Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana recibió la concesión de una patente para un reactor fotoelectrocatalítico desarrollado por investigadores de la Escuela de Ingenierías. La tecnología, diseñada para degradar contaminantes persistentes en aguas residuales que provienen de diferentes industrias, también favorece su reutilización en las cadenas productivas.
La solución tecnológica parte de una problemática que persiste inclusive después de los tratamientos de agua convencionales: algunas sustancias como los colorantes, debido a la alta estabilidad de sus moléculas, son difíciles de remover y siguen contaminando el medioambiente al ser desechadas en tuberías y sistemas de desagüe que terminan en los ríos. Eso ocurre de manera frecuente en los procesos industriales de los sectores textil, alimenticio y farmacéutico.
La apuesta de los investigadores es que, después de los procesamientos tradicionales, el agua residual pueda pasar por el reactor para darle un tratamiento adicional. “Cuando no se le pueden remover más contaminantes al agua procesada, ahí entra a funcionar este reactor desarrollado, que descompone esos contaminantes persistentes”, explica Wílber Silva López, Ph.D. en Ciencias Químicas, inventor del dispositivo e integrante del Grupo de Investigación en Óptica y Espectroscopía.
¿Qué sucede dentro del reactor? “Es un sistema de electrodos, construido con un material sensible a la luz”, explica Silva. Cuando ese material recibe radiación proveniente de los rayos solares, genera unos radicales en el agua que reaccionan con las moléculas contaminantes presentes en ella. Así comienza una cadena de reacciones químicas que transforman esas sustancias en compuestos simples e inocuos.


Para conseguirlo, explica el académico, no basta simplemente con irradiar el agua: “Se necesita que el dispositivo tenga un diseño que maximice el tiempo de contacto entre el agua y el electrodo, para que este capte una mayor cantidad de radiación y se aproveche de manera eficiente”.
El desarrollo tecnológico, que cuenta con un TRL 4, incorpora dióxido de titanio en sus materiales (TiO2) y está construido a partir de un sistema modular compuesto de tubos concéntricos. “Entre los tubos está el foto electrodo, que es el responsable de captar la radiación y emitir los radicales; eso es, en esencia, lo que se patenta. Por eso el dispositivo se llama reactor fotoelectrocatalítico”, aclara Silva López.
Del laboratorio al prototipo
La construcción del reactor fue un trabajo conjunto entre dos equipos de trabajo: el Grupo de Investigación en Óptica y Espectroscopía y el Grupo de Investigación en Energía y Termodinámica (GET), con aproximaciones que abordaron el desarrollo desde diferentes escalas.
“Wílber y su grupo se enfocaron en analizar el problema a una escala muy pequeña; microscópica, digámoslo así. Y en el grupo en el que yo hago parte, el GET, hicimos lo propio, pero en escala macro”, explica César Nieto Londoño, PhD. en Ingeniería, otro de los inventores.
El equipo de Nieto Londoño aportó la simulación numérica para convertir el comportamiento observado a pequeña escala en información útil para el diseño del reactor. Utilizaron Ansys Fluent, una herramienta de simulación para comparar diversas posibilidades. A partir de allí evaluaron “diferentes tipos de geometrías, configuraciones, formas y condiciones de operación” para aproximarse al diseño que posteriormente debía fabricarse.

Explica Nieto que los procesos de simulación fueron fundamentales para lograr un prototipo más depurado, “sin que tuviéramos que hacer demasiadas iteraciones experimentalmente. El uso de esa herramienta nos ayudó a entender cómo llegar al diseño ideal del prototipo que debíamos crear, con el objetivo final de purificar el agua”.
La solución tecnológica permite la degradación de contaminantes persistentes (colorantes) en las aguas residuales, de manera que salga traslúcida o, en su defecto, con una coloración mínima.
Explica Wílber Silva que uno de los diferenciales del reactor es que está en capacidad de operar de manera continua, puesto que los sistemas que actualmente se comercializan trabajan en bache, es decir, reciben cierta cantidad de agua y la purifican durante un tiempo determinado.
“La capacidad de procesamiento del reactor es variable, depende de la intensidad de la radiación, del voltaje aplicado y del porcentaje de contaminantes a remover. En promedio, podemos decir que la tecnología puede purificar alrededor de 15 litros de agua por minuto”, especifica Wílber Silva.


A esto se suma que el reactor no requiere de reactivos o sustancias químicas que puedan generar otras formas de contaminación. La tecnología tampoco genera subresiduos como el lodo, que requieran un posterior tratamiento químico y pueden corroer tuberías.
“Cuando el agua pasa por los tratamientos convencionales y luego por el reactor desarrollado, podría ser eventualmente un agua reutilizada en la misma industria y así optimizar el recurso”, manifiesta Silva. De esa manera, el propósito del dispositivo no se limita a descontaminar sino también a facilitar la economía circular dentro de las cadenas productivas.
Los inventores de la tecnología son César Nieto Londoño, Wílber Silva López y Daniel Augusto Borrás Jiménez, egresado de la Maestría en Ingeniería de la UPB.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.
Imágenes en laboratorio: Federico Hoyos Gutiérrez
Imágenes digitales del dispositivo: Wílber Silva y César Nieto.
Agencia de Noticias – UPB Palmira. La ciencia y la salud continúan encontrando respuestas desde la academia. Sebastián Grisales Cárdenas, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana seccional Palmira, logró un importante hito para la investigación institucional al publicar un innovador estudio en Frontiers in Neurology, una de las revistas científicas internacionales más destacadas en el campo de la neurología y las neurociencias, clasificada actualmente en el cuartil Q2.
Cerebros en estudio: ¿cómo se relaciona el lenguaje y la epilepsia en niños?
La investigación, titulada “Relationship between atypical language lateralization and cognitive performance in pediatric drug-resistant focal epilepsy: a retrospective study”, abordó un interrogante clave: ¿cómo funciona la organización cerebral del lenguaje en niños y adolescentes que padecen epilepsia focal farmacorresistente (es decir, aquella que no responde a los medicamentos tradicionales)?
Para resolverlo, el estudio analizó a 17 pacientes entre los 6 y los 16 años en proceso de evaluación prequirúrgica. Utilizando tecnología de punta como la resonancia magnética funcional (fMRI) combinada con rigurosas evaluaciones neuropsicológicas, el equipo descubrió una alta frecuencia de patrones atípicos en la lateralización del lenguaje —con tendencia a ubicarse en el hemisferio derecho— y su conexión con el rendimiento cognitivo, especialmente en la memoria de trabajo.
Ciencia con impacto en la salud infantil
Más allá de los datos técnicos, este hallazgo tiene un valor humano y clínico incalculable. Comprender a fondo cómo se organiza el lenguaje en el cerebro de estos menores antes de una cirugía ayuda a los especialistas a planificar mejor los procedimientos quirúrgicos y a proteger las funciones cognitivas de los pacientes en una etapa crucial de su desarrollo.
Este logro también pone de relieve el poder del trabajo en equipo. La investigación se desarrolló mediante una sólida red de colaboración interdisciplinaria e interinstitucional que incluyó, además de la UPB, a la Clínica Imbanaco – Grupo Quirónsalud y a la Pontificia Universidad Javeriana, uniendo saberes de la neuropsicología, la neurología y la neuroimagen.
Impacto internacional y visibilidad para la UPB
Frontiers in Neurology es una publicación global de acceso abierto, revisada por pares e indexada en bases de datos del más alto nivel como Scopus y Web of Science (SCIE), con un CiteScore de 5,4.
Que un docente de la UPB Palmira lidere y participe en publicaciones de este calibre demuestra que desde las regiones se hace ciencia de impacto mundial. Este logro no solo exalta la trayectoria del profesor Sebastián Grisales Cárdenas, sino que ratifica el compromiso de la universidad por impulsar una investigación pertinente, rigurosa y conectada con las soluciones que la sociedad y la salud global necesitan, afirmo Jessica Marín, directora de la facultad.
Agencia de Noticias UPB Palmira / comunicaciones.palmira@upb.edu.co
Agencia de Noticias – UPB Palmira. El rigor académico, la capacidad de análisis crítico y el compromiso con las realidades de nuestro entorno destacan a la Universidad Pontificia Bolivariana seccional Palmira en la producción científica. En su más reciente número, la prestigiosa revista Semillas del Saber. Revista Científica Estudiantil —sello editorial de Unicatólica— destaca de manera sobresaliente el talento de nuestra comunidad académica al incluir seis publicaciones de la UPB, de las cuales tres corresponden a trabajos gestados en nuestra Facultad de Derecho.
Este logro representa un resultado altamente significativo que reafirma la excelencia de nuestra formación y la sólida cultura investigativa que se cultiva desde las aulas. Cabe destacar que, aunque algunos de los autores que hoy firman estas investigaciones son orgullosamente egresados de nuestra institución, los proyectos fueron concebidos, estructurados y desarrollados durante su etapa como estudiantes universitarios, evidenciando el semillero de pensamiento crítico que caracteriza el programa.
Investigaciones que transforman y aportan al desarrollo social
El aporte de la academia al desarrollo social y a la resolución de conflictos estructurales se hace evidente en las tres investigaciones publicadas, las cuales abordan problemáticas jurídicas, ambientales y sociales de gran relevancia nacional y regional:
Conflictos ambientales y gobernanza territorial
- Artículo: “Conflicto ambiental por contrato de planta de cemento en Ibagué: desconocimiento del principio de prevención e incumplimiento del deber de inspección, vigilancia y control”
- Autoras: Catalina Díaz Cruz (egresada) y Siby Mariana Rubiano Escobar (egresada de pregrado, actualmente culmina su estudio de posgrado en Derecho Comercial).
- Impacto: Esta investigación analiza a profundidad los vacíos en la protección ambiental y las fallas institucionales en el control y vigilancia de megaproyectos, poniendo sobre la mesa la urgencia de blindar los recursos naturales y hacer valer el principio de prevención en pro de las comunidades afectadas.
Garantías constitucionales y debido proceso
- Artículo: “Vulneración del debido proceso por identificación del sujeto disciplinable a partir de un anónimo: proceso disciplinario EE-MECAL-2021-18”
- Autores: Jonathan Lucumi Montoya y Leonardo Giraldo (egresados).
- Impacto: Un riguroso análisis jurídico que examina los límites de la potestad disciplinaria del Estado frente a denuncias anónimas, defendiendo las garantías fundamentales y el debido proceso como pilares esenciales de un Estado social de derecho.
Derechos humanos, urbanismo y justicia social
- Artículo: “Afectación al derecho de vivienda digna en el Plan de Renovación Urbana – Proyecto Ciudad Paraíso de Santiago de Cali”
- Autores: Lina Marcela Isaza Cuenca y Ashley Torres Laviano (egresadas).
- Impacto: Este trabajo evalúa el impacto de los grandes proyectos de renovación urbana en las poblaciones vulnerables, reflexionando sobre el equilibrio entre el desarrollo de las ciudades y la protección efectiva del derecho fundamental a una vivienda digna.
Acompañamiento académico: el motor de la calidad investigativa liderado desde las aulas
Este logro no es casualidad; es el fruto de una estrategia de acompañamiento académico integral que impulsa el programa de Derecho de la UPB Palmira, un proceso de mentoría y rigor metodológico que es liderado de cerca por la docente Juliana Zapata Galviz. Gracias a su guía, los estudiantes encuentran el espacio propicio para transformar sus inquietudes en publicaciones de alto impacto que trascienden el ámbito universitario.
Al respecto, la profesora Juliana Zapata destaca el compromiso y la evolución de los jóvenes investigadores:
Ver el fruto del esfuerzo de nuestros estudiantes plasmado en revistas científicas indexadas es la mayor prueba de que el rigor metodológico y la pasión por la investigación van de la mano en nuestra facultad. Este tipo de logros demuestran que acompañarlos en la estructuración de sus ideas no solo potencia su perfil profesional, sino que forma juristas con una profunda sensibilidad social, capaces de ofrecer respuestas críticas a las problemáticas reales de nuestra región y del país.”
Ver a nuestros estudiantes y egresados liderando publicaciones demuestra que la formación de alta calidad en la UPB trasciende la teoría: se convierte en soluciones y propuestas que aportan activamente al desarrollo social y a la justicia en nuestra sociedad.
¡Felicitaciones a nuestros autores y a la docencia que inspira por dejar en alto el sello y el compromiso humanista de la familia UPB!Introduzca el segundo bloque del párrafo aquí
Agencia de Noticias UPB Palmira / comunicaciones.palmira@upb.edu.co
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Transportar mercancías de un lugar a otro suele asociarse con recorrer el camino más corto. Sin embargo, esa no siempre es la alternativa más eficiente ni la menos contaminante. Con esa idea, un estudio de la Universidad Pontificia Bolivariana, seccional Palmira, desarrolló una metodología de solución, a través de un modelo matemático que funciona con algoritmos, la cual permite planificar rutas de distribución, teniendo en cuenta variables que influyen tanto en los costos operativos como en las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los vehículos.
El proyecto Solución exacta y heurística al problema de ruteo de contaminación con flota heterogénea y velocidades discretas, fue desarrollado por el investigador Bryan Salcedo Moncada, como trabajo de grado para obtener el título de Magíster en Ingeniería. En él aborda el problema de contaminación de ruteo de vehículos (polluttion routing problem), una variante de los modelos tradicionales de ruteo que, además de optimizar la distribución de mercancías, se preocupa por el impacto ambiental en los recorridos.
Según el investigador, con el modelo matemático “se busca reducir los costos asociados al transporte y la emisión de gases contaminantes como el dióxido de carbono (CO2), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el monóxido de carbono (CO), dadas las afectaciones en la salud humana”.

“Antes de comenzar el proyecto analicé los resultados de la Encuesta Nacional Logística, que se publica cada 2 años y evalúa indicadores en más de 3.000 empresas. Allí encontré que la mayoría de los gastos de las compañías se concentra en los costos de transporte. También pude observar que muchas de ellas no medían indicadores de entrega, y que, entre las que sí lo hacían, los niveles de cumplimiento no eran los esperados”, manifiesta el experto.
El principal distintivo de esta investigación está en que el modelo no toma decisiones únicamente a partir de la distancia entre dos puntos. De acuerdo con el artículo divulgativo del proyecto Estrategias para la reducción del impacto ambiental: Caso ruteo de vehículos, el modelo incorpora variables que reflejan las condiciones reales en las que operan las empresas de transporte y distribución en Colombia.
La primera de ellas es la flota heterogénea, es decir, que las empresas no cuentan con vehículos idénticos. Por el contrario, disponen de automotores con distintas capacidades de carga, por lo que el modelo determina cuál es más conveniente para atender la demanda de cada recorrido.
Otra variable corresponde a las velocidades discretas, debido a que los vehículos no siempre circulan a velocidad constante. Según el académico, el modelo incluye restricciones propias de la movilidad urbana y los límites de velocidad locales (80 Km/h), los cuales inciden en el consumo de combustible y, por tanto, en la cantidad de emisiones generadas.
También se incluyó las ventanas de tiempo, en otras palabras, los horarios en los que cada cliente debe recibir su pedido. De esta manera, explica Salcedo Moncada, el algoritmo “busca rutas que mantengan la puntualidad de las entregas sin perder de vista el objetivo de disminuir el impacto ambiental”.

El modelo además incorpora la inclinación (gradiente) de las vías, debido a que los automotores “no realizan el mismo esfuerzo al desplazarse por una carretera plana que al subir por una pendiente, y esa diferencia incide en el consumo de gasolina y, a su vez, en el incremento de emisiones contaminantes”, manifiesta el experto.
“A nivel internacional nos damos cuenta que no somos tan competitivos logísticamente. Si revisamos el Índice de Desempeño Logístico (LPI) que emite el Banco Mundial, Colombia ocupa el puesto 66 entre 139 países evaluados”, afirma Bryan Salcedo Moncada.
Encontrar la mejor combinación entre rutas, vehículos y velocidades implica resolver un problema de alta complejidad computacional. Para ello, el investigador implementó una metodología basada en la metaheurística de búsqueda tabú, es decir, un algoritmo que explora múltiples alternativas, tiene la capacidad de recordar soluciones previamente evaluadas y evita repetir recorridos poco eficientes para continuar buscando opciones con mejores resultados.
Para Salcedo Moncada, la metodología responde a un desafío de la ingeniería logística: “La búsqueda tabú es una metaheurística, es decir, un modelo que no encuentra la solución exacta, pero sí una muy buena en poco tiempo. Es lo que se conoce como una solución subóptima, que permite tomar decisiones en segundos o minutos, según la complejidad del problema”, explica el investigador, añadiendo que “eso es justamente lo que busca el proyecto: brindar a las empresas una herramienta para mejorar sus decisiones logísticas y, a su vez, su competitividad”.
Los resultados obtenidos muestran que la metodología logra encontrar soluciones eficientes para distintos escenarios de distribución y que puede resolver casos de prueba de 50 clientes en alrededor de 150 segundos. Además de disminuir las emisiones de efecto invernadero, el modelo contribuye a reducir el uso de vehículos, lo que puede aliviar la congestión vial y optimizar el consumo de combustible.
Si bien el modelo matemático aún no cuenta con la madurez para su comercialización, abre un camino para facilitar la reducción de emisiones y costos en el ruteo vehicular. Adicionalmente, Salcedo Moncada plantea como trabajo futuro un proyecto enfocado en mejorar la escalabilidad del algoritmo para reducir aún más los tiempos de procesamiento de datos en escenarios de mayor tamaño.
Redacción: Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Imágenes: cortesía, Bryan Salcedo Moncada
Agencia de Noticias UPB — Medellín. Hay preguntas que nacen de mirar la pantalla del celular con más atención que de costumbre. Alejandro Uribe Correa, estudiante de octavo semestre de Comunicación Social – Periodismo de la UPB, lleva casi dos años buscando respuestas a una de ellas: ¿qué dice de nosotros la manera en que nos fotografiamos a nosotros mismos?
Esa pregunta, que podría parecer trivial en la era de los filtros y los reels, lo llevó a construir una investigación que hoy tiene nombre, capítulos y, sobre todo, un lugar en uno de los foros académicos más importantes del mundo dedicados a pensar la imagen: el XVII Congreso Internacional sobre la Imagen, organizado por la Red Internacional de Investigadores de la Imagen.
“El gusto nace por descubrir qué sentido tiene la imagen hoy”, explicó Uribe. “Es un interés particular por observar ese panorama superdigital que nos rodea y generar conocimiento a partir de él.”
La investigación de Alejandro se inscribe en el campo de los estudios visuales y tiene como eje teórico la posfotografía, un paradigma que analiza cómo producimos, consumimos e interpretamos las imágenes en la era digital. Su trabajo de grado, que presentará al final de este semestre, se articula en tres capítulos; el que expondrá en el congreso lleva por nombre La inscripción del yo en las imágenes fotográficas selfie.
El capítulo es, en esencia, un estudio de la autorrepresentación a través de tres figuras que él mismo eligió por la diversidad y la riqueza de sus producciones visuales: Kim Kardashian, Bad Bunny y Miquela, una influencer virtual que, como señala Uribe con precisión, no existe fuera de las redes sociales.
En los estudios visuales o culturales se puede ver omitida gran parte de estas manifestaciones culturales y populares, a favor de piezas quizás más artísticas para su análisis”, comentó. “Pero me interesa mucho investigar lo popular: cómo esas imágenes, que no son necesariamente artísticas, también revelan la manera en que habitamos la imagen hoy.”
Adriana Mora, docente de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo y coordinadora del Semillero de Investigación Audiovisual Óptico de la UPB, no esconde el orgullo. Lleva cuatro años acompañando el proceso de Alejandro, y cuando habla de su investigación, lo hace con la convicción de quien sabe que está ante un trabajo fuera de lo ordinario.
“Lo que más resalto de la investigación de Alejo es su capacidad para afrontarla desde la teoría pura y dura de la imagen”, afirmó Mora. “Ha profundizado en el campo más teórico con tanta responsabilidad y con un sistema tan claro que el nivel del trabajo responde más a un posgrado que a un pregrado.”
Para la docente, la participación de su estudiante en este escenario trasciende el logro individual y se convierte en un reconocimiento para el semillero, la facultad y la universidad. El congreso lo organiza la red internacional más importante dedicada a la imagen, a la que pertenecen los principales pensadores, investigadores y docentes del campo a nivel mundial.
“Que un estudiante de pregrado, con su trabajo de grado, sea considerado digno de presentarse en un congreso donde están todos los grandes teóricos de la imagen, es supremamente prestigioso”, dijo Mora. “Yo me siento muy orgullosa por el semillero, por la facultad, por la universidad y, obvio, por Alejandro.”
El proceso, describe la docente, ha sido tanto un camino de rigor intelectual como de crecimiento mutuo. Cuatro años de trabajo sostenido, de profundización y de confianza construida en ambas direcciones.
El reto, a muy corto plazo, es que pueda hacer su práctica en investigación en otro país”, explicó la docente. “Después vendrá que él pueda encontrar su lugar en el mundo.”
Alejandro comparte esa convicción y ya tiene clara la dirección que quiere darle a su carrera. Sueña con publicar los resultados de su investigación, encontrar una pasantía en el exterior que le permita seguir desarrollando su propuesta y, a largo plazo, consolidar un perfil académico dentro de los estudios visuales.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Cuando un consumidor recibe un producto defectuoso, enfrenta problemas con una garantía o no sabe cómo reclamar por la vulneración de sus derechos, el desconocimiento de las rutas legales suele convertirse en una barrera para acceder a la justicia. Esa necesidad motivó el proyecto de investigación Implementación de la línea de atención al consumidor en el Consultorio Jurídico de la UPB Bucaramanga.
La iniciativa, liderada por la investigadora Angélica María Reyes Sánchez, perteneciente al Grupo de Investigación en Ciencia Política y Derecho (CIPJURIS), surgió luego de que dos de sus estudiantes de Derecho -Maria del Mar Sánchez Ojeda y Juliana Arenas Aldana-, en su trabajo de grado, identificaran que muchas solicitudes relacionadas con temas de consumidores se atendían de forma dispersa entre otras líneas de atención, enfocadas en derecho civil y derecho público, lo cual dificultaba un acompañamiento especializado.
Con ese panorama comenzó un ejercicio basado en la metodología de investigación-acción participación (IAP), en el cual se revisó la normatividad vigente y se evaluaron las capacidades institucionales del Consultorio Jurídico, con el fin de poner en marcha la línea de atención al consumidor, que opera desde el 2024 y que en su momento fuera la primera línea de asistencia técnica y jurídica de este tipo en la región.
Para lograr el objetivo, la investigadora Reyes estableció contacto con la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para que la entidad ofreciera asesoría técnico-jurídica en la implementación del mecanismo.

Adicionalmente, cuenta la académica, “En el 2024, durante el proceso de investigación, la SIC escogió a la UPB Bucaramanga como sede para el desarrollo de algunas audiencias desde el campus universitario, entonces los estudiantes e investigadores pudimos ser observadores de esos procesos”. De esa manera, adquirieron diversas herramientas en torno a la protección y asesoría judicial de los consumidores, así como los canales más adecuados para defender sus derechos y poder aplicarlos en la vida real del Consultorio, mediante una ruta de atención independiente.
Una ruta especializada para orientar a los consumidores
El acompañamiento inicia con un proceso de triaje, explica Mabel Cecilia Delgado Lara, exdirectora del Consultorio Jurídico. Primero se realiza una entrevista en la que un monitor del Consultorio identifica la situación del usuario y verifica si cumple las condiciones para acceder al servicio. Posteriormente, el caso es asignado a un estudiante de Derecho, quien brinda el acompañamiento respectivo con la supervisión de dicho monitor y un asesor especializado.
Según la Ley 2113 de 2021, el Consultorio Jurídico está autorizado para ofrecer servicios de asesoría, representación judicial, acompañamiento jurídico y pedagogía en derecho a personas en condición de vulnerabilidad o pertenecientes a grupos de especial protección constitucional: comunidades indígenas, afrodescendientes, trabajadoras domésticas, desplazados, entre otros.
La mencionada línea orienta casos relacionados con garantías de productos, derecho de retractación, vulneración del derecho a la información y otras situaciones derivadas de las relaciones de consumo. Además de asesorar, acompañar y preparar reclamaciones y acciones jurídicas, en este campo también se promueven mecanismos de solución temprana de conflictos.
Según Jéfferson Colmenares, funcionario de la SIC, el acompañamiento del Consultorio permite que muchos conflictos encuentren una solución antes de llegar a un proceso sancionatorio: “Cuando las empresas se dan cuenta de que existen instituciones como esta, conformada por personas que tienen conocimiento y claridad sobre estos temas, es más favorable para ellos responder en los escenarios de reclamo directo, para evitar demandas y posibles sanciones”.
Durante el proceso de implementación, el mayor desafío fue la evangelización, es decir, generar conciencia sobre la importancia de esta área de atención. Por ello, además de la SIC, la UPB también unió esfuerzos con la Superintendencia Financiera, la Alcaldía de Piedecuesta y Fenalco Santander. Estas alianzas permitieron capacitar tanto a estudiantes como a empresarios y comunidades sobre los derechos y deberes que hacen parte de las relaciones de consumo.


Desde 2024, con la apertura del servicio, se han atendido 50 casos relacionados con derechos al consumidor, de los cuales 23 fueron archivados y 27 permanecen activos, en el primero año. En 2025, se acompañaron 20 asuntos relacionados con esta materia, representando el 2.01 % del total de situaciones atendidas en el Consultorio Jurídico. En lo corrido del 2026 se han acompañado 11 casos, de los cuales uno de ellos ha concluido con sentencia favorable al comprador.
La implementación de este servicio también fortalece el carácter social que caracterizan a la UPB: “El Consultorio Jurídico, además de ser un espacio académico para formar a los estudiantes, es un área a través de la cual las facultades de Derecho prestamos un servicio social a la comunidad. En este caso, los beneficiarios son los consumidores y usuarios”, afirmó Angélica Reyes.
Actualmente, Reyes Sánchez se encuentra desarrollando un nuevo proyecto de investigación enfocado en evaluar la implementación de esta línea, con el fin de identificar oportunidades de mejora y fortalecer el modelo de atención, que busca seguir ampliando el acceso a la justicia para quienes más lo necesitan.
Si reside en Bucaramanga y considera que sus derechos como consumidor han sido vulnerados, puede escribir al correo electrónico
notificacionesconsultorioj.bga@upb.edu.co para recibir acompañamiento.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.
Imágenes: cortesía, Angélica María Reyes Sánchez.
Agencia de Noticias – UPB Medellín. Escribir una carta puede parecer un gesto sencillo; sin embargo, cuando las palabras se articulan dentro de un marco terapéutico, adquieren un alcance transformador. La escritura ofrece la oportunidad de pausar el ritmo habitual, estructurar el pensamiento y nombrar vivencias que, con frecuencia, resulta complejo expresar verbalmente.
Esta perspectiva fue abordada por investigadoras del Semillero de Investigación en Familia de la Universidad Pontificia Bolivariana, bajo la tutoría de Isabel Cristina Bernal Vélez, líder del Área Clínica en Familia del Centro de Familia y Atención Psicológica (CFAP) y docente de la Facultad de Trabajo Social y de los posgrados en Familia de la UPB.
El proyecto surgió inicialmente como un ejercicio formativo al interior del semillero y se consolidó como una investigación rigurosa que obtuvo el primer lugar en el Encuentro Interno de Semilleros de Investigación Multicampus de la institución. Tras superar el arbitraje y proceso editorial correspondiente, los hallazgos fueron publicados en una revista científica especializada.
“Las cartas terapéuticas han sido utilizadas a lo largo del tiempo como un recurso clave para favorecer la manifestación escrita de emociones, ideas y vivencias de alto impacto personal”, explica Bernal Vélez.

Una pausa reflexiva frente a la inmediatez
Para la realización del estudio, las investigadoras desarrollaron una revisión documental sistemática. Entre 1993 y 2024 analizaron más de 60 publicaciones vinculadas al uso de la correspondencia en variados escenarios, identificando una notable dispersión en la literatura existente.
El análisis evidenció que las cartas, denominadas también epístolas en el ámbito académico, han acompañado múltiples etapas históricas y trascienden el marco estrictamente clínico. En el espacio psicoterapéutico, no obstante, operan como un dispositivo privilegiado para la externalización de conflictos, la autoevaluación y el redescubrimiento de nuevas perspectivas personales.
La carta funciona como un dispositivo simbólico que permite ordenar la experiencia, reinterpretar los acontecimientos y generar comprensiones inéditas sobre sí mismo y sobre los vínculos que configuran la vida cotidiana”, destaca la investigadora.
Una de las dinámicas más potentes de este recurso radica en su flexibilidad aplicativa: puede ser redactada por el terapeuta, la persona en consulta o sus familiares. De este modo, el acto de escribir abre un espacio protegido para elaborar aquello que permanece tácito y ensayar nuevas formas de narrar la propia historia.
A diferencia de la comunicación contemporánea, caracterizada por la inmediatez, la pausa inherente a la escritura postal exige tomar distancia, ponderar los términos utilizados y releer lo plasmado. Así, el impacto del mensaje trasciende el espacio de la consulta e integra la dimensión cotidiana del consultante.
“Es como si la palabra escrita tendiera un puente directo entre el escenario terapéutico y la cotidianidad de las personas”, subraya Isabel.
Alcances más allá del espacio clínico
Uno de los hallazgos centrales de la revisión fue cartografiar la diversidad de campos donde la carta terapéutica despliega su efectividad. La evidencia hallada abarca aplicaciones en psicoterapia, educación, centros penitenciarios, procesos de duelo, atención en salud, terapia familiar y de pareja, así como en contextos marcados por la violencia sexual y el conflicto armado.
En la práctica educativa, la correspondencia favorece la educación emocional, el autoconocimiento y la empatía interpersonal. En entornos de reclusión, asume un valor testimonial determinante, permitiendo la reconstrucción narrativa de historias atravesadas por el dolor y el aislamiento.
Nuevas rutas para la investigación académica
Para Bernal Vélez, las conclusiones del estudio no constituyen un punto de llegada, sino un punto de partida para formular nuevos interrogantes científicos. Entre las líneas futuras, destaca la necesidad de examinar las diferencias cualitativas entre la escritura epistolar manuscrita y la mediada por entornos digitales.
Asimismo, el equipo plantea la relevancia de profundizar en cada uno de los dominios identificados para elaborar guías metodológicas y de intervención ajustadas a las particularidades de cada población.
Este trabajo ofrece un panorama claro y abre caminos de innovación reflexiva para los futuros investigadores del área”, concluye la docente e investigadora.
De esta manera, una práctica cotidiana adquiere rango de objeto de estudio para comprender de qué forma las personas construyen sentido sobre sus vivencias. Desde la UPB, este proyecto articula la formación investigativa de pregrado, la producción académica de alto nivel y el compromiso social con el bienestar humano.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia De Noticias UPB Medellín
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La dedicación, el compromiso con la investigación y la búsqueda constante de soluciones innovadoras le abrieron las puertas a Mariana Giraldo para realizar la pasantía de sus prácticas académicas, articuladas al proyecto sobre la Cationización de Fibras de Fique provenientes de subproductos textiles, desarrollado por el Grupo de Investigación sobre Nuevos Materiales (GINUMA) de la UPB. Motivada por fortalecer su formación científica, en 2024 dio un paso decisivo en su trayectoria al postularse y obtener la beca Mathematics of Information Technology and Complex Systems (MITACS), que le permitió realizar una estancia de investigación en Canadá.

Durante su pasantía, Mariana hizo parte de un equipo de ingenieros químicos dedicado al desarrollo de apósitos para el tratamiento de heridas, elaborados a partir de nanocelulosa vegetal y nanopartículas de óxido de zinc, con propiedades antibacterianas y antioxidantes. Su participación fue significativa, al ser la única estudiante de Ingeniería en Nanotecnología del grupo de investigación y la única colombiana representando la UPB en un equipo conformado por investigadores provenientes de la India.
A pesar de estar en otro país y rodearse de personas con un idioma y lenguaje totalmente diferente, eso no fue impedimento para desarrollar su práctica con éxito, Mariana menciona que:
“Como yo tenía bastante experiencia en el laboratorio y tenía 3 años trabajando aquí en la universidad, para mí no fue difícil la inmersión dentro del laboratorio, además de que las prácticas allá eran muy accesibles, porque no era ir a una clase, sino que me asignaban un proyecto y yo tenía que trabajar en él y desarrollar un producto”.
Los grupos de investigación de la UPB se han consolidado como escenarios donde estudiantes, docentes y egresados trabajan de manera interdisciplinaria en el desarrollo de soluciones innovadoras para responder a los desafíos de la industria, tanto en Colombia como en el ámbito internacional. En este contexto, las pasantías representan una oportunidad para fortalecer la formación académica y profesional, al tiempo que promueven el crecimiento personal a través del intercambio cultural, el aprendizaje de nuevos idiomas y el trabajo colaborativo con investigadores de diferentes países.

Más allá de los conocimientos adquiridos en el aula, la disciplina y el compromiso son factores que permiten convertir las oportunidades en experiencias transformadoras. La UPB promueve escenarios que impulsan el crecimiento académico, profesional y humano de sus estudiantes, preparándolos para proyectarse en contextos internacionales. Para Mariana, la pasantía en Canadá significó precisamente eso, una experiencia que amplió sus horizontes y le abrió puertas que nunca imaginó alcanzar. Ella resalta que:
“Uno cree que porque estudia una carrera en específico solo puede ejercer desde esa área, y no es así. Nosotros somos muy versátiles, por ejemplo, yo en tercer semestre veía cosas enfocadas en lo textil más que en lo Nanotecnológico, y es ahí cuando la experiencia en los laboratorios te permite cultivar diversas prácticas que más adelante se van a ver reflejadas en los trabajos que haya que hacer. Siempre hay una oportunidad de conocimiento, solo hay que estar muy abierto a las posibilidades”.


Este tipo de experiencias trascienden el ámbito académico. El paso de Mariana por Canadá no solo fortaleció sus competencias como ingeniera en nanotecnología, sino que también le permitió consolidar una proyección externa y demostrar el talento que se forma en la UPB. Su historia evidencia cómo la investigación, el compromiso y la excelencia académica pueden abrir puertas a escenarios donde el conocimiento trasciende fronteras.
Con la mirada puesta en nuevos retos, Mariana se prepara para recibir su título como ingeniera para continuar su formación a nivel de maestría. Su vivencia demuestra que la curiosidad, el compromiso y la investigación pueden abrir caminos hacia oportunidades que transforman no solo el desarrollo profesional, sino también la forma de ver el comportamiento de la sociedad.
Por: Roger Andrés Luna Hernández – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. A través de iniciativas de alto nivel, estudiantes de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas se encuentran liderando análisis jurídicos de la mano del Instituto Max Planck de Alemania y el Observatorio Cypram, abordando discusiones clave como los derechos de autor, el uso de memes y los retos de la era digital.
Esta articulación entre la docencia y la práctica de alto nivel responde a una dirección clara dentro de la institución. Según la Affiliated Research Fellow (Investigadora Asociada), María Alejandra Echavarría, esta dinámica se alinea de forma directa con la apuesta estratégica de la Rectoría por la formación investigativa y la internacionalización:
Involucrar a los estudiantes de pregrado en proyectos internacionales responde a esta estrategia institucional y les permite enfrentarse a retos de primer nivel, así como desarrollar competencias fundamentales para el ejercicio de su profesión. La respuesta ha sido extraordinaria; han estado siempre motivados, realizando aportes significativos al posicionamiento internacional de la Universidad en propiedad intelectual”, resalta la docente.
Más allá de la teoría en el aula, la vinculación a estas iniciativas les exige a los estudiantes asumir roles activos como auxiliares de investigación y analistas jurisprudenciales. En estos escenarios, el equipo no solo aborda metodologías avanzadas y estudio comparado con otras legislaciones, sino que también analiza cómo el Derecho responde a fenómenos contemporáneos de la cultura digital y la propiedad intelectual en un entorno hiperconectado. Esta dinámica permite que los futuros abogados desarrollen un pensamiento crítico frente a las transformaciones normativas locales y globales.
En esa línea, la experiencia de participación se ha diversificado en frentes estratégicos. Para estudiantes de la UPB como Nicoll Mariana Gómez Uribe e Isabella Dávila Caballero, sumergirse en proyectos de esta magnitud ha representado un hito en su camino universitario.

Uno de los aspectos que más valoro es la confianza que la profesora María Alejandra depositó en nosotros desde el inicio. A pesar de los retos que implicaba investigar sobre otras jurisdicciones y analizar derecho comparado en otros idiomas, sentir que nuestras opiniones eran escuchadas nos permitió asumir el desafío con seguridad”
destaca Nicoll Gómez, quien analizó la figura de los transformative uses (usos de transformación) para entender cómo dialogan las leyes en distintas culturas jurídicas
Por su parte, Isabella Dávila resalta cómo esta experiencia internacional le enseñó que la investigación exige rigor y atención minuciosa al detalle
“Compartir espacios académicos con investigadores de la UPB y del Instituto Max Planck ha sido una oportunidad excepcional para conocer metodologías de alto nivel. Comprender la doctrina del fair use en Estados Unidos y compararla con los debates en Colombia nos demuestra que la investigación no solo fortalece el conocimiento, sino que contribuye a desarrollar un ejercicio del Derecho más innovado
De igual forma, el trabajo de investigación y divulgación realizado a través del Observatorio Cypram por estudiantes como Chelsea y Juan David ha fortalecido competencias clave para la vida profesional, demostrando que el análisis jurídico y el estudio comparado son herramientas vivas al servicio de las dinámicas actuales del mundo real.

Frente a un panorama donde la inteligencia artificial y la cultura digital transforman constantemente la sociedad, la academia reitera la importancia de formar líderes preparados
Estas actividades de investigación enfrentan a los estudiantes con retos reales a los cuales debe responder el Derecho. Como futuros abogados, deben liderar estas discusiones”.
Esta línea de investigación en propiedad intelectual, que cuenta con más de una década de trayectoria en la UPB, mantendrá sus puertas abiertas para que más estudiantes de pregrado continúen vinculándose a proyectos internacionales y transformando el ejercicio del Derecho desde las aulas.
Por: Samuel Alexis Colorado Cardenas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Durante dos años, docentes e investigadores de la Universidad Pontificia Bolivariana han venido desarrollando un proceso de investigación que integra el análisis científico con el trabajo directo en el territorio para comprender cómo el cambio climático transforma el paisaje y la vida cotidiana en Necoclí. A través de la revisión documental, el trabajo de campo y el diálogo con las comunidades, el proyecto permitió identificar fenómenos como la erosión costera, el aumento de la temperatura y las transformaciones en los usos del suelo, construyendo conocimiento desde una perspectiva participativa.
Al respecto, Danny Jean Paul Mejía, docente de la Escuela de Educación y Pedagogía, comentó lo siguiente:
Para nosotros en Medellín, el cambio de temperatura se ha hecho una transición a través de los años para llegar a este calor. Sin embargo, en la región y sobre todo en la parte donde nosotros estuvimos y donde trabajamos en Necoclí, no solamente se nota la temperatura, sino que se nota también en esa erosión que se va dando en la tierra y en las playas”.
Para consolidar este trabajo, la UPB articuló esfuerzos con aliados estratégicos de la región como Mariápolis, centro cultural y de encuentro comunitario, y la Asociación de Mujeres La Marimonda. Estos espacios han facilitado el acercamiento con habitantes del territorio, quienes compartieron sus experiencias sobre los cambios ambientales que han observado durante décadas. El intercambio de saberes permitió contrastar la evidencia científica con la memoria colectiva y comprender cómo el avance del mar, la pérdida de playas y la transformación de los ecosistemas han impactado directamente las dinámicas sociales y culturales del municipio.
“Nosotros (UPB) les propusimos a ellos que fueran nuestros actores en región y que nos permitieran visitarlos para poder preguntarles cosas específicas, no solo del cambio climático únicamente, sino también de los cambios generales que han tenido en su naturaleza y del paisaje y demás, con lo que de una u otra manera nuestros compañeros de Arquitectura y Diseño solventan el conocimiento práctico y nosotros estamos pensando desde la Facultad de Educación, como en la versión pedagógica y didáctica para poder enseñarles a estas personas en la región cómo mitigar, solventar, estudiar estos cambios climáticos para mejorar en el tiempo o para al menos estar como conscientes de eso que está sucediendo”, apuntó Jean Paul.
Como resultado de este proceso se realizaron talleres con niños, mujeres y líderes comunitarios, donde el arte y la educación se convirtieron en herramientas para generar reflexiones sobre el cuidado del territorio. La información recopilada se materializó en una exposición artística y una cartilla pedagógica diseñada para promover la sensibilización y la enseñanza sobre el cambio climático y sus posibles mitigaciones. Estos materiales fueron construidos para que la comunidad pudiera apropiarse de ellos y utilizarlos de manera autónoma en sus propios procesos educativos.
Para Jean Paul, uno de los principales logros fue demostrar que las transformaciones ambientales no son hechos aislados, sino procesos que pueden comprenderse y enfrentarse mediante la educación y la participación comunitaria. En ese sentido, la cartilla entregada a los habitantes de Necoclí busca convertirse en una herramienta permanente para fortalecer el conocimiento local y fomentar acciones de cuidado del entorno desde las nuevas generaciones y los diferentes actores sociales del territorio.
Nosotros dentro de los talleres que hicimos en esta en región, nos propusimos generar un ejercicio pedagógico que los diferentes actores de esta región pudieran asumir como propio, porque una de las cosas que nosotros les dijimos desde el principio y que reiteramos en estas visitas es que esto no es propiedad solamente de la UPB, sino que ellos pueden utilizarlo como bien convengan para poder hacer como un aprendizaje y una enseñanza de esos aspectos que suscitan el cambio climático, pero también sobre la mitigación de los mismos”.
Con iniciativas como “Necoclí está caliente”, la UPB reafirma su compromiso con una investigación que va más allá de las aulas y genera impacto en las comunidades. Además de producir conocimiento sobre los desafíos ambientales del país, este proyecto fortalece el vínculo entre la academia y el territorio, promoviendo procesos de formación, apropiación social del conocimiento y construcción colectiva de soluciones frente al cambio climático.
Por: Juan José Marín Torres. Agencia de Noticias UPB.