Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Hay metas que se trazan con la mirada fija en el horizonte y sueños que se construyen metro a metro en cada entrenamiento. Esa es la historia de José Miguel Rodríguez Villaraga, estudiante del grado 10-3 y destacado nadador de nuestra institución que ha dado un paso gigante en su carrera deportiva al convertirse en flamante integrante de la Selección Colombia. Su talento, constancia y disciplina lo tienen hoy listo para representar al país más allá de nuestras fronteras.

El camino hacia la alta competencia exige una planificación milimétrica y un compromiso inquebrantable. Con la agenda lista para un mes de octubre inolvidable, José Miguel afrontará un doble reto internacional y departamental: del 7 al 15 de octubre nos representará en las competencias de Esturiones con la Selección Antioquia, y del 20 al 26 del mismo mes viajará a Santiago de Chile para disputar la prestigiosa Copa Pacífico luciendo los colores de la Selección Colombia.
Para un deportista de alto rendimiento, la verdadera prueba no está solo en el carril contiguo, sino en la superación personal.
Desde el momento que subo al taco, pienso en que mi oponente soy yo mismo, ya que solo bajando el tiempo y siendo el primero llegamos a la clasificación”, relata José Miguel, reflejando la mentalidad fría y enfocada que lo caracteriza al momento de lanzarse al agua.
Detrás de cada brazada hay un engranaje de apoyo fundamental. El nadador reconoce que sus mayores pilares son sus padres, quienes lo acompañan incansablemente, y sus entrenadores. Sin embargo, el deporte de élite también exige renuncias; el joven confiesa que uno de los mayores sacrificios ha sido perderse reuniones y paseos familiares, un costo emocional compensado por el orgullo de dejar el nombre del colegio y del país en lo más alto.

La carrera de un atleta se forja tanto en las victorias como en las caídas. Este año, José Miguel experimentó un momento de vulnerabilidad al buscar la medalla de oro y colgarse la de bronce. Lejos de frustrarse, entendió una valiosa lección:
“Aprendí que el tercer lugar también es importante, y salí a flote con el consejo y abrazo de mis padres”.
Esa fortaleza mental es, según él, tan vital como el trabajo físico. Con la responsabilidad adquirida a través de su disciplina y la confianza depositada por sus entrenadores, el nadador resume su evolución con una frase que marca su día a día: “Lo que empezó como un juego, hoy por hoy me apasiona y cada día quiero ser el mejor”.
Con la vista puesta en los Juegos Olímpicos como máxima meta a largo plazo, y con el deseo de inspirar a las nuevas generaciones a través del deporte y el estudio, José Miguel Rodríguez demuestra que cuando se mantiene la mente ocupada entre el cronómetro y los cuadernos, ningún sueño está fuera del alcance de la brazada.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Hay talentos que nacen con una melodía propia y caminos que se construyen con disciplina, fe y resiliencia. Ese es el caso de Matías, un estudiante del Colegio UPB cuya voz ha traspasado las paredes de las aulas para resonar en escenarios de talla nacional como La Voz Kids y, más recientemente, pisar con orgullo la imponente tarima del Estadio Atanasio Girardot junto al prestigioso Conjunto Clásico.

De no ser por el estudio y por las oportunidades que me ha brindado el colegio, yo no estaría donde estoy”, afirma. Acompañado siempre por su familia, amigos y maestros que ven un gran futuro en él, el joven artista reconoce que el sacrificio vale la pena.
El camino no ha estado exento de dificultades. Como él mismo señala, lo más duro ha sido lidiar con los múltiples “no” recibidos en concursos departamentales y de la ciudad a lo largo de su formación. Sin embargo, lejos de desanimarse, cada negativa se ha convertido en el combustible para fortalecer su carácter y seguir adelante en busca de grandes oportunidades.
Ese esfuerzo dio frutos memorables cuando pisó la tarima del Atanasio Girardot. Para Matías, fue la mejor experiencia de su vida:
“No creo en la suerte, sino en las bendiciones de Dios”.
Tras una serie de ensayos donde el director de la orquesta, Rey Castro, quiso conocerlo a fondo y se consolidó la oportunidad de cantar junto a ellos. Compartir micrófono con músicos de esa magnitud es un logro inédito para un niño en este género.

Matías dejó una huella imborrable, marcada por los valiosos consejos de los artistas que lo animaron a no detenerse jamás.
La historia de Matías con la música comenzó temprano, entre los cuatro y seis años, precisamente en un festival de talentos dentro de la institución, donde descubrió su vocación. A partir de allí, los tropiezos y los triunfos formaron al artista que hoy en día destaca por su amor indiscutible hacia la salsa, un género poco común en las nuevas generaciones.
Su paso por La Voz Kids fue otra prueba de fuego. Desde la inscripción inicial, pasando por rigurosos filtros, videollamadas e incluso ausencias escolares justificadas por el sueño de triunfar, la experiencia exigió sacrificios que culminaron con éxito en las audiciones a ciegas en Bogotá.
Hoy, con la mirada puesta en el porvenir, Matías combina su rutina escolar con el firme propósito de seguir componiendo, cantar en grandes estadios y mantener los pies sobre la tierra. Su historia es la prueba viva de que, cuando se cuenta con el respaldo institucional y una voluntad inquebrantable, los sueños más grandes dejan de ser acordes lejanos para convertirse en una maravillosa realidad.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. La emoción y el trabajo en equipo volvieron a resonar con fuerza en el Coliseo del Polideportivo Sur de Envigado, escenario que presenció una nueva conquista para nuestra institución. Las talentosas Natalia Oliveros, Sofía Marín y Stephanie Sánchez se consagraron campeonas del Volleyball Fest, firmando una actuación memorable que dejó en evidencia el alto nivel de preparación y el carácter competitivo de nuestras deportistas.
El camino hacia la gloria no fue sencillo, pero el equipo supo gestionar los momentos de mayor presión.
Sentimos una felicidad inmensa porque el partido estuvo apretado, pero todas supimos superar los desafíos del torneo”, relata Stephanie Sánchez, integrante del equipo..
Según la deportista, la clave del éxito radicó en la evolución constante: “Empezamos de menos a más y fuimos ganando confianza en cada partido hasta llegar a la final”

En las instancias definitivas, la tensión aumentó y los nervios hicieron su aparición en la cancha. Lejos de ser un obstáculo, esta situación fortaleció lazos. Stephanie destaca que el apoyo mutuo, la calma y los consejos oportunos fueron determinantes: “Cuando alguna se frustraba o tenía miedo, la otra estaba para hablar, hacerla sentir mejor y liberar el estrés”
Este rendimiento es el reflejo de una rutina exigente. Lejos de entrenar únicamente por una competencia específica, las jugadoras mantienen una constancia diaria para elevar su nivel, equilibrando con disciplina sus deberes académicos mediante una óptima gestión del tiempo en sus espacios libres previos a las prácticas.
Dejar el nombre de la institución en lo más alto del podio genera una satisfacción profunda. Para Stephanie, este título representa “algo de lo que nos sentimos orgullosas, que demuestra que el colegio tiene excelentes jugadoras en los diferentes deportes, y en este caso, del voleibol”.
Con el trofeo en casa, la mirada ya está puesta en el futuro. Lejos de conformarse, el equipo tiene clara su meta: seguir esforzándose y trabajando duro para que los próximos torneos sigan trayendo victorias. Una premisa que Stephanie resume con convicción: “Las cosas no llegan de la vida de un momento a otro; hay que tener constancia y trabajar duro, porque ningún deporte es fácil y, si te propones algo con todas tus fuerzas, jamás será imposible”.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. En el coliseo La Floresta, la disciplina y el orgullo deportivo se tradujeron en gloria. Nuestro equipo de fútbol sala, categoría Sub-12 (2014), se alzó con la medalla de oro en la Copa Estudiantes, cerrando una actuación impecable que reafirma el talento y la formación integral de nuestros deportistas.
La final, más que un partido, fue una lección de carácter. Tras un inicio adverso, el equipo logró sobreponerse a la presión y remontar el marcador, demostrando que el orden táctico y la confianza en sus capacidades son los cimientos de su éxito.
Para el entrenador Camilo Andrés Pachón Botero, este título es el fruto de dos años de trabajo constante.
“Lo que más satisfacción me genera es la evolución partido tras partido”, señala el estratega. Según el profesor Pachón, la clave del éxito radicó en tres pilares fundamentales: trabajo en equipo, comunicación asertiva e inteligencia emocional.

Esta visión es compartida por Samuel Villada, integrante del equipo, para quien el trofeo tiene un significado especial: “Siempre lo había luchado y esta vez se dio; traer el título al colegio es una felicidad inmensa”. Para Samuel, el camino hacia la victoria no fue sencillo, pues tuvo que aprender a gestionar la frustración en momentos críticos:
El profe fue clave para calmarme cuando estaba estresado. Aprendí a no desesperarme y a mantener la calma, lo cual fue fundamental para lograr el pase gol que nos permitió remontar”.
El éxito de este grupo trasciende lo deportivo. La capacidad de los estudiantes para equilibrar las exigencias académicas con la práctica de alto rendimiento es un modelo de vida. Samuel, por ejemplo, encuentra en las matemáticas una herramienta para su desempeño bajo los tres palos, aplicando cálculos precisos al momento de atajar, una muestra de cómo el pensamiento lógico se integra en su pasión.
El profesor Pachón enfatiza que este logro es un triunfo colectivo: “La relación entre familia, colegio, deportista y entrenador es el eje que permite estos resultados”. Un agradecimiento especial a los padres de familia, cuyo respaldo ha sido incondicional en cada entrenamiento, bajo el sol o la lluvia.
Con el oro en sus manos, el equipo no baja el ritmo. Los desafíos para el segundo semestre ya están en el radar: la participación en la Liga de Fútbol Sala y los Juegos Intercolegiados. Con la misma entrega y sentido de pertenencia que los define, nuestros campeones se preparan para seguir dejando en alto el nombre de nuestra institución.
¡Felicitaciones a nuestros deportistas por este merecido campeonato!
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. ¿Qué pasa cuando se une el ingenio juvenil, la guía pedagógica y las metodologías STEM? La respuesta se vivió de manera vibrante en MOVA, el Centro de Innovación del Maestro, escenario que acogió la clausura del Medellín Challenge 2026. Este evento de ciudad, liderado por el Colegio San José de Las Vegas y en el cual participa activamente el Colegio de la UPB, demostró que las aulas de clase son el primer laboratorio para transformar realidades sociales.

El proyecto convoca a estudiantes de diferentes comunas de Medellín, tanto de colegios públicos como privados, con un propósito firme: cocrear prototipos que den solución a problemáticas ciudadanas reales a través de la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el codiciado trabajo en equipo.
Para Álvaro Deossa Velásquez, docente de inglés de bachillerato del Colegio de la UPB y mentor de este proceso, la experiencia de este año se resume de forma contundente: “Innovación y trabajo en equipo comprometido”. Según el educador, el valor radica en ver cómo una idea nacida de la empatía en el aula se materializa en una propuesta tecnológica tangible y con impacto social.
Uno de los proyectos que más capturó las miradas y aplausos de los asistentes, expertos y aliados estratégicos fue “Hidrobot”. Desarrollado por un apasionado equipo de estudiantes de la UPB, el dispositivo busca mitigar una de las realidades más complejas de la Comuna 3 (Manrique): la gestión de residuos sólidos y la contaminación del agua.
Encontramos una problemática extremadamente interesante en la comuna de Manrique: ¿Cómo podríamos deshacernos de todas las basuras, residuos sólidos y la contaminación en el agua mediante tecnologías didácticas?”, explica con entusiasmo Sebastián Aristizábal, estudiante del Colegio UPB.
La respuesta del equipo fue un prototipo digital y físico diseñado para recorrer la accidentada topografía del sector. “Nuestro prototipo es algo extremadamente innovador, nuevo y sencillo de utilizar. Hidrobot lo que hace es ir desde las partes más altas a las partes más bajas de Manrique, asistiendo a puntos específicos para que la gente pueda depositar su basura de manera adecuada”, detalla Aristizábal.

Sin embargo, el verdadero éxito de este reto intercolegiado no se mide únicamente en circuitos o códigos de programación, sino en el crecimiento humano de sus participantes. Isaac Blandón, miembro del equipo expositor, califica la experiencia en MOVA como “completamente maravillosa”.
Se pasa de habilitar sesgos de ver a las personas de una sola manera, a entender que realmente se puede hacer conciencia de algo. El mundo requiere jóvenes especializados. Medellín Challenge ha integrado una propuesta de metodologías activas que nos permite integrar saberes, conocimientos y experiencias en un solo lugar”, reflexiona Blandón.
Con discursos de pitch que incluso desafiaron las fronteras idiomáticas al presentarse en inglés. Los estudiantes demostraron una madurez intelectual y social que dejó claro que la juventud no es una limitante para proponer cambios, sino el motor principal de los mismos.
La jornada cerró con un mensaje conjunto de orgullo y pertenencia que retumbó en los pasillos de MOVA: “¡Todos somos Medellín, y entre todos, somos Medellín Challenge!”. El Colegio de la UPB reafirma así su compromiso con una educación con sentido humano, donde la ciencia y la tecnología están siempre al servicio de la comunidad.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Tras una intensa jornada de reflexión, dominio escénico y argumentos sólidos, el Festival de Oratoria 2026 ha cerrado su etapa semifinal. Durante las últimas dos semanas, el Aula Magna, Marinilla y el auditorio Juan Pablo II se transformaron en el epicentro del pensamiento crítico, escenario donde estudiantes desde cuarto hasta undécimo grado demostraron que la voz es, sin duda, la herramienta más poderosa para transformar la realidad.
La competencia, que cerró el 14 de mayo, destacó por un nivel discursivo excepcional. Cada participante asumió el desafío con preparación y valentía, planteando al jurado la compleja tarea de seleccionar a quienes representarán la excelencia comunicativa de nuestra institución en la gran final.
Más allá de la competencia, este proceso es una escuela de vida. Santiago Salazar Álvarez, finalista del grado 10°5 y representante destacado de la Sede Medellín, compartió su experiencia tras conocer los resultados:
La oratoria me ha permitido descubrir que mi voz tiene el poder de conectar con los demás y defender mis ideales con respeto. Mi clave es simple: A+D=E (Actitud + Disciplina = Excelencia). Este proceso no se trata solo de hablar bien, sino de lograr que la audiencia sienta la misma pasión que yo tengo por el mensaje que quiero transmitir. Estoy muy motivado para enfrentar el desafío de la gran final”.

Al igual que Santiago, cada uno de los finalistas ha demostrado que el liderazgo institucional se forja a través de la capacidad de comunicar ideas con claridad, convicción y propósito.
Tras una rigurosa evaluación de habilidades como la dicción, la estructura argumentativa y el manejo del público, presentamos a los estudiantes que han asegurado su lugar en la etapa definitiva del certamen:
Sede Medellín
4°2: Juan Sebastián Quintero Palacios
5°2: Juliana María Muñoz Cardona
6°3: Juan Sebastián Arango Vásquez
7°3: Selene Gaviria Prieto
8°5: Susana Ortiz Lopera
9°9: Manuela Vélez Bravo
10°5: Santiago Salazar Álvarez
11°6: Andrea Orozco Vergara

Sede Marinilla
6°1: María Celeste Valencia Sierra
7°2: Luciana Henao Jiménez
10°1: Luis Mateo García Hernández

El Festival de Oratoria trasciende la premiación; es una apuesta pedagógica por fomentar el respeto a la pluralidad de opiniones. Felicitamos a todos los semifinalistas por su impecable desempeño y enviamos un reconocimiento especial a quienes continúan en este camino hacia el título.
El escenario ya está preparado para la palabra final; un cierre que promete ser un despliegue de intelecto y elocuencia que reafirma nuestro orgullo institucional.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. El voleibol de alto rendimiento exige no solo capacidad física, sino una mentalidad inquebrantable. Así lo demostró Sofía Marín Gutiérrez, quien, tras tres meses de intensa preparación, logró junto a su equipo el subcampeonato en la Categoría Oro del torneo nacional realizado recientemente en Circasia. Para la joven deportista, este logro es el reflejo de un proceso colectivo donde la entrega y la disciplina fueron las protagonistas durante los cuatro días de competencia.

El camino hacia la final tuvo retos adicionales para la jugadora de la UPB. Aunque habitualmente se desempeña en la posición de punta, una lesión abdominal la obligó a adaptarse y asumir el rol de líbero para este certamen. Lejos de desanimarse, Marín aportó desde su nueva función con la alegría y el entusiasmo que la caracterizan, elementos que ella considera fundamentales para mantener la cohesión y el ánimo de sus compañeras en los momentos de presión.
Llegar a la última instancia en la categoría más competitiva no es cuestión de azar. La clave, según explica la voleibolista, estuvo en la ejecución fiel de lo entrenado y en entender que en el deporte no existen rivales pequeños.
Entendimos que los errores son normales y que lo importante es buscar la manera más rápida de salir de ellos”, comenta al reflexionar sobre la madurez grupal necesaria para afrontar un torneo de esta magnitud, donde aprendieron la valiosa lección de dar el máximo esfuerzo hasta el último silbato.
Cursar décimo grado en el Colegio de la UPB implica una alta exigencia académica que Sofía logra equilibrar con sus entrenamientos diarios. Para ella, encontrar ese punto medio es vital para cumplir con ambas facetas con excelencia, motivada constantemente por el reconocimiento de sus docentes y compañeros.
“Cuando los profesores me dicen que soy una niña responsable y juiciosa, me doy cuenta de que todo el esfuerzo vale la pena”, afirma con orgullo.
La temporada apenas comienza y los retos para la subcampeona nacional ya están trazados. Su próximo gran objetivo es la Copa Color Voley, una competición de largo aliento que se extenderá durante el próximo semestre y donde buscará, junto a su equipo, conquistar el título. Con un mensaje de persistencia para las futuras promesas del colegio, la atleta bolivariana invita a nunca desistir: “Aunque parezca muy duro, todo ese esfuerzo se verá reflejado en los frutos que recogemos”.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. En el Colegio de la UPB, el sonido de las clases ha encontrado un compañero rítmico: las notas de un acordeón. Isabella Lucumí Pérez, una talentosa estudiante de 13 años, se prepara para un desafío que pocos en su región asumen a tan corta edad: representar a Medellín en el prestigioso Festival de la Leyenda Vallenata.

La historia de la joven artista con este instrumento no nació por casualidad. Todo comenzó cuando tenía apenas 9 años, momento en que recibió un regalo que cambiaría su vida: su primer acordeón, entregado por su abuela. Ese gesto no solo despertó su curiosidad, sino que encendió una vocación que la llevó a cambiar los juegos comunes por el estudio de los botones y el fuelle.
Llegar a Valledupar no es tarea sencilla. Isabella dedica entre 3 y 4 horas diarias a practicar, enfocándose en la agilidad de sus dedos y en la precisión técnica que exige el acordeón. Para ella, el reto no es solo físico, sino mental, requiriendo una concentración absoluta para dominar los cuatro aires reglamentarios del género: Son, Paseo, Merengue y Puya.

De estos ritmos, el Son ocupa un lugar especial en su corazón. Aunque reconoce que cada aire tiene su magia, la cadencia y el sentimiento de este ritmo en particular lo convierten en su favorito al momento de interpretar y expresar su arte.
Ser una intérprete en ascenso y una estudiante comprometida requiere una organización impecable. La acordeonera reconoce que balancear sus responsabilidades académicas en la UPB con las intensas jornadas de ensayo ha sido un proceso de aprendizaje constante. Gracias a un manejo estricto de su tiempo y al apoyo recibido por parte de su colegio, ha logrado mantener ambos mundos en armonía.
Más allá de los trofeos o el reconocimiento, Isabella Lucumí Pérez busca inspirar a otros jóvenes. Su consejo es claro: no tengan miedo de seguir pasiones que puedan parecer diferentes o poco comunes en su entorno. Con la mirada puesta en el futuro, sueña no solo con seguir perfeccionando su ejecución, sino también con explorar la composición más adelante.
Hoy, la joven no solo carga un acordeón; lleva consigo el orgullo de su institución y el sueño de toda una ciudad que la verá brillar en la máxima fiesta del vallenato.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. La estudiante del grado 7-2 se coronó campeona en la Primera Parada Nacional Interclubes, demostrando que la disciplina deportiva y la excelencia académica avanzan a la misma velocidad.
El sonido de los patines contra el suelo y el impacto preciso del bastón contra la pelota han formado parte de la vida de María Fernanda Ardila desde los cinco años. Hoy, esa dedicación ha rendido sus frutos más dorados. Representando al Real Hockey Club, la joven alcanzó el primer lugar del podio en la Primera Parada Nacional celebrada en Buga, Valle del Cauca, consolidándose como una de las promesas más brillantes de este deporte en la región.

Para la patinadora, el triunfo no es solo una medalla, sino la culminación de un esfuerzo colectivo. Al recordar el cierre del torneo, describe una explosión de felicidad: “Todos corrimos a la cancha a celebrar al darnos cuenta de que tanto esfuerzo había dado fruto”. La competencia no fue sencilla; el equipo tuvo que mantener la cabeza en alto, especialmente en los encuentros más reñidos donde, a pesar de los goles en contra, el apoyo mutuo fue la clave para revertir el marcador y alcanzar el oro.
Ser una deportista de alto rendimiento y estudiante del Colegio de la UPB requiere una organización milimétrica. Para Ardila, el colegio y el deporte son dos responsabilidades que asume con la misma seriedad. “Si decidí ser deportista, es otra responsabilidad que tengo que medir; soy capaz porque me propuse una meta”, afirma con la madurez que caracteriza a los campeones.
En la cancha, la jugadora aplica valores fundamentales sembrados en su formación escolar: liderazgo, trabajo en equipo y, sobre todo, el respeto ante el rival. Para ella, representar a la institución desde un club externo es un motivo de orgullo que impulsa su rendimiento y mejora su bienestar integral.
Tras conquistar este título nacional, las aspiraciones de María Fernanda no se detienen. Su mirada está puesta ahora en integrar la Selección Antioquia y, eventualmente, vestir los colores de la Selección Colombia de Hockey para representar al país en arenas internacionales.
Finalmente, envía un mensaje de persistencia a sus compañeros del Colegio UPB
Si se proponen algo, son capaces de lograrlo. Si mejoran en el estudio, también mejoran en el deporte”. Con esta mentalidad, la campeona sigue rodando hacia su próximo objetivo, demostrando que en la UPB se forman líderes que brillan dentro y fuera de las aulas.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. La estudiante del grado 5-4 brilló en el Torneo Nacional Grado 4, demostrando que la disciplina y la pasión por el deporte blanco son el motor de su formación integral.
El tenis de campo es una disciplina que exige una fortaleza mental excepcional y una técnica depurada desde temprana edad. Isabella Guarín, representante del grado 5-4 del Colegio de la UPB, ha comenzado a escribir su propia historia de éxito en este deporte. Recientemente, la joven tenista participó en el Torneo Nacional Grado 4, llevado a cabo en el Club Campestre de Medellín, donde puso a prueba su talento frente a competidoras de alto nivel.
Para la deportista, cada partido es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal. Durante el certamen, Isabella se enfrentó a situaciones de alta presión, especialmente en encuentros cerrados donde la concentración fue su mejor aliada.

Hubo momentos difíciles donde sentí que debía sacar toda mi fuerza para no rendirme”, expresa la tenista, quien destaca su revés como su principal herramienta técnica para dominar los puntos desde el fondo de la cancha.
A su corta edad, Guarín tiene claro que la excelencia deportiva debe caminar de la mano con el compromiso académico. Lograr este balance requiere de una organización ejemplar para cumplir con sus entrenamientos diarios sin descuidar sus deberes escolares en la UPB. Para ella, la formación institucional ha sido clave para desarrollar la integridad y el respeto, valores que considera esenciales en el “deporte blanco”. El apoyo de sus docentes y compañeros se convierte en un motor adicional que la impulsa a dar lo mejor de sí en cada set.
Con la mirada puesta en el futuro, la joven atleta encuentra inspiración en figuras internacionales como Aryna Sabalenka, de quien admira la potencia y determinación. Actualmente, Isabella se prepara con rigor para sus próximos desafíos en el calendario nacional, con el firme propósito de seguir ascendiendo en el ranking y dejar en alto el nombre de su institución.
Finalmente, envía un mensaje de aliento a la comunidad estudiantil, invitando a otros niños a descubrir la magia del tenis: “Les diría que se animen a practicarlo, es un deporte que te enseña mucha disciplina y te llena de alegría”. Con esta mentalidad ganadora, Isabella Guarín se consolida como un ejemplo de perseverancia para las nuevas generaciones bolivarianas.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.