevo proyecto de investigación enfocado en evaluar la implementación de esta línea, con el fin de identificar oportunidades de mejora y fortalecer el modelo de atención, que busca seguir ampliando el acceso a la justicia para quienes más lo necesitan.
Si reside en Bucaramanga y considera que sus derechos como consumidor han sido vulnerados, puede escribir al correo electrónico
notificacionesconsultorioj.bga@upb.edu.co para recibir acompañamiento.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Imágenes: cortesía, Angélica María Reyes Sánchez.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Hay sitios que superan la noción del tiempo porque no solo educan a los profesionales, sino que también generan relatos de vida. Durante 90 años, la Universidad Pontificia Bolivariana ha sido el escenario de innumerables encuentros que han influido en el rumbo de numerosas generaciones. Entre esos encuentros, destaca el de una familia que ha hallado en la Universidad algo más que un simple lugar de estudio o trabajo: un auténtico hogar.
Todo comenzó hace muchas décadas, cuando Gustavo Adolfo Ortiz Cano, siendo solo un niño, llegó a la UPB para dar inicio a su proceso educativo. Ese inmenso campus, que al principio resultaba abrumador, se transformó en el espacio donde creció, adquirió conocimientos y descubrió su pasión. A lo largo de los años, la Universidad no solo lo capacitó como profesional, sino que también le brindó oportunidades para contribuir desde diversas áreas, forjando una carrera que aún perdura.
Pero detrás de esta historia universitaria hay un origen aún más profundo. Gustavo recuerda que todo comenzó con la visión de su padre, un hombre con apenas una educación básica, pero con una convicción enorme sobre el futuro de sus hijos:
El origen es mi papá. Mi papá es un hombre de segundo de primaria. Un señor que decía que la mayor riqueza que nos podía dar a los hijos es la educación. Tanto es así que salió del pueblo y nos trajo a Medellín y dijo: ‘Mi hijo tiene que salir del mejor colegio, de la mejor universidad’, y por eso estudié en la UPB”.
Mientras tanto, Jaqueline María Ossa Henao también escribía su propia historia en la Universidad. Como estudiante, trabajadora y egresada, encontró en la UPB un lugar que marcaría profundamente su vida, sin imaginar que allí también encontraría el amor.
Fue en uno de los buses de la ruta universitaria donde sus caminos se cruzaron. Lo que para muchos era simplemente el recorrido diario entre Itagüí y la Universidad, para ellos se convirtió en el inicio de una historia que cambiaría sus vidas para siempre. Entre conversaciones, sonrisas y la rutina compartida de cada trayecto, nació un sentimiento que con el tiempo se transformó en un proyecto de vida.
Aquellas rutas no solo transportaban estudiantes y colaboradores. También acercaban personas, construían amistades y, en este caso, unieron dos corazones que años después llegarían al altar para formar una familia.

Con el paso del tiempo, ese amor encontró su mayor expresión en sus hijas, Ana Isabel y María Clara, quienes hoy recorren los mismos pasillos que un día vieron caminar a sus padres. Actualmente, ambas adelantan sus estudios en la Universidad, continuando un legado que ha pasado de generación en generación.
Para María Clara, ser parte de la UPB representa también una oportunidad para construir su propia historia dentro de la institución:
Yo me siento muy orgullosa también de ser de la Universidad. También me considero con mucho sentido de pertenencia. Me gusta participar en cosas de mi facultad, de lo que me necesiten también”.
Sus palabras reflejan cómo aquel legado familiar no se limita a llevar el apellido de una familia bolivariana, sino que se transforma en participación, compromiso y sentido de pertenencia.
Para esta familia, la Universidad ha sido testigo de los momentos más importantes de su historia: el aprendizaje, el crecimiento profesional, el servicio, el encuentro, el matrimonio y ahora la formación de una nueva generación. Cada integrante ha construido un camino propio, pero todos comparten un mismo sentimiento: un profundo amor por la Universidad Pontificia Bolivariana.
Porque hay familias que heredan apellidos, tradiciones o profesiones. Ellos, además, han heredado el orgullo de ser bolivarianos.
Su historia demuestra que la UPB no solo forma profesionales comprometidos con la sociedad, también crea lazos que perduran en el tiempo, fortalece familias y convierte los encuentros cotidianos en recuerdos imborrables..
Hoy, mientras celebramos los 90 años de la Universidad Pontificia Bolivariana, historias como la de esta familia nos recuerdan que el mayor legado de una institución no está únicamente en sus aulas, sino en las vidas que transforma, en los sueños que impulsa y en los vínculos que nacen bajo su sello.
Porque algunas historias comienzan con una clase. Otras, con un primer día de universidad.
La de esta familia comenzó con una visión de educación que nació en un padre, continuó en la UPB, encontró el amor en un bus rumbo a la Universidad y hoy sigue creciendo en sus hijas… una historia que, generación tras generación, nunca ha dejado de recorrer el mismo camino.
Por: Maria Camila Henao Cañas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Escribir una carta puede parecer un gesto sencillo; sin embargo, cuando las palabras se articulan dentro de un marco terapéutico, adquieren un alcance transformador. La escritura ofrece la oportunidad de pausar el ritmo habitual, estructurar el pensamiento y nombrar vivencias que, con frecuencia, resulta complejo expresar verbalmente.
Esta perspectiva fue abordada por investigadoras del Semillero de Investigación en Familia de la Universidad Pontificia Bolivariana, bajo la tutoría de Isabel Cristina Bernal Vélez, líder del Área Clínica en Familia del Centro de Familia y Atención Psicológica (CFAP) y docente de la Facultad de Trabajo Social y de los posgrados en Familia de la UPB.
El proyecto surgió inicialmente como un ejercicio formativo al interior del semillero y se consolidó como una investigación rigurosa que obtuvo el primer lugar en el Encuentro Interno de Semilleros de Investigación Multicampus de la institución. Tras superar el arbitraje y proceso editorial correspondiente, los hallazgos fueron publicados en una revista científica especializada.
“Las cartas terapéuticas han sido utilizadas a lo largo del tiempo como un recurso clave para favorecer la manifestación escrita de emociones, ideas y vivencias de alto impacto personal”, explica Bernal Vélez.

Una pausa reflexiva frente a la inmediatez
Para la realización del estudio, las investigadoras desarrollaron una revisión documental sistemática. Entre 1993 y 2024 analizaron más de 60 publicaciones vinculadas al uso de la correspondencia en variados escenarios, identificando una notable dispersión en la literatura existente.
El análisis evidenció que las cartas, denominadas también epístolas en el ámbito académico, han acompañado múltiples etapas históricas y trascienden el marco estrictamente clínico. En el espacio psicoterapéutico, no obstante, operan como un dispositivo privilegiado para la externalización de conflictos, la autoevaluación y el redescubrimiento de nuevas perspectivas personales.
La carta funciona como un dispositivo simbólico que permite ordenar la experiencia, reinterpretar los acontecimientos y generar comprensiones inéditas sobre sí mismo y sobre los vínculos que configuran la vida cotidiana”, destaca la investigadora.
Una de las dinámicas más potentes de este recurso radica en su flexibilidad aplicativa: puede ser redactada por el terapeuta, la persona en consulta o sus familiares. De este modo, el acto de escribir abre un espacio protegido para elaborar aquello que permanece tácito y ensayar nuevas formas de narrar la propia historia.
A diferencia de la comunicación contemporánea, caracterizada por la inmediatez, la pausa inherente a la escritura postal exige tomar distancia, ponderar los términos utilizados y releer lo plasmado. Así, el impacto del mensaje trasciende el espacio de la consulta e integra la dimensión cotidiana del consultante.
“Es como si la palabra escrita tendiera un puente directo entre el escenario terapéutico y la cotidianidad de las personas”, subraya Isabel.
Alcances más allá del espacio clínico
Uno de los hallazgos centrales de la revisión fue cartografiar la diversidad de campos donde la carta terapéutica despliega su efectividad. La evidencia hallada abarca aplicaciones en psicoterapia, educación, centros penitenciarios, procesos de duelo, atención en salud, terapia familiar y de pareja, así como en contextos marcados por la violencia sexual y el conflicto armado.
En la práctica educativa, la correspondencia favorece la educación emocional, el autoconocimiento y la empatía interpersonal. En entornos de reclusión, asume un valor testimonial determinante, permitiendo la reconstrucción narrativa de historias atravesadas por el dolor y el aislamiento.
Nuevas rutas para la investigación académica
Para Bernal Vélez, las conclusiones del estudio no constituyen un punto de llegada, sino un punto de partida para formular nuevos interrogantes científicos. Entre las líneas futuras, destaca la necesidad de examinar las diferencias cualitativas entre la escritura epistolar manuscrita y la mediada por entornos digitales.
Asimismo, el equipo plantea la relevancia de profundizar en cada uno de los dominios identificados para elaborar guías metodológicas y de intervención ajustadas a las particularidades de cada población.
Este trabajo ofrece un panorama claro y abre caminos de innovación reflexiva para los futuros investigadores del área”, concluye la docente e investigadora.
De esta manera, una práctica cotidiana adquiere rango de objeto de estudio para comprender de qué forma las personas construyen sentido sobre sus vivencias. Desde la UPB, este proyecto articula la formación investigativa de pregrado, la producción académica de alto nivel y el compromiso social con el bienestar humano.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia De Noticias UPB Medellín
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Hay talentos que nacen con una melodía propia y caminos que se construyen con disciplina, fe y resiliencia. Ese es el caso de Matías, un estudiante del Colegio UPB cuya voz ha traspasado las paredes de las aulas para resonar en escenarios de talla nacional como La Voz Kids y, más recientemente, pisar con orgullo la imponente tarima del Estadio Atanasio Girardot junto al prestigioso Conjunto Clásico.

De no ser por el estudio y por las oportunidades que me ha brindado el colegio, yo no estaría donde estoy”, afirma. Acompañado siempre por su familia, amigos y maestros que ven un gran futuro en él, el joven artista reconoce que el sacrificio vale la pena.
El camino no ha estado exento de dificultades. Como él mismo señala, lo más duro ha sido lidiar con los múltiples “no” recibidos en concursos departamentales y de la ciudad a lo largo de su formación. Sin embargo, lejos de desanimarse, cada negativa se ha convertido en el combustible para fortalecer su carácter y seguir adelante en busca de grandes oportunidades.
Ese esfuerzo dio frutos memorables cuando pisó la tarima del Atanasio Girardot. Para Matías, fue la mejor experiencia de su vida:
“No creo en la suerte, sino en las bendiciones de Dios”.
Tras una serie de ensayos donde el director de la orquesta, Rey Castro, quiso conocerlo a fondo y se consolidó la oportunidad de cantar junto a ellos. Compartir micrófono con músicos de esa magnitud es un logro inédito para un niño en este género.

Matías dejó una huella imborrable, marcada por los valiosos consejos de los artistas que lo animaron a no detenerse jamás.
La historia de Matías con la música comenzó temprano, entre los cuatro y seis años, precisamente en un festival de talentos dentro de la institución, donde descubrió su vocación. A partir de allí, los tropiezos y los triunfos formaron al artista que hoy en día destaca por su amor indiscutible hacia la salsa, un género poco común en las nuevas generaciones.
Su paso por La Voz Kids fue otra prueba de fuego. Desde la inscripción inicial, pasando por rigurosos filtros, videollamadas e incluso ausencias escolares justificadas por el sueño de triunfar, la experiencia exigió sacrificios que culminaron con éxito en las audiciones a ciegas en Bogotá.
Hoy, con la mirada puesta en el porvenir, Matías combina su rutina escolar con el firme propósito de seguir componiendo, cantar en grandes estadios y mantener los pies sobre la tierra. Su historia es la prueba viva de que, cuando se cuenta con el respaldo institucional y una voluntad inquebrantable, los sueños más grandes dejan de ser acordes lejanos para convertirse en una maravillosa realidad.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Queridos estudiantes.
Les envío un abrazo muy especial y toda mi solidaridad en estos momentos. Como UPB, queremos estar muy cerca de ustedes, de sus familias y de nuestra comunidad, con empatía, solidaridad y esperanza.
Sabemos que algunos pueden tener seres queridos o viviendas en las regiones afectadas. Si esta situación está impactando su vida familiar, su bienestar o el cumplimiento de sus actividades académicas, queremos decirles con claridad que cuentan con el respaldo de la Universidad.
La Vicerrectoría Pastoral, a través de Bienestar Institucional, recibirá y centralizará la información de cada caso. Desde allí se coordinará el acompañamiento necesario con las facultades, los profesores y las demás áreas de la UPB.
Cada situación será atendida de manera particular. La Universidad los acompañará para encontrar alternativas frente a la asistencia a clases, las evaluaciones, las entregas y los demás compromisos académicos que puedan verse afectados; orientadas estas acciones desde una flexibilidad académica.
Por favor, comuníquennos lo que están viviendo a través de este enlace Estamos contigo | Acompañamiento UPB: Rellenar formulario en el cual podrán compartirnos su situación y activar, de esta manera, el proceso de atención organizada y sincronizada, y acorde con las necesidades reales de cada persona.


Hoy queremos estar cerca, escuchar y actuar con humanidad. La UPB es su casa y está presente para acompañarlos a ustedes y a sus familias.
Que nadie se sienta solo. Con afecto y oración,
Padre Diego Marulanda Díaz, Rector General
Universidad Pontificia Bolivariana
Por: Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias – UPB Medellín. “Cuando me enteré que me había ganado la beca, fue el día más feliz de mi vida. Me sentí orgulloso, agradecido y confirmé que estaba tomando el camino correcto; lloré de la felicidad”.
Con lágrimas en sus ojos, Yonnier López, estudiante de Licenciatura en Etnoeducación, recordó el día que recibió la beca otorgada por la Fundación Aurelio Llano Posada y la Fundación UPB; una noticia que, además de acercarlo a su sueño de ser docente, reafirmó que había elegido el camino correcto para impactar a su comunidad.
Yonnier nació y vive en Ipiales, Nariño y desde allí, cada semestre, lleva una maleta cargada de sueños a la UPB Medellín con un propósito claro: formarse para regresar a su territorio y aportar al fortalecimiento comunitario, a través de la educación.
“Lo que me motivó a estudiar Licenciatura en Etnoeducación fue conocer la diversidad étnica y cultural de Colombia, lo que me permite fortalecer mi compromiso con el liderazgo, la transformación social y llevar un poquito de mi conocimiento a mi comunidad”, expresó.
Desde los primeros semestres, este joven ha tenido la oportunidad de trabajar de manera práctica con diferentes comunidades, una experiencia que le ha permitido comprender sus necesidades y reconocer el valor de compartir los aprendizajes adquiridos en las aulas. “Dentro de la Universidad se aprende demasiado y uno lleva un conocimiento muy grande a las comunidades. Poder implementarlo dentro de nuestro territorio es algo increíble, porque la Universidad no solamente está formando docentes, sino también líderes”, afirmó.
Sin duda, un aspecto fundamental en su recorrido académico ha sido la beca recibida, que le permite la continuidad en su proceso de formación y que hoy Yonnier agradece:
Solo me queda decir gracias, ‘pai, pai, pai’, como decimos nosotros en Nariño, que significa ‘gracias’, por este tipo de oportunidades que brindan a personas que de verdad lo necesitamos. No saben lo difícil que es salir adelante cuando uno no tiene los recursos, pero gracias a ustedes, nosotros logramos nuestro sueño”, expresó con emoción a sus benefactores.
Con el apoyo de la Fundación Aurelio Llano Posada y la Fundación UPB, Yonnier continúa construyendo un sueño que va más allá de obtener un título profesional: regresar a su comunidad, compartir el conocimiento adquirido y contribuir, desde la educación, a su desarrollo, liderazgo y transformación. Gracias a este respaldo, mantiene vivo su sueño, porque para él, educar significa transformar realidades y convertirse en el líder que su territorio necesita.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La dedicación, el compromiso con la investigación y la búsqueda constante de soluciones innovadoras le abrieron las puertas a Mariana Giraldo para realizar la pasantía de sus prácticas académicas, articuladas al proyecto sobre la Cationización de Fibras de Fique provenientes de subproductos textiles, desarrollado por el Grupo de Investigación sobre Nuevos Materiales (GINUMA) de la UPB. Motivada por fortalecer su formación científica, en 2024 dio un paso decisivo en su trayectoria al postularse y obtener la beca Mathematics of Information Technology and Complex Systems (MITACS), que le permitió realizar una estancia de investigación en Canadá.

Durante su pasantía, Mariana hizo parte de un equipo de ingenieros químicos dedicado al desarrollo de apósitos para el tratamiento de heridas, elaborados a partir de nanocelulosa vegetal y nanopartículas de óxido de zinc, con propiedades antibacterianas y antioxidantes. Su participación fue significativa, al ser la única estudiante de Ingeniería en Nanotecnología del grupo de investigación y la única colombiana representando la UPB en un equipo conformado por investigadores provenientes de la India.
A pesar de estar en otro país y rodearse de personas con un idioma y lenguaje totalmente diferente, eso no fue impedimento para desarrollar su práctica con éxito, Mariana menciona que:
“Como yo tenía bastante experiencia en el laboratorio y tenía 3 años trabajando aquí en la universidad, para mí no fue difícil la inmersión dentro del laboratorio, además de que las prácticas allá eran muy accesibles, porque no era ir a una clase, sino que me asignaban un proyecto y yo tenía que trabajar en él y desarrollar un producto”.
Los grupos de investigación de la UPB se han consolidado como escenarios donde estudiantes, docentes y egresados trabajan de manera interdisciplinaria en el desarrollo de soluciones innovadoras para responder a los desafíos de la industria, tanto en Colombia como en el ámbito internacional. En este contexto, las pasantías representan una oportunidad para fortalecer la formación académica y profesional, al tiempo que promueven el crecimiento personal a través del intercambio cultural, el aprendizaje de nuevos idiomas y el trabajo colaborativo con investigadores de diferentes países.

Más allá de los conocimientos adquiridos en el aula, la disciplina y el compromiso son factores que permiten convertir las oportunidades en experiencias transformadoras. La UPB promueve escenarios que impulsan el crecimiento académico, profesional y humano de sus estudiantes, preparándolos para proyectarse en contextos internacionales. Para Mariana, la pasantía en Canadá significó precisamente eso, una experiencia que amplió sus horizontes y le abrió puertas que nunca imaginó alcanzar. Ella resalta que:
“Uno cree que porque estudia una carrera en específico solo puede ejercer desde esa área, y no es así. Nosotros somos muy versátiles, por ejemplo, yo en tercer semestre veía cosas enfocadas en lo textil más que en lo Nanotecnológico, y es ahí cuando la experiencia en los laboratorios te permite cultivar diversas prácticas que más adelante se van a ver reflejadas en los trabajos que haya que hacer. Siempre hay una oportunidad de conocimiento, solo hay que estar muy abierto a las posibilidades”.


Este tipo de experiencias trascienden el ámbito académico. El paso de Mariana por Canadá no solo fortaleció sus competencias como ingeniera en nanotecnología, sino que también le permitió consolidar una proyección externa y demostrar el talento que se forma en la UPB. Su historia evidencia cómo la investigación, el compromiso y la excelencia académica pueden abrir puertas a escenarios donde el conocimiento trasciende fronteras.
Con la mirada puesta en nuevos retos, Mariana se prepara para recibir su título como ingeniera para continuar su formación a nivel de maestría. Su vivencia demuestra que la curiosidad, el compromiso y la investigación pueden abrir caminos hacia oportunidades que transforman no solo el desarrollo profesional, sino también la forma de ver el comportamiento de la sociedad.
Por: Roger Andrés Luna Hernández – Agencia de Noticias UPB