Agencia de Noticias UPB – Medellín. Evaristo Arango Arcila, quien en 1975 asumió el cargo de decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad Pontificia Bolivariana, es considerado uno de los pioneros en la consolidación del programa de Ingeniería Eléctrica y deja un legado que permanece vivo en la historia, no solo de la UPB, sino también de Medellín y de Colombia.
Inició su labor como profesor de Máquinas Eléctricas en la década de 1960, convirtiéndose en un pilar para la formación de generaciones de ingenieros electricistas de la Universidad. Desde este rol contribuyó a la creación y consolidación del Laboratorio de Máquinas Eléctricas de la UPB, reconocido como uno de los más importantes del país en su campo y uno de los más representativos por su impacto en la formación de profesionales.
Gracias a estos avances, muchos de sus estudiantes participaron posteriormente en el fortalecimiento de Empresas Públicas de Medellín (EPM), Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), ISAGEN y otras organizaciones que han sido determinantes para el desarrollo del sector eléctrico colombiano. Por ello, el aporte de Evaristo Arango Arcila debe entenderse desde su papel como formador de talento técnico y humano para las instituciones que lideraron la expansión y modernización energética del país.

En 1963, bajo el liderazgo del entonces decano Alberto Piedrahíta, Evaristo Arango desempeñó un papel fundamental en la construcción de las bases académicas del programa de Ingeniería Electrónica. Entre sus principales responsabilidades estuvo el análisis de modelos de formación en universidades nacionales e internacionales, cuyos aportes resultaron decisivos para estructurar una propuesta académica innovadora, ética y visionaria.
En 1975, Evaristo Arango Arcila asumió la decanatura de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica. Bajo su decanatura se graduaría la primera cohorte de ingenieros electrónicos, logro después de un proceso que había comenzado hace casi una década atrás. Así, quien había contribuido a sembrar esta nueva disciplina acompañó también su maduración institucional y la entrega al país de sus primeros egresados.
Su legado contribuyó significativamente al fortalecimiento de la Ingeniería Eléctrica, especialmente en los campos de las máquinas eléctricas, los laboratorios especializados y la formación aplicada. Asimismo, participó en la apertura y consolidación de nuevas disciplinas tecnológicas que marcarían el futuro de la Universidad y del país. Su trabajo ayudó a tender un puente entre la infraestructura eléctrica que hizo posible la modernización energética de Colombia y las tecnologías electrónicas y digitales que definirían las décadas posteriores.
Evaristo Arango se retiró de la Universidad para vincularse al proyecto liderado por el exdecano Alberto Piedrahíta. Su salida de la institución no significó un alejamiento de ella. Por el contrario, mantuvo una relación cercana con la UPB, actuando como consejero, interlocutor permanente y observador atento de su desarrollo institucional. Siempre mostró interés por los retos de la Universidad y por el crecimiento de las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales que continuaron fortaleciendo el legado construido por quienes contribuyeron a sus cimientos.

Por: Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencias de Noticias UPB – Medellín. El orgullo por una universidad que nació de la mano de la Iglesia Católica se hizo sentir en la UPB durante la Semana de la Identidad Católica, una celebración anual que este año tuvo lugar en la Biblioteca Central con una exposición histórica que presentó varias obras nunca antes exhibidas. Entre ellas se destacó un retrato en óleo del papa Pío XII, un obsequio con gran valor simbólico para la Universidad.
Lo que nació como una universidad católica, en menos de una década se transformó en Universidad Pontificia Bolivariana”, afirmó Julián Monsalve, profesor y curador de la UPB.
Casi una década después de la fundación de la Bolivariana, el 20 de marzo de 1946, se anunció oficialmente que la Universidad sería denominada como católica y, además, declarada “pontificia”. Este acontecimiento marcó la trayectoria de la institución y dio un mayor sentido a su línea ética y moral. Es justamente este hecho histórico el que se celebra durante la Semana de la Identidad Católica.
Es un reconocimiento de la altura y del valor de los elementos formativos que está ofreciendo, pero también la compromete a mantener dos fidelidades muy bien determinadas. La primera, fidelidad al principio fundacional —es decir, a la institución misma de una universidad católica, con la tarea que tiene la Iglesia de enseñar—. Segundo, que una universidad debe ser el lugar en el que se disponga el eco a las enseñanzas de la Iglesia, al magisterio de los papas”, señaló el sacerdote y docente de teología, Diego Alberto Uribe Castrillón.

En 1946, el rector, monseñor Félix Henao Botero, recibió los honores en una visita extraordinaria del representante del papa Pío XII, monseñor Giuseppe Beltrami. En una ceremonia oficial realizada en la Catedral Basílica Metropolitana de Medellín —junto al arzobispo Joaquín García Benítez, miembros del clero arquidiocesano y representantes del ministerio pastoral— se bendijo a la Universidad y se declaró su carácter pontificio. Esto significó un reconocimiento universal, según el cual el legado de la institución continuaría bajo la conducción y el amparo de la Iglesia.
Este cambio impulsó una mayor visibilidad internacional y consolidó la fuerte vinculación de la UPB con la Santa Sede. Como lo narra Gildardo Lotero Orozco en 75 años de tradición y renovación: “Desde aquel entonces, el nombre y el carácter de la Universidad quedaron sellados para siempre: la institución continuaría su trayectoria histórica bajo la conducción y el amparo de la Iglesia, representada en su autoridad principal, el Sumo Pontífice”.

Este año, además de celebrarse el sello pontificio, se conmemoran 80 años desde que este hecho ocurrió. Por ello, la exposición tuvo características especiales: fue creada para toda la comunidad, con el propósito de dar a conocer la historia de la Universidad y recordar su valor simbólico, en el que la Iglesia Católica y la institución se enlazan.
El espíritu bolivariano hace referencia y determina unos valores que son definitivos, y que nos aporta, claro está, el sentido cristiano que tiene la Universidad. Pero eso, en diálogo con la cultura, la ciencia, la tecnología y los humanismos que se presentan hoy, significa un aporte trascendental. Es decir, nosotros pintamos con el tinte cristiano, con el tinte católico, el pensamiento, la cultura, la ciencia y el humanismo que la Universidad trabaja”, añadió el padre Diego Alberto Uribe Castrillón.

La semana inició con una inauguración que contó con las palabras del Rector General, padre Diego Marulanda Díaz, quien invitó a los asistentes a disfrutar de una exposición que representa el arte eclesiástico y la historia institucional. Entre las piezas exhibidas se encontraron fotografías de antiguos rectores —como Mons. Darío Múnera Vélez—, la indumentaria litúrgica usada por monseñor Félix Henao Botero, su capelo y su bonete eclesiástico, además de una de las piezas más destacadas: el solideo original del Papa Pío XII.
La invitación que se hace es reconocer la importancia de la historia de la Universidad, la importancia que ha tenido en la ciudad. Lo que tenemos aquí son testimonios de esos acontecimientos. Hacer parte de esta comunidad es hacer parte de esa historia. Esta exposición es también reconocer y darles valor a los fundadores”, agregó Julián Monsalve.
Una vez más, la Semana de la Identidad Católica resaltó los valores, la espiritualidad y el legado de una institución que, tras casi noventa años de historia, continúa inspirando con su sello pontificio.
Por: Estefanía Yepes Arenas – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. El escritor, filósofo, docente y periodista José Guillermo Ánjel Rendón, más conocido como Memo Ánjel, ha sido galardonado con el Premio Erato, otorgado por el colectivo cultural independiente Parque Erato. Este reconocimiento celebra su trayectoria intelectual, su obra literaria marcada por la sensibilidad, el humor y la memoria, y su apuesta constante por una cultura construida desde lo comunitario.
Recibir un reconocimiento siempre alegra, pero más aún cuando viene de un colectivo cultural independiente que celebra la poesía. Erato, musa de los versos, nos recuerda que aquí, en el Valle de Aburrá, se está leyendo a los escritores locales”, expresó Ánjel, destacando la importancia de ser reconocido como parte activa de “la cultura que nos teje a todos”.
A lo largo de su vida, Memo Ánjel ha cruzado caminos entre la filosofía, la literatura y el periodismo, disciplinas que, según afirma, se integran en su manera de contar el mundo. “La filosofía es el hecho de pensar, la literatura de imaginar y el periodismo es el servicio militar de la escritura. Estos tres elementos componen el ejercicio de escribir”.
Entre sus temas recurrentes se encuentran el judaísmo, el barrio, el amor, la ciudad y la memoria. En su proyecto más reciente, se ha propuesto narrar los absurdos de la vida cotidiana a través de un concepto propio al que llama “contrageometría”.

Es importante destacar que su libro Cuentos judíos. Los viajeros, ha sido llevado a escenarios internacionales y traducido a varios idiomas, entre ellos el alemán. “Nace de ser yo siendo los míos”, explica, refiriéndose a su vínculo con el mundo judío sefaradí, una herencia cultural que atraviesa buena parte de su obra.
Memo Ánjel no solo escribe, también enseña. Y para él, la docencia ha sido una fuente de inspiración vital: “En mi escritura, casi siempre mis personajes son jóvenes. A través de ellos me humanizo y aprendo desde la ficción, imaginándome alumno”.
Cree firmemente en la cultura como construcción colectiva. “Nadie crea solo. El escritor necesita lectores, editores, espacios. Esa interacción es la que forma la cultura”, asegura. Y por eso celebra que el Parque Erato, espacio donde la poesía habita la calle, continúe gestando comunidad desde lo público.
A quienes descubren su literatura por primera vez a través de esta puesta en escena, les deja una invitación generosa: “Conozcan la cultura sefaradí, grupo humano del que muchos antioqueños descienden. Como decía Sancho Panza, uno no es de donde nace, sino de donde pace”.
Cristian David Llorente Espitia, Agencia de Noticias UPB- Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana conmemora el legado espiritual y social del Papa Francisco, un líder que se caracterizó por su humildad, cercanía con los fieles, compromiso con los más vulnerables y una profunda solidaridad. Su labor inspiró a millones de personas e invitó a reflexionar sobre la fe y su papel en la construcción de un mundo más justo.
Su Santidad, Francisco, asumió en 2013 como el primer Papa latinoamericano. Desde sus inicios, se distinguió por su manera de comunicarse con el mundo, utilizando un lenguaje accesible, lleno de metáforas y haciendo referencia a situaciones cotidianas. Esto lo llevó a conectar con personas de todas las edades.
“Las comparaciones, las analogías, las figuras tan sencillas con las cuales puede transmitir verdades eternas extraordinarias es una forma de acercarse al pueblo de Dios tan especial, y por eso la iglesia encuentra allí inspiración para trabajar, pero también motivación para que cada una de las expresiones de la fe, de las manifestaciones de esa presencia de Dios en medio de nosotros a través del magisterio pueda ser accesible y comprensible para todos”, expresó el padre Diego Alberto Uribe Castrillón, docente de Teología de la UPB.
Este estilo de comunicación tan característico reflejó el deseo del Papa de hacer de la Iglesia un espacio de encuentro y diálogo. Con mensajes llenos de calidez y cercanía, el Papa buscó generar reflexión y fomentar la esperanza, la misericordia y la inclusión, enseñanzas que dejó plasmadas en sus encíclicas: Lumen Fidei, Laudato si’, Fratelli tutti y Dilexit nos.
En Lumen Fidei continuó el pensamiento de su predecesor, Benedicto XVI, reflexionando sobre la fe como pilar de la vida cristiana, una fe que tiene la capacidad de iluminar el camino de la humanidad y transformar la vida de quienes la acogen.
En 2015, “Francisco establece una gran conversación con toda la humanidad, donde nos dijo que necesitábamos aprender a conjugar el verbo cuidar y fue cuando nos regala la encíclica de Laudato si’, el cuidado de la casa común”, comentó el rector general de la UPB, padre Diego Marulanda Díaz.
Esta encíclica les recuerda a los seres humanos la responsabilidad que tienen, por su condición de criaturas, de respetar y cuidar el medioambiente. Además, invita a la unión, con el objetivo de buscar un desarrollo sostenible y proponer soluciones a los retos de la humanidad y el planeta.
Por su parte, en Fratelli tutti hizo un llamado a la fraternidad universal y al diálogo, fomentando la solidaridad y el encuentro entre las diferentes culturas. “Esta encíclica está destinada a recordarnos que somos una gran comunidad de hermanos y que estamos en el mundo para sembrar la vida, la esperanza y la alegría, en medio de realidades tan complejas”, mencionó el docente de Teología de la UPB, padre Diego Uribe.
Su última encíclica, Dilexit nos, publicada en 2024, habla del amor cristiano como base de la comunión. En ella, el Papa hizo un llamado a vivir el amor de manera activa y comprometida, siguiendo el modelo de Cristo, un ser de bondad, gracia, unidad y fortaleza para la humanidad.
Cada una de estas encíclicas no solo dejó enseñanzas profundas, sino que también sirve como inspiración para el trabajo de instituciones educativas como la Universidad Pontificia Bolivariana, que comparte el compromiso de Su Santidad con el desarrollo integral del ser humano y la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
Como institución de sello Pontificio, la UPB honra la memoria del Papa Francisco, destacando su legado en la educación, la fe y el compromiso con el bienestar de la casa común. Su vida y ministerio seguirán siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones y su legado perdurará en la historia y en los corazones de la comunidad católica de Colombia y el mundo.
Por: Agencia de Noticias UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana rinde homenaje a la vida y obra de monseñor Armando Santamaría, un hombre que dedicó su vida al cuidado de los más vulnerables. Su labor fue fundamental en la protección de la niñez en Antioquia y su compromiso y amor por el prójimo lo convirtieron en un referente de servicio en la región.
Monseñor Santamaría nació en Jericó, con tan solo 11 años inició su vida espiritual, lo que lo llevó a ordenarse como sacerdote a los 23. En 1992 asumió la dirección de los Hogares Infantiles San José, institución de la Arquidiócesis de Medellín enfocada en el cuidado y formación de niños en situación de vulnerabilidad.
Como director durante más de tres décadas de los Hogares Infantiles San José, Monseñor lideró iniciativas que promovieron el desarrollo integral de las personas, brindando educación, alimentación y orientación espiritual a muchos menores y garantizándoles una nueva oportunidad de vida.
Monseñor Santamaría fue un ser íntegro, una persona que supo para qué fue creado, entendió que su misión tenía un alcance en relación también con los hermanos más vulnerables. Un hombre de una familia muy bien constituida que entendió que la mayor riqueza y alegría era darse a los más pobres”, compartió el rector de la UPB, padre Diego Marulanda Díaz.
Su labor lo convirtió en un gestor social y educativo, impulsando, en colaboración con la Iglesia católica, proyectos de esta índole, donde se generaron diversas iniciativas con la academia y otras entidades, entre ellas, la UPB. Además, monseñor recibió en 2017 al Papa Francisco en la sede de los Hogares Infantiles San José, en Medellín, encuentro que simbolizó el reconocimiento a su labor por los niños y niñas.
Su legado es una vida coherente con el Evangelio, un hombre que nos deja un camino para seguir entendiendo que es en la ayuda al hermano más vulnerable, sobre todo de la mano de la educación, del acompañamiento espiritual y psicosocial donde podemos soñar con un nuevo país. Sus obras: Hogares San José, lugares de acogida de Belén y todas las demás, son un gran testimonio que nos llena de esperanza y de saber que es acompañando a los niños y a los jóvenes que no tienen oportunidades como podemos construir un nuevo futuro”, añadió el padre Marulanda.
Para la Universidad Pontificia Bolivariana, Monseñor Santamaría fue un hombre que dejó un testimonio de fe como sacerdote. “Agradecidos por su acompañamiento en todo el tema administrativo en la Arquidiócesis por donde pasó, particularmente la UPB se une al agradecimiento a Dios por lo que significó Monseñor Armando Santamaría en la construcción de nuestra Universidad”, concluyó el Rector.
La UPB reconoce su contribución a la evangelización. Su testimonio de vida inspira a nuevas generaciones de sacerdotes, laicos y líderes comprometidos con la transformación social desde la fe, enseñándoles el impacto que tienen los valores cristianos en la construcción de un mundo más equitativo.
Por: Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana celebró la vida y el legado del doctor Jorge Octavio Ramírez Ramírez, exdecano de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas, en compañía de su familia y colegas. Durante la ceremonia, se develó su retrato, que adornará los muros del bloque 12 de la universidad, junto a los de aquellos que lo precedieron en el cargo. También se le entregó a su esposa, como homenaje póstumo, la Distinción Espíritu Bolivariano.
En la oficina de la decanatura de la escuela, el padre Diego Marulanda Díaz, Rector General de la UPB, resaltó la vocación de Ramírez por la justicia y la educación. Expresó el cariño que tanto estudiantes como profesores sienten hacia él y manifestó que la distinción debió entregársele en vida, pero su fallecimiento, en junio de 2024, lo impidió. Así mismo, destacó los aportes que hizo a la escuela y a la universidad, como revivir la Clínica Jurídica. Junto al actual decano, Jaime Arrubla Paucar, el Rector develó el retrato ante su familia.

Jorge Octavio Ramírez se desempeñó a lo largo de su vida como magistrado del Tribunal Administrativo y como vicepresidente y presidente del Consejo de Estado. Fue egresado de Derecho de la UPB y en la misma universidad se dedicó a la enseñanza, donde ejerció la decanatura entre 2020 y 2023, superando retos como la pandemia de Covid-19 y la cuarentena. Sus colegas, tanto en el poder judicial como en el mundo académico, resaltaron su empatía y humildad.
Después del encuentro en la decanatura de la escuela, se siguió hablando de él en el Auditorio Guillermo Jaramillo Barrientos. Allí, estudiantes, profesores y viejos amigos de Ramírez se reunieron para escuchar a los consejeros de Estado, Gloria María Gómez Montoya, María Adriana Marín y Jorge Iván Duque Gutiérrez, conversar con el director de la Facultad de Derecho de la UPB, Hernán Vélez Vélez, sobre la sensatez con que emitía sus sentencias y el humor que lo caracterizaba.

La conversación fue informal, con aportes espontáneos de algunas personas del público, entre los que se destacaron los de la doctora Martha Nury Velásquez Bedoya, presidenta del Tribunal Administrativo de Antioquia, quien recordó su personalidad bienhumorada y algunas decisiones que generaron risas entre el público.
El doctor Jorge Iván Duque, por su parte, recordó al exdecano por una decisión en la que responsabilizó al Estado por una desaparición forzada en un momento en que esta aún no estaba tipificada como delito en Colombia. A pesar de que el Estado se defendió argumentando que no había un cadáver que demostrara el crimen, Ramírez necesitó una sola prueba: el testimonio de un policía que presenció los hechos.
El doctor Jorge Octavio transcribió ese testimonio y dijo «con esto es más que suficiente para decir que la desaparición forzada es responsabilidad del Estado». Quiero entonces resaltar lo pragmático, lo simple, lo que nos enseñaba, a buscar el problema jurídico y la solución sencilla”, dijo el magistrado Duque.
La doctora María Adriana Marín añadió que quería “destacar, como mujer y como presidenta de la Comisión de Género del Consejo de Estado, la sensibilidad que un hombre tiene también frente al género y frente a una decisión tan difícil, porque hay que ponderar los derechos de ambas partes”.
Con su personalidad y su pasión por la justicia, el doctor Jorge Octavio Ramírez impactó al país y a la universidad en la que estudió y luego trabajó. Su legado seguirá siendo recordado y admirado, como aseguró el decano Jaime Arrubla.
Este homenaje, que consiste en colgar su retrato en la galería de decanos, es una forma de que continúe enseñando, porque cada estudiante se preguntará quién fue y seguramente obtendrá respuestas, muchas, de todas las cosas que logró en su vida el doctor Ramírez”, dijo el actual decano.


Por: Juan Daniel Arias Mejía – Agencia de Noticias UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. En un emotivo evento cargado de significado, los estudiantes de enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana se unieron para celebrar la tradicional Ceremonia de la Luz, un hito crucial en su camino hacia convertirse en profesionales de enfermería. Este evento simbólico no solo marcó un momento de celebración, sino que también sirvió como recordatorio de la importancia de su elección de carrera y su futura responsabilidad en el cuidado de la salud de las personas.
Esta ceremonia ha sido un reconocimiento profundo de nuestro compromiso con la enfermería. Marca el inicio de un nuevo capítulo en nuestras vidas y nos inspira a asumir la responsabilidad de ser una fuente de luz en la vida de nuestros pacientes”, expresó Nicolás Gallego, estudiante de enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue la entrega simbólica de la luz, realizada por estudiantes de último semestre. Este gesto no solo transmitió conocimientos y valores, sino que también simbolizó la responsabilidad que los estudiantes asumen al convertirse en futuros cuidadores de la salud.
La ceremonia tiene un aspecto espiritual, con la bendición de símbolos de enfermería, creando un manto de protección para los estudiantes que inician la práctica clínica.”, indicó Yolanda Bermúdez Nino, enfermera profesional y docente de la UPB.
Durante la ceremonia, uno de los estudiantes pronunció un discurso inspirador que tocó los corazones de todos los presentes. En sus palabras, recordó los desafíos superados y los momentos de crecimiento que experimentaron a lo largo de su formación. Instó a sus compañeros a mantenerse comprometidos con la profesión y a abrazar la compasión y la empatía en su práctica diaria.


La ceremonia también sirvió como un recordatorio de la importancia de la elección de carrera de estos estudiantes. Muchos de ellos compartieron sus razones para estudiar enfermería, destacando su deseo de marcar una diferencia en la vida de las personas y de contribuir al bienestar de la sociedad. Reforzó su determinación de cumplir con estos objetivos y de llevar a cabo su futura labor con pasión y dedicación.
La ceremonia de la Luz nos recordó por qué elegimos esta carrera en primer lugar y nos motivó a esforzarnos al máximo en nuestra formación”, comentó Alejandra Betancourt, estudiante de enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Fue un evento cargado de significado y emoción que marcó un hito importante en el camino de estos estudiantes hacia convertirse en enfermeros profesionales. A través de gestos simbólicos y palabras inspiradoras, se reafirmó su compromiso con la enfermería y se destacó la importancia de la compasión y la empatía en su futura práctica. Esta ceremonia fortaleció la comunidad de enfermería de la UPB y dejó una profunda huella en los corazones y las mentes de todos los presentes.
“La Liturgia Salus nos invita a reflexionar sobre el significado profundo de la transición de los estudiantes de enfermería hacia la práctica clínica. Nos muestra cómo este momento combina el reconocimiento social, la espiritualidad y la responsabilidad, recordándonos la importancia de cuidar y guiar a quienes están comprometidos con el cuidado de los demás en el ámbito de la enfermería.”, expresó Yolanda Bermúdez Nino, enfermera profesional y docente de la UPB.

Por: Juliana Gómez Arango – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Durante los últimos 15 años, el grupo Piraguas, compuesto por docentes y estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana, ha desempeñado un papel crucial en la vida de comunidades remotas ubicadas en diferentes partes del país. Su labor humanitaria, que ha sido un faro de esperanza para los habitantes de estas zonas aisladas, se ha destacado por su compromiso con la asistencia médica.
Fundado en el año 2008 por José Mauricio Hernández Sarmiento y Lina María Martínez Sánchez, el grupo Piraguas surgió con la firme convicción de que la salud es un derecho fundamental que no debe conocer barreras geográficas. Con esta visión en mente, estos valientes docentes eligieron las emblemáticas piraguas artesanales como su medio de transporte, un instrumento ancestral tallado por sabedores locales. Estas piraguas les permitieron navegar los sinuosos ríos y cuerpos de agua de la selva, accediendo a regiones que rara vez reciben ayuda externa.

Cada día de servicio ha sido una experiencia enriquecedora para nosotros, fortaleciendo nuestros conceptos de salud pública y nuestra formación académica”, agregó Lina María Martínez Sánchez, docente titular de la Facultad de Medicina y cofundadora del grupo piraguas.

A lo largo de su trayectoria, Piraguas ha llevado a cabo un total de 123 viajes a 56 comunidades indígenas y afrocolombianas. Durante estos viajes, han brindado 9.840 atenciones médicas esenciales, lo que ha marcado una diferencia significativa en la calidad de vida de los residentes de estas regiones apartadas.
El sacrificio personal de los miembros de Piraguas es innegable. Han renunciado a fines de semana, días de vacaciones y tiempo con sus familias para llevar a cabo su misión humanitaria. En muchas ocasiones, han financiado gran parte de su labor con recursos propios, demostrando su dedicación inquebrantable a la causa. Además, han compartido saberes con estas comunidades a través de un diálogo intercultural respetuoso, fortaleciendo así su comprensión de la salud pública y enriqueciendo su desarrollo académico.
Un hito reciente en la historia de Piraguas fue la ceremonia del pasado 12 de septiembre, en la cual fueron honrados con la medalla al mérito social Monseñor Félix Henao Botero. Este prestigioso reconocimiento no solo destaca su compromiso y dedicación excepcionales, sino que también les brinda un aliciente para continuar su labor humanitaria con renovado vigor en los años por venir.
Recibir la medalla al mérito social es un reconocimiento a nuestra dedicación y un impulso para continuar nuestra misión”, expresó con gratitud José Mauricio Hernández Sarmiento, docente titular de la Facultad de Medicina y cofundador de Piraguas.
Por: Juliana Gómez Arango – Agencia de Noticias UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Estudiantes del Colegio de la UPB le rindieron homenaje al maestro Fernando Botero por medio de dibujos y pinturas inspiradas en el arte del pintor. Los estudiantes, previo a la creación artística, recibieron una charla por parte de la directora de la Fundación UPB y exdirectora del Museo de Antioquia, Lucrecia Piedrahita, quien evocó algunas técnicas, pinturas y obras del maestro.
En esta actividad participaron estudiantes de preescolar, tercero, cuarto y quinto de primaria, quienes demostraron, en el transcurso del año académico, tener habilidades artísticas. Además, por medio de este ejercicio se quiso honrar la visión del maestro Fernando Botero, quien reconocía en los niños un gran potencial para expresarse a través del arte.
Tuve la fortuna de conocerlo y supe de la cercanía que él tenía con los niños y de su deseo en que se formaran en la cultura del Museo, porque este es sin duda un laboratorio de pensamiento experimental, un mundo de adiestramiento a la lectura de las formas, entonces Botero en ese legado que nos deja está la conexión con los niños y es por esto que a través del Colegio de la UPB nos unimos a este homenaje internacional”, comentó Lucrecia Piedrahita Orrego, directora de la Fundación UPB.
La UPB reconoce de esta forma el aporte que el maestro Fernando Botero le hizo a la ciudad y al país. Con este homenaje se quiso reinterpretar su obra a través de la mirada, cargada de honestidad, de los niños, quienes representan la juventud de la institución. Además, la UPB motiva a los estudiantes a que por medio del arte dejen plasmada su esencia.


El arte es una maravillosa oportunidad para expresar lo que sentimos. Desde el Colegio de la UPB quisimos darles un espacio a los niños para mostrar cómo desde sus emociones, admiración y apreciación artística pueden comenzar a valorar lo que significa pintar, dibujar y hacer una obra con sus manos”, expresó Jader Jaramillo, líder de Artística del Colegio de la UPB.
Los estudiantes consideraron que esta experiencia fue muy enriquecedora ya que pudieron conocer de cerca al artista. “Aprendimos también cosas como cuál es su sentido y por qué le gusta hacer sus obras, creo que las obras de Botero expresan una igualdad entre todas las personas. Mi dibujo fue inspirado en el arte que conlleva la música y la pintura al mismo tiempo, puse un detalle de un gato porque él los suele poner en la calle o subidos en casas”, explicó Violeta Borrero, estudiante de quinto de primaria de la UPB.

Fernando Botero mostró a Colombia y Antioquia desde una mirada artística ante el mundo. “El maestro Fernando Botero ha muerto, pero su legado está vivo”, concluyó Lucrecia Piedrahita.
Por: Juliana Hernández Escobar – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. El papa emérito Benedicto XVI es reconocido por ser el papa que más aportes y publicaciones de obras de teología, dedicadas siempre al estudio y la investigación, ha hecho en la historia de la iglesia; encíclicas como “Deus caritas est” (2005), “Spe salvi” (2007), “Caritas in veritate” (2009), cartas apostólicas, discursos, homilías, dan cuenta y revelan su interés por acercar a la comunidad la reflexión de la fe y su empeño por mostrar quién es Dios.
El cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927 en Marktl, Alemania. Estudió filosofía y teología en la Escuela Superior de Filosofía y Teología de Freising y en la universidad de Munich, recibió su ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951 y, posteriormente, en 1953 se doctoró en teología con su tesis llamada “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la iglesia de San Agustín”.

Fue elegido como sucesor de Juan Pablo II el 19 de abril de 2005 para guiar a la iglesia católica y, posteriormente, renunció al papado el 28 de febrero del 2013, aceptando el título de papa emérito, para dedicarse al retiro espiritual y la oración.
En su labor teológica, el papa demostró gran interés por la obra de San Agustín y la visión trascendente de este autor frente al amor y el vínculo con la verdad; por esta razón, la labor de Benedicto XVI siempre estuvo encaminada, desde muy joven, a establecer un diálogo entre la razón y la fe, una fe apoyada en la tradición, la revelación, el magisterio y la liturgia.
La postura del papa frente a la razón es hacer del pensamiento y de la filosofía, del ejercicio racional, una experiencia de cercanía con la fe. Se deja a un lado el concepto de la filosofía como servidora de la teología para convertirla en un apoyo estructural de la reflexión”, comentó el padre Diego Uribe, docente de la Facultad de Teología de la UPB.
Benedicto XVI fue un hombre de espiritualidad profunda, dedicado siempre al estudio de la teología y a la investigación; por esta razón, se puede llamar a Benedicto XVI como el teólogo de los teólogos.
La iglesia era entendida para el papa como el cuerpo de Dios, el cuerpo de Cristo y el templo del Espíritu, una comunidad de fieles creyentes unida a Jesús, pero apoyada en unos conceptos que luego serían desarrollados por la teología: la comunión y la participación.

En cuanto a la enseñanza de la religión desde la educación y la cultura, educar era para Benedicto XVI orientar a los pueblos por el camino de la fe a la verdad y al servicio de la humanidad, a través de la formación en el catecismo de la iglesia católica, y aprovechando todos los medios posibles para dar a conocer con verdades sólidas en qué había que creer y qué había que vivir.
Desde su cosmovisión, entendía el mundo como el escenario en el que Dios realiza su obra, es decir, como el marco de espacio y tiempo en el cual Dios actúa en la historia y la santifica, sostenía que aquella realidad en la que se mueve la vida es el espacio en el que Dios se manifiesta.
Debido a su formación teológica, Benedicto XVI pudo dialogar con ciencias que también estuvieran dispuestas a conversar con la fe. Dentro de todas sus obras se pueden encontrar algunos escritos dedicados al mundo universitario y a grandes personalidades del mundo de la ciencia.
El conocimiento y el legado teológico que dejó el papa emérito Benedicto XVI, desde sus inicios como estudiante hasta sus años como máximo representante de la iglesia católica, da cuenta de su misión y deseo por acercar la fe al mundo y fortalecerla a través de la teología, demostrando que es posible entender una realidad tan heterogénea a través de la fe cristiana.

Por: Natalia Saavedra Cadavid – Agencia de Noticias UPB.