Agencia de noticias – UPB Medellín. En distintos escenarios de Medellín, la música sigue abriendo espacios para el encuentro y la reflexión. A través de ella, no solo se interpretan obras, también se generan experiencias que aportan al fortalecimiento cultural del territorio.
La Orquesta Departamental de Antioquia (ODA) es un claro ejemplo de cómo la cultura puede transformar y conectar. Este proyecto, liderado por la Gobernación de Antioquia con el apoyo del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia (ICPA), nace con el propósito de consolidar en el departamento una orquesta profesional de alto nivel artístico. Está integrada por jóvenes antioqueños que encuentran en este espacio no solo una oportunidad de excelencia interpretativa, sino también desarrollo profesional y estabilidad laboral.
En articulación con este propósito, la Universidad Pontificia Bolivariana, el ICPA y la Fundación UPB, han consolidado una agenda conjunta que promueve la circulación artística, el fortalecimiento formativo y el acceso a la cultura. Esta alianza permite generar espacios de valor cultural que acercan el arte a más personas y fortalecen el vínculo entre la academia, el sector público y la comunidad.
Como parte de esta articulación, se han desarrollado espacios como el reciente concierto realizado en el marco de la preparación para la Pascua, en el que la ODA interpretó Un Réquiem Alemán de Johannes Brahms, junto con distintos coros de la ciudad. Este tipo de encuentros evidencian el alcance del trabajo conjunto, al propiciar experiencias que acercan la música a diferentes públicos.

“Nos reunimos no solo para escuchar una obra magistral, sino para disponernos interiormente a un tiempo de reflexión, esperanza y renovación”, mencionó el Padre Diego Alonso Marulanda Díaz, Rector General de la UPB, resaltando el valor de la música como un medio para generar encuentros significativos.
Bajo la dirección de la maestra Cecilia Espinosa Arango, la Orquesta Departamental de Antioquia ha fortalecido su presencia en distintos escenarios académicos, institucionales y comunitarios, contribuyendo a la proyección y fortalecimiento del patrimonio cultural en el departamento.
Este memorando de entendimiento representa una oportunidad para seguir consolidando alianzas que permitan ampliar el acceso a la cultura y fortalecer el desarrollo artístico en la región.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
Agencia de Noticias UPB. La Universidad Pontificia Bolivariana impulsa Casa de la Felicidad, una iniciativa orientada a promover el bienestar, el aprendizaje y la construcción de comunidad entre las personas mayores. A través de diferentes líneas formativas y experiencias como la Universidad de los Jueves, el programa abre las puertas de la universidad para que esta población continúe aprendiendo, compartiendo y desarrollando nuevos proyectos de vida.
En un contexto en el que cada vez cobra mayor importancia pensar el bienestar y el acompañamiento del adulto mayor, Casa de la Felicidad surge como una apuesta de la Universidad por crear espacios de encuentro, aprendizaje y cuidado integral.
Esta iniciativa se articula con el programa institucional Bienestar, Familia y Vida, que promueve una cultura centrada en la persona y en la construcción de comunidades que reconocen las dimensiones de cuidado espiritual, autocuidado, cuidado casa común y cuidado del otro, como pilares para el desarrollo humano y convivencia.
Dentro de esta iniciativa cobra especial protagonismo la Universidad de los Jueves, una estrategia experiencial que convierte el campus en un punto de encuentro semanal para las personas mayores.

La programación iniciará el próximo 30 de abril y cada jueves, la Universidad abrirá sus puertas para ofrecer una programación que combina actividad física, espacios culturales y momentos de formación pensados para esta población.
Según explica Claudia Lucía Salazar Hoyos, líder la Casa de la Felicidad, esta experiencia busca que la UPB también sea un lugar donde las personas mayores puedan seguir descubriendo intereses, construyendo relaciones y participando en la vida académica y cultural.
“Queremos que las personas mayores tengan cabida en el Eco Campus para aprender, compartir y generar vínculos. Bajo nuestra premisa de que aprender no tiene edad, buscamos que descubran la alegría que trae seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida”, señala.

La Universidad de los Jueves ofrece una programación diversa con actividades físicas, creativas y culturales dirigidas a las personas mayores. Espacios como caminar entre amigos, el walking fútbol, clases de baile, rumba aeróbica, gimnasia senior, talleres de ilustración, barismo, cata de vino y muchos más hacen parte de esta propuesta.
Todas las actividades se realizan sin costo, lo que permite que más personas se acerquen al campus universitario para participar, aprender y compartir nuevas experiencias. Además de promover hábitos de vida saludable, esta programación busca fortalecer la autonomía, el bienestar emocional y la construcción de vínculos sociales, aspectos fundamentales para una mejor calidad de vida en esta etapa.
Actualmente, la iniciativa cuenta con aliados como Comfama, que se suman a esta apuesta por generar oportunidades de participación y acompañamiento para las personas mayores.
Más que una agenda de actividades, la Universidad de los Jueves se proyecta como un espacio donde las personas pueden mantenerse activas, fortalecer sus relaciones y continuar aprendiendo en comunidad. Cada encuentro confirma que la Universidad Pontificia Bolivariana también puede ser un lugar para seguir descubriendo, participando y disfrutando nuevas experiencias a lo largo de la vida.
Por: Liz Dey Monsalve Pulgarín – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB, Medellín. Myrloude Gelin, de 36 años y estudiante de tercer semestre de Enfermería, encontró en el cuidado humanizado un puente perfecto entre su fe y su profesión.
Como religiosa tengo la responsabilidad de ayudar y apoyar a los demás”, afirma con serenidad. Para ella, la enfermería no es solo una carrera, es la extensión natural de su misión espiritual.
Desde joven sintió el llamado a servir incluso antes de iniciar su camino en la vida religiosa, Myrloude sabía que quería estudiar enfermería, por lo que ese fue su impulso inicial, lejos de apagarse con los años, se fortaleció en la congregación y hoy, entre oraciones comunitarias, eucaristías, clases universitarias y trabajos académicos, confirma que su propósito siempre ha sido el mismo: servir.

Aunque aún no ha iniciado prácticas clínicas formales, ha acompañado comunidades vulnerables desde su vida religiosa, entendiendo que el cuidado trasciende los hospitales. “Es muy gratificante apoyar a una persona en sus momentos más vulnerables”, expresa Myrloude.
Uno de los recuerdos que marcó su corazón ocurrió en el hospital, cuando acompañó a un hombre delicado de salud.
“Tuve que bañarlo y sentí en ese momento como si fuera mi papá o mi hermano”, cuenta. Esa experiencia le enseñó que el sufrimiento es parte de la vida humana y que nadie debería atravesarlo en soledad.
Combinar la vida religiosa con la exigencia académica no ha sido sencillo, entre oraciones comunitarias, catequesis y responsabilidades en la congregación, el tiempo es su mayor reto. Sin embargo, lo enfrenta con disciplina y pasión. “Aun así saco mi tiempo para estudiar lo que tanto me apasiona”, asegura Myrloude.
Para ella, la vida religiosa aporta a la enfermería valores esenciales: humanización, empatía, discreción y ética profesional; mirar al paciente desde la compasión y la espiritualidad transforma la manera de cuidar ya que comienza en el corazón.
Cuando se le pide resumir su historia en una frase, no duda: “Lo más importante en la vida es entregarse a uno mismo sin reserva”, y ese es también el mensaje que deja a los jóvenes que sienten vocación de servicio “Lo importante no es el dinero, sino darse a uno mismo y acompañar sin discriminación”.
En un mundo donde el éxito suele medirse en resultados y cifras, Myrloude Gelin recuerda que la mayor grandeza está en cuidar con fe, disciplina y ternura, su vocación demuestra que sanar también es un acto de amor.
Por: Sofía Londoño Cardona. Agencia de Noticias UPB, Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La forma de viajar está cambiando. Hoy quienes recorren un destino no solo buscan conocer lugares, sino vivir experiencias que los conecten con la cultura, las tradiciones y las historias que habitan en cada territorio. En ese escenario, la gastronomía ha dejado de ser un complemento para convertirse en una de las principales formas de interpretar y recordar un lugar.

La Universidad Pontificia Bolivariana presenta el Diplomado Turismo con Sabor: experiencias culinarias y comunicación sostenible, una propuesta formativa que entiende la gastronomía más allá de la cocina y la convierte en un puente entre cultura, territorio y memoria. En un contexto donde los viajeros buscan conexiones más auténticas con los destinos, este Programa responde a una tendencia global: vivir, sentir y recordar a través de los sabores.
El Diplomado abre una oportunidad para actores del sector turístico y gastronómico, así como para quienes desean incursionar en este campo, estructurando sus proyectos desde una mirada centrada en el cliente. Más que ofrecer productos, la apuesta es diseñar experiencias memorables que conecten emocionalmente con quienes las viven y generen valor diferencial en un mercado cada vez más competitivo.
“El turismo y la gastronomía tienen una relación profunda. Tanto un viaje, como un libro, comienzan con expectativa y terminan con emoción. Los sabores hacen parte de esa experiencia, porque detrás de cada uno hay una historia, una tradición y un legado”, explica Luis Arenas, docente del Diplomado, al referirse al valor cultural y simbólico de la cocina dentro del turismo contemporáneo.
Bajo esta perspectiva, esta experiencia formativa propone un enfoque práctico y vivencial. A través del intercambio con docentes, el análisis de casos reales y la visita a escenarios con experiencias exitosas, los participantes podrán comprender cómo se construyen productos turísticos alrededor de la gastronomía y de qué manera estos pueden convertirse en experiencias significativas para los visitantes.
A diferencia de otras ofertas académicas, este Programa se aleja de lo estrictamente teórico y administrativo para centrarse en la creación. El proceso formativo invita a los participantes a diseñar, ajustar y proyectar sus propias ideas, con el objetivo de generar experiencias que no solo atraigan clientes, sino que construyan relaciones a largo plazo basadas en la recordación y la fidelidad.
“Hoy el turista no solo busca conocer un destino, sino vivirlo. Por eso, esta experiencia está pensada para que los participantes experimenten el turismo gastronómico desde adentro, entendiendo cómo se construyen experiencias reales que conectan con las personas”, afirma el docente.

Con esta iniciativa, la UPB continúa fortaleciendo su oferta de Formación Continua, alineada con las transformaciones del turismo actual y con una visión que reconoce en la gastronomía una forma de narrar el territorio, preservar la identidad y crear experiencias que trascienden lo inmediato.
En este escenario, la gastronomía deja de ser un complemento del viaje para convertirse en una forma de comprender el mundo. Apostarle a este tipo de experiencias no solo responde a una tendencia, sino a una transformación profunda en la manera de habitar los territorios, reconocer sus saberes y generar conexiones significativas. Formar en turismo gastronómico es, en ese sentido, formar en sensibilidad, en identidad y en la capacidad de crear experiencias que permanecen mucho después de haber terminado el viaje.
Por: Liz Dey Monsalve Pulgarín – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Por primera vez en la historia de la Iglesia Católica Latinoamericana, la sinodalidad tendrá un programa académico formal, se trata de la Licenciatura en Teología Pastoral Sinodal, un programa vanguardista avalado por la Universidad Pontificia Bolivariana y por el Centro de Formación Teológico Cebitepal del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
Esta licenciatura hace frente a los desafíos contemporáneos de fomentar y fortalecer una Iglesia sinodal, que forme y capacite teólogos pastoralistas que se encuentren en la capacidad de liderar y acompañar procesos sociales y pastorales, derivado de una rigurosa formación académica y acompañado de un enfoque inspirado en el camino sinodal que empezó el papa Francisco y que es apoyado hoy día por el papa León XIV.
La sinodalidad propiamente, cuya etimología quiere decir ‘caminar juntos’, no es solo una idea abstracta, por el contrario, es un concepto clave dentro de la Iglesia Católica para comprender el funcionamiento actual apoyado por el Papa León XIV, pues implica que todos los miembros (además del Papa y obispos) participan no solo en su cotidianidad, sino también en sus decisiones, incluyendo laicos, sacerdotes y religiosos en general. Por extensión, la sinodalidad en la academia será entendida como la superación de visiones estrictamente institucionales y promoverá desde la enseñanza una Iglesia que se asimila y se realiza desde relaciones de comunión, participación y escucha.
El nuevo programa tendrá una duración de 2 años divididos en 4 semestres, bajo una modalidad híbrida, esto quiere decir que está la posibilidad de cursar una parte del programa de manera presencial y otra desde la distancia en la virtualidad, más precisamente, el primer semestre debe verse presencialmente en la sede del CELAM en Bogotá y los restantes de manera virtual.
De manera adicional, a lo novedoso de ser la primera licenciatura canónica con énfasis en pastoral y sinodalidad, la conformación de su planta docente resalta como otro de sus fuertes dado que cuenta con la intervención de destacados teólogos, pastoralistas y canonistas de amplia trayectoria como por ejemplo: Pedro Trigo, Carlos María Galli, Sandra Arenas, Olvani Sánchez, Alzirinhia D. Souza, Hosffman Ospino, Agenor Brighenti, José San José Prisco, César Kuzma, Ariel Fresia y César Augusto Ramírez, director de la Facultad de Teología de la UPB quien, a propósito, apuntó lo siguiente respecto del programa:
Va a ser una oportunidad maravillosa para que, a través de la licenciatura canónica o maestría canónica, diferentes agentes de pastoral de todo el mundo, sobre todo de América Latina y el Caribe, puedan tener esta experiencia de formación de la mano del Celam y la Universidad Pontificia Bolivariana”.
Los cupos son limitados, el proceso de inscripción comienza desde el 16 de marzo hasta el 28 de abril de 2026 en el enlace https://cebitepal.celam.org/licteologia/ y la primera cohorte inicia el 11 de mayo de 2026. Este programa ofrece una experiencia académica, social y formativa de carácter colaborativa con un especial énfasis en la interlocución y diálogo de los saberes sociales y eclesiásticos y en la construcción comunitaria misma del saber.
Por: Juan José Marín Torres – Agencia de noticias UPB
¿A un mar de qué?
Y ¿para llegar a dónde?
¿De dónde migran las aves que me observan?
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Así como este, cada lunes nacen nuevos versos en el Taller de Poesía de la Biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana, un espacio pensado para personas que siempre han querido conocer más sobre el mundo de la poesía, escribirla, pero que creen no saber hacerlo.
El taller se realiza todos los lunes a las 10 de la mañana y está abierto a todo público. Allí, estudiantes, trabajadores de la universidad, e incluso personas externas, pueden acercarse al mundo de la poesía sin necesidad de tener conocimientos previos.
La idea nació de una pregunta: ¿cómo sacar la literatura de las aulas de clase, extenderla y llevarla más allá de unas pocas horas de estudio?
Juana Vélez Cardona, estudiante de séptimo semestre de Estudios Literarios en la UPB y amante de la poesía, vio en la biblioteca una oportunidad para crear un espacio donde cualquier persona pudiera conectar con este género literario. Así nació el Taller de Poesía, el cual empezó en febrero de 2026.
Para Juana, todos tenemos algo de poesía. “Existe una sensibilidad poética con la que cada persona mira las cosas”, explica. Por eso considera que estos espacios son importantes, porque permiten desarrollar esa sensibilidad y darse cuenta que no es solo poeta el que ha estudiado y el que escribe unos poemas magníficos, sino todo el que es capaz de sentarse y enfrentar el miedo de la hoja en blanco.

El objetivo del taller es hacer que todas las personas conozcan un poco más sobre este tipo de literatura, la lean y la entiendan a través de tres elementos principales: teoría, lectura y ejercicios de escritura. Durante cada sesión, los participantes conocen conceptos básicos, leen poemas y luego escriben sus propios textos.
A diferencia de otros espacios donde solo se escucha a un poeta invitado, el taller busca que los asistentes participen activamente, se expresen y se sientan libres. Es un espacio de conversación donde todos pueden opinar sobre los poemas, incluso si no tienen formación.
Para desarrollar las sesiones, Juana suele escoger un poema que le guste y, a partir de él, identificar elementos teóricos que le ayuden a explicar y comprender mejor la poesía. Luego propone ejercicios simples para que los participantes escriban sin sentirse presionados. Además, Juana pregunta a los que asisten al taller sus impresiones y así, volver el momento un diálogo entre los presentes.

En la teoría se comparten corrientes, métricas de rima y estructuras de los poemas. En la lectura, se leen autores referentes o escuchan poetas recitando sus creaciones y, en la escritura, se combinan los elementos anteriores para construir un poema. Uno de los ejercicios de iniciación consiste en escribir un poema a partir de algo cotidiano como una lista de mercado o la receta de una comida. A partir de esas palabras simples, los participantes comienzan a construir imágenes, descripciones y versos.
De esta manera, la poesía deja de verse como algo complejo o lejano y se convierte en una forma accesible de expresión.
Luis Alberto Salazar, quien apoya el taller desde la Biblioteca UPB, explica:
Con el taller, la gente puede acercarse a la escritura y a la poesía y ver que cualquier persona puede hacer poesía, sin necesidad de haber leído miles de libros ni conocer a los grandes poetas”.
Para Juana, uno de los momentos más interesantes ocurre cuando los participantes comienzan a escribir. Muchos llegan diciendo que no saben hacer poesía, pero después de los ejercicios terminan compartiendo textos que sorprenden a todos. Para ella, ese es uno de los mayores logros del taller: descubrir que muchas personas que creen no saber escribir poesía, en realidad solo necesitaban perder el miedo a la hoja en blanco.
Por: Samuel Lopera Betancur – Agencia de Noticias UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Simón Herrera, estudiante del programa de Ingeniería Agroindustrial, fue seleccionado por el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX) para realizar pasantía académica en la Universidad Aeres Hogeschool Dronten en Países Bajos, donde fortaleció sus conocimientos en las nuevas innovaciones tecnológicas de la industria.
A través del proyecto de formación internacional Escuela de Verano ICETEX estudiantes colombianos de pregrado tienen la oportunidad de realizar cursos o clases intensivas en el extranjero. El objetivo de este programa es fomentar la cooperación internacional y contribuir al desarrollo de sectores estratégicos para el país.
Las experiencias internacionales te abren el paisaje como ingeniero, te motivan a mejorar la eficiencia de los procesos de sostenibilidad, economía, ambientales y sociales de la industria agroindustrial para así lograr una sinergia entre los conocimientos antiguos y las nuevas tecnologías”, afirmó el estudiante.
Simón llegó con nuevas ideas y un panorama más amplio sobre su carrera, con la certeza de que la ingeniería agroindustrial puede articularse con otras disciplinas e ingenierías para generar soluciones más integrales. Además, considera que esta experiencia puede abrir nuevas puertas, no solo para él, sino para más estudiantes, ya que uno de los propósitos centrales de la Escuela de Verano es que cada participante multiplique y comparta los conocimientos adquiridos en su entorno académico y productivo.

Mediante estos créditos, ICETEX incentiva y apoya a los jóvenes colombianos en áreas de logística y agroecología con la finalidad de mejorar los procesos de producción e implementar nuevas tecnologías que beneficien el campo colombiano.
La UPB acompaña y promueve este tipo de experiencias de movilidad internacional, ya que permite fortalecer los conocimientos en el proceso de formación profesional de los estudiantes.
Por: Salomé Correa – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Durante muchos años, gran parte de la producción del interior ha tenido que trasladarse a puertos del Caribe como Cartagena, Santa Marta y Barranquilla.
Esto implica trayectos más largos y costos logísticos más elevados. Con la apertura del nuevo puerto, se anticipa que las distancias a recorrer sean menores, lo que representaría una ventaja para las zonas que generan alrededor del 60 % del producto interno.
Se trata de “una ocasión muy importante para impulsar la economía, no solo de la zona del Urabá y del departamento de Antioquia, sino también de gran parte del país, por su potencial para mejorar la logística de exportación y aumentar la competitividad a nivel nacional”, así lo mencionó Cesar Salazar, docente de la Facultad de Arquitectura de la UPB.
El efecto económico se extiende no solo a nivel nacional, sino también local. En la zona de Urabá se considera que el proyecto actúa como un impulsor capaz de favorecer el empleo, el desarrollo de negocios y la mejora de las infraestructuras. Localidades como Apartadó y Turbo, así como sus áreas rurales y poblaciones cercanas, ya comienzan a percibir cambios vinculados a las expectativas económicas que genera esta iniciativa.
No obstante, expertos señalan que el crecimiento portuario conlleva transformaciones significativas en el territorio que requieren planificación cuidadosa. Desde hace años, investigadores y académicos han elaborado propuestas para optimizar la calidad urbana y regional de las zonas adyacentes, además de realizar estudios sobre formas sostenibles de uso del litoral.
En este proceso ha participado la Universidad Pontificia Bolivariana y otras instituciones mediante proyectos de investigación, trabajos de posgrado y asesorías técnicas orientadas a apoyar la toma de decisiones públicas.
Estos estudios buscan prever de qué manera una infraestructura de gran escala puede influir en las comunidades, el entorno natural y el paisaje costero. Asimismo, han servido para actualizar planes de gestión territorial y fomentar el diálogo entre autoridades, empresas y población local.
Paralelamente, el proyecto ha impulsado programas de formación para que los habitantes de la zona de influencia puedan vincularse laboralmente en sus distintas etapas, mientras las instituciones educativas ajustan sus planes de estudio y los estudiantes universitarios desarrollan prácticas y propuestas enfocadas en los retos urbanos, ambientales y climáticos de la región.
“El éxito del proyecto estará estrechamente ligado a la cooperación entre el gobierno, las empresas y las instituciones educativas. El crecimiento económico por sí solo no garantiza una mejor calidad de vida y, si no se impulsan con rapidez inversiones en vivienda, servicios, infraestructura y capacitación laboral, existe el riesgo de que algunas desigualdades sociales se profundicen en las comunidades cercanas”, señaló Salazar.
En este contexto, el puerto se perfila como una oportunidad histórica, pero también como un reto estratégico: promete dinamizar la economía y fortalecer la posición comercial del país, aunque exige políticas públicas efectivas y coordinadas que orienten el desarrollo territorial de manera sostenible e incluyente.
Por: Daniela Lora Osorio – Agencia de noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. A través del debate y la crítica de fragmentos de películas en inglés y subtituladas en este mismo idioma, los participantes del Cine Club de la Escuela de Educación podrán fortalecer habilidades como la expresión oral y la comprensión auditiva. Esta estrategia busca propiciar un acercamiento natural al idioma desde el análisis de películas propuestas por los mismos asistentes, en un ambiente participativo, de reflexión y de intercambio de ideas.
El Cine Club tiene lugar cada lunes a las 10:00 a.m. en el aula 503 del bloque 6 y está dirigido a estudiantes, docentes, personal administrativo y público en general interesados en mejorar sus aptitudes en el idioma inglés, pues a través del cine se promueve no solo un aprendizaje significativo, sino también un uso del idioma en contextos reales, pues como indica Sara Rodriguez, participante del club y estudiante de la Licenciatura en Español e Inglés de la UPB:
Vemos las películas en inglés para fortalecer esa comunicación en el inglés; el subtítulo en inglés y el audio en inglés nos ayudan porque podemos ver el inglés en diferentes contextos y en diferentes sociedades, ya que vemos no solamente actuales (películas), sino también de tiempos pues pasados, entonces conocemos palabras nuevas, conocemos diálogos nuevos y dialectos nuevos”.
Esta estrategia hace parte de las iniciativas y acciones pedagógicas que la Escuela de Educación de la UPB viene desarrollando para fomentar metodologías que rompan con esquemas tradicionales de aprendizaje y enseñanza, sumado a que genera espacios extracurriculares de formación dentro de la misma universidad. Respecto del impacto del Club en sus participantes, así se expresa Danny Jean Paul Mejía, docente a cargo del proyecto:
“El Cine Club digamos que es una apertura no solamente en términos lingüísticos, sino también culturales o socioculturales, porque de una u otra manera las expresiones que los muchachos están viendo allí son del uso cotidiano. Entonces, actúa en términos de potenciación de la escucha, potenciación también del vocabulario y de reconocer la sociolingüística como una parte activa de la lengua”.
No solo se trata entonces de un lugar donde se proyectan películas, en el Club, el inglés cobra vida y con cada escena proyectada se abre una oportunidad para aprender y descubrir nuevos matices del inglés, comprender la realidad de diferentes culturas y mejorar la confianza al momento de intervenir o expresarse.
Con espacios como el Cine Club, la UPB refleja su compromiso con la formación académica integral y de calidad, posibilitando a su vez la creación de escenarios de aprendizaje colaborativo y el desarrollo de competencias de impacto global como el inglés.
Por: Juan José Marín Torres – Agencia de noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Por medio de diferentes prácticas como la escritura, clases e inmersión a través de visitas guiadas en la ciudad, los estudiantes y docentes provenientes del Oberlin College de Ohio, Estados Unidos, llevaron a cabo un ejercicio cultural y contextual de asimilación de los diferentes procesos sociales que en términos de paz y de resignificación y recuperación de espacios se han desarrollado.
Este intercambio mostró no solo a Medellín, sino también a la UPB, como referentes en temas de cambio, reivindicación de la memoria y progreso social, pues se visitaron lugares históricamente golpeados por el conflicto armado como la Comuna 13, donde hoy día las artes ocupan el lugar que tiempo atrás tuvo la violencia. Otros sitios emblemáticos del sector a los que los estudiantes y profesores pudieron acudir fueron: la Plaza Minorista, la Asociación de Mujeres Campesinas Siemprevivas, el Museo Casa de la Memoria y Guatapé. Danny Jean Paul Mejía, docente de la UPB quien acompañó a los estudiantes en sus recorridos por la ciudad, apuntó lo siguiente referente a la resignificación de Medellín:
Lo más importante en este proceso para ellos (los estudiantes) fue resignificar el estereotipo de la Medellín que ven en las noticias, la Medellín que ven como el lugar de turismo de todo tipo, ver una Medellín social, cercana, con procesos de trabajo arduo de los habitantes de Medellín, eso les reconfigura, pues no solo ven este espectáculo que es la ciudad, sino también que reconfigura una perspectiva más humana, más social y más llena de procesos en beneficio de la paz”.
Por su parte, la UPB desarrolló una propuesta académica en aras de consolidar los aprendizajes y vivencias de los visitantes para que, de esta manera, también pudiesen contribuir a los procesos sociales de la ciudad. En primer lugar, se llevó a cabo un concurso de fotografía donde se buscaba resumir la experiencia de la estadía en una imagen:
En segundo lugar, se propuso a cada estudiante escribir una carta abierta a Medellín en la cual debían expresar su aporte o compromiso con la ciudad y sus principales deseos en materia social para ella. De manera anónima, así se expresó uno de los estudiantes:
“Esta experiencia fue un tipo de metamorfosis emocional. Esta ciudad es tan linda y no podría entender esto sin trabajar con ustedes (…) son divertidos creativos y brillantes. Gracias por la calidez, el increíble trato y cuidado y por todo su trabajo”.
A través de estos intercambios la UPB ratifica su compromiso de propiciar espacios que fortalezcan e impulsen el desarrollo social y adicionalmente esta visita representa un avance fundamental en el propósito de la UPB de consolidar vínculos con instituciones internacionales para globalizar la educación, el conocimiento y la buena imagen de Medellín y también de Colombia.
Por: Juan José Marín Torres – Agencia de noticias UPB