Agencia de Noticias UPB – Medellín. En las tribunas y pantallas donde se congrega la fiesta del fútbol global, antes de que se pite el inicio del juego, antes incluso de que ruede el balón, ya se están disputando las narrativas sociopolíticas y económicas que definen a las naciones.
El fútbol, lejos de ser un mero espectáculo de masas aislado de la realidad, ha demostrado históricamente ser un catalizador y una vitrina de los grandes pulsos ideológicos y diplomáticos del planeta. El próximo compromiso entre Irán y Egipto se sitúa en el centro de esta compleja encrucijada, al tratarse de dos países con un fuerte arraigo tradicional cuyas posturas internas suelen colisionar con las narrativas y agendas que promueven los organismos organizadores de Occidente. Lo que para el espectador internacional representa una jornada de dinámicas globales, para los gobiernos de Teherán y El Cairo plantea un reto directo a sus discursos de soberanía e identidad de cara a sus ciudadanos.
Para comprender la magnitud de este choque cultural en el torneo actual, es imperativo mirar los antecedentes de la alta competencia. De acuerdo con Olmer Muñoz, docente de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana, cada certamen mundialista viene estrechamente ligado a las realidades de sus entornos. Al respecto, el experto recuerda las dinámicas del certamen anterior, desarrollado en un país musulmán con reglas muy claras respecto a las relaciones sociales y las pautas de comportamiento público.
Este panorama de diplomacia deportiva se agudiza en el torneo actual, cuyas variables institucionales tocan directamente a las potencias organizadoras. Al respecto, el docente Muñoz señala:
Una de las sedes del mundial es en Estados Unidos y, como bien sabemos, el choque con Irán ha generado también roces para ver si se presentaba o no el equipo en sus partidos. Estos asuntos son muy importantes porque también los mundiales de fútbol generan ese tipo de relaciones sociopolíticas”.

Al profundizar en el duelo directo entre ambas escuadras, se hace evidente que, aunque desde el exterior se tienda a unificar el mundo islámico bajo una misma mirada, Irán y Egipto operan desde estructuras gubernamentales y sociales marcadamente distintas. Por un lado, Irán se erige como una república islámica teocrática conducida bajo la guía del Ayatolá, donde las instituciones sociales y morales están estrictamente delimitadas por la religión. Por el otro, la República Árabe de Egipto presenta una transición hacia un modelo secular y de control militar que, si bien alberga un alto porcentaje de población musulmana en su sociedad, posee dinámicas de interacción civil y aperturas al relacionamiento internacional significativamente más amplias que las de Teherán.
Frente a esta brecha ideológica, Olmer Muñoz enfatiza la necesidad de evaluar los contextos estatales sin los sesgos de interpretación tradicionales de las democracias occidentales:
Nosotros pensamos con un nivel de liberalismo occidental inglés muy amplio y de mucha apertura, pero en países como la República Islámica de Irán esas visiones de liberalismo occidental no son las más deseables ni las más aceptables. Aunque la población quiera expresarse libremente, difícilmente veremos eso en Irán, al menos no en esta década, porque si bien esos cambios son muy acelerados en gran parte del mundo, en Irán son mucho más retrasados”.
Ante las plataformas y dinámicas de sensibilización del evento, se prevé que ambas naciones instrumentalizarán el partido para reafirmar sus esencias y principios soberanos ante el mundo. Egipto priorizará el rol de un Estado conectado al orden internacional y permeable a los lazos con otras latitudes, mientras que Irán ratificará con rigidez que su moral cívica permanece indisolublemente cobijada por su estructura teocrática. Lejos de resolverse las discusiones de derechos en los 90 minutos de juego, el valor real de este compromiso radica en su carácter de vitrina global, donde las dinámicas competitivas conviven con el uso del estadio como un altavoz para la exaltación del fervor patrio y la identidad cultural.

A modo de conclusión, el docente Muñoz destaca el verdadero papel que juegan estos encuentros colectivos dentro de la historia contemporánea:
“Los mundiales son escenarios donde salen a flote también opiniones de los ciudadanos descontentos o favorabilidad hacia su propio país. Allí también se expresan las capacidades de relacionarse en un deporte que es de orden global, donde se comparten culturas, tradiciones y costumbres. Creo que a ambas naciones les interesa seguir defendiendo las tradiciones, pero sobre todo que el Estado perviva en el tiempo, y eso se ve reflejado en un mundial y en un partido de fútbol”.
De este modo, los certámenes deportivos constituyen un punto de encuentro complejo, pero necesario, dentro de las discusiones globales de la escuela.
Así, este compromiso en el calendario del certamen se perfila como mucho más que noventa minutos de competencia atlética. Se trata de un recordatorio de que el deporte rey, lejos de ser neutral, es un escenario vivo donde se cruzan las tensiones institucionales y las soberanías de nuestro tiempo. Al final, cuando se apaguen las luces del estadio, el verdadero balance no se medirá únicamente en el marcador, sino en la capacidad de estas plataformas para propiciar el diálogo entre naciones y visiones del mundo encontradas, consolidando espacios de análisis fundamentales para la academia.
Por: Samuel Alexis Colorado Cardenas – Agencia de Noticias UPB – Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Cuando se confirmaron las ciudades donde jugaría la Selección Colombia en la Copa Mundial de la FIFA 2026, Sergio Hoyos y su padre no dudaron demasiado. Al día siguiente compraron los tiquetes para viajar a México, aun sin tener aseguradas las entradas a los partidos.
Para Sergio Hoyos, analista de Extensión UPB, asistir a un Mundial representa un sueño compartido con su padre desde hace años. Él contó que a pesar de que sabía que la carga económica para cumplir esta meta era costosa, la emoción y determinación de vivir un mundial de cerca era mucho más fuerte.
Durante la planeación del viaje, Sergio contó que lo primero que hicieron fue comprar los tiquetes de avión apenas conocieron las ciudades sede de los partidos de Colombia. Aunque todavía no tenían aseguradas las entradas, sin embargo, decidieron asumir el riesgo. Entre vuelos, hospedaje, alimentación y boletas, calcula que la inversión supera varios millones de pesos.
Según Juanes Gómez, administrador de empresa egresado de la UPB y asesor financiero, asistir a un Mundial puede considerarse hoy un lujo.

“Cualquiera no puede ir al Mundial. Debe tener buenos recursos económicos y más en una edición como esta, que se jugará en tres países y tendrá importantes costos logísticos”, explicó.
Gómez expresó que uno de los errores más frecuentes es planear únicamente la fase de grupos. En general, muchos aficionados presupuestan tres partidos y su regreso, pero, si la selección avanza en el torneo, muchos arriesgan a hacer los cambios de vuelos, nuevos alojamientos y desplazamientos adicionales que aumentan considerablemente estos gastos.
Según el asesor financiero, estas situaciones suelen llevar a decisiones impulsivas motivadas por la emoción del momento.
Por eso veíamos letreros como mamá, venda la casa que aquí me quedo, mamá, venda el carro que mándeme la plata del carro. Por esas cosas porque no se no se piensan en las siguientes etapas”, expresó el egresado.
La influencia de las redes sociales y las campañas publicitarias también juegan un papel importante en la decisión.
“Yo me endeudaría lo que tuviera que hacer”, reconoce Sergio entre risas. Aunque asegura que ha logrado financiar gran parte del viaje mediante ahorro y apoyo familiar, por lo que entiende la razón de muchas personas que recurren a créditos para cumplir este sueño.
Incluso quienes no viajan al Mundial sienten su impacto económico. De acuerdo con estimaciones citadas por La República, vivir la experiencia mundialista desde Colombia también implica gastos asociados al entretenimiento, la tecnología y el consumo relacionado con el torneo.
Según estimaciones de Fincomercio vivir la experiencia del Mundial en Colombia podría implicar un gasto entre $1,2 millones y $5 millones por hogar, sin incluir viajes internacionales, considerando rubros como tecnología, consumo por partido, merchandising y artículos de colección.
La República: “La economía que se activa con el Mundial de 2026 y su impacto en el consumo“
A pesar de los costos, tanto Gómez como Sergio coinciden en algo: para quienes viven el fútbol con pasión, la experiencia suele justificar el esfuerzo.

“Vale la pena vivir un Mundial”, asegura Gómez, quien asistió a la edición de Rusia 2018. Más allá de los partidos, destaca la oportunidad de conocer personas de diferentes culturas y compartir una celebración global alrededor del deporte.
Sergio ya tiene claro qué significa este viaje. No lo describe como una inversión, ni como un gasto. Lo resume en una sola palabra: “Sueño”.
Por: Alba Martínez. Agencia de Noticias UPB. Medellín.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Cada vez que inicia un Mundial, una Copa América o un torneo importante, afloran expresiones que describen al fútbol como una religión. La pasión de los hinchas, sus rituales antes de los partidos y la devoción hacia sus equipos no hacen más que acrecentar esta idea. Sin embargo, para Hernán Darío Gil, antropólogo, filósofo y profesor de la Escuela de Teología, Filosofía y Humanidades de la UPB, se trata de una comparación que hay que matizar, ya que, si bien ambos fenómenos comparten algunos elementos culturales y simbólicos, existen diferencias esenciales que impiden ponerlos al mismo nivel.
Una de las razones por las cuales el fútbol suele asociarse con la religión es que ambos se apoyan en estructuras y emociones profundamente humanas, por ejemplo, la dualidad, una característica presente en la mayoría de las tradiciones religiosas y que también es la base de prácticamente todos los juegos.
Toda religión se mueve en la dualidad: lo bueno y lo malo, la gracia y el pecado, Dios y el diablo. Curiosamente, el juego también funciona así”, explicó.
Desde esta perspectiva, el fútbol replica un sistema de opuestos en el que aparecen vencedores y vencidos, amigos y rivales. Además, moviliza emociones colectivas mediante celebraciones, cantos, símbolos y encuentros masivos que fortalecen el sentido de pertenencia a “algo” de quienes comparten una misma afición, puesto que como indica Hernán: “Toda religión vive de la farra, de la fiesta, del jolgorio, de la música. Pues si uno va a un partido de fútbol y nadie grita y nadie dice nada, no fuiste a nada. El fútbol moviliza todo eso”.
El investigador también señala que ambos fenómenos construyen tiempos extraordinarios. Así como las religiones tienen celebraciones especiales que rompen la rutina cotidiana (tiempos ordinarios), los grandes eventos deportivos transforman durante algunos días la vida de millones de personas y se roban toda la atención colectiva.
Sin embargo, pese a estas similitudes, sostiene que el fútbol no puede ser considerado una religión en sentido estricto porque carece de elementos fundamentales que históricamente han definido a las religiones: “Una religión debe tener creencias, ser comunitaria, tener rituales, tener mandamientos y tener una escritura sagrada. El fútbol no tiene algunas de estas”.
Otro de los argumentos planteados por el experto tiene que ver con la presencia de un dios dentro del propio universo futbolístico. En países como Colombia es frecuente que los jugadores se persignen antes de un partido o agradezcan a algún dios después de marcar un gol. Paradójicamente, para Hernán, este comportamiento demuestra que el fútbol no ha reemplazado a la religión y, por lo tanto, no es una religión en sí mismo:
Cuando un jugador hace un gol y mira al cielo para agradecerle a Dios, lo que está mostrando es que el fútbol no ocupa el lugar de Dios. Si necesita agradecerle a una divinidad, entonces la trascendencia sigue estando fuera del juego”.
La diferencia se hace más evidente cuando se observan contextos culturales distintos. Mientras en buena parte de América Latina los deportistas suelen atribuir sus éxitos a la ayuda divina, en sociedades más seculares las explicaciones suelen relacionarse con el entrenamiento, la disciplina o las capacidades físicas y tácticas.
Al terminar un partido, acá los jugadores generalmente dicen en las entrevistas: ‘primeramente, agradecido con Dios por permitirme tal cosa’, mientras que en Europa eso es menos frecuente”, apunta Hernán.
Para el investigador, esto demuestra que muchas veces no es el fútbol el que se comporta como una religión, sino las sociedades las que trasladan sus creencias religiosas al escenario deportivo. Por eso, concluye, el fútbol puede compartir símbolos, rituales y emociones con las religiones, pero cumple una función diferente dentro de la experiencia humana.
Por: Juan José Marín Torres – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. En época de mundial, el fútbol no solo se juega: se siente, se discute y se revive en cada conversación. Pero más allá de la cancha, también hay historias que ayudan a entender este deporte desde ángulos: la memoria, la política, la pasión o incluso lo absurdo.
Por eso, te recomendamos algunos libros que te invitan a ver el fútbol con otros ojos.
El fútbol a sol y sombra – Eduardo Galeano

Más que un libro, es una forma de rendir homenaje al deporte más universal. A través de cápsulas breves, con anécdotas, recuerdos y muchas consideraciones llenas de humor y de ironía, Galeano cuestiona su transformación en industria. Recorriendo momentos icónicos del deporte y reflexionando sobre cómo el espectáculo ha ido cambiando la esencia del juego.
Fiebre en las gradas – Nick Hornby
Este relato autobiográfico explora la tumultuosa relación entre un hincha y su equipo, el Arsenal londinense, durante más de veinte temporadas. Más que fútbol, habla de identidad, rituales y emociones. Horby cuenta cómo el calendario deportivo moldea la vida personal, dejando huecos por el devenir de su equipo, convirtiendo cada partido en un acontecimiento vital y cada derrota en una crisis emocional. Es la declaración de devoción y lealtad a un juego, a un club y, sobre todo, a la comunidad de sufridos seguidores que forman su verdadera esencia, en lo que consiste verdaderamente ser hincha de un equipo.

Colombia vs Colombia: 50 años de fútbol profesional y violencia política – José Cipriano Ramos Valencia

Este libro conecta dos pasiones y conflictos profundamente arraigados en el país: fútbol y política. A través de distintos episodios, muestra cómo el balompié ha sido testigo desde la llegada de jugadores extranjeros hasta cuando la televisión convirtió a la sociedad en fanática de este deporte. En otras palabras, de las tensiones, pasiones y pesadillas, pero también de cómo es capaz de lograr superar las diferencias partidistas uniendo regiones y llamando a la concordia a un país que nació con la violencia, generando identidad.
90 campeonatos de liga y algo más – José Jaime Pérez Pineda
Este libro recorre la historia del fútbol profesional colombiano desde sus primeras ligas hasta las competiciones actuales. Más allá de los resultados, pone foco en los equipos, sus procesos, sus títulos, logros, sus penurias y tristezas, mostrando las dos caras que tiene este deporte. Entre estadísticas, datos, tablas, anécdotas, imágenes y otros aspectos, construye una radiografía del balompié nacional que evidencia que el fútbol no solo se celebra, también se sufre.

Bestiario del balón: el lado B del fútbol colombiano – Nicolás Samper, Federico Arango y Andrés Garavito

Lejos de los relatos épicos y oficiales, este libro recopila las historias más curiosas del fútbol colombiano. Personajes olvidados, situaciones absurdas y anécdotas poco conocidas construyen una narrativa que escapa de lo tradicional del deporte. Explora el lado menos conocido y más pintoresco del fútbol, contando desde lo surrealista y mitos urbanos.
Serie Fútbol y Letras – Editorial UPB
Esta colección, que además es bilingüe, reúne distintos libros de microrrelatos que abordan el fútbol desde la literatura breve para conocer que este deporte comparte alegrias, derrotas, infancia e identidad. Títulos como Fútbol, vida, trampa y milagros, de Reinaldo Spitaletta; El fútbol, esa metáfora, de Juan Carlos Rodas Montoya, proponen una mirada que va del juego a su significado simbólico. A esto se suma La vida en un balón, también de Rodas, que conecta el deporte con la experiencia cotidiana, y los ganadores del concurso ¿Cuál es tu cuento con el fútbol? del 2021, titulado Más allá de un penalti, una recopilación que demuestra que el fútbol puede narrarse en pequeñas historias.
Por: Samuel Lopera Betancur – Agencia de Noticias UPB
Agencia de noticias – UPB Medellín. Hay prendas que cuentan historias antes de que el balón ruede. Las camisetas del Mundial 2026 son un testimonio de que el diseño deportivo ya no trata solo de cubrir un cuerpo para competir, sino de vestir una identidad, una cultura y un tiempo. Así lo explica Juan David Mira, docente de la Facultad de Diseño de Vestuario de la UPB, quien analiza las tendencias que marcan las equipaciones de este torneo.
Tres ejemplos que definen una era
Para el docente, tres propuestas sintetizan lo mejor del diseño en este Mundial. La primera es la camiseta de Japón, diseñada por Adidas, que él describe como “un ejemplo perfecto de innovación conceptual”: gráficos que evocan texturas paramétricas de diseño generativo, pero anclados en la herencia visual de la cultura japonesa. “Logra un equilibrio impecable entre la tradición gráfica ejecutada con estética de vanguardia y tecnología”, afirma.
El segundo referente es las equipaciones africanas de Puma, que han integrado patrones orgánicos de la cultura local para lograr “una diferenciación cromática y una textura de la prenda” que, según Juan, no se siente como un disfraz cultural, sino como una armadura moderna. “La identidad fluye con energía y movimiento, para mostrar esa identidad viva”, explica, usando la metáfora de que el campo de fútbol es, en cierta forma, un campo de batalla donde cada selección llega a representar algo más que un país.
El tercer caso es el de Nike, con diseños como los de Francia e Inglaterra, que apuesta por una “moldería muy purista, unas líneas sofisticadas, casi de sastrería deportiva”. Aquí el protagonismo no está en los gráficos, sino en los materiales: texturas cinéticas de hilos de alta absorción que hablan, según el docente, de “la ciencia de los materiales y de esa innovación que quieren proponer las marcas”.
Más allá de la prenda de rendimiento
Para el profesor, lo que estas camisetas revelan es que el diseño deportivo ha superado la frontera de la mera prenda de rendimiento —esa lógica que dominaba los años noventa y los inicios del 2000— para convertirse en una pieza hiperfuncional que mezcla funcionalidad, sostenibilidad y narrativa cultural. “Estamos en la era del performance inclusivo y sostenible”, resume.

Desde la tecnología, el enfoque ya no se limita a la ligereza o la gestión térmica. Conceptos como el body mapping, los paneles de ventilación y la densidad de tejidos siguen siendo relevantes, pero hoy las marcas también buscan diferenciarse desde el patronaje. “Ahora todas las camisetas vienen con una ergonomía dinámica muy importante, algunas tienen costuras termoselladas desplazadas en zonas de fricción, o sisas continuas que permiten la máxima elongación del jugador sin que la prenda se desplace”, detalla el docente.
Un mismo chasis, mil almas distintas
Cuando se le pregunta si existe una línea estética dominante, Juan David habla de una tensión interesante: “Hay homogeneidad tecnológica estructural, pero también hay una diversidad gráfica, y ahí es donde recae la gran diferencia”. Las grandes marcas comparten un arquetipo técnico —moldes base, cortes láser, paneles reactivos al sudor— diseñado para optimizar la producción industrial y el rendimiento en la cancha. Pero cada selección lo convierte en algo propio.
Esa diferenciación, explica, ocurre en la microtextura y en la tecnología de impresión. Las marcas han dejado de estampar para texturizar: tramas de artesanías locales, degradados que evocan fenómenos naturales del país de origen, escudos con efectos lenticulares o texturas 3D que rompen con la planitud de la base técnica. “Básicamente, lo que hace es que cada selección le permite mantener su alma bajo ese mismo chasis de ingeniería”, concluye.
En un torneo donde 48 naciones comparten el mismo escenario, las camisetas son mucho más que uniformes: son la primera declaración de identidad antes de que suene el pitazo inicial. Y detrás de cada costura, de cada trama y de cada degradado, hay una disciplina que en la UPB se estudia con la misma profundidad con la que se lleva a la cancha.
Por: Daniela Lora y Juan Sebastián Quintero. Agencia de Noiticas UPB.
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Cada cuatro años el fútbol vuelve a paralizar al mundo. Las camisetas, los himnos y las grandes figuras despiertan emociones colectivas, pero también alimentan los sueños de miles de niños y jóvenes que imaginan algún día disputar un Mundial.
En medio de esa pasión global, la Universidad Pontificia Bolivariana le apuesta a la formación futbolística como una herramienta de crecimiento integral. El deporte se convierte en una oportunidad para desarrollar capacidades, fortalecer principios y acompañar proyectos de vida desde edades tempranas.

Para la UPB, el fútbol trasciende el aprendizaje técnico y táctico. Desde la oferta de Formación Continua, el programa SER UPB busca transformar el deporte en un espacio de formación enfocado en el desarrollo humano, emocional y competitivo.
Sebastián García Mayo, analista líder de Extensión de la UPB, explica que uno de los principales objetivos del programa consiste en acompañar el crecimiento personal de los participantes a través del deporte y no únicamente formar futuros deportistas.
El modelo formativo SER UPB integra componentes técnicos, físicos, mentales y estratégicos que permiten fortalecer diferentes capacidades en cada participante. Según García, esta metodología busca generar impactos positivos en el desarrollo personal y deportivo de los participantes.
“Transformamos el ser a través del deporte”, afirma.
En medio del ambiente que genera el Mundial, el interés de las familias por este tipo de espacios deportivos aumenta significativamente. Sin embargo, para la universidad, el impacto del fútbol va mucho más allá de una temporada mundialista.
“El fútbol es un fenómeno social. Los niños ven a sus referentes, siguen partidos, consumen contenido en redes sociales y encuentran allí una motivación constante para acercarse al deporte”, explica García.
Más allá del rendimiento deportivo, el Programa busca construir entornos seguros y experiencias formativas capaces de fortalecer valores como la responsabilidad, la disciplina, el liderazgo y el trabajo en equipo.
Esta apuesta formativa también se refleja dentro de la cancha. Desde esta perspectiva, los entrenadores cumplen un papel fundamental en la construcción de hábitos, valores y procesos de aprendizaje.
Así lo explica Daniel Velásquez Cartagena, entrenador y docente de la UPB. Para él, cada sesión de entrenamiento está pensada para fortalecer tanto las capacidades físicas como el crecimiento personal de los participantes.
Según Velásquez, la metodología de trabajo se adapta a las necesidades y capacidades de cada participante.

El proceso incluye el fortalecimiento físico, técnico y táctico, entendiendo que cada alumno vive el deporte de manera diferente y requiere un acompañamiento acorde con sus necesidades.
Además del componente deportivo, el entrenador destaca la importancia de formar valores que los estudiantes puedan trasladar a su vida cotidiana, como la responsabilidad, el respeto y la tolerancia a la frustración.

Para el entrenador Daniel Velásquez, el Mundial también influye significativamente en la motivación de los participantes, quienes encuentran en las grandes figuras del fútbol referentes que alimentan sus sueños y aspiraciones.
“La fiebre mundialista les genera felicidad, admiración y la ilusión de pensar que algún día ellos también pueden estar ahí”.
La ilusión mundialista también se refleja en los niños que hacen parte del Programa. Jacobo Caleño Vergara, de 9 años, quien hace parte de la Academia de Fútbol de la UPB, asegura que el fútbol se ha convertido en una de sus mayores motivaciones desde que comenzó a practicarlo a los cinco años, inspirado por su hermano mayor.

Dentro de los entrenamientos, disfruta compartir con sus amigos, aprender nuevas técnicas y fortalecer sus habilidades en la cancha. Además, reconoce que el acompañamiento de sus entrenadores y su familia ha sido fundamental en su proceso deportivo.
Admirador de Cristiano Ronaldo y Ronaldinho, Jacobo sueña con convertirse algún día en futbolista profesional y disputar un Mundial representando a su país, mientras continúa entrenando y aprendiendo de sus compañeros en las canchas de la UPB.
En medio de la pasión que despierta el Mundial, programas como SER UPB demuestran que el fútbol también puede convertirse en una herramienta de formación, disciplina y transformación social. Más allá de los resultados y las competencias, cada entrenamiento representa una oportunidad para que niños y jóvenes construyan sueños, fortalezcan su carácter y encuentren en el deporte un camino para crecer.
Por: Liz Dey Monsalve Pulgarín – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. A pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, las selecciones clasificadas ultiman detalles antes de partir a la cita orbital. No obstante, este evento no solo ha servido para catapultar las carreras de los jugadores más destacados, también le ha brindado visibilidad a muchas marcas que aumentaron su influencia en los consumidores de sus propias industrias.
Uno de los aspectos que más llama la atención de los aficionados previo al inicio de la competencia, es el lanzamiento de las camisetas e indumentaria de las selecciones participantes. Es aquí donde es evidente el predominio de marcas que tienen cierta hegemonía en el ámbito deportivo, como pueden ser Adidas y Nike.
Sin embargo, resulta curioso ver como una selección que en el último tiempo ha participado continuamente en este torneo, y que tiene entre sus filas a jugadores de talla internacional, no esté asociada con un sponsor de talla mundial; tal es el caso de Ecuador con Marathon Sports. Sobre esto, Juan Felipe Mejía, profesor del programa de Publicidad y Marketing Digital de la UPB, mencionó: “El hecho de no ser tan reconocida como otras marcas le puede generar mucha visibilidad. Para el caso de Ecuador puede generar recordación y fomentar una asociación positiva a partir del orgullo nacional. Su proyección internacional dependerá de los planes que tengan y de las estrategias de marketing que implementen para llevar la marca a otros países”.
Otro aspecto que, para el caso de este mundial será novedad, es la inclusión de YouTube como una plataforma autorizada para la transmisión de algunos partidos, sumado a la distribución de material del archivo histórico FIFA totalmente gratis en esta página. Lo anterior, puede ir en contraparte con las transmisiones tradicionales, con canales que utilizan su pauta publicitaria para generar ingresos. Jaime Alberto Orozco, profesor de la Facultad de Publicidad y Marketing Digital de la UPB, afirmó: “Es interesante la inclusión de esta plataforma, porque permite más amplitud de la audiencia y cierta democratización para acceder a este contenido. Con respecto a la pauta publicitaria, considero que se podrían lograr estrategias publicitarias más concretas, más segmentadas y mejor dirigidas a los públicos de interés de cada marca”.

Un hecho muy particular que no pasó desapercibido durante una conferencia de prensa en la Eurocopa de 2021, fue el gesto de rechazo de Cristiano Ronaldo a una botella de Coca Cola, incitando a reemplazar su consumo por agua. El impacto fue inmediato para la marca, resultando en pérdidas económicas a gran escala. Al pensar sobre un suceso similar durante la copa del mundo y sus implicaciones para el patrocinador afectado, el profesor Juan Felipe hizo hincapié en que hay que reconocer que los jugadores como el ya mencionado también son marcas, por lo tanto, cuidan su imagen y con qué los asocian. Sin embargo, los patrocinadores no solo están presentes durante los partidos, también zonas de prensa y otros espacios, lo que puede representar un riesgo al encontrar diferencias con el estilo de vida de algunos jugadores.
Sin duda es un riesgo que figuras tan relevantes tomen posturas tan fuertes con algunas marcas. No obstante, también podríamos preguntarnos qué tanta pertinencia hay que marcas que no tienen relación directa con el deporte tengan presencia en el fútbol. Marcas tales como bebidas energizantes o comidas ultra procesadas”, añadió Mejía.
Otro de los temas más hablados tiene relación con los horarios de los partidos y el cómo puede llegar a afectar a diferentes selecciones. Desde el punto de vista publicitario, este es un factor que no se puede descartar, ya que la audiencia puede variar en comparación con los mundiales pasados. El profesor Jaime aseguró que “el tema de los horarios es un inconveniente que nunca se va a resolver. Quizás se les brinda más prioridad a las transmisiones siguiendo el huso horario de Greenwich, porque genera una especie de equilibrio entre Asia y América”.
Las quejas con respecto a los horarios no son especialmente de los medios, pero sí de lo jugadores. En ocasiones los partidos se programan en horas con condiciones climáticas extremas, pero responde a una necesidad de tener una mayor cobertura, primando a veces el sentido económico”, aseguró Orozco.
El balón rodará el 11 de junio al norte del continente americano. Los jugadores cumplirán su sueño de hacer parte del evento deportivo más importante del año, pero los patrocinadores jugarán su torneo aparte garantizando su presencia y buscando que los aficionados recuerden y sigan cada vez más su marca.
Por: Juan Sebastián Quintero Auza – Agencia de Noticias UPB
Agencia de Noticias UPB – Medellín. Corre UPB 2026 no es solo una carrera. Es una iniciativa solidaria que invita a toda la comunidad universitaria y a la ciudadanía a correr con propósito y a sumar kilómetros por la educación. Este encuentro será el domingo, 24 de mayo, en la Comuna 11 de Medellín.
La Fundación Universitaria Pontificia Bolivariana busca motivar la participación de todos y el compromiso por apostar por la educación, el talento y la calidad de vida.
Una Fundación que impulsa oportunidades
La Fundación UPB trabaja de manera constante por ampliar el acceso y la permanencia a la educación en diversos niveles, por el bienestar, la salud y la innovación social. Su labor no se limita al apoyo económico, es un acompañamiento integral a los estudiantes y a las familias. En 2025, la Fundación respaldó a más de 190 estudiantes, fortaleciendo la permanencia estudiantil.
Una invitación a correr por algo más grande

En el marco de la conmemoración de los 90 años de la Universidad Pontificia Bolivariana, se realiza la primera carrera atlética y recreativa “Corre UPB”. Esta iniciativa nace como celebración de la trayectoria de la UPB, una historia construida paso a paso, aportando a la transformación de la sociedad mediante la formación de talento humanista, científico y transformador.
Corre UPB 2026 es mucho más que una carrera; es un acto colectivo de solidaridad. Cada participante, con sus pasos y su energía, aporta a que más jóvenes puedan acceder a la educación superior y así transformar su futuro. Este evento une el bienestar, el deporte y la esperanza en un mismo propósito: abrir caminos y crear oportunidades para quienes más lo necesitan”, afirma Claudia Elena Gómez Rodríguez, directora ejecutiva de la Fundación Universidad Pontificia Bolivariana.
Deporte, bienestar y valores
Corre UPB busca fomentar hábitos de vida saludable y promover valores fundamentales como la perseverancia, el compromiso, la disciplina y la solidaridad, aplicables tanto en la vida académica como profesional y personal.
“Participar en una carrera fortalece la salud mental, fomenta la constancia y mejora la confianza al cumplir metas personales. Además, incentiva hábitos de vida saludable y fortalece el sentido de comunidad”, señala Diego Mauricio Zapata Botero, coordinador de Deportes de la UPB.

¿Por qué correr?
Porque no solo se trata de llegar a la meta, sino de apoyar una causa que fortalece el acceso a la educación e impacta vidas. Tu participación suma, tu energía transforma y tu esfuerzo construye futuro.
Corre UPB está pensada para toda la familia:
2K – Ideal para niños y quienes desean disfrutar una experiencia recreativa.
5K – Perfecta para jóvenes y adultos que quieren retarse.
10K – Para quienes buscan superar sus límites y vivir la experiencia completa.
Adultos, jóvenes y niños están invitados a ser parte de esta gran jornada. ¡Te esperamos! Inscríbete ya en: https://correupb.com/
Por: Adrián Mena – Salomé Correa – Agencia de Noticias UPB – Medellín
Agencia de Noticias UPB – Medellín. La Federación Colombiana de Fútbol presentó la nueva camiseta de la Selección Colombia, una indumentaria que integra innovación tecnológica con elementos gráficos que representan diversos aspectos de la identidad del país. Esta prenda será utilizada por las selecciones masculina y femenina en las próximas competencias internacionales.



El diseño, que combina el tradicional amarillo característico del equipo con un patrón sutil y elegante de alas de mariposa, busca capturar la esencia del país: su diversidad, su energía y su capacidad de volar alto. Cada detalle rinde tributo al espíritu colombiano y a su historia cultural y deportiva. Las mariposas, representadas en el mismo tono y eternizadas en la cultura y biodiversidad de Colombia, se convierten aquí en un emblema visual que une la pasión por el fútbol con el arte, simbolizando la magia y la alegría que identifican a Colombia en el mundo. Elementos que la marca Adidas ha empleado para plasmar en este uniforme una identidad.
Con este diseño se siente la abundancia cultural y natural del país, la cual tiene una síntesis conceptual y grafica ya que se muestra una metáfora importante con la representación de la mariposa, haciendo una simplificación del significado desde la imagen”, comenta María Piedad Salazar, docente de Diseño Gráfico de la UPB.
Entre las novedades se encuentra un estampado interior en el cuello con un mensaje alusivo al compromiso de representar al país en escenarios internacionales, un detalle que busca reforzar el sentido de pertenencia tanto en jugadores como en aficionados.
De acuerdo con información suministrada por la Federación, la construcción de la prenda parte de un concepto denominado “energía del territorio”, que busca reflejar la conexión entre el juego y la geografía colombiana. Los trazos del diseño representan líneas de movimiento que simbolizan el desplazamiento constante del balón y la dinámica del fútbol, integrándolos con paisajes, rutas y huellas propias de Colombia.
Desde la visión de la docente de Diseño Gráfico, María Piedad Salazar, la nueva camiseta consigue elevar diversos símbolos fundamentales del país y convertirlos en una composición que funciona como una verdadera obra de arte visual. Su lectura destaca cómo el diseño canaliza la identidad nacional y ese orgullo patrio que nos define como un país único. Los elementos gráficos evocan el realismo mágico inspirado en la mirada de Gabriel García Márquez y lo integran de manera armoniosa con una valoración cultural profunda de lo colombiano. El resultado es un estampado que transmite esperanza, transformación e identidad.
En términos tecnológicos, estas prendas son fabricadas por marcas globales que entienden la relevancia de vestir a una selección nacional. Adidas, en este caso, desarrolla textiles de alto rendimiento que garantizan resistencia del color, transporte de humedad, ligereza, comodidad y durabilidad.
Aunque la silueta de las camisetas de fútbol suele mantenerse relativamente constante, uno de los mayores desafíos está en desarrollar un estampado y un manejo del color que logren construir una identidad sólida. En palabras de María José Restrepo, docente de Diseño de Vestuario de la UPB, “es fundamental un buen desarrollo del estampado y del uso del color para generar una gran identidad entre jugadores y fanáticos. El fútbol es un deporte que históricamente ha unido al país, y estos detalles adquieren una importancia especial en las prendas”.
El patrón gráfico de esta nueva camiseta también cumple un papel emocional dentro y fuera de la cancha. Una camiseta no es simplemente una prenda: es un símbolo que acompaña al jugador en su rol de representar a un país, una historia y una manera de vivir el fútbol. Los detalles, lejos de ser adornos, refuerzan la identidad colectiva del equipo.

El objetivo es proponer algo nuevo sin alejarse de lo que representa la identidad nacional:
“Siempre se espera innovación, que no sea una camiseta que se parezca a algo que ya hemos usado, pero que tampoco se aleje tanto de lo que somos. La experiencia con la versión anterior que incorporó el naranja y generó debate demuestra lo delicado de este balance”, menciona María José.
Con esta presentación, la Selección Colombia introduce una camiseta que combina historia, territorio e innovación. La nueva piel no solo acompañará al equipo en sus próximos encuentros, sino que también se consolida como un elemento que articula memoria, identidad y representación nacional, tanto para quienes la visten en la cancha como para quienes la llevan con orgullo desde cualquier parte del mundo.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias UPB-Medellín
Agencia de Noticias UPB – Bucaramanga. En una final cargada de emoción y esfuerzo, el estudiante de Psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana, Omar Stiven Agudelo Cetre, obtuvo la medalla de plata en los Juegos Nacionales Universitarios Ascun 2025, en la modalidad de 400 metros con vallas. Con un tiempo de 53,42 segundos, Agudelo no solo alcanzó el podio, sino que también impuso un nuevo récord departamental, superando su propia marca de 53,75 segundos establecida en 2021. Ese mismo día, el atleta santandereano consiguió además la quinta posición en la prueba de salto largo, con una marca de 6,67 metros.
Agudelo ha dedicado gran parte de su vida al atletismo. Comenzó su trayectoria deportiva a los 16 años, cuando sus profesores notaron su talento y velocidad durante competencias escolares. Desde entonces, su carrera ha estado marcada por destacados logros: campeón nacional Intercolegiados, medallista en las categorías Sub – 18 y Sub – 20, y poseedor de múltiples récords departamentales en Santander. En 2022, representando a la UPB, se coronó campeón nacional universitario.
Su etapa por la Universidad Pontificia Bolivariana también ha sido clave en su formación integral. Agudelo decidió estudiar Psicología porque considera que esta carrera le ha permitido comprender el comportamiento humano desde distintas perspectivas, algo que ha sabido aplicar en el deporte. Durante sus prácticas en psicología deportiva, bajo la supervisión del profesor Juan Pablo Mayorga, trabajó con deportistas de la UPB, experiencia que fortaleció su interés por la relación entre la mente y el rendimiento físico. Estas vivencias le han ayudado a desarrollar técnicas para controlar el estrés, los nervios y la ansiedad propios de la competencia, demostrando que el entrenamiento mental es tan importante como el físico.
Sin embargo, los años siguientes no fueron fáciles. Entre 2023 y 2024, Agudelo enfrentó un periodo de lesiones y dificultades personales que lo alejaron de las medallas y lo llevaron incluso a considerar su retiro. A mediados de 2024, atravesaba un momento de depresión deportiva, pero gracias al apoyo de su entrenador y personas cercanas, decidió retomar los entrenamientos en marzo de 2025. Con esfuerzo y constancia, logró recuperar su nivel competitivo, demostrando que la disciplina y la fe pueden sobreponerse a las adversidades.

Agudelo decidió concentrarse en su rendimiento y dar lo mejor de sí en la pista. Su regreso triunfal no solo representa una medalla, sino también un testimonio de superación personal, que inspira a otros jóvenes deportistas a no rendirse ante las dificultades y a seguir persiguiendo sus sueños con determinación.
Laura Peña López – Agencia de Noticias UPB