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Durante cuatro décadas, Medellín cambió de edificios, vías, sistemas de transporte y formas de recorrer el centro. Pero hay algo que permaneció en el mismo lugar: una escultura de Fernando Botero que pasó de ser una obra instalada en el espacio público a convertirse en una referencia para quienes viven y transitan la ciudad.

Imagen gorda de botero

Tomada de El Colombiano

“Nos vemos en La Gorda”. La frase, que durante años sirvió para acordar un punto de encuentro en el centro de Medellín, explica parte de la relación que la ciudad construyó con esta obra. Para Diego Andrés Bernal Botero, comunicador social, historiador y docente del Programa de Historia de la UPB, la llegada de la Gorda en 1986 ocurrió en un momento en el que el centro atravesaba transformaciones que modificaron su paisaje urbano.

En una Medellín que había cambiado tanto, en un Parque de Berrío que la gente iba olvidando a medida que se iban destruyendo cosas, La Gorda llegó en el momento preciso y se convirtió en el referente en el punto en el cual tú te podías encontrar, señala.

En esos años, la ciudad construía La Alpujarra, avanzaba en la apertura de la Avenida Oriental y comenzaba las obras del Metro de Medellín, procesos que implicaron demoliciones, cambios en las vías y modificaciones en la estructura tradicional del centro. En medio de esas transformaciones, la escultura permaneció en el entorno del Parque Berrío, junto al Banco de la República.

Para Bernal Botero, la relación entre la obra y el Metro es incluso anterior a su inauguración. “La Gorda fue la madrina del Metro”, afirma. La escultura estuvo allí durante las obras, vio la transformación del sector y permaneció como un “testigo mudo” de los cambios que experimentó la ciudad.

De obra de arte a hito urbano

Antes de que existieran los teléfonos celulares y las aplicaciones de mapas, las personas se orientaban a partir de lugares reconocibles. En ese contexto, La Gorda adquirió una función que trascendió su condición de escultura.

Eso está detrás de La Gorda, está delante de La Gorda o antecitos de La Gorda fueron durante años formas cotidianas de explicar cómo llegar a un lugar. La obra se convirtió así en un hito para recorrer un centro que estaba cambiando. Era literalmente un hito que nos permitía no solamente encontrarnos, sino ubicarnos en un centro en transformación, sostiene Bernal Botero”.

Margarita Restrepo, coordinadora del Programa de Historia de la UPB, considera que los 40 años de la escultura permiten mirar más allá de la obra y preguntarse por la relación entre patrimonio, memoria y espacio público. Su ubicación en el Parque Berrío resulta significativa porque este lugar ha concentrado durante diferentes momentos de la historia de Medellín actividades religiosas, políticas, comerciales, financieras y de transporte.

Desde esta perspectiva, la decisión de ubicar allí una obra de Botero también responde a una concepción del arte como parte de la vida cotidiana. Restrepo destaca la idea del maestro Fernando Botero de llevar sus esculturas a espacios abiertos, como una forma de construir un “museo sin paredes” y permitir que el arte estuviera al alcance de los ciudadanos.

La apropiación de la obra terminó dándole un significado que va más allá de su autor. Hernán Gil Pantoja, quien fue director del Área Cultural del Banco de la República hasta 2001, recuerda que La Gorda fue la primera escultura que Fernando Botero donó a Medellín.

Su llegada marcó, según Gil Pantoja, el inicio de una relación entre la ciudadanía y la obra. Al tratarse de un regalo del artista para la ciudad, los habitantes comenzaron a sentirla como propia. Con el tiempo, esa apropiación permitió que la escultura adquiriera nuevos significados.

Gil Pantoja relaciona la figura de La Gorda con la bonanza, el crecimiento y la fortaleza de Antioquia, pero también con la imagen de una “matrona antioqueña”: una mujer que representa la familia, la historia y un papel central en la construcción de la sociedad regional.

Una obra que sobrevivió a las transformaciones

imagen dos la gorda

Tomada de El Colombiano

Después de cuatro décadas, La Gorda comparte el centro de Medellín con nuevas construcciones, sistemas de transporte y otras obras del propio Botero. En el Parque San Antonio están algunas de sus “hermanas” y el Museo de Antioquia conserva una parte fundamental de su obra. Sin embargo, para Bernal Botero hay una diferencia: la escultura del Parque Berrío fue la que se incorporó primero a la cotidianidad de la ciudad. “Llegaron más esculturas de Botero, pero La Gordita sigue siendo La Gordita de nosotros los habitantes de Medellín”, manifiesta.

Su permanencia también muestra que no todas las intervenciones urbanas consiguen ser apropiadas de la misma manera por quienes habitan una ciudad. Para Bernal Botero, el caso de La Gorda fue particular porque logró incorporarse a la geografía urbana y a las prácticas cotidianas de los medellinenses.

Hay muchas veces que se hacen grandes inversiones y la comunidad no las acepta. En este caso, La Gordita logró construir una relación intrínseca con la ciudad, a la cual se le convirtió en un referente”, agrega.

Hoy ya no es necesario decir “nos vemos en La Gorda” para encontrarse. Los teléfonos celulares y las aplicaciones permiten compartir una ubicación con precisión. Sin embargo, la escultura conserva otra función: permite reconocer el lugar y recordar cómo ha cambiado.

La Gorda ha visto llegar el Metro, el tranvía, nuevas edificaciones y distintas intervenciones en el centro. También ha permanecido mientras cambiaban las maneras de recorrer y entender Medellín.

“Así hayan pasado 40 años, no ha cambiado de moda”, dice Bernal Botero. Y quizás allí está una de las claves de su permanencia: más que una escultura que la ciudad aprendió a mirar, La Gorda terminó convirtiéndose en un lugar desde el cual Medellín aprendió a reconocerse.

Por: Katerine Luna Londoño, Agencia de Noticias UPB

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La décima edición de la Escuela de Verano Saberes UPB reunió a más de 10.000 asistentes para reflexionar sobre las NeoSkills y los retos que plantean la inteligencia artificial y las nuevas formas de trabajo y aprendizaje. El encuentro contó con 50 conferencistas y coincidió con la celebración de los 90 años de la UPB y los 10 años de la Escuela de Verano.

Del 23 al 25 de septiembre de 2026, el Centro de Eventos FÓRUM de la UPB, fue el lugar de encuentro de estudiantes, docentes, investigadores, empresarios y ciudadanos que llegaron a preguntarse lo mismo: qué nos van a seguir pidiendo las profesiones cuando la tecnología haga buena parte del trabajo. La respuesta que propuso esta edición se llama NeoSkills, un concepto que reúne las capacidades tecnológicas, las habilidades socioemocionales, las competencias éticas y el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Durante tres días, la agenda ofreció 28 espacios multiformato, 10 actividades alternas y 3 experiencias inmersivas, con 50 conferencistas y panelistas que abordaron la irrupción de la inteligencia artificial, la automatización, los cambios demográficos, la transición energética y la reconfiguración de los modelos productivos. A la conversación se sumaron invitados internacionales de España, Brasil, Argentina, Estados Unidos y Canadá, junto a voces de la academia y del sector empresarial de la ciudad.

Uno de los espacios más concurridos fue el Aula Inteligente, un lugar tecnológico y conectado con nuevas formas de aprender, que recibió a 10 instituciones educativas con una programación diseñada para tres públicos distintos: estudiantes de primaria y bachillerato, docentes de colegio y familias. Allí, niños, maestros y papás pusieron las manos sobre las mismas herramientas que ya están cambiando el salón de clase.

El balance en cifras

· 3 días de agenda

· 28 espacios multiformato

· 10 actividades alternas

· 3 experiencias inmersivas

· 1 Aula Inteligente

· Más de 10.000 asistentes entre la agenda académica y las experiencias

· 50 conferencistas y panelistas

· Conferencistas internacionales de España, Brasil, Argentina, Estados Unidos y Canadá

· 10 instituciones educativas participantes

Esta edición tuvo un valor especial: coincidió con los 90 años de la Universidad Pontificia Bolivariana y con la primera década de la Escuela de Verano, diez años aportando a las conversaciones que visionan el futuro.

Un logro colectivo

Foto conferencia Neo Skills
Foto Neo Skills

Un reconocimiento especial merece la Oficina de Relaciones Internacionales de la UPB y el ICETEX, cuyo apoyo fue clave para la gestión con los conferencistas internacionales. Gracias a este trabajo en conjunto, la Escuela pudo traer a Medellín miradas de otros países y fortalecer su proyección global, acercando a nuestra comunidad a los debates que hoy se dan en el mundo sobre el futuro del trabajo y de la educación.

Agradecemos también a nuestros medios de comunicación aliados —RCN Radio, Canal RCN, Teleantioquia y El Colombiano—, que llevaron estas conversaciones mucho más allá del Ecocampus y permitieron que miles de personas en Antioquia y en el país se sumaran a la reflexión sobre las NeoSkills.

A los conferencistas, a las empresas, a los colegios, a los docentes, a los estudiantes y a cada persona que ocupó una silla en estos tres días: gracias. Nos vemos en la próxima edición.

Agradecimiento aliados Neo Skills

Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana recibió la concesión de una patente para un reactor fotoelectrocatalítico desarrollado por investigadores de la Escuela de Ingenierías. La tecnología, diseñada para degradar contaminantes persistentes en aguas residuales que provienen de diferentes industrias, también favorece su reutilización en las cadenas productivas.

La solución tecnológica parte de una problemática que persiste inclusive después de los tratamientos de agua convencionales: algunas sustancias como los colorantes, debido a la alta estabilidad de sus moléculas, son difíciles de remover y siguen contaminando el medioambiente al ser desechadas en tuberías y sistemas de desagüe que terminan en los ríos. Eso ocurre de manera frecuente en los procesos industriales de los sectores textil, alimenticio y farmacéutico.

La apuesta de los investigadores es que, después de los procesamientos tradicionales, el agua residual pueda pasar por el reactor para darle un tratamiento adicional. “Cuando no se le pueden remover más contaminantes al agua procesada, ahí entra a funcionar este reactor desarrollado, que descompone esos contaminantes persistentes”, explica Wílber Silva López, Ph.D. en Ciencias Químicas, inventor del dispositivo e integrante del Grupo de Investigación en Óptica y Espectroscopía.

¿Qué sucede dentro del reactor? “Es un sistema de electrodos, construido con un material sensible a la luz”, explica Silva. Cuando ese material recibe radiación proveniente de los rayos solares, genera unos radicales en el agua que reaccionan con las moléculas contaminantes presentes en ella. Así comienza una cadena de reacciones químicas que transforman esas sustancias en compuestos simples e inocuos.

El reactor busca que el tratamiento de contaminantes persistentes no sea el final del proceso, sino una oportunidad para aprovechar nuevamente el agua en el proceso industrial.
El reactor busca que el tratamiento de contaminantes persistentes no sea el final del proceso, sino una oportunidad para aprovechar nuevamente el agua en el proceso industrial.
Wilber Silva López, uno de los inventores del dispositivo.
Wilber Silva López, uno de los inventores del dispositivo.

Para conseguirlo, explica el académico, no basta simplemente con irradiar el agua: “Se necesita que el dispositivo tenga un diseño que maximice el tiempo de contacto entre el agua y el electrodo, para que este capte una mayor cantidad de radiación y se aproveche de manera eficiente”.

El desarrollo tecnológico, que cuenta con un TRL 4, incorpora dióxido de titanio en sus materiales (TiO2) y está construido a partir de un sistema modular compuesto de tubos concéntricos. “Entre los tubos está el foto electrodo, que es el responsable de captar la radiación y emitir los radicales; eso es, en esencia, lo que se patenta. Por eso el dispositivo se llama reactor fotoelectrocatalítico”, aclara Silva López.

Del laboratorio al prototipo

La construcción del reactor fue un trabajo conjunto entre dos equipos de trabajo: el Grupo de Investigación en Óptica y Espectroscopía y el Grupo de Investigación en Energía y Termodinámica (GET), con aproximaciones que abordaron el desarrollo desde diferentes escalas.

“Wílber y su grupo se enfocaron en analizar el problema a una escala muy pequeña; microscópica, digámoslo así. Y en el grupo en el que yo hago parte, el GET, hicimos lo propio, pero en escala macro”, explica César Nieto Londoño, PhD. en Ingeniería, otro de los inventores.

El equipo de Nieto Londoño aportó la simulación numérica para convertir el comportamiento observado a pequeña escala en información útil para el diseño del reactor. Utilizaron Ansys Fluent, una herramienta de simulación para comparar diversas posibilidades. A partir de allí evaluaron “diferentes tipos de geometrías, configuraciones, formas y condiciones de operación” para aproximarse al diseño que posteriormente debía fabricarse.

César Nieto Londoño lideró la simulación numérica de la tecnología.
César Nieto Londoño lideró la simulación numérica de la tecnología.

Explica Nieto que los procesos de simulación fueron fundamentales para lograr un prototipo más depurado, “sin que tuviéramos que hacer demasiadas iteraciones experimentalmente. El uso de esa herramienta nos ayudó a entender cómo llegar al diseño ideal del prototipo que debíamos crear, con el objetivo final de purificar el agua”.

La solución tecnológica permite la degradación de contaminantes persistentes (colorantes) en las aguas residuales, de manera que salga traslúcida o, en su defecto, con una coloración mínima.

Explica Wílber Silva que uno de los diferenciales del reactor es que está en capacidad de operar de manera continua, puesto que los sistemas que actualmente se comercializan trabajan en bache, es decir, reciben cierta cantidad de agua y la purifican durante un tiempo determinado.

“La capacidad de procesamiento del reactor es variable, depende de la intensidad de la radiación, del voltaje aplicado y del porcentaje de contaminantes a remover. En promedio, podemos decir que la tecnología puede purificar alrededor de 15 litros de agua por minuto”, especifica Wílber Silva.

Con el uso de la herramienta digital de Ansys Fluent se hicieron simulaciones numéricas para definir el diseño óptimo del reactor.
Con el uso de la herramienta digital de Ansys Fluent se hicieron simulaciones numéricas para definir el diseño óptimo del reactor.
La tecnología patentada cuenta con un TRL 4.
La tecnología patentada cuenta con un TRL 4.

A esto se suma que el reactor no requiere de reactivos o sustancias químicas que puedan generar otras formas de contaminación. La tecnología tampoco genera subresiduos como el lodo, que requieran un posterior tratamiento químico y pueden corroer tuberías.

“Cuando el agua pasa por los tratamientos convencionales y luego por el reactor desarrollado, podría ser eventualmente un agua reutilizada en la misma industria y así optimizar el recurso”, manifiesta Silva. De esa manera, el propósito del dispositivo no se limita a descontaminar sino también a facilitar la economía circular dentro de las cadenas productivas.

Los inventores de la tecnología son César Nieto Londoño, Wílber Silva López y Daniel Augusto Borrás Jiménez, egresado de la Maestría en Ingeniería de la UPB.

Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.

Imágenes en laboratorio: Federico Hoyos Gutiérrez

Imágenes digitales del dispositivo: Wílber Silva y César Nieto.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. Lo que para muchas familias suele representar la llegada de un hijo, para Yailú López Ocampo significó enfrentar la incertidumbre y el miedo, pero también la esperanza. Sus mellizos, Tiago y Jacob, nacieron de manera prematura en la Fundación Clínica Universitaria Bolivariana, donde requirieron atención especializada desde sus primeros días de vida.

Mil desafíos y una vida por delante

“Ellos nacieron en el 2019, a sus 32 semanas y 6 días de gestación. El más pequeño pesó 1.290 gramos e ingresó a cuidados intensivos. Su hermano pesó 1.645 gramos y fue trasladado a cuidados intermedios” mencionó Yailú.

Su embarazo estuvo marcado por complicaciones desde la semana 28, cuando debió permanecer en reposo por una condición cervical que aumentaba el riesgo de un parto prematuro. Semanas después, tras presentar contracciones, fue hospitalizada con el propósito de prolongar el embarazo y favorecer la maduración pulmonar de los bebés, sin embargo, los mellizos nacieron a sus 32 semanas.

Durante las semanas en que Tiago y Jacob permanecieron en la Unidad Neonatal, la familia encontró, en el programa Milagros de Vida, de la Fundación UPB, un acompañamiento que complementó la atención médica y les permitió afrontar una etapa completamente desconocida. “La Bolivariana y Milagros de Vida siempre estuvieron ahí, no solo en el apoyo en salud, sino también en un tema muy emocional, un tema de papás, de cómo se sienten, de sentirnos acompañados y guiados”, expresó Yailú.

De esta manera, la familia participó en espacios de orientación sobre la extracción de leche materna, el método canguro, la alimentación del recién nacido y los cuidados que requerirían una vez regresaran a casa. Estas herramientas, sumadas al acompañamiento permanente del equipo de Milagros de Vida, les permitieron fortalecer la confianza para asumir su rol como padres en medio de la incertidumbre.

Con el paso de los días, cada gramo ganado, cada día de hospitalización y cada pequeño avance, se convirtieron en una razón para mantener la esperanza. “Era ver que dejaban el oxígeno, que comenzaban a respirar solitos, que aprendían a succionar; cada cosita y cada pasito nos animaba más”, recordó la mamá de estos mellizos.

Hoy, siete años después, Thiago y Jacob son dos niños sanos que llenan de alegría su hogar. Su historia le recuerda a su familia que cada pequeño logro fue el resultado de un camino recorrido con amor, aprendizaje, esperanza y acompañamiento.

Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. A mediados de la década de los 80 el país pensaba en temas enfocados en el desarrollo tecnológico hacia el año 2000. El eje estratégico principal tenía en mente prepararse para el cambio que se veía a largo plazo basado en el progreso científico y tecnológico. Por esta razón, docentes de las Escuelas de Ingenierías y de Administración de la UPB pusieron en marcha un proyecto que les permitiera conocer cómo pensar y diseñar mejor el futuro de Colombia, y así propusieron una estrategia que pudiera aplicarse en la UPB.

Asimismo, empresas como Ecopetrol, ISA y EPM buscaban alternativas que les permitieran identificar qué iba a pasar con el desarrollo tecnológico en el futuro y se acercaron a la UPB para solicitar formar a sus funcionarios en las nuevas habilidades relacionadas con la planificación y administración de la tecnología.

La pregunta de trabajo fue, ¿qué va a pasar en el año 2000?

Para responderla docentes de la UPB emprendieron viajes exploratorios por Europa y Estados Unidos para encontrar respuestas que pudieran atender a las necesidades tecnológicas, administrativas y económicas de organizaciones y empresas públicas y privadas del país. Así nace, a finales de los años 1980, la Maestría en Gestión Tecnológica de la UPB, la primera del tema en Colombia. Luego, empezando el siglo XXI, nace la Especialización en Gestión de la Innovación Tecnológica y, finalmente en 2012, el Doctorado en Gestión de la Tecnología e Innovación (GTI), también el primero del tema en el país, consolidado a la UPB como un referente en el país.

Luciano Gallón Lodoño, Coordinador Académico del Doctorado en Gestión de la Tecnología y la Innovación, indica:

La Investigación y el Desarrollo tecnológico (I+D) es una de las cosas que más trabajamos desde la Universidad. Pero siempre en el contexto humano y buscando que genere innovación para el Desarrollo Sostenible, además para nosotros la tecnología es algo que abarca todas las actividades humanas, la concebimos como parte del desarrollo humano”.

Luego de más de 35 años pensando, investigando y formando en cómo desarrollar y aplicar la Gestión de la Tecnología y la Innovación, con la tercera renovación del Registro Calificado del Doctorado en GTI para el período 2026-2033. la UPB da evidencia de ser una institución resiliente, que brinda una educación integral, pertinente y de calidad, siempre pensando en el futuro de aquellas personas que quieren expandir sus conocimientos, y convertirlos en habilidades, capacidades y competencias para ser capaces de gestionar éticamente las tecnologías e innovaciones para un futuro sostenible.

Por: Roger Andrés Luna – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. Karen Andrea Guerrero Gutiérrez, egresada de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, fue reconocida con un premio Emmy en la categoría de escritura de Breaking News, un logro que destaca su trayectoria y compromiso con el ejercicio periodístico en Estados Unidos.

Actualmente, Karen se desempeña como productora de contenido digital y reportera de entretenimiento en Univisión Colorado, donde continúa fortaleciendo su carrera profesional y explorando diferentes formas de contar historias para las audiencias.

El reconocimiento Emmy fue obtenido gracias al trabajo realizado junto a su equipo periodístico a partir de un cubrimiento que se destacó por la calidad, oportunidad y responsabilidad en la entrega de información veraz. Para Karen, recibir este premio representa no solo un reconocimiento a su labor, sino también la satisfacción de ver materializado el esfuerzo, la dedicación y el trabajo en equipo que hacen parte de su día a día como profesional de la comunicación.

Karen se había postulado en dos categorías de los premios Emmy y finalmente quedó nominada en una de ellas. Desde el comienzo, la experiencia significó para ella una oportunidad para compartir con otros profesionales, conocer el trabajo que se desarrolla en la industria y acercarse a nuevas experiencias dentro del mundo de la comunicación.

Sin embargo, uno de los momentos más especiales llegó durante el anuncio del reconocimiento, que vivió junto a sus compañeros de trabajo.

Me alegró mucho, me sentí muy orgullosa. Estaba con todo mi equipo. La verdad fue muy emocionante”, recuerda Karen.

Más allá del reconocimiento profesional, este Emmy representa para Karen un motivo de orgullo como colombiana y una oportunidad para demostrar que el talento y la preparación de los profesionales del país pueden trascender fronteras.

Me siento muy orgullosa como colombiana de llevar en alto el nombre de mi país y, por supuesto, también de abrirle el camino a muchos colegas que desean alcanzar estos premios y estos reconocimientos en el exterior”, afirma.

Para Karen, este logro también está relacionado con su formación en la Universidad Pontificia Bolivariana. Los aprendizajes adquiridos durante su paso por la Facultad de Comunicación Social y Periodismo y las enseñanzas de sus profesores han sido fundamentales en la construcción de su trayectoria profesional.

La formación recibida en la UPB le permitió fortalecer competencias esenciales para el ejercicio de la comunicación, entre ellas el criterio, la determinación y la capacidad de asumir nuevos retos, herramientas que hoy hacen parte de su desarrollo profesional en Estados Unidos.

Su experiencia es también un reflejo de las posibilidades que se abren para los egresados que deciden llevar su profesión más allá de las fronteras y asumir nuevos desafíos en escenarios internacionales.

Por: Maria Camila Henao Cañas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. Carolina y Ricardo se conocieron el primer día de clases del pregrado de Comunicación Social – Periodismo de la UPB en el año 2003. Se presentaron afuera de un aula del bloque 7 de la Universidad, 10 minutos antes de que iniciara la primera materia, y desde ese día formaron una amistad que se mantuvo hasta su último día de carrera. Cursaban la mayoría de las asignaturas juntos y formaban equipo para realizar los trabajos.

Uno de los proyectos que marcaría un logro en su trayectoria profesional y personal surgió cuando, en séptimo semestre, les pidieron idear un sitio web de temática libre; ellos decidieron crear un portal especializado en bebidas, vinos y licores y, sin imaginarlo, de esta iniciativa de clase nació una idea emprendedora que, en el futuro, se convertiría en su proyecto de vida.

Egresados Carolina y Ricardo

Cuando faltaban pocos semestres para finalizar la carrera universitaria, pasaron de ser amigos a convertirse en pareja; sin embargo, al culminar el pregrado, ambos tomaron caminos distintos. Carolina, por su parte, decidió irse a vivir a Bogotá para seguir sus sueños, mientras que Ricardo permanecía en Medellín. Esta situación los llevó a cuestionarse si continuarían juntos o no, en medio de esta circunstancia “nos surgió una idea, que de alguna manera era excusa, muy en el fondo, para quedarnos juntos”, mencionó Carolina.

Se inspiraron en el proyecto que habían creado en clase y lanzaron “Saber Beber”. Ese mismo sitio web que habían desarrollado en la Universidad se convirtió en un medio de comunicación que comenzó a abrirles caminos en el sector gastronómico y, aunque en su trayecto profesional pasaron por distintos trabajos, Ricardo como editor, jefe de redacción, también se sumergieron en las relaciones públicas y otros proyectos.

Con el tiempo, Saber Beber se transformó en lo que hoy es la Revista Buen Gusto, un medio de comunicación enfocado en generar contenido para la industria gastronómica, y del cual, hace dos años, nació Entre Panes.

Logo convención Entre Panes

Empezamos a pensar de qué manera podíamos trascender la virtualidad de nuestro medio de comunicación, un portal de información para negocios gastronómicos y dueños de restaurantes”, contó Carolina.

Así nació Entre Panes, un espacio presencial dirigido a empresarios del sector gastronómico, específicamente de negocios dedicados a la comida rápida, como sanducherías, perros calientes y tortas mexicanas; en general, todo lo que tenga pan y relleno. Ricardo explica que su objetivo fue construir una comunidad para que los empresarios pudieran conocer proveedores, actualizarse y relacionarse entre ellos. Actualmente, cuentan con un boletín informativo, un pódcast, convenciones periódicas con referentes del sector y, como eje central, una muestra comercial en la que los propietarios de establecimientos como hoteles, restaurantes y cafés pueden dar a conocer sus negocios.

Sin embargo, el camino no ha sido lineal. Carolina y Ricardo reconocen que la construcción de su proyecto ha implicado años difíciles y momentos en lo que tuvieron que apelar a la resiliencia y la constancia. “Esto se ha edificado ladrillito por ladrillito”, recuerda Carolina. A pesar de las dificultades que se les han presentado, ambos decidieron continuar apostándole al sector gastronómico.

Actualmente, Carolina y Ricardo siguen trabajando para que Entre Panes se expanda y llegue a más personas. La primera edición de este evento se realizó en Corferias, Bogotá, y superó las expectativas de sus organizadores: aunque el evento estaba diseñado inicialmente para recibir a 1.000 asistentes, reunió a 4.000 empresarios del sector gastronómico. Tras el éxito de la primera edición, decidieron ampliar el proyecto y apostar por una segunda versión en Medellín, que se realizará en Plaza Mayor, ocupará dos pabellones y contará con tres escenarios dedicados a charlas, formación y encuentros con empresarios. La fecha de realización será 16 y 17 de septiembre de 2026.

Estos comunicadores sociales – periodistas se han asociado con un equipo de profesionales para posicionar y proyectar a Entre Panes, una convención que espera consolidarse en Colombia como la más importante feria del food service colombiano

Además de ser cómplices en los negocios, Carolina y Ricardo lo son también en lo personal. Después de 18 años, regresan a Medellín, en donde comenzó su historia. Lo que un día comenzó como un trabajo universitario, actualmente es su proyecto empresarial y familiar. Como recuerda Carolina, aquella idea que “nació allá en el salón de clase de la Bolivariana” hoy vuelve nuevamente a la ciudad convertida en una realidad empresarial.

Por: Salomé Correa – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana alcanzará un nuevo hito en su proceso de internacionalización y liderazgo académico al ser elegida como la sede oficial del XIV Congreso Latinoamericano de Ciencia Política (ALACIP) en 2028. La decisión se ratificó en la Asamblea General de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política, celebrada en el marco del XIII Congreso Internacional de la disciplina en la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, Argentina.

Docentes y directora en el Congreso

La candidatura de la UPB fue impulsada por una delegación de la Facultad de Ciencias Políticas, integrada por su directora, Sara González Martelo, y los docentes e investigadores Freddy Santamaría Velasco y Porfirio Cardona Restrepo. La iniciativa contó con el respaldo estratégico del Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación de Medellín y del Greater Medellín Convention & Visitors Bureau.

Este reconocimiento es el resultado del trabajo continuo por parte de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB, cuyo aporte ha sido clave en la consolidación e institucionalización de esta disciplina en la región, así como en su rol protagónico como miembro fundador de la Asociación Colombiana de Ciencia Política (ACCPOL). Además, esta designación respalda un hito institucional: la celebración de los 30 años de la facultad.

Al respecto, la delegación destacó la trascendencia de esta trayectoria para obtener el voto de confianza: “Esta candidatura fue muy importante porque permitió mostrar el trabajo de muchos años de la Facultad de Ciencias Políticas y su presencia vigente en América Latina. Aportar a los debates presentes en las democracias actuales y defender las instituciones es uno de los compromisos más grandes de nuestra área; este congreso permitirá fortalecer las discusiones sobre participación política, representación y el trabajo de los movimientos sociales”, comentó la directora de la facultad, Sara González.

Con miras a 2028, la Universidad Pontificia Bolivariana se prepara desde ya para recibir a cientos de politólogos, investigadores y estudiantes de toda la región, reafirmando la excelencia académica como pilar de su proyecto institucional.

Celebrar un congreso de Ciencia Política de esta magnitud da cuenta del impacto que tiene la UPB en la región y respalda tres décadas de trabajo académico continuo. Profesores, estudiantes y toda la comunidad académica deben sentirse orgullosos de participar en un encuentro de esta importancia”, concluyó la directora.

Por: Samuel Alexis Colorado Cardenas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.

Agencia de Noticias – UPB Medellín. Transportar mercancías de un lugar a otro suele asociarse con recorrer el camino más corto. Sin embargo, esa no siempre es la alternativa más eficiente ni la menos contaminante. Con esa idea, un estudio de la Universidad Pontificia Bolivariana, seccional Palmira, desarrolló una metodología de solución, a través de un modelo matemático que funciona con algoritmos, la cual permite planificar rutas de distribución, teniendo en cuenta variables que influyen tanto en los costos operativos como en las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los vehículos.

El proyecto Solución exacta y heurística al problema de ruteo de contaminación con flota heterogénea y velocidades discretas, fue desarrollado por el investigador Bryan Salcedo Moncada, como trabajo de grado para obtener el título de Magíster en Ingeniería. En él aborda el problema de contaminación de ruteo de vehículos (polluttion routing problem), una variante de los modelos tradicionales de ruteo que, además de optimizar la distribución de mercancías, se preocupa por el impacto ambiental en los recorridos.

Según el investigador, con el modelo matemático “se busca reducir los costos asociados al transporte y la emisión de gases contaminantes como el dióxido de carbono (CO2), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el monóxido de carbono (CO), dadas las afectaciones en la salud humana”.

El proyecto fue ejecutado por el investigador Bryan Salcedo Moncada.
El proyecto fue ejecutado por el investigador Bryan Salcedo Moncada.

“Antes de comenzar el proyecto analicé los resultados de la Encuesta Nacional Logística, que se publica cada 2 años y evalúa indicadores en más de 3.000 empresas. Allí encontré que la mayoría de los gastos de las compañías se concentra en los costos de transporte. También pude observar que muchas de ellas no medían indicadores de entrega, y que, entre las que sí lo hacían, los niveles de cumplimiento no eran los esperados”, manifiesta el experto.

El principal distintivo de esta investigación está en que el modelo no toma decisiones únicamente a partir de la distancia entre dos puntos. De acuerdo con el artículo divulgativo del proyecto Estrategias para la reducción del impacto ambiental: Caso ruteo de vehículos, el modelo incorpora variables que reflejan las condiciones reales en las que operan las empresas de transporte y distribución en Colombia.

La primera de ellas es la flota heterogénea, es decir, que las empresas no cuentan con vehículos idénticos. Por el contrario, disponen de automotores con distintas capacidades de carga, por lo que el modelo determina cuál es más conveniente para atender la demanda de cada recorrido.

Otra variable corresponde a las velocidades discretas, debido a que los vehículos no siempre circulan a velocidad constante. Según el académico, el modelo incluye restricciones propias de la movilidad urbana y los límites de velocidad locales (80 Km/h), los cuales inciden en el consumo de combustible y, por tanto, en la cantidad de emisiones generadas.

También se incluyó las ventanas de tiempo, en otras palabras, los horarios en los que cada cliente debe recibir su pedido. De esta manera, explica Salcedo Moncada, el algoritmo “busca rutas que mantengan la puntualidad de las entregas sin perder de vista el objetivo de disminuir el impacto ambiental”.

El modelo toma decisiones sobre la secuencia de clientes que debe visitar cada vehículo, el tipo de automotor y la velocidad, respetando la capacidad de carga, los tiempos de entrega y el regreso de los vehículos al punto de partida.
El modelo toma decisiones sobre la secuencia de clientes que debe visitar cada vehículo, el tipo de automotor y la velocidad, respetando la capacidad de carga, los tiempos de entrega y el regreso de los vehículos al punto de partida.

El modelo además incorpora la inclinación (gradiente) de las vías, debido a que los automotores “no realizan el mismo esfuerzo al desplazarse por una carretera plana que al subir por una pendiente, y esa diferencia incide en el consumo de gasolina y, a su vez, en el incremento de emisiones contaminantes”, manifiesta el experto.

“A nivel internacional nos damos cuenta que no somos tan competitivos logísticamente. Si revisamos el Índice de Desempeño Logístico (LPI) que emite el Banco Mundial, Colombia ocupa el puesto 66 entre 139 países evaluados”, afirma Bryan Salcedo Moncada.

Encontrar la mejor combinación entre rutas, vehículos y velocidades implica resolver un problema de alta complejidad computacional. Para ello, el investigador implementó una metodología basada en la metaheurística de búsqueda tabú, es decir, un algoritmo que explora múltiples alternativas, tiene la capacidad de recordar soluciones previamente evaluadas y evita repetir recorridos poco eficientes para continuar buscando opciones con mejores resultados.

Para Salcedo Moncada, la metodología responde a un desafío de la ingeniería logística: “La búsqueda tabú es una metaheurística, es decir, un modelo que no encuentra la solución exacta, pero sí una muy buena en poco tiempo. Es lo que se conoce como una solución subóptima, que permite tomar decisiones en segundos o minutos, según la complejidad del problema”, explica el investigador, añadiendo que “eso es justamente lo que busca el proyecto: brindar a las empresas una herramienta para mejorar sus decisiones logísticas y, a su vez, su competitividad”.

Los resultados obtenidos muestran que la metodología logra encontrar soluciones eficientes para distintos escenarios de distribución y que puede resolver casos de prueba de 50 clientes en alrededor de 150 segundos. Además de disminuir las emisiones de efecto invernadero, el modelo contribuye a reducir el uso de vehículos, lo que puede aliviar la congestión vial y optimizar el consumo de combustible.

Si bien el modelo matemático aún no cuenta con la madurez para su comercialización, abre un camino para facilitar la reducción de emisiones y costos en el ruteo vehicular. Adicionalmente, Salcedo Moncada plantea como trabajo futuro un proyecto enfocado en mejorar la escalabilidad del algoritmo para reducir aún más los tiempos de procesamiento de datos en escenarios de mayor tamaño.

Redacción: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.

Imágenes: cortesía, Bryan Salcedo Moncada

Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Hay metas que se trazan con la mirada fija en el horizonte y sueños que se construyen metro a metro en cada entrenamiento. Esa es la historia de José Miguel Rodríguez Villaraga, estudiante del grado 10-3 y destacado nadador de nuestra institución que ha dado un paso gigante en su carrera deportiva al convertirse en flamante integrante de la Selección Colombia. Su talento, constancia y disciplina lo tienen hoy listo para representar al país más allá de nuestras fronteras.

Un nadador compitiendo en una carrera de estilo mariposa.

El camino hacia la alta competencia exige una planificación milimétrica y un compromiso inquebrantable. Con la agenda lista para un mes de octubre inolvidable, José Miguel afrontará un doble reto internacional y departamental: del 7 al 15 de octubre nos representará en las competencias de Esturiones con la Selección Antioquia, y del 20 al 26 del mismo mes viajará a Santiago de Chile para disputar la prestigiosa Copa Pacífico luciendo los colores de la Selección Colombia.

Para un deportista de alto rendimiento, la verdadera prueba no está solo en el carril contiguo, sino en la superación personal.

Desde el momento que subo al taco, pienso en que mi oponente soy yo mismo, ya que solo bajando el tiempo y siendo el primero llegamos a la clasificación”, relata José Miguel, reflejando la mentalidad fría y enfocada que lo caracteriza al momento de lanzarse al agua.

Detrás de cada brazada hay un engranaje de apoyo fundamental. El nadador reconoce que sus mayores pilares son sus padres, quienes lo acompañan incansablemente, y sus entrenadores. Sin embargo, el deporte de élite también exige renuncias; el joven confiesa que uno de los mayores sacrificios ha sido perderse reuniones y paseos familiares, un costo emocional compensado por el orgullo de dejar el nombre del colegio y del país en lo más alto.

Tres jóvenes deportistas celebran con sus medallas en el podio de premiación de los Juegos Deportivos Institucionales.

La carrera de un atleta se forja tanto en las victorias como en las caídas. Este año, José Miguel experimentó un momento de vulnerabilidad al buscar la medalla de oro y colgarse la de bronce. Lejos de frustrarse, entendió una valiosa lección:

“Aprendí que el tercer lugar también es importante, y salí a flote con el consejo y abrazo de mis padres”.

Esa fortaleza mental es, según él, tan vital como el trabajo físico. Con la responsabilidad adquirida a través de su disciplina y la confianza depositada por sus entrenadores, el nadador resume su evolución con una frase que marca su día a día: “Lo que empezó como un juego, hoy por hoy me apasiona y cada día quiero ser el mejor”.

Con la vista puesta en los Juegos Olímpicos como máxima meta a largo plazo, y con el deseo de inspirar a las nuevas generaciones a través del deporte y el estudio, José Miguel Rodríguez demuestra que cuando se mantiene la mente ocupada entre el cronómetro y los cuadernos, ningún sueño está fuera del alcance de la brazada.

Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.

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