Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Hay talentos que nacen con una melodía propia y caminos que se construyen con disciplina, fe y resiliencia. Ese es el caso de Matías, un estudiante del Colegio UPB cuya voz ha traspasado las paredes de las aulas para resonar en escenarios de talla nacional como La Voz Kids y, más recientemente, pisar con orgullo la imponente tarima del Estadio Atanasio Girardot junto al prestigioso Conjunto Clásico.

De no ser por el estudio y por las oportunidades que me ha brindado el colegio, yo no estaría donde estoy”, afirma. Acompañado siempre por su familia, amigos y maestros que ven un gran futuro en él, el joven artista reconoce que el sacrificio vale la pena.
El camino no ha estado exento de dificultades. Como él mismo señala, lo más duro ha sido lidiar con los múltiples “no” recibidos en concursos departamentales y de la ciudad a lo largo de su formación. Sin embargo, lejos de desanimarse, cada negativa se ha convertido en el combustible para fortalecer su carácter y seguir adelante en busca de grandes oportunidades.
Ese esfuerzo dio frutos memorables cuando pisó la tarima del Atanasio Girardot. Para Matías, fue la mejor experiencia de su vida:
“No creo en la suerte, sino en las bendiciones de Dios”.
Tras una serie de ensayos donde el director de la orquesta, Rey Castro, quiso conocerlo a fondo y se consolidó la oportunidad de cantar junto a ellos. Compartir micrófono con músicos de esa magnitud es un logro inédito para un niño en este género.

Matías dejó una huella imborrable, marcada por los valiosos consejos de los artistas que lo animaron a no detenerse jamás.
La historia de Matías con la música comenzó temprano, entre los cuatro y seis años, precisamente en un festival de talentos dentro de la institución, donde descubrió su vocación. A partir de allí, los tropiezos y los triunfos formaron al artista que hoy en día destaca por su amor indiscutible hacia la salsa, un género poco común en las nuevas generaciones.
Su paso por La Voz Kids fue otra prueba de fuego. Desde la inscripción inicial, pasando por rigurosos filtros, videollamadas e incluso ausencias escolares justificadas por el sueño de triunfar, la experiencia exigió sacrificios que culminaron con éxito en las audiciones a ciegas en Bogotá.
Hoy, con la mirada puesta en el porvenir, Matías combina su rutina escolar con el firme propósito de seguir componiendo, cantar en grandes estadios y mantener los pies sobre la tierra. Su historia es la prueba viva de que, cuando se cuenta con el respaldo institucional y una voluntad inquebrantable, los sueños más grandes dejan de ser acordes lejanos para convertirse en una maravillosa realidad.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. ¿Qué pasa cuando se une el ingenio juvenil, la guía pedagógica y las metodologías STEM? La respuesta se vivió de manera vibrante en MOVA, el Centro de Innovación del Maestro, escenario que acogió la clausura del Medellín Challenge 2026. Este evento de ciudad, liderado por el Colegio San José de Las Vegas y en el cual participa activamente el Colegio de la UPB, demostró que las aulas de clase son el primer laboratorio para transformar realidades sociales.

El proyecto convoca a estudiantes de diferentes comunas de Medellín, tanto de colegios públicos como privados, con un propósito firme: cocrear prototipos que den solución a problemáticas ciudadanas reales a través de la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el codiciado trabajo en equipo.
Para Álvaro Deossa Velásquez, docente de inglés de bachillerato del Colegio de la UPB y mentor de este proceso, la experiencia de este año se resume de forma contundente: “Innovación y trabajo en equipo comprometido”. Según el educador, el valor radica en ver cómo una idea nacida de la empatía en el aula se materializa en una propuesta tecnológica tangible y con impacto social.
Uno de los proyectos que más capturó las miradas y aplausos de los asistentes, expertos y aliados estratégicos fue “Hidrobot”. Desarrollado por un apasionado equipo de estudiantes de la UPB, el dispositivo busca mitigar una de las realidades más complejas de la Comuna 3 (Manrique): la gestión de residuos sólidos y la contaminación del agua.
Encontramos una problemática extremadamente interesante en la comuna de Manrique: ¿Cómo podríamos deshacernos de todas las basuras, residuos sólidos y la contaminación en el agua mediante tecnologías didácticas?”, explica con entusiasmo Sebastián Aristizábal, estudiante del Colegio UPB.
La respuesta del equipo fue un prototipo digital y físico diseñado para recorrer la accidentada topografía del sector. “Nuestro prototipo es algo extremadamente innovador, nuevo y sencillo de utilizar. Hidrobot lo que hace es ir desde las partes más altas a las partes más bajas de Manrique, asistiendo a puntos específicos para que la gente pueda depositar su basura de manera adecuada”, detalla Aristizábal.

Sin embargo, el verdadero éxito de este reto intercolegiado no se mide únicamente en circuitos o códigos de programación, sino en el crecimiento humano de sus participantes. Isaac Blandón, miembro del equipo expositor, califica la experiencia en MOVA como “completamente maravillosa”.
Se pasa de habilitar sesgos de ver a las personas de una sola manera, a entender que realmente se puede hacer conciencia de algo. El mundo requiere jóvenes especializados. Medellín Challenge ha integrado una propuesta de metodologías activas que nos permite integrar saberes, conocimientos y experiencias en un solo lugar”, reflexiona Blandón.
Con discursos de pitch que incluso desafiaron las fronteras idiomáticas al presentarse en inglés. Los estudiantes demostraron una madurez intelectual y social que dejó claro que la juventud no es una limitante para proponer cambios, sino el motor principal de los mismos.
La jornada cerró con un mensaje conjunto de orgullo y pertenencia que retumbó en los pasillos de MOVA: “¡Todos somos Medellín, y entre todos, somos Medellín Challenge!”. El Colegio de la UPB reafirma así su compromiso con una educación con sentido humano, donde la ciencia y la tecnología están siempre al servicio de la comunidad.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de Noticias – Colegio de la UPB. Tras una intensa jornada de reflexión, dominio escénico y argumentos sólidos, el Festival de Oratoria 2026 ha cerrado su etapa semifinal. Durante las últimas dos semanas, el Aula Magna, Marinilla y el auditorio Juan Pablo II se transformaron en el epicentro del pensamiento crítico, escenario donde estudiantes desde cuarto hasta undécimo grado demostraron que la voz es, sin duda, la herramienta más poderosa para transformar la realidad.
La competencia, que cerró el 14 de mayo, destacó por un nivel discursivo excepcional. Cada participante asumió el desafío con preparación y valentía, planteando al jurado la compleja tarea de seleccionar a quienes representarán la excelencia comunicativa de nuestra institución en la gran final.
Más allá de la competencia, este proceso es una escuela de vida. Santiago Salazar Álvarez, finalista del grado 10°5 y representante destacado de la Sede Medellín, compartió su experiencia tras conocer los resultados:
La oratoria me ha permitido descubrir que mi voz tiene el poder de conectar con los demás y defender mis ideales con respeto. Mi clave es simple: A+D=E (Actitud + Disciplina = Excelencia). Este proceso no se trata solo de hablar bien, sino de lograr que la audiencia sienta la misma pasión que yo tengo por el mensaje que quiero transmitir. Estoy muy motivado para enfrentar el desafío de la gran final”.

Al igual que Santiago, cada uno de los finalistas ha demostrado que el liderazgo institucional se forja a través de la capacidad de comunicar ideas con claridad, convicción y propósito.
Tras una rigurosa evaluación de habilidades como la dicción, la estructura argumentativa y el manejo del público, presentamos a los estudiantes que han asegurado su lugar en la etapa definitiva del certamen:
Sede Medellín
4°2: Juan Sebastián Quintero Palacios
5°2: Juliana María Muñoz Cardona
6°3: Juan Sebastián Arango Vásquez
7°3: Selene Gaviria Prieto
8°5: Susana Ortiz Lopera
9°9: Manuela Vélez Bravo
10°5: Santiago Salazar Álvarez
11°6: Andrea Orozco Vergara

Sede Marinilla
6°1: María Celeste Valencia Sierra
7°2: Luciana Henao Jiménez
10°1: Luis Mateo García Hernández

El Festival de Oratoria trasciende la premiación; es una apuesta pedagógica por fomentar el respeto a la pluralidad de opiniones. Felicitamos a todos los semifinalistas por su impecable desempeño y enviamos un reconocimiento especial a quienes continúan en este camino hacia el título.
El escenario ya está preparado para la palabra final; un cierre que promete ser un despliegue de intelecto y elocuencia que reafirma nuestro orgullo institucional.
Por: Alejandra Hernández Zapata – Agencia de Noticias del Colegio UPB.
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. Fortalecer la identidad, el sentido de pertenencia y el bienestar de los estudiantes es el corazón de la renovación del uniforme del Colegio de la UPB, una apuesta que trasciende lo estético e integra diseño, comodidad y los valores que definen a su comunidad educativa.
El nuevo uniforme refleja una identidad moderna y coherente con el proyecto educativo del Colegio, pensada para acompañar a los estudiantes en su vida académica y formativa. Desde las aulas hasta los espacios deportivos y culturales, la propuesta busca responder a las necesidades del día a día, sin perder el sello institucional que distingue a la UPB.


En el centro de esta transformación están los estudiantes, quienes viven el cambio de manera directa en su cotidianidad escolar. Para ellos, el nuevo uniforme representa una experiencia renovada en la que la comodidad, el diseño y la identificación con su colegio se convierten en elementos clave del orgullo de pertenecer a la comunidad UPB.
Así lo expresa Tomás Munera, estudiante del Colegio, quien afirma que “el uniforme es muy cómodo, me siento fresco y moderno; los colores son interesantes y van con mi estilo. Ver a todo el Colegio adaptándose a él es muy interesante”.
Este sentir también se refleja en las familias, que reconocen en el nuevo uniforme una prenda pensada para el bienestar integral de los niños y jóvenes. Más allá de la estética, los padres valoran que el diseño permita libertad de movimiento y comodidad durante la jornada escolar. Catalina Giraldo, madre de un estudiante, resalta que el uniforme fue pensado en el bienestar de los estudiantes para su desarrollo en el Colegio y le permite ver a su hijo desenvolverse con mayor tranquilidad en su día a día.


Desde el ámbito pedagógico e institucional, el uniforme continúa siendo un elemento formativo fundamental. En este sentido, Carlos Escobar, coordinador del Colegio de la UPB Marinilla, señala que el nuevo uniforme responde a las necesidades de los estudiantes actuales y que más del 80 % de la comunidad estudiantil ya se ha adaptado a esta renovación, teniendo en cuenta que el Colegio vive un año de transición para el cambio.
Además, resalta que el uniforme mantiene una relación estrecha con el desarrollo de los estudiantes, ya que fortalece su identificación con la institución y garantiza aspectos fundamentales como la higiene y la presentación personal, en coherencia con lo establecido por el Ministerio de Educación Nacional, aportando así a la formación de niños y jóvenes en el contexto escolar.
Con esta renovación, el Colegio de la UPB reafirma su compromiso con una educación que camina al ritmo de su tiempo, que escucha con atención a su comunidad y que mira al futuro con esperanza. Los nuevos uniformes se convierten en un símbolo vivo de una institución que avanza, se transforma y cuida, acompañando a cada estudiante en su crecimiento sin renunciar a la esencia que la ha definido a lo largo de su historia.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB.
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. Emmanuel Borrero, estudiante de grado 11° del Colegio de la UPB, fue elegido como representante en el Consejo Distrital de Juventudes 2025, instancia de participación ciudadana que busca fortalecer la voz de los jóvenes en los procesos sociales, educativos y culturales de Medellín.


Su propósito, según expresó, es renovar la educación, el emprendimiento y el empleo, y representar con responsabilidad a aquellos que temen alzar su voz. Su trabajo, afirma, no se limita a quienes depositaron su confianza en él, sino que se orienta a los más de 630.000 jóvenes de Medellín, con la convicción de que todos merecen ser escuchados, acompañados y reconocidos.
Mi motivación principal ha sido el conocimiento de las realidades juveniles en diferentes zonas de Medellín, tanto en la centralidad como en las laderas. Cada encuentro me permitió comprender que la presencia, el apoyo y la coherencia son más poderosos que cualquier discurso”, comentó Emmanuel.
Desde su nuevo rol, proyecta ser “un soñador de la educación”, comprometido con promover una formación de calidad que fomente becas, oportunidades y proyectos de vida lejos de la violencia, y próximos a la innovación tecnológica, agraria y técnica. Para él, una sociedad educada es una sociedad libre.

Emmanuel considera que espacios como el Consejo Distrital de Juventudes permiten a los jóvenes articularse con el sector público, el privado y las organizaciones sociales que apoyan el desarrollo juvenil. Al conectar estos sectores, afirma, se pueden lograr transformaciones reales, ordenadas y sostenibles, con metas claras a corto, mediano y largo plazo, orientadas a un mismo propósito: hacer el bien a la juventud y construir un futuro compartido.
Entre los retos que identifica en su labor se encuentran la discriminación y la falta de conexión entre los jóvenes y las oportunidades educativas, laborales, culturales y deportivas. En sus palabras:
“Cada joven merece disfrutar su edad, vivir con alegría y participar en actividades que impulsen su desarrollo físico, mental, social y motriz. La juventud no debe ser un tiempo perdido, sino el inicio de una vida plena”.
Asimismo, reconoce que la educación cumple un papel decisivo en el fortalecimiento de los liderazgos juveniles. Desde su experiencia, el Colegio ha sido el espacio donde se forman las primeras habilidades para liderar con coherencia, empatía y eficacia.
“Un liderazgo real no se mide por popularidad, sino por resultados honestos y transformaciones visibles”, afirma.
Su camino de liderazgo se ha forjado a través de diversos proyectos institucionales y sociales, entre ellos la Feria de Innovación, Emprendimiento y Nueva Sociedad (InnvEm – NS) 2024, en la cual participó activamente. También se ha desempeñado como representante estudiantil y promotor de proyectos benéficos dentro del Colegio.
Para Emmanuel, cada estudiante, más allá de considerarse o no un líder natural, posee un potencial significativo para transformar realidades.
El estudiante destacó, además, el acompañamiento de sus compañeros durante el proceso, El estudiante destacó, además, el acompañamiento de sus compañeros durante el proceso; entre ellos, Raquel Velásquez Mazo, de 10°8; Daniel Ramírez, de 9°6; Jerónimo Gallego, de 9°6, y Juan Pablo Castrillón, de 10°8, quienes integraron su equipo de campaña al Consejo Distrital de Juventudes 2025. Expresó también su gratitud hacia los docentes que le brindaron comprensión y apoyo, permitiéndole equilibrar sus responsabilidades académicas con sus compromisos como líder juvenil.

Finalmente, dirigió un mensaje a los jóvenes, invitándolos a actuar con valentía, claridad y humildad, y a los docentes, a ser aliados en los procesos estudiantiles, reconociendo las diversas habilidades que contribuyen a la construcción de una sociedad más allá del ámbito académico.
“Sí es posible ser buen estudiante, buen líder, buen amigo, buen hijo y buena persona a la vez. Ser líder no es mandar, es conectar, servir y resolver con honestidad y amor”.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencias de Noticias UPB – Medellín. Cada año, se conmemora el Día Internacional de la Lengua de Señas, una fecha que busca visibilizar a la comunidad sorda y promover su inclusión. En el mundo, más de 70 millones de personas se comunican a través de esta lengua, que representa no solo un medio de comunicación, sino también una expresión de identidad y cultura.
Ser inclusivos implica conocer y comprender los contextos de las diversas comunidades que existen en el país y en el mundo.
Es importante derribar barreras, no solamente en el relacionamiento, sino también aquellas que existen en los imaginarios que tenemos sobre las personas con discapacidad. Pensar que no pueden hacer las cosas o que no nos entienden. Lo fundamental siempre será establecer una relación de respeto y, en ese sentido, permitirse preguntar con respeto es clave. No hay que hacer suposiciones, sino simplemente vincularnos con el otro”, expresó Santiago Álvarez, psicólogo y líder de la línea de inclusión de Bienestar UPB.

La lengua de señas se caracteriza por ser viso-manual y, contrario a lo que muchos piensan, no es universal. Cada país tiene su propia lengua de señas. En Colombia, por ejemplo, existe la Lengua de Señas Colombiana (LSC), con gramática, estructura y vocabulario propios. Es un sistema lingüístico independiente, no una interpretación del español ni de otra lengua oral.
Aunque muchas personas sordas aprenden español, la lengua de señas es ágrafa (carece de forma escrita convencional), por lo que se recurre a recursos audiovisuales para su expresión. Aprender a señar es tan complejo como aprender cualquier otro idioma: requiere tiempo y dedicación, pero está al alcance de todos.

Un mito frecuente es asociar la sordera con la mudez. Son condiciones distintas. Muchas personas sordas pueden hablar, aunque el proceso suele ser difícil al no poder escucharse a sí mismas. Esta habilidad, aunque admirable, no debe convertirse en una exigencia para adaptarse a las mayorías.
La vida cotidiana de la comunidad sorda está llena de desafíos invisibles para quienes escuchan. Acceder a la educación, encontrar empleo, recibir atención en salud o simplemente disfrutar de una película (la mayoría sin interpretación en señas) son retos constantes. Esto invita a reflexionar sobre cómo lo “normal” para algunos puede ser inaccesible para otros.
En el ámbito educativo, aunque en las últimas dos décadas ha habido avances, todavía existen grandes vacíos. Muchas instituciones no ofrecen una educación bilingüe-bicultural (español y lengua de señas), limitando así el acceso real al conocimiento.

Anteriormente, el acceso de las personas sordas a la educación universitaria era nulo. Solo desde hace unos 20 años en Colombia se empezaron a abrir espacios en las universidades. Gracias a su proceso de incidencia, ya hay personas sordas profesionales y con maestría. Sin embargo, la mayoría solo logra empleo en áreas relacionadas con la educación para sordos. Esta ha sido una lucha constante para la comunidad”, explicó Lina Marcela Quiceno, docente del área de psicología social en la UPB.
En cuanto al sistema de salud, la situación también es compleja. Para recibir una atención óptima, muchas veces se requiere la presencia de un intérprete bilingüe, pero la mayoría de los hospitales no cuentan con este servicio. Además, se ha identificado que las personas sordas son más propensas a sufrir de depresión, y el acompañamiento psicológico pierde eficacia cuando su privacidad se ve comprometida por la presencia de un tercero que interpreta lo que piensan o sienten.
Muchas personas sordas no tienen acceso a servicios de Psicología o Psiquiatría por la falta de intérpretes. Y quienes logran acceder, muchas veces reciben un servicio deficiente debido a la tercerización de esta función”, añadió la docente, Lina Marcela Quiceno.
En los últimos años han habido avances importantes, gracias a la organización de la comunidad sorda. Existen entidades clave como la Federación Nacional de Sordos de Colombia (FENASCOL), con alta incidencia política y compromiso por garantizar derechos y servicios accesibles, así como el Instituto Nacional para Sordos (INSOR), una entidad pública que desarrolla políticas públicas desde el sector educativo para fomentar la inclusión.

Desde Bienestar Institucional de la Universidad Pontificia Bolivariana, la línea de inclusión InclUPB lidera diversas estrategias para formar a la comunidad educativa en temas de diversidad. Una de estas es el Diplomado en Educación Inclusiva, Interculturalidad y Convivencia, que incluye un módulo específico sobre cultura sorda, dictado por un egresado sordo de la universidad, acompañado por un intérprete.
Además, en la Biblioteca Central funciona el taller Con Sentidos, dirigido a personas con condiciones auditivas y visuales. Allí se realizan lecturas en braille y se enseña la lengua de señas a quienes deseen aprender.
“Una de las acciones que se tienen hoy en la Universidad, que involucra no solo a las personas sordas, sino también a personas con discapacidad visual, son los encuentros en la Biblioteca. ‘Con Sentidos’ nació como un club de lectura en braille, y ha evolucionado de forma muy positiva, integrando también la lengua de señas como espacio de formación”, destacó Santiago Álvarez.
El mundo debería tener diferentes moldes, capaces de incluir a todas las personas con sus diversas formas de ser y comunicar. Más allá de la conmemoración de la lengua de señas, es una oportunidad para sensibilizar a la sociedad sobre las brechas que aún persisten y recordar que muchas necesidades de la comunidad sorda siguen sin ser plenamente reconocidas ni atendidas.
La invitación es construir un mundo más amable, justo e inclusivo. Aprender lengua de señas no es un privilegio, es un derecho que garantiza el acceso al conocimiento, la igualdad y la participación plena.
Por Estefanía Yepes Arenas – Agencia de Noticias UPB
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El talento, la imaginación y el amor por la lectura se unieron en una nueva edición del Concurso de Bibliotecas de los Colegios Privados de Medellín, organizado por GRUBE (Grupo de bibliotecas escolares y públicas de Medellín y el Área Metropolitana), donde los estudiantes del Colegio de la UPB fueron protagonistas con sus ideas y creaciones. En esta edición, los estudiantes alcanzaron cinco reconocimientos destacados, demostrando que la creatividad florece cuando la lectura se vive con pasión: Juliana Tamayo, Daniel Ariza, Tomás Vargas Muñoz y Samuel Zapata fueron premiados en el concurso de separadores, mientras que Mariana Amaya se llevó un reconocimiento en el concurso de booktrailers.
Estos logros fueron posibles gracias al compromiso de las bibliotecas del Colegio de la UPB y al acompañamiento de la docente Érika Castillo, quien desde sus clases abrió espacios para que los estudiantes exploraran sus ideas, interpretaran las lecturas y plasmaran su creatividad a través del arte y la tecnología. Este trabajo conjunto refleja la importancia de fomentar en las aulas la lectura como un camino hacia la imaginación y el pensamiento crítico.
Para Samuel Zapata, ganador en la categoría de separadores, el proceso fue más que un concurso. “Al principio no imaginé ganarlo, pero me entusiasmé al poder ser creativo con un libro tan representativo como El Principito. Descubrí su trasfondo y me di cuenta de que el personaje podía ser una especie de llave que deja mensajes en cada planeta. Mi dibujo surgió de ese análisis y de jugar con esos símbolos”, contó.
Más allá del resultado, Samuel destacó la experiencia de enfrentarse a un reto colectivo: “Lo que más me impactó fue saber que el concurso era a nivel Medellín, no solo de mi grupo o del Colegio. Me sentí muy feliz por lo que logré y porque mi trabajo fue visto por tantas personas”.
Por su parte, Mariana Amaya, ganadora en la categoría de booktrailers, encontró en su proyecto una oportunidad para unir arte, literatura y reflexión. “Participar en este concurso me permitió poner a prueba lo que me apasiona y entender lo importante que es compartir lo que uno crea. ¿De qué sirve hacer videos si nadie los ve?”, expresó. Inspirada en la obra El Código Da Vinci, Mariana quiso explorar los límites entre la fe, la ciencia y la duda:
Esta obra me mostró otra cara de la moneda, una mezcla entre enigma y realidad que me fascinó. Crear el video fue una experiencia maravillosa, no solo por el reconocimiento, sino por ver cómo las personas se conectaron con lo que hice con esfuerzo y amor”.
Además, reconoció con gratitud el acompañamiento institucional: “La Biblioteca del Colegio me apoyó mucho y me animó a participar. Me sentí muy acompañada y satisfecha con todo el proceso”.


Durante el evento también se entregó el Reconocimiento al Lector, una distinción especial a quienes se destacaron por su dedicación y amor por los libros. En Marinilla, los estudiantes reconocidos fueron Sofía Arboleda García, Amalia Montoya Montoya, Jhulia Farre Llano, Mariángel Mejía Marín, Miguel Ángel Gómez Salazar y Manuela Herrera Múnera; mientras que en Medellín fueron homenajeados Pascal Arrieta Baigorria, Lorenzo Pili Salazar, Anthony Peláez Parra, Cristian David Trujillo Ocampo, Johan Felipe Espinosa Graciano y Joaquín Aguirre Jaramillo.
Estos reconocimientos no solo celebran el talento individual de los estudiantes, sino también el compromiso del Colegio de la UPB con la promoción de la lectura, la creatividad y la formación integral.
Los participantes coinciden en que estos espacios son más que competencias, son oportunidades para crecer, descubrir talentos y atreverse a mostrar lo que se lleva dentro.
En palabras de Mariana, “dicen que solo se vive una vez, falso. Morimos una vez, pero vivimos todos los días. Estos concursos son oportunidades para crecer. Arriesgarse a vivir la experiencia vale el 100% la pena, porque la meta no es ganar, sino aprender”.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El libro LEA (Lectura, Escritura y Aprendizaje) nació en las aulas de Primaria como respuesta a una necesidad concreta: acompañar a los niños en su proceso de lectoescritura con un material que integrara todas las dimensiones del aprendizaje.

Durante tres años, las profesoras Gloria Yepes, Leidy Álvarez y Nancy Gallego recopilaron experiencias de trabajo con grado primero y observaron que los libros disponibles en el mercado se concentraban únicamente en la comprensión lectora. Esta limitación llevó a diseñar una propuesta que incluyera la escritura, el desarrollo de la motricidad fina, el pensamiento lógico, la creatividad y el trabajo en equipo. “El proceso de lectoescritura siempre ha sido motivante, porque permite descubrir cómo cada niño, desde su contexto, llega a leer y escribir”, explica Leidy Álvarez.
LEA no solo reúne actividades de lectura y escritura; también plantea dinámicas de juego y acción que fortalecen la formación integral.
Para Gloria Yepes, una de sus creadoras, la clave fue ofrecer un recurso que estuviera realmente conectado con las etapas del aprendizaje: “La mayoría de libros suponían que todos los estudiantes ya leían, y eso no reflejaba la realidad del aula. Por eso nos propusimos construir un material integral, motivador y diversificado”.

El trabajo colectivo fue determinante para consolidar este proyecto. La experiencia editorial, la creatividad, el manejo tecnológico y el criterio pedagógico de cada una de las docentes se sumaron en un proceso que permitió dar forma al libro. Cada docente aportó desde sus fortalezas, logrando un resultado que refleja las prácticas y el modo en que se entiende la enseñanza de la lectura y la escritura.


La acogida de LEA ha sido significativa, pues se ha visto reflejada en que los directivos y compañeros reconocen el texto como un recurso coherente y claro, mientras que las familias acompañan el proceso con orgullo. Los niños, por su parte, viven con entusiasmo la sorpresa de descubrir que sus profesoras son autoras de un libro.
Una de las reacciones más bonitas es verlos emocionados al saber que las personas que les enseñan día a día en el aula escribieron el texto que usan en clase”, afirma Yepes.
Además, el libro fue distinguido en el evento Autores Bolivarianos de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde fue seleccionado como una de las obras más destacadas del año. Para sus autoras, el reconocimiento representó un impulso para seguir compartiendo sus experiencias pedagógicas. “No siempre se reconoce el valor de un texto escolar, pero creemos que es necesario dar existencia a lo que vivimos en el aula y mostrar cómo estas prácticas contribuyen a la formación integral de los estudiantes”, concluye Álvarez.
Más allá de ser un texto escolar, LEA se ha convertido en un puente entre la experiencia docente y el aprendizaje de los niños. Su protagonista, Isabela la mariposa viajera, acompaña a los estudiantes a lo largo de las páginas y, como premio por el buen desarrollo de las actividades, visita sus hogares para seguir fortaleciendo el vínculo entre escuela y familia.

Con Isabela como guía, el proceso de lectura y escritura deja de ser un simple ejercicio académico y se convierte en una travesía compartida. De esta manera, las autoras recuerdan que enseñar a leer y escribir es abrir caminos hacia el conocimiento, la imaginación y la vida en comunidad. Al transformar prácticas de aula en páginas impresas, muestran que la educación también se escribe, se vive y se comparte.
Este logro representa un orgullo para la comunidad educativa del Colegio de la UPB, ya que visibiliza el compromiso de sus maestros con la innovación pedagógica y el fortalecimiento de la cultura lectora.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. El Colegio de la UPB participó en el Festival Coros y Conjuntos 2025, un escenario que reunió a instituciones educativas del Valle de Aburrá en torno a la música y a las expresiones artísticas. Para los estudiantes fue una oportunidad de compartir su talento, mostrar el resultado de sus procesos formativos y vivir una experiencia de encuentro con la cultura.


Más de 15 estudiantes participaron del festival, demostrando talento y compromiso bajo la orientación del docente Rodrigo Bolívar.
Las premiaciones se recibieron en las siguientes categorías:
Concurso de improvisación Yamaha (YAM)
Mejor pianista – Martin Castaño
Mejor bajista – Tomás Salazar
Mejor vocal – Matías Gaviria
Reconocimientos Festival Coros y Conjuntos
2° puesto categoría solista
2° puesto categoría Instrumental
2° puesto categoría latino
3° puesto categoría variado
Más allá de lo técnico, su experiencia estuvo marcada por lo que representó su participación en el escenario frente a otros concursantes. “Yo me sentí diferente frente a los demás concursantes por el hecho de que yo era uno de los pocos hombres, prácticamente el único vocalista. También el género que escogí, las canciones que canté y la orquesta tan completa, sentí que eso me hizo original y diferente frente a los demás”, agregó Matías al reflexionar sobre su paso por el festival.
Este evento incluyó, además, la presentación del grupo Ensamble del Colegio de la UPB, que llevó al escenario un repertorio diverso y se proyectó como uno de los momentos destacados del encuentro. La participación de este grupo, junto con la de los solistas y coros, mostró el trabajo realizado en el ámbito musical y artístico dentro de la institución.
La presencia de los padres de familia resultó determinante, pues fortaleció la experiencia de los estudiantes en cada presentación y se convirtió en un soporte emocional en el proceso de formación, como es el caso de Xiomar García, madre de Matías Gaviria, quien compartió lo que significó el reconocimiento obtenido por su hijo.
El testimonio de la madre resalta el acompañamiento familiar que ha hecho parte de la formación musical de su hijo desde los primeros años y que le ha ayudado a fortalecer su seguridad frente a los ensayos y a las presentaciones que normalmente tiene.
Yo he estado en esta formación musical de Matías desde que le gusta cantar, desde los 5 años que lo practica en la UPB. Lo he vivido en carne propia porque soy la que realmente le ayuda en darle seguridad, en decirle cómo debe expresarse, lo acompaño en todos los ensayos y en todos sus eventos para darle seguridad”, recordó emocionada.


Rodrigo Bolivar, director del Grupo Ensamble, habló sobre lo feliz y orgulloso que se sintió al ver la participación tan agradable y sentida que tuvo su grupo en el festival, pues mencionó los grandes esfuerzos que se realizan a diario desde los ensayos hasta las presentaciones que hacen posible que poco a poco el Grupo Ensamble esté cada vez más posicionado en el mundo artístico y musical de la ciudad.
Con esta participación, el Colegio de la UPB, en su propósito de educar desde lo humano, promueve espacios en los que la música y el arte se integran como parte esencial de la formación de sus estudiantes, pues, a través de las expresiones creativas, la educación cobra sentido.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB
Agencia de noticias – Colegio de la UPB. En los pasillos del Colegio de la UPB la música se convierte en un lenguaje que une y que permite decir lo que a veces las palabras no logran expresar. Allí, algunos estudiantes han encontrado en la voz y en los instrumentos una manera de compartir con la comunidad educativa lo que sienten y lo que sueñan.
En estos espacios se escucha el acordeón de Isabella Pérez, que evoca ritmos cargados de memoria y cercanía. Su interpretación se mezcla con la voz de Matías Gaviria, quien ha hecho del canto un medio para darle vida a cada melodía. A su lado, Emilio Restrepo que encuentra en el piano un espacio para crear y soñar, mostrando cómo la música se convierte en un trabajo colectivo y especial.

Es el caso de Isabella Pérez, la música es una compañía constante: le ayuda a relajarse, a concentrarse y también a alegrarse cuando está triste. Su instrumento lo describe como un promotor de alegría y sentimiento, además de ser muy interesante, porque dependiendo de cómo lo toque o a que canción acompañe, puede expresar una gran variedad de emociones.
Isabella recuerda con cariño la canción Relicario de besos, una de sus melodías favoritas, porque le transmite mucha energía y desde que la aprendió a tocar ha creado con ella recuerdos especiales. Aunque reconoce que lo más difícil de presentarse es controlar los nervios y mantener la disciplina en la práctica. También asegura que lo más bonito es sentir la emoción de que todo salió bien y poder compartirlo con los demás. Por eso, sueña con seguir aprendiendo, tocar mejor y, en un futuro, enseñar a otros lo que sabe.
A quienes aún sienten miedo de mostrar su talento Isabella les dice: “que se animen a cumplir sus sueños, que no tengan miedo de mostrar lo que saben, porque su talento es muy valioso y hará la diferencia”.
Emilio, por su parte, dice que compartir su talento significa hacer felices a otras personas, porque siente que la música puede levantar el ánimo hasta en los momentos más difíciles. Reconoce la exigencia que conlleva tocar piano, la concentración que se necesita, sobre todo al improvisar, y considera que ese reto es lo que le permite crecer como músico.

Recuerdo con mucho cariño mi primera presentación en la Inauguración de los Juegos Interclases, cuando me invadieron los nervios y estuve asustado, lo primero que recibí de mis compañeros y de Rodrigo Bolívar, nuestro director, fueron mensajes de apoyo de sus compañeros que me motivaron a seguir adelante con la presentación y con mi pasión”, dijo Emilio.
En cada ensayo y presentación estos chicos cruzan historias distintas que terminan encontrándose en la misma melodía. Lo que para unos comenzó como un pasatiempo y para otros como un sueño de infancia, hoy se convierte en un punto de encuentro donde la disciplina y la pasión le dan forma a la música.

Matías deja claro que la música es lo más importante en su vida y busca mejorar constantemente. Sueña con ser un artista reconocido, crear sus propias canciones y compartirlas con un público más amplio. Entre sus recuerdos está la canción La nave del olvido de José José, que escuchaba junto a su abuela y que se ha convertido en un himno personal que lo ha acompañado en varias presentaciones.
“Una experiencia que siempre cuento es que en ocasiones he olvidado la letra en medio de un show y, con toda la tranquilidad, he improvisado inventándome esa parte de la canción, siento que me ha permitido disfrutar aún más el escenario junto a mis compañeros”, comenta.
El Grupo Ensamble se ha convertido en un espacio donde los estudiantes no solo muestran su talento, sino que también se acompañan y motivan entre sí. Emilio asegura que compartir su música significa poder alegrar a quienes lo escuchan, Matías cuenta que ha ayudado a varios compañeros a perder el miedo de cantar y que siempre anima a quienes aún no se atreven a mostrar lo que saben hacer. Emilio aconseja a quienes guardan un talento oculto que no teman y que se den la oportunidad de intentarlo, porque en ese proceso también se descubren nuevas facetas de sí mismos.
Desde la dirección musical, Rodrigo Bolívar observa el crecimiento de los jóvenes con atención. Señala que lo sorprende la calidad con la que interpretan a tan corta edad y la responsabilidad con la que asumen cada ensayo y presentación. Deja claro que la disciplina, la constancia y la pasión son claves en la formación artística y que su labor consiste en acompañar el descubrimiento de talentos individuales dentro del grupo.

Para él, ver cómo la música se convierte en un lenguaje propio de los estudiantes es la confirmación de un proceso que no solo fortalece el ámbito artístico, sino también el carácter y los proyectos de vida.
En cada ensayo y presentación, la música en el Colegio de la UPB se convierte en un espacio para compartir, aprender y crecer en comunidad. Los talentos de los estudiantes encuentran allí un lugar para hacerse visibles y mostrar que el arte, cuando se cultiva colectivamente, abre caminos de expresión y encuentro.
Por: María Camila Serna Cardona – Agencia de Noticias del Colegio de la UPB